Disclaimer: los personajes son de J.K. Rowling.
Diario:
¡Cómo vuela el tiempo!
Ya han pasado dos meses desde mi llegada a Hogwarts.
Los mejores lugares de todo el castillo son: la torre Gryffindor (incluye la sala común y los dormitorios) y el Gran Salón. ¿Qué puedo decir? La comida que comemos allí es deliciosa…
Hoy almorcé con Harry y mi nueva mejor amiga: Hermione Granger.
Lo más seguro es que, si pudieras hablar, dirías: "¡Espera! Entiendo lo de Harry pero... ¿Hermione? ¿Mejor amiga? ¿¡Es posible que tú hayas podido usar esas tres palabras en la misma oración!?"
Bien, si tu reacción fuera esa… no me sorprendería.
Si me hubieran dicho hace solamente dos días atrás que la chica de pelo castaño que tenía en "la-lista-de-personas-que-detesto" y yo terminaríamos siendo amigos, no le hubiera creído.
Supongo que querrás saber que fue lo que provocó un cambio tan repentino, de modo que te contaré lo que sucedió.
Todo comenzó….
Ayer.
¿Día? 31 de Octubre.
Estábamos en clase de Encantamientos. El profesor Flitwick nos enseñó como realizar un encantamiento para hacer que los objetos leviten.
Por más que traté, no logré que la maldita pluma que nos había dado el enano se elevara.
Me lo temía.
Ni siquiera soy capaz de hechizar una simple pluma…
Traté de pronunciar el complicado conjuro que era necesario emplear para que el maldito objeto levitara.
Sin resultados.
Al ver que no funcionaba, intenté agitar la varita con más rudeza. Con un poco de suerte, tal vez el profesor se habría equivocado y el truco no estaría en la muñeca y la técnica, sino en la fuerza.
No llegué a averiguar si mi nuevo método habría surtido efecto (aunque lo más probable es que no lo hiciera) porque, en ese mismo momento, Hermione me detuvo diciéndome que esa no era la manera correcta de realizar el hechizo y que tampoco lo estaba pronunciando bien.
¡Fue tan molesto que ella me corrigiera!
Si le parecía tan sencillo… ¿por qué no lo intentaba ella?
Y eso mismo le dije.
La desafié creyendo que no lo lograría, pero... ¿sabes? Me equivoqué: Hermione realizó el encantamiento a la perfección.
El profesor la felicitó y le dio algunos puntos a nuestra casa.
¿¡Por qué esa chica siempre tenía que hacerlo todo bien!
Eso me irritó en sobremanera.
¡Prácticamente quedé en ridículo! La reté a hacer algo que consideré realmente difícil… ¡y ella va y lo hace sin ningún problema!
Mi furia era tal que, después de la clase, comencé a burlarme de la "presumida sabelotodo". Si, eso era lo que pensaba de ella…
Lamentablemente, resulta obvio que me escuchó pues se marchó casi corriendo en dirección al baño de las niñas. Pero quiero aclararte algo, diario: ¡No fue mi intención herirla! No me estaba vengando ni nada parecido. ¿Cómo iba a saber que ella estaba oyendo cada palabra de lo que decía?
Creo que todos creyeron que fue a propósito…
Me sentí algo mal por lo que pasó, peor no le di demasiada importancia. ¡Esa noche sería el banquete de Halloween!
Si, ya sé lo que piensas de mí diario: "¿cómo pudiste ser tan egoísta? ¿Acaso una de las cualidades de un Gryffindor no es la caballerosidad? En ese caso ¿Por qué le restaste tanta importancia al asunto? ¿Por qué no fuiste en ese preciso momento a pedirle disculpas?"
La respuesta es simple: tenía hambre.
Sé que esa no es una muy buena justificación, pero… es la verdad.
Más tarde volví a sentirme culpable por el incidente con "la sabelotodo" ya que Neville tuvo la grandiosa idea (¿notas el sarcasmo?) de comentar que Hermione había estado llorando en el baño de las chicas desde que salimos de clase hasta ese momento.
