Capítulo 15: Destino final.
Disclaimer. Pokemon no me pertenece a mí, sino a Satoshi Tajiri.
Amor celos y otros sentimientos
Capítulo 15: Destino final.
Sus sentimientos lo invadían, ver a su amiga de la infancia con un rostro tan tranquilo le hacía estar en paz a pesar del caos que estaba ocurriendo justo a sus espaldas, por supuesto, el haría lo que fuera para que esa expresión siempre estuviera plasmada en su rostro, aún si eso significara someter a todo el mundo. Los sueños de ella se cumplirían y su objetivo de estar al lado de la mujer que más quiso también, no habría nada que los separara. Claro qué, siempre tiene que haber alguien que arruine un plan. Las personas con las que sus antiguos compañeros de región estaban combatiendo no parecían del todo malas, es más, si fuera su antiguo "yo" estaría muy entusiasmado al conocer a entrenadores con tales habilidades, aprender de ellos y pedirles consejo para mejorar y poder aspirar a ser aún más fuerte que nadie más; aún con más entusiasmo debido a que su supuesto hermano estaba con ellos, de hecho, tenía muchas cosas que cuestionarle, sobre este poder, sobre su padre, sobre su relación; lamentablemente estaban del lado contrario, él y sus compañeros estaban en oposición para que el consiguiera su felicidad y con ello la de Serena y claro, esto los convertía en sus enemigos.
Con mucho cuidado acaricio el rostro de su amada, no se cansaba de observarla, era uno de los rasgos que más le gustaban de ella, siempre lo podía sorprender incluso siendo ella misma. Serena no necesitaba tener un nuevo conjunto de ropa, o maquillaje e inclusive una fragancia para dejarlo atónito, con su simple presencia bastaba, lamentablemente se dio cuenta muy tarde. Ahora era su turno de sorprenderla, regalarle el mundo, darle el puesto de reina por ella estaba luchando. No se rendiría hasta el final, porque ella no se rindió por el hasta el final. Despejo sus ojos de su rostro, dio media vuelta y se dispuso a salir del edificio. Él sabía que sus oponentes estarían próximo a llegar, y los esperaría pacientemente. Esperaba la mayor cantidad de poder de su parte pues, para este punto, las cosas estaban muy complicadas en ambos bandos, si era capaz de ganar aquí sería capaz de ganar en donde fuera. Era el todo o nada. May, Dawn, Brock y Misty lo esperaban afuera, a su lado, personas creadas a partir de los Unown con sus respectivos pokemones. Los Unown trabajan a toda velocidad para crear, pues esas eran las órdenes que les había encargado Ash. Con toda la velocidad posible creaban y daban, pronto la zona estaba llena de nuevas "personas" dispuestas a dar la vida por Ash. Estaba confiando para este punto y en su rostro su forjo una sonrisa la cual, para su mala suerte, duro escasos segundos. A gran velocidad un pokemon legendario conocido como Latios arribo la zona, en su espalda un joven de baja estatura pero con una mirada decidida, acompañándolos, pokemones y más pokemones. Próximo a su ingreso, el Latios dirigió a todos esos pokemones en círculo sobre la zona de creación de sus Unown y, así como llegaron, empezaron a lanzar ataques a diestra y siniestra evitando que pudieran crear. Esto lo enojo, y se le noto en el rostro. Pronto le ordenó a sus aliados atacar al ejercito pokemon que estaba evitando la creación de más fuerzas que lucharan en favor de su empresa; estos respondieron de inmediato atacando y derribando a uno que otro pokemon, sin embargo, se reincorporaban y al parecer con más poder. A la distancia se podía visualizar un gran ejército del Team Rocket comandados por más Pokedex Holder. No podría crear refuerzos, ahora dependían de sí mismos. Cancelo la anterior orden y en seguida ordeno que se concentraran en las fuerzas terrestres que estarían próximo a atacar, próximamente dio la espalda e ingreso en donde reposaba Serena sin decir nada, su deber era protegerla, tenía fe en sus compañeros de antiguas regiones, les dio más poder con sus Unown… Debían ganar sin importar que.
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-La zona se ve bien defendida – analizaba White – bien, Lyra nos encargó atacar, pero no nos dijo como debíamos hacerlo.
-Es más que obvio que de frente – comentaba Sapphire – Emerald lo hizo y hasta ahora parece que le va bien, no creo que tengamos muchos problemas.
-Eso es lo que no me gusta, Sapphire, – respondía la soñadora – es demasiado fácil, y cuando es así es porque hay una trampa.
-White tiene razón, debemos de atacar con un plan para evitar que algo salga mal y eso se nos vaya de las manos – hablaba Ruby – el resto está cumpliendo con su función, no podemos fallar.
-¿Un plan dentro de un plan? – Cuestionaba Black mientras se llevaba la mano a el mentón – suena complicado.
-En estos momentos me gustaría ser alguien como Red o Lyra para tener una estrategia de combate – indicaba Ruby. Sapphire se acercó a él y puso una de sus manos en su hombro.
-No seas tan melodramático, Ruby. Ya hemos salvado a una región antes solos tú y yo, y sin la ayuda de esos dos – trataba de animarlo Sapphire – podemos dirigir a este ejercito de maleantes a un combate de vida o muerte sin ningún problema.
-¡Oye! – Reclamaba un soldado del Team Rocket – no somos tan malos. ¡¿Y cómo que de vida o muerte?!
-Bueno… Los hechos dicen todo lo contrario… Y prácticamente es un hecho que no todos vamos a salir con vida de aquí, es más, hasta nosotros corremos ese riesgo.
-Black – lo llamaba Ruby – ataquen lateralmente, Sapphire y yo iremos de frente, presiento que Emerald nos puede dar apoyo aéreo en caso de ser necesario.
-De acuerdo, tenemos que despejar esta zona para Red y Yellow mientras los demás combaten a la otra parte del ejército enemigo – comentaba Black.
-Estamos cubiertos de la espalda – hablaba en voz baja Ruby – ellos no se contendrán, así que nosotros tampoco. ¡Black, White, ataquemos ahora!
Con esta orden cada Holder dirigió al escuadron del Team Rocket que habían elegido para esta misión. A paso veloz, se dirigían hacia donde los esperaban, con señales de miedo de parte de los miembros de la organización del padre de uno de los Pokedex Holder, más sin embargo, con una mirada de confianza de parte de las personas que los dirigían. Sin perder tiempo sus oponentes empezaban a lanzarles todo tipo de ataques para buscar esparcirlos, a lo que estos respondieron liberando a sus criaturas y contragolpeando con ataques diferentes. Los compañeros de Ash, al ver que dos escuadrones se habían separado dejando a los restantes mano a mano contra ellos, sonrieron creyendo que habían conseguido esparcirlos, pero su felicidad no duro mucho. Los escuadrones que creyeron haber esparcido tomaron una vía lateral para atacarlos. Estaban rodeados, por los lados, por el frente y por el cielo estaban siendo atacados.
-¡No será tan fácil! – Exclamaba Misty - ¡No nos rendiremos hasta el final!
Ella, junto con Dawn, Brock y May liberaron a más de sus compañeros de combate, a continuación, los entrenadores que había creado Ash prosiguieron a realizar la misma acción. Ellos no caerían hoy, sus sentimientos tenían que ser tan firmes como los de Ash hacia aquella chica que le robo el corazón; lucharían, aunque esto significara morir en esta región donde se supone, todos los sueños son posibles.
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La capital de la región de Kalos nunca antes había experimentado algo así, la bella ciudad estaba que retumbaba por los diversos ataques que los pokemones por órdenes de sus entrenadores intercambiaban entre sí. En el medio de todo esto, los dex holders a los que se les había encomendado la tarea de defender la ciudad, estaban peleando y debilitando a cualquier enemigo que se les pusiera enfrente, en la lejanía, la líder de gimnasio de Romantis dirigía a la multitud que fue reclutada conforme Ash conquistaba pueblos y contados entre Romantis y Luminalia para cumplir con la empresa que le fue encomendada por aquel que levantaría de estas cenizas un nuevo imperio. Sin embargo estaba siendo superada, y es que la situación era un caos, ataques por todas direcciones con su ejército y el ejército de ellos revueltos, por supuesto, era fácil diferenciar a unos de otros, más que nada por el hecho de que los contrarios llevaban un uniforme gris oscuro con una gran "R" roja en el centro del mismo, aun así, el caos dominaba y creaba cierta confusión, con más razón debido a que dos entrenadores y la pequeña hermana del líder de gimnasio de esa ciudad atacaban ferozmente en un ir y venir, sin ninguna estrategia solo con el objetivo de causar caos dentro de sus filas, las cuales ya de por sí estaban muy ocupadas manteniendo la calma con otros entrenadores de nivel extraordinario que, a diferencia de los antes mencionados, atacaban con cierta estrategia y eso era muy peligroso. Su mala suerte llegaría a su fin cuando, después de mucho esperar, llegaron más compañeros de Ash a auxiliarle.
