Parte XI

Sus ojos se abrieron con suavidad y le costó entender cuál era el entorno en el que estaba.

Veía figuras difusas entre colores que iban del caoba al bambú y la tenue luz de una bombilla amarilla. Tras parpadear un poco, observó que se encontraba en el interior de una tienda de campa a bastante grande y de forma cúbica. El interior de la misma era de un verde militar, mientras que en el interior había algunos muebles precarios de madera, algunos de ellos le recordaban a los que estaban en la casa que utilizaron como refugio.

Pero lo que más le llamó la atenci n fue la figura que dormitaba sobre una silla cercana a la cama de ella. Un joven dormitaba en ella manteniendo los brazos cruzados y las piernas estiradas completamente. Dormía con la cabeza estirada, casi mirando al techo y los labios entreabiertos, pero sin roncar. Era una de las pocas veces que lo veía con el cabello suelto, lacio y cayendo como una cascada chocolate.

-Shi... Shikamaru.-musitó ella con suavidad.

Y entonces oyó un chillido, bastante agudo. Era un chillido que venía del lado continuo al de ella, contrario al de donde estaba Nara. Temari se giró con lentitud y cierta fatiga. Allí estaba, en una cama similar, una Kyone demacrada en su totalidad, con los cabellos despeinados y descuidados, con ojeras y cara de ultratumba. Tenía vendas alrededor de su garganta y un periquito en el cabezal de la cama. Parecía que por fin, después de tantos años, habían encontrado el botón que la hacía callar, pero eso conllevaba a que la misma Kyone luciera apagada, sin brillo y sin alegría. Parecía extraña verla así. Era como ver otra Kyone.

Los ojos de Kyone mostraron cierta severidad, cierto cansancio y dolor, esos ojos de siempre le señalaron un momento al Nara y luego, al hueco por el que podían ver el paso del día a la noche, siendo ese momento de noche. A Temari le llevó unos minutos comprender el mensaje de Kyone, Shikamaru estaba allí al lado desde hacía mucho más tiempo del que se podía imaginar, quizá. Con lentitud, asintió y movió los labios diciendo gracias.

De ahí en más transcurrieron varios minutos, horas quizás, en donde Kyone se quedó dormida junto al periquito y Temari fingía estarlo cuando Ino o Sakura entraban a revisar que todo estaba bien en ella, Kyone o el bulto continuo a la chica-ave a quien la rubia no podía identificar por la penumbra. Ella abría los ojos cada vez que ellas se iban y a penas parpadeaba mientras esperaba pacientemente a que Shikamaru despertara. Por alguna razón no veía que su hermano haya entrado en algún momento y eso le inquietaba, temía que Kankuro fuese el "otro bulto".

No obstante, cerca del alba, Nara abrió los ojos tras un bostezo largo, profundo y contagioso. Y cuando abrió los negros ojos para ver si ella estaba aún viva y la encontró mirándolo con esos ojos verdes hermosos. Ella ladeó la cabeza unos momentos y esperó a que él hablara o dijese algo.

-...Hey...-pronunció con cierta pereza, Temari sonrió con cierta timidez- ¿Cómo estas?
-Mejor...-
dijo con una voz ronca y se quedó callada por unos momentos, sorprendida de su voz- ¿Hace cuánto que estoy... inconciente?
-Varios días.
-¿Cuántos?
-Seis... o siete... perdí la cuenta.

El silencio reinó por unos momentos que parecieron bastantes incómodos. Shikamaru se incorporó en la silla y la miró mejor. Alzó su mano, intentando alcanzarla, pero la distancia era demasiada como para tocar su rostro. No obstante ella estiró la suya para tomarla. y a aquella distancia, se quedaron mirando sin saber qué decir con exactitud. Fue un momento en donde todo flotaba confuso en el aire. Había algo que decirse y no sabían como expresarlo.

-Creo que estoy enamorada.-dijo ella de golpe, Nara enarc ambas cejas con gesto interesado y sin soltarla le preguntó
-¿Sí?-ella asintió y él movió la mano libre en gesto de no saber que decir-¿Lo conozco?-fue la pregunta sonsa que acudió a su mente.
-Sí
-¿Rendí junto a él el examen chuunin?
-Sí...-
pronto Temari se dio cuenta que respondía a aquellas preguntas con soltura e involuntariamente. Pero por alguna razón no se detenía.

Pronto, no tardó en convertirse aquello en un juego para Shikamaru, ver quién era el dueño del corazón de su Temari. Las preguntas siguieron por pocos minutos, hasta que la pregunta de Nara fue "¿Está acá?"

-Sí...-asintió ella y por un segundo, la vista de Shikamaru viaj a la cama precaria que se encontraba junto a Kyone, la de Shino. Pero la descartó rápidamente por una corazonada curiosa y chillona.
-¿Es muy amigo mío?
-Puede ser.
-¿Es una persona problemática?-
Temari sonrió mostrando los dientes -Bastante, siempre se queja de todo...

Shikamaru ahogó una sonrisa al verla sonreír en mucho tiempo.

-¿Es Kankuro por casualidad?-preguntó con cierto tono de broma, a lo que ella le respondió levantando la mano libre e intentando golpearlo, pero estaba demasiado lejos de él como para alcazarlo. Y en un intento, la joven resbaló de la cama y se hubiese golpeado contra el borde de no ser por Shikamaru.
-Idiota.-pronunció ella con rostro adolorido, estaba cansada sin saberlo.-Sos vos de quien estoy enamorada.
-Lo sé...-
dijo luego-Sólo quería estar en una posición más cómoda para abrazarte...

Temari rió un poco y luego sintió la presión de unos labios contra su frente, y un abrazo profundo y estrecho.

-Realmente me preocupaste estos días, Temari
-¿Cómo sé que esto no es real?-
dijo a su vez ella con los ojos cerrados.-Todo se ha sentido tan real.
-Es real... creéme. -
pronunció él estrechándola aún más.
-Entonces... cuéntame...-abrió los ojos ella, mirando a la nada y a la vez al techo-Quiero saberlo.
-Verás... Fue bastante curioso lo que sucedió.-
comenzó Shikamaru haciendo memoria. -Le pedí a Ino que entrara en tu mente a buscarte... mientras con Kankuro íbamos a distraer al hombre que te quer a matar...


Si les gusto, genial.

Y si no, Agua y Ajo

No escribo para complacerlos

-Ashiba