Diagnostico II

Ha pasado una semana y la morena no había vuelto a ver a la extraña castaña dentro de su casa, pero por alguna extraña razón extrañaba esos sustos repentinos que le daba.

Iba caminando por la calle cuando diviso la librería de Mikoto, la fiel amiga se la pelirroja, y por algún extraño motivo desidia entrar; jamás había entablado alguna conversación con la chica, salvo en dos ocasiones, donde la plática se torno algo "extraña".

Abrió la puerta y una pequeña campanilla cuando fue golpeada por el marco, indicando la entrada de un cliente, pero al parecer no había nadie en el mostrador, era perfecto, echaría un vistazo y se iría antes de que lo notara.

Era un local pequeño pero alargado, con estantes viejos en los costados y dos en medio, al entrar, del lado izquierdo estaba la recepción, donde el encargado te atendía, enseguida una pequeña mesa de madera con libros en oferta y enseguida de esta comenzaban los estantes; se asomo por entre ellos para ves si se encontraba la chica pero no vio señal alguna.

- "Tal vez este en el baño, o la bodega" – pensó la morena – bueno solo un pequeño vistazo y me voy –

Comenzó a observar los libros en los estantes, todos ordenados por genero, había libros de primera edición junto a libros más nuevos, ciencia ficción, terror, drama, investigación, biografías, había de todo género posible; se detuvo en medio del estante que estaba del lado de la puerta, algo había llamado su atención – "El más allá, Como saber si es tu imaginación o si es realidad, "contactando los espíritus" –

- Buena elección – una voz algo infantil preveniente de su espalda la sorprendió, volteando inmediatamente hacia la fuente con los ojos abiertos hasta el límite.

- Eres tu Mikoto – dejo escapar un suspiro de alivio mientras sostenía su pecho – no deberías asustar así a las personas –

- Tu eres amiga de Mai, ¿cierto? –

- Eh… si así es –

- Ese libro es muy bueno aunque no creo que sea lo que buscas –

- Eh… no yo estoy buscando ningún libro, solo estaba de curiosa –

- No te preocupes, estos te van ayudar – comenzó una revisión rápida de los libros en el estante y le dio algunos que a su parecer le ayudarían.

- Pero… es que… yo no… - Natsuki trataba de protestar pero la joven de cabello alborotado parecía no prestarle atención.

- Este es muy bueno – dijo sacando un libro de pastas azules – este otra es sencillo de entender – saco un libro delgado de cubierta blanca, colocándolos en los brazos de la morena. -

Oye Mikoto, en realidad no necesito esto… -

- No te preocupes, tu aura me dice todo lo que necesito saber –

Después de varios minutos de intentos de negación, la morena se encontraba de nueva cuenta en la calle con cinco libros en sus brazos; no podía solo tirarlos, Mai se molestaría mucho y no tendría almuerzo en un mes.

Ya por la tarde, se encontraba muy tranquilamente sentada en su sillón favorito, leyendo uno de los libros que le habían obligado a comprar, a decir verdad era muy interesante el tema; estaba muy concentrada en la lectura cuando una voz la sorprendió.

- ¿Qué estás leyendo? – dijo la voz detrás del sillón, Natsuki saltó del mueble aventando el libro a su paso, quedando de frente a la intrusa.

- ¡tú de nuevo! –

- ¡caro que soy yo, ya te dije que la que se tiene que ir eres tú! –

- ¡que yo ¿qué?! A ver un momento vamos por partes, número uno, yo no me voy a ir, número dos, creí que eras producto de mi imaginación pero ya me hicieron la tomografía del mes y el examen psicológico y salí con honores y numero tres… en realidad no quería admitirlo porque no creo en eso pero de acuerdo a los libros puede ser eso y estoy tratando de abrirme a las posibilidades y quiero proteger mi corazón de un posible infarto –

- Que tanto balbuceas, no entiendo lo que dices –

- No te has puesto a pensar en la extraña situación en la que nos encontramos, ¿cómo apareces repentinamente? ¿Cómo es que traes la misma ropa todos los días? –

- En realidad lo único extraño es ver cómo alguien invada mi departamento y no tenga la mínima decencia de siquiera disculparse y retirarse y… -

- Un momento, yo no estoy invadiendo tu departamento, este departamento me pertenece y… sabes que, olvídalo. Lo que quiero decir es… como te explico… no puedo creer que esté haciendo esto –

- Quieres explicarte de una buena vez –

- Ok, aquí voy, empezaremos de nuevo, ¿si?... Hola mi nombre es Natsuki y tu eres… - Natsuki hizo un ademan con su mano derecha indicándole que era su turno para hablar.