-¿Algo tarde, no creen? – cuestionaba algo enojada.
-Peor es nada, así que no te quejes en demasía – respondía seria Iris.
-¿Brock? – pregunto con curiosidad la líder.
-Se quedó a cuidar de Ash y la chica – respondía Tracey – no te preocupes, estará bien, Ash ya les dio más poder, al igual que a nosotros.
-Sí, lo sentí, pero no estamos luchando contra entrenadores normales- aseguraba Valeria mientras observaba como los Dex Holder derrotaban a más y más miembros de su fuerzas.
-¿Los Dex Holders? Tenemos que andarnos con cuidado e ir con la receta adecuada para sazonar nuestra victoria – decía Cilan – derrotándolos el resto es historia, aunque, esto esta echo un caos ahora que lo observo con determinación.
-Bueno, era la única a cargo y pronto esto se salió de control – se excusaba Valeria – nos han hecho retroceder poco a poco.
-Pues ahora estamos aquí para pelear y de paso medir hasta qué punto pueden llegar nuestras nuevas fuerzas – aseguraba Iris.
-Bien, te sedo el honor de lanzar un ataque a esos Dex Holders – decía Valeria.
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-¡La victoria es mía! – Exclamaba Gold de manera presumida mientras levantaba sus brazos al cielo – Green, hasta ahora he derrotado a 10
-Tsk… Y decías que eras competencia, 15 y contando – esto dejo plasmado a Gold.
-¡Ha no, no perderé contra ti!
-Suerte con eso.
-¡Ustedes dos, dejen de jugar con eso! – Los regaño Crystal – este podría ser posiblemente el fin del mundo y lo toman como un juego.
-Vamos Crys, no seas súper seria en este momento – decía un muy despreocupado Gold – estoy consciente que este podría ser el fin del mundo, y peor aún, la última vez que estemos juntos, y aunque eso me pone triste, estoy feliz de estar con ustedes.
-Idiota… - comentaba en voz baja Crys luego de ordenarle un ataque a Mega.
-Crys… - le llamaba Gold. Este puso una de sus manos en su hombro mientras la chica tenía la mirada hacia abajo – si muero, quiero que sea junto a ti, haciendo lo que más nos gusta, combatir y divertirnos mientras lo hacemos – Crys quito su mano.
-No… Nadie morirá hoy, Gold – comentaba Crys mientras levantaba la mirada con una sonrisa en el rostro – por eso estamos aquí, nuevamente como protectores del mundo.
-Aww, Green, ¿por qué tu y yo no tenemos momentos así? – le cuestionaba Blue a Green.
-Porque nos queremos a nuestro estilo – indicaba Green – y eso es lo que más me gusta de nuestra relación.
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-Dragonite, rayo de hielo, ¡ya! – ordenaba Iris. El pokemon se dispuso a lanzar el ataque directo a Crystal.
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Tenía que reaccionar, tenía que hacerlo y sin perder tiempo. Vio el ataque, lo vio venir, en dirección hacia ellos.
-¡Crys! – exclamo el chico de ojos ámbar mientras saltaba hacia la chica, con el objetivo de que ambos salieran ilesos del ataque que, para su suerte, así fue.
-No… Lo vi venir – comentaba sorprendida Crystal mientras trataba de incorporarse – fue muy rápido.
-Al parecer ahora van en serio – indica Green a la distancia. Sus oponentes se acercaban hacia ellos.
-Nadie, y cuando digo nadie es nadie… Trata de lastimar a mi chica y vive para contarlo – exclamaba un muy enojado Gold – ¡Explotaro!
-Vaya, parece que el de ojos ámbar se enojó bastante – hablaba Tracey – una lástima, parecías bastante juguetón hace un momento.
-Nadie se mete con Crys mientras yo esté aquí – hablaba entre dientes Gold. Señala a Iris – ¡Tu! Serás mi oponente.
-Parece que me enfrentare al más infantil de los 4 – suspira – bueno, entretenme un rato, ¿quieres?
-Créeme que no me mediré. Puedo aceptar el hecho de que te quieras meter conmigo, pero con Crys no, ¡Explotaro! – el pokemon desplego fuego de su zona característica.
-Y pensar que hace un momento comentabas que estabas dispuesto a morir junto con ella – le molestaba Blue.
-Claro que estoy dispuesto Blue – respondió Gold sin dejar de ver a Iris – pero mientras haya posibilidades de salvarla y evitar su muerte luchare, aunque eso me cueste la vida.
-Piensa con claridad, Gold – le llamaba la atención Green – pelear con la cabeza caliente no te ayudara de mucho, sobre todo porque nuestros oponentes tienen más poder que nosotros.
-Gold – le llamaba Crys – no te dejes llevar por tu enojo, estoy bien.
-De acuerdo – hablaba Gold más tranquilo. Suspiro – aun así, ella es mi oponente.
-Entonces deja de hablar y ponte a combatir, mi Dragonite espera por acción. Espero que des más batalla que todos los soldados de allá atrás – comento Iris mientras señalaba a las espaldas de los Dex Holders. Estos voltearon y se encontraron no solo con miembros del Team Rocket conjelados, sino también parte de los aliados de sus oponentes, así como los pokemon de cada miembro. Cabe recalcar que pese que esto sorprendió al resto de soldados estos siguieron peleando. Ya habría tiempo para llorar por los caídos.
-El rayo de hielo debió ser muy fuerte como para causar algo así – comentaba Green con algo de miedo en sus ojos, lo cual, era muy raro para alguien como el – sino nos andamos con cuidado acabaran con nosotros, estas dispuestos a todo, aun sí eso significa aniquilar a sus propias fuerzas.
-Ellos tienen la misma misión que nosotros – hablaba Valeria – y si en el proceso eso significa morir, que así sea, todo por Ash.
-Su muerte no será en vano – indicaba Crys con una mirada determinante – aun la de nuestros oponentes, no merecían este destino.
-No hay mejor destino que servir a Ash – trataba de molestar Tracey a Crystal.
-¿Hablas de convertirse en la marioneta de alguien que busca alzar un imperio de tiranía? Wow, que increíble destino – comentaba sarcástica Blue. Esto molesto a sus oponentes.
-Basta de charlas, cocinemos un combate memorable – indicaba Cilan – compañeros, ¡adelante!
-¡Ataquen! – ordenaron los antiguos compañeros de Ash junto a la líder de gimnasio.
-Mega/Explotaro/Charizard/Blasti – hablaron los Dex Holders – drenadoras/llamarada/danza de espadas/escaldar, ¡ya!
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Esconderse no era algo que le gustara, se sentía cobarde haciéndolo y era una sensación que no le agradaba en lo más mínimo, pero la situación es ese momento lo requería, después de todo, convertirse en la presa de un Feraligatr no era algo que se vivía todos los días, aun así, la situación en la que se encontraba en estos momentos era cardiaca. El pokemon antes mencionaba rondaba por los alrededores buscando a su presa.
-Maldición – hablaba en voz baja Lyra – creo que a la próxima que planee una trampa mandare a otra carnada en lugar de a mí.
A la distancia, Silver y Platinum también ocultos pero no por las mismas razones que su compañera, observaban pacientes, listos para atacar cuando fuera el momento.
-¿Crees que aguante tanto tiempo con toda la presión encima? – cuestionaba Silver a Platinum mientras observaban como su Feraligatr robado buscaba a Lyra.
-Ella fue la que planeo esto, hacerle creer a la presa que es el cazador. Si ella se ofreció como la carnada es porque sabía que nadie más podía cumplir con eso tarea más que ella. Además tú la conoces mejor que yo.
-Sí bueno, Lyra es algo complicada, así que quería la opinión de la conocedora sobre como evaluaba esta situación.
-Pues acorde a lo que conozco de ella mi anterior comentario es mi opinión sobre la situación que vive en estos momentos nuestra compañera además, ¿complicada? Si eres tú al que más le habla, y por lo que ha visto es una chica muy alegre y activa; además de que te suelta muchas indirectas.
-Bueno, es muy positiva para mí, pero no te voy a negar que le tengo cierto cariño. Y en lo de complicada me refiero a que es algo arrogante, suele haber mejores sujetos para ejecutar sus planes pero suele a ver veces que se quiere robar el protagonismo para impresionar a los demás. Yo era el más calificado para hacer de carnada, pero ella me rechazo rotundamente y ahora esta atorada.
-¿Tú? – le cuestiono la Holder de Sinnoh.