Sí, sentí culpa. Pero, cuando llegó el banquete que habían preparado para la fecha, todo rastro de ese incómodo sentimiento desapareció.
La cena estuvo exquisita. Pero… ¿Sabes? Hubo un pequeño problema…
Tal vez haya usado la palabra equivocada: en realidad hubo un gran problema. ¿Te interesa saber cuál es? Supongo que sí, de modo que te lo contaré. Aunque, si no te interesara, supongo que de cualquier manera te lo contaría puesto que es tu deber escucharme… o leerme… ¡o lo que sea!
Bien.
¿Sabés que fue lo que ocurrió durante la cena?
El Profesor Quirrel (aquel hombre aburrido del que siempre me burlaba), apareció corriendo en el Gran salón gritando que había entrado un troll al colegio
¡Un troll!
Los trolls son unas criaturas enormes y algo tontas. Sin embargo, son muy violentos…
Se armó un gran alboroto…
El director, Dumbledore, ordenó a los prefectos (son chicos a los que eligen por ser responsables y estoy seguro de que yo nunca lo seré) que llevaran a los alumnos a sus respectivas casas.
Percy, mi hermano, es el prefecto de la casa Gryffindor. En mi opinión, la palabra responsable es sinónimo de aburrido.
Mientras nos dirigíamos lo más deprisa que podíamos a la torre, Harry me recordó que Hermione seguía encerrada en el baño de las niñas y que debíamos avisarle acerca de lo que estaba sucediendo.
Por un momento me detuve a pensarlo, dudando si correr para salvar mi vida o la de otra persona.
Sí, ya sé. Tal vez te estés preguntando: "¿Cómo pudiste olvidarte de ella tan fácilmente? ¿Por qué dudaste en ir a salvarla? ¿No se supone que una de las cualidades de los Gryffindor es la valentía? ¿Y qué pasó con la caballerosidad? ¿Ibas a dejar que esa bestia la lastimara?"
Bien, diario. Si estuvieras pensando eso, diría que realmente me preocupas porque el hecho de que te preguntaras eso significaría que tienes una extraña obsesión con las cualidades de los Gryffindor y la caballerosidad, o bien comienzas a parecerte a mi madre…
Lo peor es que vimos al troll (por cierto, tenía un enorme garrote en su mano) dirigiéndose al baño de las chicas. Si Hermione seguía ahí adentro, esa cosa la haría picadillo…
La buena noticia es que finalmente decidí que no podíamos dejar a la inocente chica sola enfrentándose a esa enorme bestia y corrí hacia el baño para salvarla. (En realidad, lo que verdaderamente sucedió es que Harry entró al baño y, al parecer, esperaba que yo también lo hiciera. No podía dejar que viera que yo era un cobarde, así que terminé siguiéndolo) Una vez allí, era imposible no darse cuenta de que el troll había llegado antes que nosotros.
Hermione chillaba tan fuerte que casi me perforó los oídos.
Obviamente no nos quedamos parados en el lugar observando como el gigantesco monstruo lo destruía todo con su garrote mientras la pobre e indefensa chica gritaba pidiendo ayuda ¡Por supuesto que no! Hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance para llamar la atención del troll y que este olvidara por un momento la presencia de Hermione.
Bueno… nuestros intentos funcionaron, en cierta forma…
Sí, llamamos su atención pero, esta vez, la bestia atrapó a Harry.
¡No sabía que hacer!
¿Cómo iba a lograr que esa cosa soltara a mi amigo?
Negociar con el troll definitivamente no era una opción. Son muy estúpidos y no hubiera entendido nada de lo que yo dijera, sin importar lo lógico que sonara. Además… ¿Cómo razonarías con un monstruo terriblemente violento?
Tampoco podía luchar contra él ¿Qué oportunidad tendría de acabar con él?
Entonces se me ocurrió una idea.
¡Qué tonto había sido! Yo era un mago y podía usar magia para rescatarlo.
Pero… ¿Cómo?
No conocía muchos hechizos y el único regularmente eficaz que nos habían enseñado era uno de los muchos que no sabía realizar. Sin embargo, cierta persona me había explicado y corregido mi error en clase, diciéndome qué es lo que realmente debía hacer.
