Quimérica Realidad
Parte X
Kankuro sostenía a Kyone entre sus brazos, estaba átonito, pasmado ¿Era aquello posible? No... No podía serlo. Mantenía el cuerpo casi moribundo de la kunoihchi de cabellos azules electricos, quien lo miraba fijamente, queriendo decirle algo. Pero para Kankuro, no existía nadie más en ese momento que su protegida. Entre los escombros de aquella parte de la casa, una figura femenina fue apareciendo lentamente, Sus cabellos rubios caían desordenadamente por su rostro y a penas podía mantener el equilibrio. Ino estaba demasiado cansada en aquellos momentos. No obstante seguía avanzando, intentando entender lo que había sucedido luego de que perdió la conciencia. Llegó arrastrando los pies a donde estaban Kankuro y Kyone. Los observó con sorpresa y miedo.
-No debí...-pronunció ella mirando a Kyone-No debí... haber usado tanto chakra antes...
Kankuro levantó la vista y la observó. No sabía que cara poner para pedirle que, aunque sea, hiciese algo. Kyone no podía morir así, no podía...
Ino se sentó en el suelo frente a ellos, Kyone la miró, respirando con dificultad, con cansancio y temor, luego volvió la vista a Kankuro. La rubia los observó a ambos, antes de sacar un pergamino, del cual no tardó en aparecer algunos elementos tales como gasas, alcohol, iodo povidona y demás elementos relacionados con la medicina y primeros auxilios. Sin decir nada comenzó a limpiar los alrededores de la herida de la chica, no estaba muy segura de poder hacer lo suficiente a tiempo para que sobreviva.
-Ve a ver a tu hermana, Kankuro... yo me ocuparé de ella.- dijo mientras hacía los preparativos para luego comenzar a curar con la tecnica que le habían enseñado, si es que para aquel entonces, había recuperado una cantidad de chakra significante para poder hacerla
Nara, por otro lado, no podía hacer más que lo se había impuesto. Realmente no tenía ni el más minimo interes en encontrar a Sakura en aquellos momentos, sólo deseaba poder volver a la casa para asegurarse de que Temari, su Temari estuviese bien. Pues, si bien sabía que no la había tratado de la mejor manera... lo hizo porque no quería exponerla al peligro una vez luego del primer encuentro que tuvieron con el enemigo consiguió herirla. Luego, quiso sacarla de la misión para evitar que la lastimasen. A pesar que sabía que era Temari y de lo que ella era capaz, pudo notar la diferencia entre la Temari guerrera y esta Temari... la frágil... la que era perseguida por aquellos sueños, pesadillas o ilusiones. Porque él... él la quería. Mucho. Quizás tanto que el "querer" no bastaba.
Dobló en una esquina y continuó corriendo hasta que sus pasos fueron frenados por un estruendo que se oyó a su derecha. Tras unos cortos segundos, Shikamaru se vio obligado a saltar hacia atrás, ya que la pared practicamente voló en pedazos porque alguien la atravesó haciendo uso de una fuerza descomunal. El cuerpo terminó inovil entre los escombros y Shikamaru se giró para ver a una Sakura aparentemente satisfecha con lo hecho.
A penas la miró cuando le ordenó que debían volver a la guarida.
-¿Y que hay con el pergamino y las joyas?-preguntó ella
-Eso no importa ahora! Lo importante es que puedan haber atacado nuestra base y, para estas alturas, haber matado a quien estuviese allí...-
-¿Y eso cómo lo supones?-
-Te explicaré en el camino, por el momento, vamos.- dijo perdiendo la paciencia.
Sakura asintió sin estar demasiado convencida y lo siguió.
Kankuro no quiso moverse, en un principio, pero Ino volvió a hablarle
-Puede que esté cansada y que no pueda hacer mucho por ella hasta que llegue Sakura... Pero haré lo mejor que pueda, y para eso necesito que te vayas. Puedes complicar las cosas. Es mejor que sigas con lo que sea que Shikamaru te encomendó ¿No?-
El marionetista la miró a los ojos con firmeza... y miedo. No quería perder a Kyone. Pero tampoco quería perder a su hermana. Terminó por asentir resignado y se puso de pie, alejándose de la chica de cabellos azules. Ella se aferró a él todo lo que pudo, pero al final debió soltarlo.
-No te preocupes, voy a volver por vos.-pronunció Kankuro con una débil sonrisa, mirando a Kyone.
La peliazul asintió tristemente y lo dejó ir. Casi cerró los ojos, pero recordó que debía tenerlos abiertos para que no pensaran que ya había muerto, aunque su pecho aún se movía tenuemente.
-Cuídala, por favor.- pidió a Ino mientras emprendía camino hacia las habitaciones, para buscar a su hermana.
Ino asintió. Iba a hacer todo lo posible para que Kyone sobreviviese. Pero tarde o temprano la rubia necesitaría a la frentuda. Tenía chakra, pero no el suficiente para emplear la técnica de curación.
Varias aves se habían arrimado a ver que cuál sería el destino de la chica de las aves.
Shikamaru y Sakura saltaban entre los tejados de las casas y, cuando estas se acabaron, corrían a campo abierto. Sinceramente, a Shikamaru poco le importaba ser un blanco fácil en aquel momento, sólo quería llegar rápido allí.
Anduvieron un poco más dandole a sus ya cansadas piernas, cuando por fin divisaron la casa que, para horror de Shikamaru, estaba cuasi destruida. Nada más al entrer, se encontraron con la misma escena que se encontró Kankuro, sangre, rastros de pelea y un hall semidestruido. Sólo que allí dentro estaba Ino intentando que Kyone no muriese.