-En mis comienzos fui capaz de infiltrarme en el laboratorio de Elm y robar a Feraligatr, que en ese momento era un Totodile; obviamente con mucho sigilo y buenos escondites pues nunca me detectaron.
-Así que tú te hubieras escondido mejor que ella – analizaba Platinum – bueno, de momento está cumpliendo con su tarea, no de manera brillante pero creo que es capaz de llegar al punto acordado y a partir de allí ambos atacaremos.
-Quiero acabar con esto rápido, para así ir a ayudar a Blue y los demás – comentaba Silver mientras observaba como retumbaba la ciudad debido a la gran cantidad de ataques, así como unos cuantos de mayor nivel.
-Tranquilo Silver, Pearl y Diamond junto con la niña se están encargando de ayudar a nuestros compañeros.
-Lo sé, Lyra se los pidió, pero ellos solo causan desorden. Van y vienen de la zona de guerra (donde están combatiendo Gold, Crystal, Blue y Green) a la zona cero, sin estrategia alguna.
-Cada quien debe de cumplir con su tarea si queremos que esto salga bien, además, encargarnos de Feraligatr es prioridad, de por si es fuerte, ahora imagínate con el poder del hermano de Red.
-Sí, supongo que tienes razón, Platinum. Mira, Lyra está empezando a avanzar.
-Sí, al fin Feraligatr le concedió su punto ciego. Tiene que ser rápida sino la encontrara.
Lyra pasaba de un lado a otro, evitando ser vista por el pokemon de Silver para evitar un combate. Debía de alegar lo más que pudiera de la zona de guerra al pokemon, para así evitar refuerzos enemigos y con ello llevarlo a una red eléctrica dada por el Team Rocket para capturar al pokemon, aunque no era lo que más le agradaba, era lo más viable para evitar que causara problemas.
-Detesto cuando Silver tiene razón – decía Lyra en su nuevo escondite – él ya lo hubiera llevado hacia la zona acordada, de todas maneras, ya no está muy lejos y aún se mantiene la sorpresa – se escucha una fuerte explosión la cual llama la atención no solo de la chica, sino también de pokemon de su amigo que en este momento estaba bajo el control del enemigo – debo de aprovechar su distracción, me beneficia bastante el hecho de que atrás hay guerra.
Lyra, aprovechando los pocos segundos que le regalaban, sin querer, los valientes hombres que estaban combatiendo. Con paso veloz pero silencioso avanzo, evitando hacer ruido para no llamar la atención del Feraligatr. Estaba cerca de un lugar al que ella consideraba lo suficientemente seguro, lamentablemente la suerte no estuvo de su lado, pues, al llegar a un lugar que ella considerara seguro tropezó, haciendo ruido por su caída y un ligero gemido de dolor que fue lo suficientemente audible para Feraligatr.
El pokemon se acercaba poco a poco, expectante al escondite de la conquistadora. Lyra, que no perdió tiempo se arrincono lo más que pudo con la pared, aún sin ser visible para Feralgatr. Saco una pokeball en caso de que tuviera que enfrentarse al pokemon. Estaba cerca, se le veía cierto nervosismo a lo entrenadora, pero no dejo que se apoderara de ella. Feraligatr se acercó, asomo su hocico aún lado de Lyra y en seguida mostro sus dientes.
-¡Feraligatr! – Se escuchó una voz, el pokemon abandono la actividad y enseguida dio vuelta hacia atrás para encontrarse con el origen del sonido – saliste corriendo junto a esa chica, te ordenamos que fueras despacio para que no te perdiéramos el paso.
-Está bien Gary, el simplemente está cazando, fue lo que ordeno Ash, ¿no? – cuestionaba Zoey.
-Claro, pero no se te hace sospechoso que esa chica atacar a Feraligatr y luego saliera corriendo, parece que lo querían atraer a un punto especial – argumentaba Gary mientras acariciaba el hocico del pokemon.
-Ahora que lo dices así… Sí, muy raro, más que nada porque no hay rastros de una batalla en este lugar y mucho de la chica.
Gary se puso a analizar la zona en la que estaban, al poco rato vislumbro un artefacto un tanto peculiar.
-¡Ja! – exclamo. Tomo una pokeball – lo sabía, Umbreon – lanzo su pokeball y en seguida apareció su compañero – bola sombra en esa dirección – el pokemon se dispuso a cumplir con la orden de su entrenador, destruyendo en el proceso el artefacto de los Dex Holders.
-Vaya Gary, tienes buena vista – alabo Zoey – un poco más y hubiéremos perdido una de nuestras mejores armas.
-Claro… Ahora solo hay que encontrar a la chica y derrotarla.
-"Maldición" – pensaba para sí misma Lyra – "ok, tranquilízate, piensa en otra cosa" – cambio la pokeball que tenía en la mano por otra – "supongo que es inevitable pelear para este punto, aun así, me pudo deshacer de uno de ellos sin mucho esfuerzo pero, si te libero hare ruido, espero que Silver ataque y me sirva de distracción para lo que tengo planeado".
-¿Qué estará pensando? – cuestiono Platinum aún en una distancia prudente junto con Silver.
-El momento para atacar – respondió el chico de ojos plateados – ella ya sabe lo que yo sé.
-¿Y eso es?
-Que sí libera a uno de sus compañeros hará el suficiente ruido como para que la detecten y acaben con ella sin que tenga una oportunidad de atacar.
-Entiendo, la red está destruida… Hay que atacar – sugirió Platinum – estarán concentrados en nosotros y así Lyra podrá atacarles por la espalda.
-Sí, libera a un pokemon pequeño, para que aún podamos atacar con un poco del elemento sorpresa.
-De acuerdo, Frosslas – llamo Platinum a su pokemon.
-Weabile – llamo Silver – Platinum, espera mi señal.
-¡¿Dónde te escondes, pequeña?! – Cuestionaba al aire Gary – tenemos una propuesta para ti, sal por favor.
-"¿Pequeña? Si soy mayor que tu" – pensaba aun oculta Lyra.
-Queremos divertirnos un rato, por favor sal un momento – hablaba Zoey – no tengamos miedo, solo queremos jugar.
-Parece que tendremos que empezar a atacar a cualquier rincón para encontrarte, Umbreon, prepara una bola sombra.
-Una lástima – hablaba Zoey mientras se acercaba a Gary - y este sitio que es tan bonito, en fin, te sedo el honor Gary.
-Están juntos, ahora Platinum – ordenaba Silver. La chica asistió con la cabeza.
-Frosslas/Weabile – ordenaron en voz baja – rayo de hielo/garra umbría.
Ambos pokemones saltaron de inmediato, dispuestos a atacar a la vez que tomaron por sorpresa a sus oponentes. Gary rápidamente le ordeno a su Umbreon lanzar su bola sombra directo al rayo de hielo que estaba realizando el Frosslas de Platinum. Causando una gran y ruidosa explosión. Weabile, sin embargo, continúo con su trayectoria atacando directamente a Feraligatr.
-"Ahora" – pensó para sí misma Lyra – Minami – llamo a su Vileplume –somnífero - ordeno.
El pokemon tipo planta se dispuso a realizar el ataque, saliendo de su escondite y dirigiéndose directamente al menor de los Oak.
-¡Gary! – grito Zoey, la cual se había percatado del ataque de Lyra. El chico volteo, encontrándose con un Vileplume dirigiéndose directo hacia él. No le daría tiempo de esquivar el ataque.
Con valor, la coordinadora tomo paso hacia enfrente empujando a Gary y recibiendo de lleno el somnífero. La chica al poco rato callo dormida, sin opciones de reincorporarse, una cosa era lanzarlo al pokemon y otra muy distinta al entrenador.
-Zoey – hablaba en voz baja Gary – esta me la van a pagar, Dex Holders.
Los compañeros de Lyra de inmediato bajaron en donde estaba su amiga, pues revelando su posición de poco les iba a servir seguir ocultos.
-Lyra, no esperaba eso de ti – comentaba Silver – atacar a el entrenador y no al pokemon con un ataque no letal.
-Bueno, en la guerra y en el amor todo se vale, mi querido Silver – comentaba con un guiño la conquistadora.
-Ríndete y devuelve a ese Feraligatr – ordenaba Platinum – somos tres entrenadores de los más fuertes del mundo, no tienes oportunidad.
-¿Rendirme? Con Ash de mi lado no hay nadie que sea más fuerte que yo, además, me deben lo de Zoey.
-Ustedes encárguense de Feraligtr – indicaba Silver – a mi déjenme a este, él me debe lo de haberse robado a mi pokemon – ambas chicas asistieron.
-Feraligatr, explota todo tu poder y pelea como si fueras un pokemon salvaje, Unown, ¡Denos más poder!
-Este loco – hablaba Silver – Lyra, Platinum, adelante. Weabile, regresa. Gyarados, adelante.
