Tengo mucho que hacer Perdonen la tardanza.
Quimérica Realidad
Parte VIII
Un gran estruendo se escuchó a las afueras de la casa. Kyone miró hacia donde parecía provenir el ruido y miró aturdida a Shino, quien le devolvió a penas la mirada.
-Hay que hacer algo...-musitó ella.-Hay que buscar a Temari y decirle a los demás que regresen...-
-Yo me encargo de Temari y del resto.. ya les avisé.- aseguró Shino poniendo en movimiento a sus insectos.- Entre tanto, asegurate de mantener bien vigilado el lugar.-
-Eso hacía...-
-Y por alguna razón, te despistaste mientras yo llegaba.- comentó sarcástico, yendose.
La peliazul no se atrevió a decir palabra que lo contradijese, estaba demasiado asustada, a penas alcanzó a poner mala cara respecto a las palabras usadas. Kyone llamó a las aves nuevamente y tocó una melodía corta de tonos bastante graves y acordes que podían denotar advertencia. Al finalizar, las aves se escondieron entre los árboles, nidos cercanos o a simple vista en el techo o volando los alrededores..
El cuerpo de Kyone temblaba de pies a cabeza. Ella quería pelear, pero no de ese modo... Sin embargo otra no quedaba. Ocupó el techo para hacer de centinela mientras intentaba prepararse mentalmente para lo que venía.
Estaban rodeados y en distintos puntos de la casa, bien distanciados de los demás. Hacía poco rato que las abejas de Shino aparecieron frente a Ino, intentando avisarle en vano, ya que antes de que pudiese terminar de leerlo, un ninja estaba frente a ella, así que sólo pudo alcanzar a avisarle a Nara, Sabaku no y a Sakura, luego... a atenerse a las consecuencias. Entró en una batalla en la que pronto tenía todas las posibilidades de perder. Estaba sola en esa pelea y tenía que poner todo lo aprendido para poder salir viva.
Una idea vino a la mente de la rubia y junto a ella, las innumerables veces en las que Shikamaru le prohibió utilizar esa técnica a menos que él estuviese allí presente.
"Es un uno, contra uno, no hará falta"se dijo en su mente mientras comenzaba a hacer el jutsu.
Por otra parte, Sakura llevaba una pila bastante grande de cuerpos caídos. Las enseñanzas de Tsunade-sama de algo le habían servido. El tema era que estando en un lugar cada vez más reducido, afectaba el poder realizar los jutsus enseñados con la libertad y eficacia que le hubiese gustado. Y más allá de eso, no podía estar dándose el lujo de gastar el chakra como el aire que respiraba, debía encontrar una salida antes que perdiese.
Un canto de un águila le anunció la llegada del enemigo. La peliazul respiró ruidosamente mientras de manera hermética tomaba dos kunais y aguardaba a que ellos se metiesen en su territorio.
Al hacerlo, aquellos ninjas vieron caer a un pájaro de tamaño humano, o ese les pareció al ver la figura contra el sol, al ver una sombra. La camisa de grandes y amplias mangas que solían sobrepasar el largo de los brazos y las amplias piernas de los pantalones que usaba hicieron creer que ella era algo que no. Aterrizó de forma elegante y, en cuanto lo hizo, se puso en posición de pelea, mostrando ambos kunais en sus manos.
-No pasarán de aquí.- dijo ella intentando sonar firme. Los otros la miraron y rieron, burlándose de que con esas vestimentas, no podría pelear. Sin embargo, Kyone se mantuvo firme.
-Ustedes encárgense de ésa... yo iré por la mía...- una voz silbante, demasiado aguda y molesta se oyó detrás de esos tres hombres y antes de que Kyone hiciese algo, una sombra saltó, pasándola a ella y entrando abruptamente en la casa.
En cuanto eso sucedió, los hombres se sonaron los nudillos y diciendo que eso sería fácil, se abalanzaron sobre la chuunin. Kyone sólo alcanzó a bajar los brazos, cerrar los ojos, separar las comisuras de sus labios y soltar un grito bastante agudo y alto que aturdió por unos momentos a aquellos tres.
Temari temblaba de pies a cabeza. Estaba tirada en el piso sin poder respirar bien, sus ojos estaban abiertos de par en par, no podía moverse, sentía que no podía ni hablar ni moverse. Se sentía una marioneta. Podía sentir por momentos lo que sucedía en el lugar en elque estaba, pero ver, veía aquel jardín, aquella noche y estaba al lado de Nara
Unos pasos la tomaron por sorpresa, pero aún así no se movió. Alguien la llamaba y no era precisamente la voz de él.
