Quimerica Realidad
Parte III

Camina lentamente. Parece no dudarlo, ni recapacitarlo. Dobla al final del pasillo y camina unos pocos pasos más.

Se detiene frente a una puerta. Antes de poner la mano sobre la perilla fría, mira para todos buscando a alguien.

Nadie. Está sola. Completamente sola en ese lugar. Un escalofrío largo y profundo recorre su cuerpo haciéndole temblar.

Gira la perilla, entra a la habitación y cierra la puerta tras de sí.

Al hacerlo, al oír el "click" de la misma, suelta un suspiro, más bien un lamento. Termina sentada en el suelo, la espalda contra la pared, abrazándose a sí misma, con la cabeza oculta entre sus brazos, respirando.

No se dio cuenta hasta ese momento, pero siente una gran presión en su pecho, siente que algo se rompe en su interior.

Una máscara. Una mascara fina y blanca. Una máscara sonriente, que finge estar despreocupada. Se rompe y sus pedazos se esparcen por el suelo de madera. Al segundo, un llanto perdido, inconsolable, ocupa el silencio.

Ella llora. Llora con su alma, con su corazón, con su voz y sus ojos. No lo puede creer, ni siquiera ahora.

El tiempo pasa y sus manos no son la mismas, su cuerpo no es el mismo, pero sigue llorando. Sigue desmintiendo aquella cruel realidad.

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-¿Temari-san?-una voz. Una voz infantil la llama.

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Entre lágrimas, la mujer levanta la cabeza, mira con esos ojos verdes la habitación, buscando esa voz.

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-No llores... Temari-san...- dice la voz pequeña-Las lágrimas le quedan bien a tu rostro...-
-No... No lloro.-
responde Temari ahogando la voz quebrada, intentando ponerse esa máscara rota.- No estoy llorando...-intenta convencerse de ello.
-Aún lo extrañas.-dice.- No mientas. Aún lloras. Lloras siempre, como la primera vez.-
-¡NO!-
exclama ella


-¡NO!-repitió.
-¿Temari?-

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La rubia abrió los ojos y se sentó de golpe. Sudaba y las marcas de lágrimas aún estaban en su rostro y en su almohada.
Se llevó una mano al corazón y respiró. Éste latía rápido.

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-Fue un... sueño...- musitó ella y observó la habitación.

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La cama de al lado estaba vacía, como en los últimos días. Del otro lado, la cama estaba ocupada por una rubia que la miraba preocupada.

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-¿Qué pasó?-preguntó
-Nada.- cuasi gruñó Temari sentándose en la cama.
-Temari...- volvió a llamar Ino.-Necesito saber...-comenzó a decir, pero las palabras quedaron en el aire.

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Temari ya se sabía el discurso de memoria, igual que el otro. Miró a Ino como diciéndole que no se lo diría y comenzó la marcha hacia el baño.

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-Pero... así no podré saber que te sucede y no podré encontrar una forma de curarte.-le replicó ella.- Podrías morir, incluso.-
-Lo que no mata, te hace más fuerte, Ino.- citó la mujer de manera casi ruda.-A parte, sería un final diferente, para variar.- agregó más para sí misma, entrando al baño.

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Ino se la quedó mirando e hizo mueca de desaprobación.

Por otro lado, la rubia se miró al espejo. Unos ojos cansados y apagados le devolvieron la mirada, piel demacrada y ojeras hasta por el mentón, para exagerar un poco.

Suspiró y por no largarse a llorar de nuevo, fue a la ducha y tras desprenderse de toda ropa, abrió el agua y dejó que ésta intentase lavar sus miedos.

Fuera, Ino se había retirado de la habitación y estaba buscando al castaño. Quería saber cuándo iba a llegar quien reemplazaría a Temari, si algún ninja-médico, o alguien de la confianza de la terca esa podría ayudarle a sacar las palabras que ella creía necesitar.

No tuvo que buscar demasiado. Lo encontró apenas salió al pasillo, con la espalda contra la pared, esperando algo, alguien. Dirigió una mirada que pedía saber algo, pero Ino, hizo caso omiso a eso.

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-¿Y bien?- se vio obligado a preguntar.
-¿Y bien, qué?- preguntó a su vez la rubia. Si bien entendía sus palabras, no iba a darle lo que quería sin escucharlo antes.
-¿Cómo está?- preguntó. Verlo así, no tenía precio.
-Sigue igual... se niega a decirme qué vio...-respondió avanzando.
-¿Sigue llorando?-algo de angustia la kunoichi de Konoha detectó.
-Y grita.- agregó ella bajando la mirada.- No la entiendo... quisiera poder hacerlo, quisiera poder saber que le pasa... pero si no fuera por TUS estúpidas decisiones, el problema ya estaría resuelto.-
-Si ella no fuese tan problemática...-
empezó él.
-Deja ya ese discurso, lo conozco bien.- cortó Ino.- Deberías arreglar las cosas con ella, deberías...-
- Deja eso de una vez, mujer.
- soltó hastiado él.- Al final, también terminas siendo problemática.-

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Ino bufó y se quejó de la misión y de otras cosas más mientras continuaba su camino, esta vez en dirección a cualquier parte de la casa. Iba a buscar la improvisada enfermería que tenían allí y revisar entre los libros las posibles causas de lo que Temari tenía.

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-Ah... por cierto...- llamó la de ojos celestes deteniéndose a mitad de camino.- ¿Cuándo llega el refuerzo que pediste?-
-Hoy por la noche o mañana por la mañana...-
respondió Shikamaru tomando el camino que iba hacia el patio. Quizás ver las nubes lo calmen.

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El día transcurrió. Y llegaba a ser molesto no tener nada que hacer sabiendo del peso que recaía en sus hombros y que el tiempo no se les podía agotar.

Casi no se vieron durante el día y si lo hicieron, con Ino, Temari fingía hablar de cualquier cotidaneidad posible, mientras que con Shikamaru, un roce frío y doloroso. Silencio profundo.

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-Temari, ¿Vas a cenar?-preguntó Ino por los pasillos de la casa.
-Sí, ¿Necesitas ayuda en algo?-respondió ella al llegar a la cocina.
-Ehm... si quieres cortar las verduras...- sugirió Ino concentrada en vigilar el caldo

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La de Suna, acató aquello como si fuese una orden y comenzó a hacer lo pedido. Al terminar, llevando en una tabla los ingredientes cortados, comenzó a oír cosas.

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-Lo siento mucho, pero...-
-One-sama...-
-...No ha podido sobrevivir...-
-One-sama...-

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El viento chocó contra su rostro y ahí estaba ella, de nuevo, parada como una idiota, esta vez en un hospital. Alguien se le había acercado y le estaba hablando, era alguien con ropa de médico... le decía algo que le costaba asimilar, una opresión en el pecho y la mano fría del médico posarse en su brazo para asegurarse de que era escuchado.

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-¡TEMARI!-el gritó de Ino lo escuchó en medio de todo aquello, y pronto las imagenes de la realidad eran alternadas con el sueño.

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Ino arrodillada y preocupada, preguntando algo que no llegaba a oír. Alguien abrazándola estando en aquel pasillo de hospital. Ino hablándole a alguien que estaba a sus espaldas. Uno de sus hermanos intentaba calmarla...

Todo se había vuelto demasiado confuso.


Esto es todo por ahora. Voy un poco atrasada en cuanto a los caps de este fic que publico aquí y en otro sitio. Espero que les haya gustado y sino, ajo y agua.

Yo no escribo para complacer a todos