-Te lo debo, Silver – decía Platinum – recuperare a Feraligatr por ti. Frosslas, rayo de hielo.
-Sí así te puedo ayudar adelante, Minami, toxico.
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Aún sin hacer pruebas el pequeño pero sofisticado invento le había llevado su tiempo, su gimnasio estaba siendo atacado, pues estaba en el centro de toda la ciudad y para su mala suerte, esa era la zona de guerra. Junto con su "yo robot" luchaba con las fuerzas enemigas y avanzaba con el objetivo de encontrar a la rubia con un don especial. A lo lejos, se podían oír aún más estruendos debido a ataques, concluyendo para él, que allí tenían a su novia. Sin embargo otra de sus preocupaciones era en donde se encontraba su hermana. Él sabía que estaba con esos Pokedex Holders, pero de todas maneras su instinto de hermano mayor le obligaba a preocuparse. Con cada paso que daba más horrorizado quedaba; miembros de Team Rocket y lo que parecía ser civiles lucían muertos en las calles de Luminalia, claro, con más pokemones perecidos a su lado. Daban señales de que habían luchado a muerte, unos defendiendo la ciudad y otros tratando de defenderla. Todo se resumía en violencia sin sentido.
-"Todo esto lo causo un corazón roto" – pensaba el rubio – "todo derivado del amor, celos y otros sentimientos".
Unas cuantas fuerzas enemigas se le ponían de frente, el junto con Clembot estaban listos para pelear una vez más, sin embargo, no paso mucho tiempo antes de que miembros del Team Rocket lo ayudaran, todo esto por órdenes directas de Silver. Después de la batalla los 5 soldados restantes se acercaron al líder.
-¿Líder de gimnasio de esta ciudad? – le cuestiono uno de los soldados.
-Sí, pero, ¿Cómo saben que soy…?
-El amo Silver nos encargó esperar por usted, además de que nos entregó información sobre como lucía y esas cosas.
-¿El amo Silver? Debes de referirte al pelirrojo, recuerdo que menciono que era el hijo del líder de su organización.
-¿Y el resto de ustedes? – cuestiono el robot.
-Combatiendo al lado de los amigos del amo Silver o caídos en acción, hasta el momento, no tenemos un número concreto de los que restamos, venga, el amo Silver nos pidió escoltarlo a un lugar seguro, no está en condiciones de combatir contra el enemigo – los soldados tomaron a Clemont de los hombros y trataron de llevárselo.
-Esperen, no me puedo ir, mi hermana y mi novia siguen allá – contestaba Clemont mientras se liberaba del enganche – además tengo un artefacto que nos puede ayudar a recuperar el control sobre los pokemones – los soldados se vieron entre ellos.
-Habla – indicio uno de los miembros del Team Rocket.
-La rubia con la capacidad de curar pokemones puede ampliar sus poderes curativos con este artefacto – alzando el artefacto con la mano. Consistía en un casco que a simple vista, parece muy pesado – si los amplia como yo creo que los ampliara, su poder será cuatro veces más grande, recuperara el control sobre los pokemones enemigos y nos dará más poder.
-Es por eso que el amo Silver te quiere con vida y no te manda directo al matadero – lo interrumpía un soldado – si ellos fallan en esto tú junto con los recursos del jefe Giovanni y el mismo Giovanni deben de detener a ese entrenador de Kanto.
-No me importa – comentaba Clemont enojado – esta es una posibilidad y quiero que lo intentemos, además no puedo huir, hay gente que amo, no soy un cobarde – dicho esto se dio media vuelta junto con Clembot.
-No traten de seguirnos – hablaba el robot – es nuestra decisión y queremos que la respeten.
-¿Qué hacemos? - cuestionaba un miembro del Team Rocket entre su equipo.
-Estamos rompiendo con las órdenes de nuestro jefe al no llevarlo; hay que acompañarlo. De todas maneras debemos de protegerlo.
-De acuerdo – asistieron los 4 miembros restantes.
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-Estamos yendo y viniendo, señor Pearl – comentaba Eureka mientras trataba de tomar aire – esto de ir edificio por edificio saltando con ayuda de los pokemones de la señorita Blue, Crystal, y el señor Green y Gold es más agotador de lo que pensé.
-Sí, concuerdo con Eureka, Pearl – hablaba Diamond mientras se sentaba y sacaba un refrigerio de su mochila – hay que descansar un rato, estamos atacando sin patrón y eso ya me agoto bastante.
-¡Dia!... Digo… ¡Diamond! – Empezaba a gritar Pearl – nos comprometimos a hacer esto con el resto de nuestros compañeros, todos cumplen con la tarea encargada, hasta Platinum que se negó a ayudar a Red al principio.
-Sí, pero quiero dormir… Y comer, y dormir y volver a comer – respondía el Holder mientras se perdía en su propio mundo.
-¡No es momento de eso! ¡Y deja de comer! – le regañaba aún más Pearl. Esto causo la risa en Eureka.
-¡Ja! Es de los pocos momentos en los que puedo reír desde que comenzó esto – hablaba Eureka.
-Pearl… Recuerdas cuando…
-SÍ, hacíamos comedia, después de tantos años… Aún podemos sacarle la risa a una pequeña niña.
-Que buenos tiempo… En fin, Pearl, deja de estar de ocioso y vamos a trabajar – indicaba Diamond mientras se reincorporaba.
-¡¿Qué?! – Respondía indignado Pearl – pero si eras tú el que estaba de ocioso.
-Vamos amigo, hay que mantener las risas de los niños en el mundo, Eureka, adelante.
-Y parece que no me escucho al final, en fin, así es Dia – afirmo Pearl rendido mientras le seguía el paso a sus compañeros.
Ambos Holder de Sinnoh y la menor de los rubios continuaron con su camino, ayudados más que nada por el resto de los pokemones de sus amigos. Sin temor iban de techo en techo, atacando a cualquier enemigo que se les ponía enfrente con ataques fulminantes y en desorden, causando confusión y conflictos entre los enemigos esto siendo aprovechando por el resto de sus compañeros que estaban en la zona de guerra y en la zona cero.
-Bien, sí continuamos atacando sin un orden gastaremos toda la energía tanto de los pokemones del resto de nuestros compañeros como de los nuestros, además de que esto está cada vez más fuera de nuestro control – analizaba Pearl mientras seguía en movimiento junto con el resto de sus compañeros.
-Bueno, la señorita Lyra nos ha encargado hacerlo así, a excepción de que nos acerquemos a la zona donde ella junto con el señor Silver y la señorita Platinum llevaron en modo de trampa a Feraligat – decía Eureka – los poderes del hermano de Ash y su novia nos han estado ayudando, pero los noto cansados.
-Bueno, han estado dándole equilibrio al combate desde que este comenzó, no es fácil para ellos mantener el máximo poder por tanto tiempo, bueno, en el caso de Yellow, Red no lo utiliza al máximo pero lucha por no perder el control – comentaba Pearl.
-Tanto ellos como nuestros pokemones están agotados, a pesar de tener energía de manera continua. Esto me enoja bastante, las cosas no deberían de ser así, mucha gente está muriendo aquí así como pokemones – comentaba Diamond dejándose llevar por sus emociones.
-Lo resolveremos, recuerda que ya hemos vivido situaciones muy similares – trataba de tranquilizarlo Pearl.
-Lo sé, pero me preocupa algo más allá de todo este alboroto – comentaba algo desanimado.
-¿Hmm? – dudo Pearl.
-Me pregunto… Como le estará yendo a la señorita. Nuestro deber es protegerla, y aunque ha madurado bastante estos años así como se ha hecho más fuerte estoy preocupado por ella – hablaba Diamond.
-Ella esta con Silver y Lyra, yo creo y a juzgar por el ruido que se logra escuchar, están luchando con intensidad – decía Pearl – además, ella ya es totalmente independiente de nosotros
-Sí; pero no puedo evitar estar preocupado, ¿tú qué opinas, Eureka? – Le cuestiono el enfatizador sin éxito, pues la niña no había respondido - ¿Eureka?
La niña se había separado del grupo tomando un rumbo diferente. Al percatarse de esto, ambos Holders regresaron por donde habían venido, con el objetivo de encontrar a la niña y continuar con las tareas que se les habían asignado.
-¡No pudiste haber estado más atento Dia! – le regañaba Pearl.
-No solo es mi culpa, también tuya – se defendía.
-Tsk… Discutir no nos llevara a nada, tenemos que encontrar a la niña – trataba de tranquilizarse Pear – "sabía que no era una buena idea traerla, este tipo de conflictos no son aptos para niños, para eso estamos nosotros aquí".
Retrocediendo, escucharon una batalla que se libraba no muy lejos de su posición, temiendo lo peor, los Holders de Sinnoh aceleraron el paso para, en caso de requerirlo, ayudar a la hermano del líder de gimnasio de esa ciudad.
