Capítulo 35

Onur se despertó y estiró el brazo para acercarla a su cuerpo, pero no la encontró. La almohada estaba fría y eso significaba que ella se había levantado hacía un rato… aún estaba oscuro y Sehrazat se había tomado la mañana…

Se sentó en la cama y se refregó un poco los ojos, era como que le costaba despertarse…

Miró el reloj, las 4:30. Se levantó y salió de la habitación. Estaban en la casa de ella, por lo tanto, de no estar en el living, y si no se había ido, tenía que estar en la cocina…

La encontró allí, sentada de espaldas a él y cuando pensó en llamarla, la escuchó llorar…

-Sehrazat…- dijo con suavidad, preocupado.

Ella giró y lo miró con lágrimas en los ojos…

-Mi vida… ¿qué pasa?

-A veces siento que no puedo seguir sin mi hijo, Onur… lo extraño mucho…- le dijo y él tiró de su mano y la abrazó.

-Lo se… lo se…

-Hoy… hubiera sido su cumpleaños… 7 años… mi niño hermoso…- dijo y siguió llorando, su cara descansando en el hombro de él.

-Mi vida… lo siento… siento que sufras tanto… me gustaría hacer algo para aliviar tu dolor… no se me ocurre qué…

-No podrías… lo único que quitaría esta pena es tener a mi hijo de vuelta… y eso es imposible…

-Sehrazat… yo se que no tendrías más hijos para ocupar ese vacío… pero seguramente si los tienes, podrías sentirte más acompañada…- dijo y ella abrió los ojos como platos.

-Onur…- le dijo y no pudo seguir hablando, solo negó con la cabeza, el nudo que tenía en la garganta le impedía expresarse.

-No te estoy diciendo que salgamos corriendo a tener uno, pero sí quiero que sepas que me encantaría tenerlos contigo… cuando sea el momento…

Sehrazat se tomó un poco de tiempo para calmarse. Luego lo miró a los ojos y se quedó allí, sin hablar un momento más…

-No se si estoy lista para algo así… lo siento…

-Lo estarás, cuando llegue el momento…

-Onur…

-Dijiste lo mismo con respecto a tener una relación y aquí estamos… yo no quiero estropear tus planes ni convicciones, pero me he atrevido a soñar con una hermosa princesa de largo cabello oscuro como la noche y ojos pícaros…

-Onur…- protestó ella y él la hizo callar con un beso en la frente.

-No pretendo ofender la memoria de tu hijo… estoy seguro de que lo querría como propio si lo hubiese conocido…

-Lo se…- dijo ella y lo abrazó.

-Ven… vamos a la cama un rato más…

-Ve tú… descansa, yo no creo que pueda…- dijo ella y él tiró de su brazo.

-Ven…- dijo él en su oído y ella caminó con cansancio tras él.

Onur la hizo recostar entre sus brazos y ella suspiró cuando él los tapó a ambos con la manta…

-Onur… escucha…- dijo ella en voz baja- hoy es un día complicado… pero eso no significa que yo me arrepienta de estar contigo… yo… estoy acostumbrada a vivir todo esto sola… y a pesar de que me cuesta mucho, estoy aprendiendo a transitarlo…

-Lo se… - dijo él mirándola de cerca- pero ya no estás más sola… yo estoy aquí para ti… te amo…

-Onur…- dijo ella perdida en sus ojos.

-Estoy aquí…- dijo y ella sonrió y cerró los ojos.

Se quedaron así, en silencio y con los ojos cerrados y ella se fue quedando dormida. La pena era importante, pero se sentía protegida y sobre todo, acompañada…


Sehrazat abrió los ojos horas después, cuando un rayo de sol que se colaba por la ventana le dio sobre los ojos…

Onur sonrió al verla despierta…

-Parece que me dormí…- dijo y esbozó una sonrisa.

-Parece…- dijo él y se inclinó para besar sus labios.

