Quimérica Realidad
Parte IV
-¿Temari? ¿Estas bien?- alguien le habla
Abre los ojos lentamente, pensando que todo lo anterior era solo un sueño. Que en realidad, seguía en aquella casa con Ino y el otro idiota.
Pero lo que sus ojos captan, es totalmente distinto.
Al sentarse ve, descubre, que hay alguien a su lado. Una mujer. Joven. De cabellos castaños oscuros. Mantenía el perfil alto y se encontraba observándola casi sin expresión, seria.
-¿Qué...?¿Qué pasó?-alcanza a preguntar la rubia
La mujer la mira a los ojos, Temari le devuelve la mirada.
-No logro entenderte, Temari...- empezó la mujer aflojando un poco la expresión de su rostro.-No logro entender lo que sucede contigo...-
Por toda respuesta posible, la rubia mantiene su silencio. Aún no reconoce a la mujer, aunque le suene familiar.
La mujer se pone de pie y la mira.
-Escucha... sé que es difícil...-dice mirándola.- Pero ya no tiene sentido que sigas así, te estás matando lentamente sólo porque ellos se fueron.-
Temari abre los ojos un poco más de lo normal ¿Entonces no fue un sueño? ¿Entonces sí murieron? Siente una punzada en el corazón y el estómago se le hace un puño. Los ojos se llenan de lágrimas.
-Ellos... ellos no estan muertos.- dice de golpe, tratando de convencer a la mujer de sus palabras.
La mujer la mira con cierta tristeza y decide no responderle. No quiere empezar una pelea con ella y menos en el estado que se encuentra la rubia.
Se despide de ella deseándole buena suerte y deja a Temari en la habitación, sola.
La kunoichi se pone de pie, se acerca a la ventana más cercana y mira por ella. No es el paisaje de Sunagakure que ella tanto conoce y tanto ama ¿Estará en Konohagakure?
Suspira. No quiere saberlo. Una brisa suave sopla y mueve los cabellos de ella, una brisa cálida, debe ser verano... o primavera.
Da igual.
-Temari! ¿Me escuchas? ¡Reaccioná mujer de una maldita vez!- una voz conocida, una voz que hace tiempo que no escucha.
La rubia se da vuelta y busca con la mirada. Nadie. Esta sola en la habitación. Baja la mirada tristemente.
-¡Temari! Por Dios, ¿Cómo es que una mujer cause tantos problemas?-
Un escalofrío recorre su cuerpo.
-¡Calláte! ¡Así no funcionan las cosas!- otra voz conocida.
-¿No? ¿Y entonces cómo? ¿Susurrando que se despierte? ¿Moviendola suavemente?-sarcasmo
-¡No!-la otra voz se queja.- Mira, sali, sali de acá y dejáme con ella que yo voy a buscar una forma de despertarla...-Listo, esa voz esta colérica con él.
Temari busca la procedencia de esas voces. No lo entiende ¿Dónde estan? ¿Por qué? ¿Qué hace la voz de él? Hace años que el viento no la trae a sus oídos y ahora...
Varios pétalos de sal empiezan a recorrer su rostro. Se arrodilla y se abraza a sí misma.
-¡Por favor, no!-exclama ella.- Por favor, no te vayas... No te vayas... No... No me dejes de nuevo...-Suplica.
-¡Por favor, no!- exclamó en sueños la rubia de cuatro coletas.- Por favor, no te vayas... No te vayas... No... no me dejes de nuevo...- Tenía los ojos fuertemente cerrados y lloraba, lloraba como otras veces.
Ino abrió los ojos casi sorprendida. Levantó la cabeza y gritó.
-¡SHIKAMARU!- vociferó ella.
El chuunin no tardó en entrar en la habitación, esta vez casi precipitadamente, a causa del grito histérico de Ino.
-¿Qué...?- iba a decir al ver que no había ningún peligro al acecho.
Pero Ino lo calló con un gesto con la mano. Hubo silencio, excepto por los sollozos de la rubia.
-Por favor... no... que no se vaya... quiero verlo... por favor... quiero verlo... de nuevo... no... por favor...-decía entre los mismos.
Ino quedó callada, haciéndose perfectamente idea de quién hablaba. Shikamaru se quedó mudo, no dijo palabra en ese momento, solo alcanzó a apartar la mirada. No podía verla así. No podía.
Salió, esta vez por su cuenta, no iba a ver cómo despertaba, no iba a ver como los primeros minutos le costaba asimilar que ésta era la realidad y no la de su sueño.
-Shh... tranquila, Temari... él está acá... él está acá...- pronunció ella tocándole la frente.- Él está...-
-¿Dónde?... No lo veo...-sollozó ella
-Sólo tienes que abrir los ojos...-le dijo con suavidad.-No temas... él estará...-
Temari movió los ojos y temerosa los abrió. Temerosa, despertó de su sueño. Y en cuanto lo hizo, se sentó de golpe y miró para todos lados. No tardó en ver a Ino y apuró a secarse las lágrimas.
-¿Qué pasó?-preguntó, intentando hacer como si nada
-Te desmayaste mientras hacíamos la cena...-relató Ino-Fue a causa de la droga.-
Temari guardó silencio.
-¿Qué hice?-Preguntó ella de golpe, tomando por sorpresa a Ino.-¿Qué fue lo que hice o dije?-
Esta vez, la que guardó silencio, fue Ino.
Fuera de la habitación, caminando hacia la entrada, observando vagamente las estrellas y la luna, Shikamaru prefería no pensar en lo escuchado. No quería hacerlo.
Y no es porque la odiase o similar. No, para nada. Es que estaba preocupado por ella. Estaba muy preocupado por ella.
¿Dónde quedó esa mujer fuerte y orgullosa que no daba espacio a las suplicas, que no daba espacio a la misericordia en batalla? ¿Dónde quedó esa mujer problemática que le complicaba la misión? ¿Dónde quedó esa mujer de dorados cabellos y mirada fría que casi siempre le daba pelea por todo?
¿Dónde está?