-¡Hermano! – exclamo la rubia mientras bajaba del Jiggly de Blue y con la pokeball de Mimi en la mano.
-¡Eureka! – La llamo el rubio – Creí que estabas con los amigos del hermano de Ash – un ataque de tipo hierva se dirigía hacia él y, al estar concentrado en su hermana no lo vio venir, más la menor sí.
-Mimi, rayo de hielo – ordeno la niña. Ambos ataques colisionaron – bien hecho.
-Eureka – volvió a hablar Clemont – retírate de aquí, es peligroso para ti quedarte aquí.
-Clemont tiene razón joven Eureka – trataba de ayudar el robot a su creador – la probabilidad de que salga con vida de esta situación son muy bajas.
-Eres mi hermano – afirmaba con determinación – tengo con luchar hombro con hombro a tu lado, además, Ruby dijo que tenía potencial para lograr ser tan fuerte como ellos.
-¡Y tú eres mi hermana! – Exclamo – debo de preocuparme por ti. Nuestro padre por suerte no estuvo en este lugar cuando esto se descontrolo, no quiero perderte aquí y ser yo el que le comunique la noticia… Lo destrozaría.
-¡Tú me dejaste ir! – Grito molesta – y puedo cuidarme sola con estos pokemones de mi lado – señalando a Mimi y Jiggly.
-¡Por qué yo sabía que ibas a estar al cuidado de los Pokedex Holders! – exclamo. Trato de convencerla, pero la menor estaba con seguridad. No iba a retroceder y a abandonar a sus amigos, y mucho menos a Ash, tenía que ayudar a salvarlo. El rubio avanzo hacia su hermana – hermana, por favor – otro ataque, esta vez de tipo fuego iba en su dirección. El mayor de los hermanos se lanzó hacia su hermana, la abrazo y se dispuso a ser el quien recibiera el ataque, más nunca llego. Irónico, un miembro del Team Rocket lo salvo.
-Vaya a cumplir su misión, nosotros nos ocuparemos de estos cabrones – indicaba uno de los miembros – llévate a tu hermana, estará mejor contigo que con nosotros.
-Pero no podemos dejarlos – hablaba Clemont – sería incorrecto.
-Tenemos órdenes de protegerlo de parte del amo Silver, y pensamos cumplirlas aunque caigamos como muchos de mis compañeros en este campo.
-De acuerdo, Eureka, acompáñame – la chica asistió y devolvió a los pokemones que le habían prestado a su pokeball, misma acción que realizo el líder de gimnasio con los suyos
-Espera – interrumpió la huida - no aún no, deje al señor Pearl y Diamond más adelante, debo volver con ellos.
-¿No les avisaste? – cuestiono.
-Estaban discutiendo y luego reflexionando, hubiera sido de mala educación de mi parte haber interrumpido.
-Eso es muy irresponsable, no puedes andar en esta ciudad en las condiciones actuales tú sola.
-¡Ya váyanse! – exclamo molesto uno de los miembros que acompañaban a Clemont pero, debido a la distracción, uno de sus oponentes aprovecho el momento para atacarle.
-¡Lanzallamas! – ordeno una chica de no más de 22 años. Su Torkoal realizo el ataque dando directo en el cadete.
Un grito de dolor se hizo presente, el soldado que hace un momento estaba sano (aparentemente) estaba envuelto en llamas, gritando como nunca lo había hecho en su vida. Pocos segundos después se desvaneció en el suelo, dejando un amplio silencio. A pesar de haber visto en las últimas horas cadáveres esparcidos por la ciudad, Eureka, nunca había presenciado una escena como esta. El resto de soldados del Team Rocket decidió dar una respuesta rápida, ante la inmovilidad que presentaba la dupla de hermanos, tratando de ganar el tiempo suficiente para que el mayor de los hermanos hiciera reaccionar a la niña y saliera de allí lo más pronto posible, al menos, los hermanos.
-Llévatelos – ordeno un cadete al robot de Clemont – ese chico tiene un aparato que podría ser de utilidad para finalizar esta masacre.
-Pero nos superan en número, si los abandono aquí las probabilidades de que salgan vivos son nulas.
-Nuestro compañero ya dio su vida – hablaba otro miembro luego de darle una orden a su Nidoking – no sería justo dejarlo partir solo, lo acompañaremos en su viaje al más allá.
-De acuerdo – sentencio el robot – y perdón por abandonarlos.
-Eureka – trataba de hacerla reaccionar Clemont – hermana, vamos hay que salir de aquí, no es seguro.
-Torkal, lanzallamas – murmuraba – no… pude salvarlo – el robot se acercó, aparto a su creador y cargo a la niña - ¡Clembot!
-Salgamos de aquí – indico el robot líder de gimnasio – ellos ganaran tiempo – el rubio volteo y observo como los miembros restantes combatían, con una sonrisa en su rostro – de acuerdo.
Con la niña en sus brazos el robot y su creador dispuestos a abandonar el lugar de la batalla estaban. Avanzando hacia delante sin ver a aquellos soldados que estaban dejando atrás, no era fácil, y no precisamente porque simpatizaran con ellos, sino porque eran personas que estaban dando su vida por una causa justa.
-No se irán – exclamo un chico apenas 16 años – magnemite, onda trueno – el pokemon lanzo el ataque y debido al incremento de poder sufrido tenía más rango, afectando a los miembros restantes del Team Rocket y de paso al robot, causando un cortocircuito interno que lo dejo sin funcionar.
-¡Clembot! – exclamaba el chico. El robot no respondía – vamos, Clembot.
El chico, al ver que no respondería su "yo" robótico, tomo a su hermana entre sus brazos y se dispuso a correr pero, el ataque de tipo eléctrico había hecho efecto sobre el también. Quería moverse más rápido pero no podía, sus piernas le pesaban y que decir de sus brazos.
-Esto se terminó – hablo la dueña del Torkoal – será rápido, lanzalla…
-¡No! – Exclamo un soldado de la organización de Giovanni mientras sujetaba la pierna de la entrenadora – aún no acabas conmigo – observo a Clemont - ¡Trate de correr! Váyanse.
-Que molestia – indico otro entrenador – Fearow, pico taladro contra esta basura – el pokemon se abalanzó sobre la espalda del cadete, utilizando su ataque sobre la misma. Los resultados los esperados.
-Muy bien, ahora, Torkoal, lanzallamas – el pokemon cargo el ataque y de inmediato lo lanzo
Cerró los ojos esperando el impacto, no creyó terminar así y, lo que más le dolía, era saber que su hermana perecería tan joven. Trato de alcanzar sus pokeballs sin éxito, el fin estaba cerca.
-"Perdoname padre, no pude llevar de vuelta a casa a mi hermana"
-Buizel, escaldar – ambos ataques colisionaron. El líder de gimnasio abrió poco a poco los ojos, encontrándose con los Pokedex Holder que estaban cuidando a su hermana – maldita sea, llegamos algo tarde.
-Eureka, ¿estás bien? – la chica no respondió, seguía con su trauma. Diamond suspiro – su hermano nos va a querer matar.
-Dia – le llamo Pearl – su hermano esta con ella – Dia solo lo miro nervioso.
-Este… Hay que ayudarlos a salir de allí, Pearl.
-Gold me presto a su Mantaro y Crys te presto a ti su Tepeon, tienen variedad de equipo nuestros oponentes.
-¡Ustedes! ¡Se supone que cuidarían a mi hermana! – les reclamaba Clemont.
-Y eso es lo que venimos a hacer, Dia… Digo Diamond, libera a la bestia.
-Hace mucho no pelea, me pregunto sí al menos debí sacarlo a calentar – argumentaba Dia mientras sostenía una pokeball en su mano, la cual observaba.
-No digas tonterías y sácalo a combatir – le regaño el rubio de Sinnoh – Buizel no aguantara mucho más.
-De acuerdo, Giga, adelante – Diamond libero a su imponente pokemon, causando sorpresa en el líder de gimnasio de esa ciudad y en sus oponentes.
-¡El hijo de puta tiene un Regigigas! – exclamo uno de sus oponentes.
-¡Oye, no te metas con mi madre! – Indico enojado – Giga, agarrón.
-"Tienen más sorpresas de las que creí" – pensó para sí mismo Clemont – "en circunstancias normales estos tipos serían invencibles" – vio a su hermana – Eureka, tus amigos ya están aquí, se están encargando del enemigo – la niña seguía sin reaccionar – no tengo tiempo para esto – acto seguido le dio una bofetada, con la cual la niña reacciono debido al dolor que esta le género.
-¡Hey! – Se quejó del dolor a la par que se llevaba una mano a su mejilla – eso dolió.
