Prescripción

La morena caminaba a paso veloz por la calle casi desértica, solo se encontraban algunas parejas abrazadas o mostrando su afecto el uno por el otro, alumbrados solo por los lámparas que se encontraban a solo unos cuantos metros uno del otra, en sus ojos se podrá apreciar su molestia por los acontecimientos pasados, mesclados con un toque de decisión, esa noche se emborracharía para olvidar todo lo que había pasado hasta el momento.

- ¿A dónde vas? –

- ¡Por Dios! ¡¿deja de hacer eso?! – la morena se asusto al ver de repente a la castaña caminando a su lado.

- ¿hacer qué? –

- ¡Eso, aparecer de la nada! –

- ¡Pues lo siento, no es como si tuviera control de la situación! – la castaña no recibió ninguna respuesta – te pregunte ¿A dónde vas? –

- Voy a distraerme el resto de la noche, no es asunto tuyo – la castaña logro divisar un pequeño bar en la esquina de la calle siguiendo la mirada de Natsuki.

- Escucha, lamento mucho si toque alguna fibra sensible, no fue mi intención, pero ahogarte en alcohol no solucionara nada –

- ¿Lo dices por experiencia o lo leíste en alguna parte? –

- Lo digo en serio, ¡detente! –

- ¡No! ¡tu detente! ¡estoy cansada de toda esta situación! Solo quiero regresar a mi vida cotidiana y esta es la forma de hacerlo – la morena se detuvo de golpe, giró hacia su costado y amenazo con su dedo a la castaña que se quedo perpleja ante tal reacción.

- ¡No te atrevas! – un extraño impulso se apoderó de la castaña y se interpuso en el camino entre la morena y la entrada del bar justo en el momento que Natsuki intentaba reanudar su camino.

- ¡Muévete! –

- ¡No! No vas a entrar a ese lugar –

- Solo obsérvame hacerlo – la morena prosiguió su camino con decisión sin importarle que le obstruyeran el paso.

La morena atravesó como si nada el cuerpo de la castaña, quien se desplomó sobre la calle, como si le hubieran robado toda su energía y sus piernas no pudieran sostenerla más.

El establecimiento estaba lleno, al entrar, a mano izquierda se encontraba la barra, que se extendía algunos metros, un par de parejas se encontraban sentadas bebiendo y platicando; al final de la barra se encontraba un pequeño grupo de hombres y mujeres disfrutando también de sus tragos y de la música en vivo, al fondo del lugar se encontraba el grupo de jazz que se presentaba en esos momentos, rodeado por el publico sentados alrededor de pequeñas mesas individuales, siguiendo el ritmo de las canciones al mover sus cabezas.

Al entrar logro divisar a su amiga y colega al final de la barra acompañada de otras dos mujeres pelirrojas, podía observar como también estaban disfrutando de la música. Se acerco con paso firme y justo cuando estaba por tocar el hombro de su amiga, apareció de nuevo la castaña a un lado suyo muy molesta.

- ¡¿Cómo te atreves?! –

- ¡santo Dios, ¿Cuál es tu problema?! –

- ¡¿Cuál es mi problema?! ¡¿Cuál es tu problema?! ¡porque me hiciste eso? ¿Qué… que fue lo que me hiciste? –

- Yo… ¿Qué? – ese pequeño arrebato provocó que su amiga se diera la vuelta.

- ¡Natsuki, saliste! – su colega la abraza con gran entusiasmo, casi al borde de romperle todos los huesos, desde el punto de vista de la morena.

- Tranquila Mai, no es para tanto –

- Lo siento, es que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que me acompañaste –

- Si lo sé –

- Te presento – volteo hacia sus acompañantes – ella es...

- Vámonos Nat, esto no será bueno para ti –

- ¿Quieres callarte? –

- ¿Qué? – pregunto Mai.

- ¿Qué? – respondió Natsuki.

- ¿Dijiste algo? –

- ¿yo? No, no dije nada –

- Vámonos Nat solo vas hacer el ridículo – intervino la castaña.

- Tu no me conoces como para decir esas cosas, además dudo que sepas lo que es divertirse, seguramente nunca habías pisado un bar –

- Eh… ¿Te encuentras bien? –

- ¿Qué? Si, si estoy bien no me hagas caso, es solo… ya sabes… hace mucho que no salía. –

- Ok… como te decía, ella es Nao Yuuki – se dirigió a una joven de cabello rojo y corto y de ojos verde pálido – y ella es Midori Sugiura – dirigiéndose hacia otra joven de cabello largo y rojizo y una enorme sonrisa.

- ¿Sugiura? Como en Midori Sugiura, ¿amiga de Yohko – Sensei? –

- Así es y por tu asombro supongo que tu eres "esa Natsuki" –

- Si, supongo que si jejeje – la morena dejo escapar una sonrisa nerviosa ante tal coincidencia.

- ¡Vaya, que pequeño es el mundo, ¿no lo crees?! –

- Si, así parece – la morena solo podía observar tan curiosa situación y preguntarse porque la morena de pronto se puso tan nerviosa. En ese momento el barman se acerco al grupo.