El rostro de la rubia prácticamente se iluminó al ver a su compañera, a quien no dudó de pedirle ayuda. Tras unos momentos de platica, donde Ino le explicó que no sabía como Kyone terminó así, que nada más recuperó la conciencia caminó hacia la guarida y se encontró con aquella escena.
-¿Dónde está Kankuro?-le preguntó Shikamaru, Ino le señaló el lugar por el que se había marchado.
-Lo mandé a que hiciera lo que le pediste...- musitó ella.-La verdad... no queria que estuviese aquí mientras curaba a Kyone, me ponía nerviosa.
Por toda respuesta, Nara tomó a Yamanaka de la muñeca, le dijo a Sakura que se encargara de Kyone y tomó el mismo camino que Kankuro. Iba a ir por Temari. Los pasillos de la casa estaban más oscuros de lo habitual, caminaban en silencio, intentando no hacer ruido y de no darle a entender al enemigo de que estaban allí. Puesto, ellos sí sentían su presencia y Shika pensaba usar eso a su favor.
Encontraron a Kankuro frente al final del camino de lo que sería el pasillo, pues había una pila de maderas rotas y pedazos de la puerta corrediza. Ansioso, Shikamaru iba a preguntarle qué demonios estaba haciendo, cuando el hermano del medio lo dijo sin necesidad de preguntas.
-Está ahí... está torturando a Temari....-dijo con un tono de rabia. Efectivamente, se escuchaban sus gritos, algo amortiguados por los escombros. Y la risa histerica del hombre-Siento una presencia más... una cantidad de chakra... pero se va apagando lentamente.
Shika miró a Ino y ésta solo atinó a cerrar los ojos y revisar cuántas mentes había en el lugar, claro que con mucho cuidado. No era una técnica de la cual necesitase demasiado
-Hay tres.-confirmó-La de Temari... la de... este sujeto... y la de...-se sorprendió un poco mientras abría los ojos.- La de Shino...
-En otras palabras, tenemos que rescatar a Temari y a Shino... y acabar con el enemigo.-puntualizó Shikamaru. Y... lentamente, se le fue ocurriendo una idea.-Kankuro, ¿Puedes hacer que tus marionetas tomen apariencia de Shino y Temari?
Kankuro enarcó una ceja, algo extrañado por la pregunta. Por supuesto que podía.
Por su parte, al propio Nara le daba rabia que no estén en las mejores condiciones para ejecutar el plan, por ello, debía apañarselas con lo que tenían a mano en esos momentos.
Ya eran bizarras todas aquellas muertes o, al menos eso le esta pareciendo. Pero no puede dejar de verlas, no puede escapar, no puede dejar de sentirlas tan reales. Tiene que hacer algo, pero no puede. Cada vez, con cada escena, con cada muerte, su inconciente quedaba atrapado más en esa ilusión, más cerca de la muerte... más lejos de decirle a él lo que realmente siente.
Temari no puede creer todo lo que está sucediendo. Tantas veces lo vio morir, tantas veces lo vio irse. A él, a sus dos hermanos y a todos quien ella conociese. Y eso, no puede soportarlo, no puede. Jamás iba a poder soportarlo. Pero no puede escapar ni enfrentar los hechos. Porque si intentaba escapar, las realidades ilusorias la seguían a donde fuese. Y si las enfretaba, se convertía en un simple espectro que atravesaba a los presentes como si ella fuese una burda ilusión. No sabe como detener aquellas oleadas de sufrimiento. No se vuelve inmune, porque no puede. ¿Quién podría volverse indiferente a la muerte de sus seres queridos? ¿Quién podría no sentir nada al ver a un ser querido, amado, morir frente a sus ojos?
Ella no.
Era un mar de lágrimas, de miedo, incertidumbre y frustración. Se siente agotada y quiere rendirse ante esa tortura mental que estaba recibiendo. No podía más. No podía... más. Todo lo que era ellla se fue desmoronando poco a poco, desde hacía días. De ella, de la Temari verdadera queda muy poco. Y se desprecia a sí misma por querrer retirarse, por no soportar más y lograr salirse de aquello.
Y, en aquel mar de muerte y desolasión, entonces, surge una figura que ella no pudo distinguir. Solo alcanza a ver un entorno lleno de cadáveres, cuerpos de conocidos de la aldea, ya sean simples aldeanos o ninjas de rango jouniin. La figura se acerca entre temerosa y desorientada. Temari no recapacitó mucho en aquel detalle, solo se hacía una pregunta ¿Quién sería esta vez?
La figura finalmente llega a ella y le extiende la mano. Temari no ve más que un cuerpo borroso con silueta femenina. Era ayuda, despues de todo y por el momento, lentamente, extendió su mano y tomó la de aquella persona. Una tenue luz comenzó a salir de un lado que no supo identificar. Cerró los ojos suave y resignadamente.
Y...
Sintió que la luz, intensa o tenue, golpeaba sus ojos y se vio obligada a entrecerrarlos. Se sentía tan cansada. Tan herida... tan lastimada... tan... tan muerta en vida. Aquel extraño la miró con sorpresa y locura. Estuvo a punto de reirse pero no lo hizo. Maldijo y pregiuntó cómo pudo escapar de allí. Sin duda, era algo que nunca antes le había sucedido.
Pero ese no era su mayor problema en ese instante.