-Perdón Eureka, pero seguías perdida en tus pensamientos, no tuve elección – le explico el rubio de Kalos.
-Es qué… Nunca había visto algo así – argumento – yo… No pude hacer nada para salvarlo, no creo ser tan buena entrenadora como me había dicho Ruby.
-No es tu culpa Eureka – le hablo Diamond – créeme, nosotros hemos perdido a mucha más gente, ser nosotros no es bueno. Es una responsabilidad, y una muy grande.
-Espero que puedas perdonar a Ruby por haberte dicho eso y esa ahora sea tu aspiración – hablaba Pearl – Dia, acaba con ellos.
-Giga, gigaimpacto al máximo poder – el pokemon ayudado de las energías que le daban Red y Yellow atacó sin piedad alguna, pudiendo derrotar a sus oponentes – Tepeon, confusión sobre los entrenadores – el pokemon cumplió con la orden, dejando confundidos a los entrenadores de los pokemones que acaban de derrotar.
-Bien, eso nos dará algo de tiempo antes de que se recuperen – índico Pearl mientras ayudaba a incorporarse a un miembro restante del Team Rocket.
-¿Por qué no los mataron? A nosotros se nos dio esa orden para evitar que regresaran a combatir, además ellos también lo están haciendo con el resto de mis compañeros – decía el cadete del Team Rocket.
-Diamond no es así, él sabe que van a regresar a por nosotros pero entre menos lo lastime mejor, él no es ningún asesino.
-Además, la cuerda de huida que tenía en mi mochila va a servir de algo – indicaba el holder de Sinnoh mientras con su cuerda amarraba a sus oponentes aun confundidos para evitar persecuciones. Despues tomo los cinturones con pokeballs de sus enemigos y regreso a cada pokemon para evitar que se enfrentaran luego de recuperar todas sus energías gracias a Ash. Lo puso a una distancia considerable para evitar que sus oponentes los tomaran pero no muy lejos de la vista para que los pudieran encontrar una vez acabe esto – listo, creo que a la roca que los amarre será lo suficientemente resistente para evitar problemas.
-¿A dónde te diriges? – cuestiono Pearl a Clemont.
-Con la chica rubia; me parece que Yellow, tengo un dispositivo que puede ampliar sus poderes y con ello recuperar el control sobre los pokemones.
-Pues íbamos para allá hace un rato, se han estado desplazando junto con Green, Blue, Gold y Crys desde hace un rato, van directo a la zona cero. Aquí la guerra ya acabo hace un momento, prácticamente solo combaten los amigos del hermano de Red contra nuestros amigos – explicaba Pearl – nosotros solo estamos limpiando la ciudad del resto de enemigos que quedaron esparcidos y buscando uno que otro sobreviviente.
-Entonces debo de ir hacia allá – indicaba el aún novio de Serena – hay que ganar y este artefacto nos dará ventaja.
-Ya no tenemos tantos recursos del Team Rocket para asegurar tu protección – volvía a hablar Pearl – dudo mucho que los 4 escuadrones que se llevaron el resto de mis compañeros sobrepasen la mitad de miembros originales. Es una masacre allá, está bien defendido.
-No importa, debo de rescatar a mi chica. ¿Pueden llevar a mi hermana al lugar donde me iban a llevar originalmente? – cuestiono el mayor de los hermanos a los dos miembros restantes.
-Sí, ya no hay oponentes hacia esa dirección – respondía el segundo miembros ya incorporado.
-Solo dos de los 14 que había mandado Silver siguen vivos – analizaba Diamond – y aun no cuento a los pokemones.
-Los pokemones de mis dos compañeros siguen vivos, lo de los demás lamentablemente no…
-¿12? Solo eran 4 cuando me encontraron… - hablaba Clemont.
-Cuando recibimos la orden éramos 12…
-Te acompañaremos, hemos estado dando suficientes vueltas por la ciudad como para decirle a Lyra que ya no hay más enemigos o sobrevivientes… además de que ya cumplimos con nuestra tarea inicial. Niña, dale el Jiggly de Blue a tu hermano, llévate a Mimi por si llega a pasar algo.- daba indicaciones Pearl.
-De acuerdo, supongo que es lo mejor que puedo hacer después de todo – hablaba rendida Eureka.
-Hiciste más de lo que creímos que podías hacer – la animaba Dia – pero ahora nos tenemos que encargar nosotros. Dile a Giovanni que la trate bien, si no saben de nosotros en más de 2 horas váyanse.
-De acuerdo – asistieron los miembros restantes.
-Llévense a Clembot – hablaba el mayor de los hermanos – él puede luchar, ya está programado, con sus recursos lo pueden hacer más resistente.
Ambos soldados asistieron; uno tomo de la mano a la menor, mientras el otro cargo al robot en su espalda. El rubio de Kalos observo a su hermana alejarse, esperando tener la oportunidad de verla una vez más.
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¿Cuándo tiempo habían estado así? Su mano le sudaba y el agotamiento era evidente. Tenía unas ganas de dormir que solo Diamond podía igualar con su apetito voraz, sin embargo, no era el momento ni el lugar para echar una siesta. Yellow, la sanadora y en un tiempo la más inocente de los Pokedex Holders, seguía utilizando al máximo su poder apoyada de la persona que nunca pudo dejar de amar. De no ser por Red y la intervención de sus Unowns ya estaría en el suelo desmayada desde hace unas horas… Aun así en estos momentos el cansancio le estaba empezando a cobrar factura.
-¡Yellow! – Exclamo el luchador mientras sostenía a la rubia la cual ya había roto el enganche de sus manos debido a lo antes escrito – aguanta un poco más, solo un poco más.
La rubia retiro sus manos, se dirigió al suelo y poco a poco se sentó en el mismo, quería descansar, al menos por unos minutos.
-No te preocupes por mí, tenemos que ayudar a Green, Blue, Gold y Crys. Los pokemones están sufriendo bastante, gracias a tu aumento de poder sobre mi puedo escuchar lo que piensan con más claridad… Y no es nada alentador.
-Tú y yo somos los únicos que se pueden acercar a Ash, tenemos que ir y rescatar a la chica de Kalos para que razone con mi hermano… o en el peor de los casos lo termine matando.
-El Feraligatr de Silver es el que más está sufriendo con esto – indicaba la rubia.
-¿Cómo? – cuestiono el chico de ojos rojos.
-No quiere atacar a Silver, ni a nadie de nuestros amigos, pero tu hermano lo obliga a través de los Unown.
-Ahora que hablas de ellos, muchos de mis Unown y de tu energía están yendo al lugar donde pusieron la trampa, supongo que el plan no salió como debía.
-Silver debe de debilitarlo, mientras Platinum y Lyra aíslan a los Unown de tu hermano para recuperar el control del mismo.
-No será fácil… De serlo ya lo hubiéramos hecho hace mucho…
Un silencio se formó entre los dos, pero no era nada incomodo, al menos en esta ocasión el chico de ojos rojos no los había abandonado y estaba luchando de su parte para evitar que la masacre fuera similar a la que ocurrió hace algunos años. Aun así, estaba agradecida ya que gracias a ello se hizo más fuerte, más segura de sí misma y menos dependiente del ex campeón de Kanto, su actitud había sobrepasado a la ya lejana niña que en su tiempo había derrotado a Lance… Se hizo más fuerte por él. Sonrió.
-Ya descanse lo suficiente – indico la rubia – vamos, Blue y los demás nos necesitan cerca para combatir con más fuerza.
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-Fuerte, aún más de lo que intuí – destacaba Sapphire mientras regresaba a Toro luego de haber estado combatiendo a pesar de los daños sufridos – descansa, ya has hecho bien tu trabajo.
-Podrán estar recuperando energías de manera natural, sin forzarlos mucho, pero aun así fuerzan a sus pokemones, y no los quieren explotar, a este paso van a perder – indicaba Brock.
-Tenemos principios, si ya no puede dar más de sí no lo voy a obligar a combatir y lastimarlo más de la cuenta, solo observa a tu Stelix, apenas y puede estar de pie.
-El hará lo que yo diga para proteger el proyecto de Ash con Serena – se defendía el moreno – ya me canse de jugar, Stelix, cola de hierro.
-Pilo – libero a otro pokemon – hoja aguda – ambos ataques se interceptaron – aún tengo mucho que dar, busco la victoria y no la encontrare.
-Estas ante un ex líder di gimnasio, necesitaras más que la ventaja de tipo para derrotarme.
-Ya he derrotado al resto de tus pokemones, y a este Stelix en anteriores ocasiones. Pilo, busquemos juntas la victoria – animaba eufórica la buscadora a su pokemon.