Entonces me di cuenta de que ella sólo estaba intentando ayudarme y de que, por esa misma razón, no debería haberme burlado de ella.
Me dije a mi mismo que no era momento de sentirse culpable y que, si iba a actuar, debía hacerlo en ese preciso instante…
… y rápido.
No perdía nada con intentarlo una vez más…
Se podría decir que agité mi varita y pronuncié el hechizo de-la-forma-en-que-se-supone-que-debía-hacerlo.
Y… ¿sabes algo?
Funcionó.
¡Si, diario! ¡Lo logré!
El encantamiento de levitación funcionó a la perfección: el garrote con el que el troll intentaba lastimar a Harry se elevó y, con otro movimiento de varita, lo solté sobre su cabeza.
La bestia se desplomó sobre el suelo, inconciente.
Más tarde llegaron los profesores.
Mcgonagall estaba furiosa con nosotros y parecía que estaba a punto de castigarnos. Yo ya me estaba preparando para lo peor así que… ¡imagina cuál fue mi sorpresa cuando Hermione dijo que todo era culpa suya!
No daba crédito a mis oídos.
¿Era posible que la alumna ejemplar se hiciera cargo de una situación el la cual ella era absolutamente inocente?
Entonces me sentí culpable, de nuevo: la chica no era tan mala después de todo.
De hecho, después de eso, llegué a la conclusión de que me cae bastante bien…
Pensé que la profesora nos quitaría varios puntos por lo que hicimos. Es por eso que me sorprendí mucho cuando nos dio puntos extras…
Supongo que, en cierta forma, nos los merecíamos. Después de todo… ¡no todos los estudiantes de primer año derrotan a un troll de la montaña ellos solos!
Hablando de profesores…
Snape no caminaba muy bien ese día cuando lo vimos. Me pregunté que le habría pasado y, hoy, Harry me informó que tenía una gran mordida en su pierna. Él y yo sospechamos que el murciélago está detrás de todo este asunto, pero Hermione se niega a creerlo…
Después de haberte contado toda esta historia (lo que sucedió en clase de encantamientos, nuestro encuentro con esa bestia y las innumerables ocasiones en las que sentí culpa) seguramente te preguntarás si estoy arrepentido de haberme burlado de la chica de pelo castaño.
Bueno, lo cierto es que la respuesta es…
No.
¡Hey! No estoy siendo cruel.
Solamente piénsalo: si no me hubiera burlado de la chica… ella no habría ido a llorar al baño.
Si ella no hubiera ido a llorar al baño, Harry y yo no habríamos tenido necesidad de ir a buscarla para avisarle acerca del troll.
Si no hubiéramos tenido la necesidad de ir avisarle acerca del troll, nunca nos hubiéramos encontrado con él.
Si no nos hubiéramos encontrado con él, jamás lo habríamos derrotado y los profesores no nos hubieran reprendido por intentar hacer eso y meternos en problemas.
Si los profesores no nos hubieran reprendido, la chica no se hubiera culpado de lo sucedido para librarnos a nosotros del castigo (supongo que debido a que estaba agradecida de que la hubiéramos salvado)
Y, por último, si las chica no se hubiera culpado de los sucedido, yo seguiría creyendo que no es nada más que una presumida sabelotodo; ella no me hubiera caído bien…
…Y Hermione no se hubiera convertido en mi amiga.
Además, debo reconocer que esta última idea me agrada bastante…
No, diario. No espero que ella me dé las respuestas de todas las tareas (en realidad… sí, ¡pero no es esa la razón por la cual me agrada!). Lo digo porque, una vez que la conoces, parece muy amable…
Como puedes ver, el día de ayer fue sumamente emocionante. Sin embargo, creo que no tengo nada más que contarte.
Un saludo.
Ron.
¡Hola!
¡Muchísmas gracias por todos sus reviews!
Leo todos y cada uno de ellos y me agrada saber que les gusta la historia...^^
¡Nos leemos!
XxXHermione WeasleyXxX