-¿Temari?-la voz de Shino entrando en la habitación, pasos de él acercarsele, parecía que la había encontrado.
No obstante, en cuanto estaba por llegar a ella, la pared más próxima se derrumbó y un sujeto de apariencia no-amigable se impuso. Como acto reflejo, Shino se puso en posición, comenzando a analizar la situación.
-Hehe...- emitió aquel sujeto.- ¿Aún no has enloquecido?...-
Un escalofrío recorre el cuerpo de Temari y ella apartó con delicadeza a Shikamaru. Él la mira, algo confundido.
-Algo... algo esta pasando...- murmura ella llevandose una mano a la cabeza.- Alguien... algo...- alcanza a decir antes de desmayarse frente a él.
En tanto, Kankuro ya había comenzado a pelear contra el enemigo, secundado por Shikamaru. Quizá tuvieron suerte de no poder haberse separado cuando el anuncio de Ino los sorprendió, algo de ventaja tenían, más teniendo en cuenta que con Kankuro eran tres más... Bendita haya sido la hora y el día en los cuales el Kazekage decidió enviarlo a la misión.
-¿Cansado ya, Nara?-inquirió Kankuro burlescamente en un intervalo de tiempo mientras comenzaban a correr hacia la salida más próxima.
-Tsk, no seas problématico.-respondió él.-Aún tengo chakra y energía para rato.-
-Hnhn... me alegro, porque no tengo tiempo para proteger a nadie.-
- Lo que no entiendo cómo esto se nos pudo haber escapado.-masculló él deteniendose de golpe al ver que otro tipo con clones de sombra se le acercaba a paso rápido.
Estaba medio distraido el chuunin de Konoha, la situación no le estaba cayendo nada bien y por como iban las cosas, no iban a poder terminar la misión a tiempo. Eso obviando el tema principal de su preocupación. Si había sido una trampa ¿Qué objetivo tendrían realmente?
Temari cerró y abrió los ojos de golpe, por acto reflejo se sentó en el suelo y respiró agitadamente. No tuvo demasiado tiempo para reflexionar sobre lo que había sucedido ya que un gran pedazo de pared se le venía encima y a penas tuvo tiempo para esquivarlo. Sabía lo que tenía que hacer, lo sabía, no obstante aún le costaba un poco orientarse.
Se puso de pie y buscó a quien le pareció que la llamaba hace algún momento.
-¿Aburame?- interrogó a media voz, al encontrar el lugar en el cual se acumulaban varios insectos ¿Qué le sucedió? ¿No era que hace tan solo unos segundos estaba de pie y a punto de pelear?
-Hehehe...Déjalo, ya debe estar en sus últimos respiros.- habló un hombre de apariencia no muy admirable. Era demasiado delgado por empezar, el rostro reflejaba una expresión de locura, sadismo o lo que fuese que a cualquier civil le entrarían ganas de huir.
Temari sintió otro escalofrío, esa voz rasgaba su alma con cada palabra que pronunciaba. Buscó su abanico, pero recordó que no estaban en la habitación dónde lo había guardado, al igual que el pergamino de invocación. Así que, desarmada, la kunoichi se vio con dos opciones: o enfrentarlo a pesar de tener todas las de perder, o escapar.
Ella no escapaba, si había alguna migaja de lo que realmente ella era, era su orgullo como kunoichi, no como mujer (que es distinto), se enfrentaría. Miró al hombre tenebroso y éste le sonrió esperando una respuesta. No necesitaba saber que fue él quien le provocó todo aquello.
-Pudrete- escupió Temari fríamente, a pesar de estar fingiendo.
El hombre ladeó su cabeza y bufó.
-No has tenido suficiente... suficiente...- comentó.- Necesitas más... más dolor... más.-
-Ni aunque me desmiembres me harás temerte.- continuó, mentía y le estaba saliendo bien, si hubiese sido el castaño con quien estuviese hablando, posiblemente no le saldría.
-¿Huh?...Uh.... Entonces...-habló caminando hacia ella, por lo que Temari se alejó más de él y se acercó a donde estaba el cuerpo inconciente de Shino-...¡Deberás morir para enloquecer!-
Hizo una especie de raros movimientos y sellos que ella no alcanzaba a ver fue lo último que vio antes de sumergirse en la peor de sus pesadillas.
Espero que les allá gustado, si es así, me alegro por ustedes.
Si no, Ajo y Agua.
No vivo para complacer a nadie.
-Ashiba