Por otro lado, Emerald estaba perdiendo cada vez más fuerzas y esto le permitía a los Unown crear uno que otro refuerzo para la empresa de Ash. Por más rápido que se recuperaran gracias al poder de Yellow siempre había un ataque que derribaba a otro y, esto sumado al gasto de energía en exceso le hacía dudar sobre si continuar frenando la creación de serés por medio de los Unown o concentrarse en el ataque aéreo sobre sus oponentes. Algo había llamado su atención desde hace un rato, de todos los edificios presentes en la zona, habían uno donde más Unown generaban entrenadores para defender esa zona en específico, algo le decía que la chica de Kalos estaba allí. Tenía que ingresar allí y obligar al hermano de Red a salir.
-Ya no puedo darme el lujo de atacar dos blancos a la vez – comentaba el domador – Latios, te encargo el ataque aéreo sobre los Unown, mis amigos necesitan mi ayuda y se las brindaré. Antes veme a dejar a la entrada de aquel edifico – lo señalo. Latios al principio se negó, teniendo preocupación por su amigo – estaré bien, con tu velocidad será fácil ingresar. Por favor, Red y Yellow junto con los demás no tardan en llegar y aún no sabemos en donde se encuentra la chica.
El pokemon legendario había entendido las intenciones del Holder de Hoenn. Sabía que era peligroso pero también intuía que nada haría cambiar de opinión al domador. Con velocidad abandono el campo aéreo de ataque y se dirigió directo a donde le indico Emerald. Esquivando los ataques que le eran lanzados con ayuda de su velocidad y contraatacando cuando le era posible, el viejo amigo de Emerald lo llevo a salvo a donde él quería ir. Emerald rápidamente salto de Latios e ingreso, esperando que su corazonada fuera cierta.
-a-
¿Seguía vivo? Al parecer si, o al menos eso le indicaban sus sentidos, acompañado de un gran dolor pulsante en su estómago. Su oponente sabía jugar, y muy sucio al parecer. Pasando olímpicamente de atacar a su Gyarados y dirigiendo un ataque tan doloroso como bola sombra hacia él. Estaban teniendo un buen combate, de los mejores que ha librado hasta el momento en su vida, una lástima que haya sido arruinado por un acto tan sucio. El de ojo plateado tosió, expulsando un poco de sangre. Se incorporó con dificultad y sonrió maliciosamente.
-¿Eso es todo? – cuestiono arrogante Silver
-Solo me estoy divirtiendo contigo, además esa pregunta la debería de hacer yo, esperaba más de ti luego del primer combate que tuvimos pero, tal parece que te quite a tu mejor pokemon.
-No subestimes al resto de mi equipo, si me atacaste fue por un simple descuido, Gyarados, cola de dragón.
-Umbreon, protección – ordeno el menor de los Oak – no me ganaras, tengo más poder que el que tú posees.
-¿Sabes cuál es mi habilidad, no? – cuestiono el de ojos Plateados.
-¿Debería importarme? – inquirió Gary.
-Soy el intercambiador, y eso es aún más útil de lo que tú crees, Lyra – llamo el Holder a su compañera. Mientras lanzaba al aire la pokeball de Gyarados.
-Estoy en ello – confirmo la conquistadora sacando una pokeball. La entrenadora salto cachando la pokeball de Silver y depositando la suya sobre su compañero.
-Gyarados, ve a ayudar a Lyra, en estos momentos no me perteneces.
-Gyarados – lo llamo Lyra – Minami y el Frosslas de Platinum están por perecer ante Feraligatr, ven ya – el pokemon emprendió camino hacia donde estaba la cuarta Holder de Johto – y Silver… Es Akisha, veamos lo que puedes hacer con el – el entrador asistió.
-Solo hicieron un intercambio, ¿qué tiene eso de especial? – cuestiono Gary. Silver sonrió sarcásticamente.
-Soy capaz de sacar todo el potencial de un pokemon que no es mio, puedo terminar de explotar el potencial de un pokemon. Akisha, adelante – delante de él apareció un Boldore.
-¿Un Boldore eh? Esto será interesante. Umbreon, bola sombra – el pokemon lanzo el ataque, más sin en cambio al momento de impactar el pokemon empezó a evolucionar - ¿qué carajo?
-Es hora de ver todo su poder, Akisha, roca afilada – desplegando el destello blanco característico de la evolución de un pokemon, un imponente Gigalith hizo acto de presencia, atacando con todo su poder no solo al pokemon, sino también a Gary Oak y a los Unown cercanos, dejando mal herido y en el suelo al aspirante a investigador pokemon y esparcidos a los antes mencionados – nunca subestimen mi habilidad – el hijo de Giovanni se acercó y observo el estado del chico, estaba mal herido sí, pero no había riesgo de muerte.
-¿Qué esperas? Acaba conmigo – pidió Gary – no tengo justificación para presentarme así ante Ash.
-Robaste mi pokemon, atacaste inocentes y destruiste una ciudad, créeme que tengo bastantes motivos para acabar contigo, sin embargo, tengo los mismos principios que mis compañeros.
-Eres débil, por eso Ash ganara esto, no tienen la fuerza suficiente para quitar una vida.
-Aclaremos algo, no soy débil, tu vida ha sido un paraíso comparada con la mía además, dije que no te mataría más no que no me desquitaría por lo que hicieron con Feraligatr – el chico de Johto alzo su pie y con una fuerza tremenda impacto el rostro del amigo de la infancia de Ash, noqueándolo. Después de eso se alejó – debilucho – el entrenador fue a donde estaba tendida Zoey, la cargo entre sus hombros y la deposito cerca de su oponente ya caído, tomo una cuerda de huida y procedió a hacer lo que Dia hace unos momentos no sin antes tomar la pokeball oscura en donde habían encerrado a Feraligatr y destruirla – Lyra y Platinum se han alejado un poco debo de ir a con ellas para acabar con esto y poder apoyar a nuestros amigos en la zona cero lo más pronto posible. Akisha, vamos.
-Un, dos… Lyra va por ti. Tres, cuatro… No puedes huir. Cinco, seis… Gyarados, cola dragón y así serás derrotado por la gran Lyra – comentaba la conquistadora mientras ordenaba de una manera muy peculiar a su pokemon como atacar. El Feraligatr respondió de inmediato con un puño hielo que dejo con estragos al pokemon intercambiando – Giratinas – maldecía. Platinum no tardo en atacar por la espalda con su Frosslas utilizando ventisca.
-No cae – indicaba – Lyra, normalmente agradezco cuando tienes una buena estrategia con nuestros pokemones, pero esta vez no estoy nada contenta.
-Tranquila chica rica, tengo un plan `b´ - comentaba la conquistadora – solo Silver tiene que llegar, antes… ¿Tiene el ataque que pedí tu pokemon? – la conocedora asistió – de acuerdo. Minami, es hora, latigo cepa y enreda a Feraligatr – ordeno. El pokemon de tipo hierba prosiguió con la orden – lanza el ataque, no lo puede esquivar.
-De acuerdo, Froslass, mismo destino - el pokemon realizo el ataque.
-Bien – comentaba una sonriente Lyra – Minami, aguántalo el mayor tiempo posible allí.
-¡Chicas! – Exclamo Silver mientras llegaba con el pokemon de Lyra ya evolucionado - ¿aún no acaban?
-Está en proceso, Silver, bien… Ya lanzamos el ataque – indagaba la chica de Johto.
-Pero, solo funciona si Froslass es debilitada por medio de un crítico – recordaba Platinum.
-Y así será, Gyarados, triturar contra Froslass, ya – el pokemon realizo la acción, causando un daño severo a el compañero de batalla de Platinum.
-Oye, ¡¿qué haces?! – Reclamaba la conocedora – somos compañeras.
-Aseguro la victoria, Silver, Akisha tiene equipado el periscopio, utiliza roca afilada contra Froslass, las probabilidades de un crítico son bastante altas.
-Y debido al triturar anterior caerá, por medio de un crítico – la conquistadora asistió – brillante.
-Me niego que usted ataque a mi pokemon – indicaba la Holder de Sinnoh – debe de haber otra forma.
-Tal vez, pero perderíamos más tiempo – aseguraba Lyra – Silver.
-No es personal Platinum, tú querías pagarme el hecho de que Feraligatr fuera capturado – la chica asistió tímidamente – pues esta es la manera – suspiro rendida – Froslass, perdón, Akisha, roca afilada – y, como lo esperaba el ataque fue crítico siendo debilitada el Froslass de su compañera y con ello su pokemon.
-Bien, ahora Minami, hoja mágica y dispersa a los Unown – ordenaba Lyra – ahora regrésalo.
Silver obedeció la instrucción y regreso a su compañero. Estaba hecho, Feraligatr estaba contenido, ahora, a ayudar a sus amigos. Sin perder tiempo se encaminaron directo a la zona cero.