- Desea algo de beber –

- Si, un whisky –

- ¡Estas loca! – replico la castaña-

- ¡Y que sea doble! – le grito la morena al barman que ya se había retirado.

- ¿Sabes? Tienes razón, no te conozco, pero por alguna extraña razón no puedo dejar que te sigas haciendo daño –

- Ah sí, y ¿como lo vas a impedir? –

- Natsuki, ¿con quién hablas? – pregunto extrañada su amiga pelirroja.

- Ya te lo había dicho Mai –

- ¿Qué? – en ese momento el barman regreso con el trago que le había pedido Natsuki.

- ¿Quieres ver como lo hare? Ahora mismo te lo demostrare.

En el momento en que la morena tomo el pequeño vaso de cristal, la castaña de alguna extraña forma logro entrar en el cuerpo de Natsuki, comenzando así lo que parecía ser una batalla interna en el propio cuerpo de la morena; intentaba llevar al trago hacia su boca pero una fuerza superior impedía que su brazo se moviera como ella lo deseaba, sin embargo Natsuki era demasiado terca como dejarse vencer, aun por una espíritu igual de terco que ella; el resto de los clientes solo observaban con extrañeza su comportamiento hasta que el esfuerzo que estaba realizando fue tanto que termino por aventar el liquido ámbar sobre la pelirroja de ojos verde pálido. Todos quedaron en shock sin saber cómo reaccionar.

- ¡Natsuki! ¡¿Qué rayos es lo que te pasa?! – regañó su amiga mientras secaba el rostro de su acompañante con una servilleta.

- ¡No soy yo! –el brazo de la morena comenzó a moverse contra su voluntad hasta que soltó el vaso, inmediatamente se levanto de su asiento y se dirigió hacia la entrada del establecimiento, como si su cuerpo fuera empujado y arrastrado al mismo tiempo.

Una vez en la calle, Natsuki callo de lleno sobre el asfalto mientras la castaña salía de su cuerpo y caía de espaldas sobre la acera, pareciera que toda su energía fue absorbida por completo.

- ¡¿Pero qué carajos te pasa?! ¡¿Cómo pudiste hacerme eso?! ¡¿Sabes lo que acabas de hacer?! Me hiciste ver como una completa idiota enfrente de mi amiga y de la compañera de Yohko Sensei – Natsuki se levanto como un rayo, sus ojos despedían puro enojo e impotencia, se sacudió sus ropas y se retiro a paso veloz del lugar -¡Solo déjame en paz! –

Shizuru apenas y podía sostenerse con sus brazos, después de ver como se alejaba la morena, dirigió su mirada hacia el pequeño bar y no pudo sentir más que vergüenza.

Natsuki camino por algunas cuadras hasta llegar a un pequeño parque, camino por una de los senderos hasta llegar a una banca de hierro forjado, donde dejo caer su cuerpo para tratar de relajarse un momento; se recargo sobre el respaldo y dejo que su cabeza colgara un poco, dirigió su mirada hacia el firmamento contemplando las estrellas. Levanto su cabeza cuando comenzó a sentir dolor en su cuello, movió su cabeza de una lado a otro para tratar de relajar su cuello y cuando termino de hacer sus movimientos, volteo hacia su derecha, viendo con asombro que justo en la orilla de la banca estaba de nueva cuenta la castaña, se sobresalto un poco pero recobro su compostura inmediatamente.

- ¿Por qué aun me persigues? –

- No lo sé – Shizuru dio un suspiro -¿Por qué eres la única que puede verme? –

- Me lo he preguntado últimamente –

- Solo sé que si no estoy contigo es como si tuviera un vacio en mi pecho, como si no existiera, ni siquiera recuerdo que hago cuando no estoy contigo… tal vez si estoy muerta – la expresión de Shizuru se torno triste y esto fue percibido por la morena.

- Oye… lo lamento, no debí decir esas cosas, a veces soy muy… insensible, tal vez no estás muerta, tal vez solo estas… no lo sé, no se me ocurre nada.

- Si tan solo pudiera recordar algo de quien soy o que es lo que hacía, tal vez así podría descubrir que es lo que me está pasando… pero no puedo hacerlo sola, por alguna extraña razón no puedo alejarme demasiado de ti y cuando no estoy contigo estoy en el hospital o en otro edificio que no logro reconocer – se podía notar la frustración en su voz – aun así, no puedo caminar libremente –

- Mmm ¿estas tratando de decir que me necesitas? –

- Escucha, como están las cosas, tienes dos opciones, la número uno es que una mujer ha llegado a tu vida de una forma muy inusual y necesita tu ayuda, la número dos es que te has vuelto loca y soy un producto de tu imaginación, lo que significa que estas sentada en un parque a media noche hablando sola. –

- Está bien, si lo pones de esa manera, creo que prefiero la opción numero uno –

- Perfecto – Shizuru se levanto de la banca muy decidida – entonces descubramos quien soy, así podrás deshacerte de mí y yo podre arreglar lo que me este pasando.

Shizuru comenzó a caminar hacia el apartamento, mientras que Natsuki, con gran desanimo comenzó a seguirla.