- Eh… mi nombre es… - la castaña titubeo al intentar recordar su nombre, comenzó a desesperarse porque las palabras no salían de su boca, hasta que logro divisar un porta llaves colgado en la pared con un nombre – Shizuru, mi nombre es Shizuru – la morena siguió la trayectoria de la mirada de la castaña y se dio cuenta de lo que había hecho

- Te vi –

- ¿Qué? –

- No sabes cómo te llamas, no estás segura que ese sea tu nombre –

- Se perfectamente como me llamo –

- Claro que no, lo viste en el porta llaves –

- ¡Claro que sí! –

- Ok, hmmm, ¿has interactuado con alguna otra persona, a parte de mi, fuera del apartamento? –

- Claro que si, el otro día –

- ¿el otro día? –

- Si, estaba en la calle frente a un gran edificio –

- Ok y ¿hablaste con alguien en ese edificio? –

- Eh… bueno yo… -

- ¿Que es lo que hacías en ese edificio? – Natsuki caminaba hacia la castaña con una actitud un tanto acosadora o desafiante, mientras que la joven intrusa retrocedía sin darse cuenta. - ¿Qué es lo que haces cuando no estás aquí, o en edificio? –

- Bueno, hago cosas –

- Cosas como ¿que? –

- Bueno puedes estar segura que hago mejores cosas que tu –

- No, no, no, no trates de evadir la pregunta Shiz –

- No me pongas apodos, ni siquiera te conozco a tal grado, mi nombre es Shizuru, SHIZURU, recuérdalo en esa cabezota que tienes –

- Pero no estás segura que ese sea tu nombre, se te ve en la cara –

- Claro que lo es –

- Otra pregunta, ¿has tenido alguna experiencia dramática, traumatizante recientemente? –

- ¿experiencia dramática? Como ¿qué? –

- No lo sé, tal vez, MORIRTE, SUICIDARTE, algo por el estilo – la castaña hizo una expresión de incredulidad y enojo al escuchar esas palabras.

- ¡como te atreves a decirme eso! –

- Ok, ok tranquila, no te alteres – Natsuki intento tomar el hombro de la chica por acto reflejo pero su mano atravesó el cuerpo de la joven –

- ¡No me toques con tus dedos llenos de grasa! – Natsuki vio su mano un tanto asustada tratando de asimilar lo que estaba pasando

- Ok, ok tranquila, no te espantes, solo quiero hacerte entender… -

- ¡Como quieres que me calme cuando una completa extraña te acusa de tonterías y trata de tocarte, pervertida! –

- ¡Oye no soy ninguna pervertida! –

- "Ok, ok tranquila Natsuki, respira hondo y termina con esto" – pensó la morena – de acuerdo, Shizuru, solo intento hacerte ver que… -

- ¡estas insinuando que estoy muerta y que no lo sé! –

- Solo quiero que la transición sea lo menos dolorosa posible, tal vez hay una luz que te este indicando el camino, una luz al final del túnel –

- De qué demonios estás hablando –

- Ve hacia la luuuzzz, ya puedes irte en paz –

- ¡que no estoy MUERTA! –

Natsuki se detuvo al notar que habían llegado al comedor, la castaña se encontraba justo en medio de la mesa de madera pero no se había dado cuenta, la morena trato de indicarle donde se encontraba con la mirada, pero la joven no entendía su lenguaje facial. -

¿no estás muerta? –

- ¡por supuesto que no! –

- Entonces como explicas eso –

Natsuki le indico con su mano directamente donde se encontraba, la castaña bajo su mirada y se asusto ante tal escena.

- Esto debe tener una explicación lógica –

- Shizuru, entiéndelo, ESTAS MUERTA, tienes que irte, tu tiempo aquí termino –

- ¡deja de decir que estoy muerta! –

- Pero lo estas, que no lo entiendes, tienes que aceptarlo –

- ¡Deja de decir eso, me enfureces! –

- Solo quiero que te vayas y me dejes tranquila –

- Porque no te vas tú, eres la intrusa después de todo –

Natsuki se exaspero y se regreso hacia la sala, seguida por la castaña.

- ¿Qué es lo que quieres de mi Shiz? –

- Deja de decirme así y lo único que quiero es que te vayas –

- Entiéndelo Casper, la única que se tiene que ir eres tu –

- ¡deja de ponerme apodos! –

- Entiéndelo tú, yo no tengo la culpa de lo que sea que te está pasando, solo quiero que te vayas de mi casa y me dejes vivir mi aburrida vida –

- ¡por qué no te vas tú! – Shizuru trato de empujar a la morena por la ventana pero esta la atravesó y cayó al vacío.

- ¡Bien, descansa en paz! – Natsuki se volteo hacia la ventana y le grito hacia la nada, pero al voltearse se encontró con una castaña con los brazos cruzados muy molesta frente a ella.

- Ya te lo dije, no pienso irme –