-¿Es muy tarde? Querría pasar por el cementerio antes de ir a la comisaría…

-Son casi las 9 pero podríamos apurarnos…

-¿Vendrás conmigo? - dijo ella algo sorprendida.

-A no ser que me digas que no quieres, planeo hacerlo… ¿o acaso no quieres contarle lo nuestro?

-No digas eso… él era muy pequeño cuando… cuando se fue... pero estoy segura de que querría verme feliz...- dijo y se frotó los ojos, cuando algunas lágrimas amenazaban con salir.

-Así es… entonces si no tienes objeciones, te acompañaré…- dijo y ella asintió.

Se vistieron y ella le dio las llaves del auto para que él pudiera manejar. Entraron al cementerio, compraron algunas flores y él estacionó cerca de donde se encontraba el niño…

Sehrazat se adelantó con el ramo de flores y Onur la siguió, respetando un poco su privacidad.

La vio agacharse en la tumba en donde se leían los nombres de su marido y su hijo. Ella acomodó las flores y se quedó un momento allí, cerca…

Onur apoyó su mano sobre el hombro de ella cuando sintió que se quebraba un poco en llanto e inspiró hondo, tratando de infundirle algo de compañía…

La dejó llorar un momento y luego ella se puso de pie y se quedó allí, mirando, recordando un poco.

-Feliz cumpleaños, hijo…- dijo y buscó los dedos de Onur, que se los apretó con ternura…

Se quedaron allí, con las manos reunidas y luego ella decidió que quería irse.

Caminaron en silencio hasta el auto y se subieron. Ella creyó que él arrancaría, pero no lo hizo…

Onur la miró con lágrimas en los ojos.

-Onur…- dijo ella sorprendida.

-Siento tu dolor y me desespera no poder hacer nada…- dijo y sacudió la cabeza.

-No tienes idea de todo lo que estás haciendo…- dijo ella mientras acariciaba su cara.

-Te amo…- dijo él y ella asintió.

-Lo siento… todo el tiempo…- dijo ella con una sonrisa y él besó su mano.

-Me alegra…- dijo él y se quedó mirándola.

-Onur… yo… todavía no me sale poder decirlo…

-Puedo decirlo yo por ambos… -dijo él y la tomó de la cara- te amo… te amo…- le dijo y besó sus labios.

Fueron a la comisaría y sus compañeros los recibieron con noticias sobre el caso en el que trabajaban, por lo que enseguida se distrajeron.

Cada tanto, él la observaba, pendiente de que ella estuviese bien, ocupada, no tan triste…

Todos sabían qué día era y sacando a Bennu, que se lo mencionó, nadie dijo nada, en una suerte de silencio sincero y respetuoso por su dolor… el dolor de todos los que conocían al pequeño…


Al terminar el día, él la ayudó a juntar sus cosas y cuando salían, la miró a los ojos…

-Se que probablemente no estés de humor… pero quizás podríamos ir a cenar y luego volver a casa, a mi casa… y dormir abrazados…

-Créeme… quizás me cueste un poco lo de la cena- le dijo con una sonrisa sincera- pero lo de ir a tu casa y dormir abrazados, es lo que más ansío en esta vida…

-Esa es toda una declaración de amor, detective…- dijo él en tono de broma y ella sonrió.

-Pues… es todo lo que tengo por ahora…- dijo ella siguiéndole el juego.

-Acepto…- dijo él y alzó las cejas.

-Yo también… me refiero a la segunda parte de tu plan…

-¿Me harás cocinar?

-Puedo hacerlo yo…- dijo ella y él sonrió.

Cuando salían hacia el auto, junto con otros colegas, ella estiró su mano y buscó la de él, sin importarle quien estuviera allí. Onur sonrió de costado, reconociendo la dificultad que ella tenía de expresarse en público y que había dejado de lado en ese momento…

-¿Estás bien?- le preguntó él cuando subían al auto.

-Vamos a casa…- le dijo y asintió.


Cada vez más juntos! Nos vemos en el próximo! Gracias por leer!