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No era el más fuerte, pero tampoco el más débil… Sí es que débil entraba dentro del vocabulario de los Pokedex Holders. Era la quinta vez que debilitaba a ese maldito Typlosion y se seguía incorporando, pensar que un pokemon como el de Gold podía hacerle enojar tanto le preocupo, pues esto lo podía orillar a detestarlo y eso le generaría más problemas con su compañero de Johto… Y no es que se llevaran precisamente bien. Su hermana era más fuerte de lo que el originalmente intuyo, el espirito de Sapphire brillaba en ella, así como la elegancia y belleza de él… ¿Celoso? Para nada, más bien sorprendido, su padre no fue dura con ella como lo fue con él y aun así tenia potencial, pero solo era eso, potencial, sin los poderes del hermano de Red ella nunca le podría seguir el ritmo de un combate por tanto tiempo.
-Bien, parece que después de todo no eres tan mala – comentaba Ruby – al parecer sacaste más de Norman de lo que intuí, felicidades.
-Papá es mejor persona de lo que tú crees – indicaba May – para supuestamente ser su hijo eres algo mal agradecido con él.
-Claro que no, de hecho estoy agradecido con él, me hizo más fuerte de lo que el creyo… - suspiro – lo que me molestas es esta idea de que quisiera corregir sus errores borrándome del mapa, y después me pidiera volver luego de que el daño estuviera echo.
-Se arrepintió, eso es algo además, en el nuevo mundo de Ash no habrá más conflictos, por lo cual mi padre no tendrá que tomar decisiones tan drásticas.
-El tampoco estaría de acuerdo con esto, ¿sabes? – Le cuestiono – al menos, veo que no hizo tanto escándalo por haber elegido concursos sobre gimnasio, te dio muchas libertades… Y eso te impidió acercarte a mi nivel.
-Eso ya lo veremos, Typlosion giro de fuego – Ruby sonrió sarcástico.
-Diste lo mejor de ti… Y por eso te respeto, pero tengo que salvar un mundo, ya hablaremos después hermana, Zuzu, Surf – el pokemon realizo el ataque dando de lleno a el pokemon de tipo fuego – bien, ahora bomba lodo al mínimo poder sobre May – la chica quedo atrapada entre el lodo – recuérdame quitarte ese ataque, es poco elegante – el pokemon asistió.
-Oye, esto es asqueroso – le reclamo May – me las vas a pagar – Ruby la ignoro.
-Black, ¿piensas lo mismo que yo? – le cuestiono el encantador. El soñador asistió mientras continuaba combatiendo con Misty – bien, cambiemos de lugar.
-Que sea rápido, esta chica es intensa – confirmaba Black – Tula, regresa, Bo – llamaba a su Emboar – adelante, lanzallamas de manera ligera sobre el barro producido por Zuzu – el mismo rápidamente se endureció, dejando atrapada a may.
-¡Hey! – trato de raclamar.
-Te liberaremos cuando sea el momento, ahora, Ruby aún no he acabado.
-Toda tuya, compañero – indicaba Ruby mientras daba un salto hacia atrás.
-Serán tontos, Ash acabara con ustedes – hablaba Misty – con todos ustedes.
-Tenemos un Red – presumía Ruby – Black, iré a ayudar a Sapphire. Suerte.
-Hace mucho no tengo un combate así de intenso – decía Black – Bo, regresa, Tula adelante.
-Corsola, eres la única que está dispuesta a seguir combatiendo – destacaba la líder de gimnasio – rayo burbuja.
-Electrobola – el ataque se llevó de largo el ataque del pokemon de tipo agua – ahora, captura a ambos con una electrotela.
La de pelo zanahoria rápidamente grito por las descargas que el ataque le causaba.
-Perdón… En verdad no me gusta tener que hacer esto con mis oponentes – afirmaba Black.
-¡Voy a regresar por ti! – exclamaba Misty enojada.
-Lo sé, es por eso que te dejare dentro de esa red… Tula, regresa. White, aguanta, ya voy.
Del otro lado de la zona cero, la soñadora combatía mano a mano con Dawn…
-Aun no pierdo – indicaba White mientras regresaba a Jessica a su pokeball – yo no soy de la mejor combatiendo dentro de mis compañeros, aun así, daré lo mejor de mí por el mundo una vez más.
-Perdiste una ventaja de 2 pokemones contra mí, ¿qué te hace pensar que puedes derrotar a mi Mamoswine? – indicaba la coordinadora.
-Por qué aún tengo a mi pokemon más poderoso descansado, Amanda – llamo a su Serperior.
-Tienes desventaja de tipo – indicaba arrogante Dawn.
-No importa, daré lo mejor de mí – sonrió – Black me enseñó a creer hasta el último momento en tus sueños… Y yo sueño con un mejor mañana.
-Entonces prepárate a morir… Mamoswine doble filo – ordeno la coordinadora.
-Amanda, hoja mágica – el ataque fue directo al pokemon causando entragos en el más no cortando su marcha, ella esperaba el impacto el cual, para su suerte, nunca llego.
-Arcapeon, lanzallamas – una potente llamada de fuego mando a volar a Mamoswine, dispersándose la misma se mostró a el resto de compañeros de White.
-Crys, Blue, Green – hablaba sorprendida la soñadora – pero… ¿Gold?
-¿El idiota de Crys? Se quedó atrás a asegurarse que el resto de nuestros oponentes no pudieran volver a combatir, no debe tardar en llegar – respondía Green.
-Oh, bueno, espero que sea así, Gold nos vendrá bien para combatir – recalcaba White.
-¿Me hablaban? – cuestiono al aire Gold mientras llegaba con una sonrisa en el rostro.
-De hecho estábamos hablando de ti – comentaba Crystal.
-Oigan, sigo aquí – se quejó Dawn – aún puedo pelear.
-Somos 5 contra ti, no tienes ninguna oportunidad – indicaba Blue – pero si quiere pelear adelante. Nidory, termina el trabajo.
-No – interrumpió White – este es mi batalla, puede encargarme de ella.
-Entonces acabemos con nuestro combate – indico Dawn – Mamoswine, doble filo – White inhalo y exhalo.
-"Utilizare a mi favor todo el poder de Red y Yellow" – pensó para sí misma – Amanda, planta feroz, máxima potencia – con todas las ganas del mundo el pokemon de tipo hierva ataco sin misericordia a su oponente mandándolo por los aires y con ello debilitándolo.
-Imposible – hablo impresionada Dawn – falle.
-Minami, somnífero – ordeno Lyra. Dawn callo profundamente dormida.
-¡Lyra! – Exclamo sorprendida Crys, pues la chica estaba a su lado – pudiste haber avisado que llegaste.
-Lo acabo de hacer, y de la mejor manera posible durmiendo a nuestra oponente – comento la conquistadora.
-A usted ya le gusto dormir a la gente – habla Platinum – juega un poco sucio.
-Cómo le dije a Silver, en el amor y la guerra todo se vale – aseguro con un guiño.
-¡White! – llamaba a la chica Black mientras llegaba acompañado de Ruby y Sapphire.
-Parece que somos la mayoría – indagaba Green – Red y Yellow no deben de tardar en bajar, la zona ya está despejada.
-¡Señorita! – gritaba Diamond acompañado de los dos rubios. No tardo en bajar del pokemon volador - ¿Está bien? ¿No le hicieron daño?
-Tranquilo Dia, estoy bien, mejor hábleme de usted, ¿nada fuera de lo planeado? – el chico puso una expresión seria.
-No rescatamos a todos…
-Hicimos nuestro mejor esfuerzo, Diamond – indicaba Pearl.
-¿Tu qué haces aquí? – Le cuestiono Silver a Clemont – le ordene a un escuadrón llevarte a una zona segura.
-Mi hermana fue en mi lugar, tengo un artefacto que tiene que utilizar la rubia de su grupo para ganar esto.
-No deben de tardar en llegar, nos han estado cuidando a la distancia – indicaba Green - ¿Crys? – llamo en duda a la chica, pues esta no había comentado nada.
-Recibí una señal de auxilio de Emerald.
-a-
Este tipo, a pesar de no ser tan fuerte como Red tenía lo suyo. Con ayuda de su Greninja sincronizado con él ya le había derrotado de manera definitiva a 5 de sus 6 pokemones. Dusclops era su único pokemon que seguía de pie.
-Es mucho coraje el que posees para ser tan pequeño – le provoco Ash – así como muy idiota al venir tu solo a combatir, no puedes tocarme y mucho menos derrotarme.
-El gran Emerald no caerá aquí, eso te lo puedo asegurar – hablaba arrogante - ¿Crees que vendría sabiendo lo que tu hermano ya sabía y me lo comento a mí y al resto de mis amigos?
-No entiendo – hablo Ash dudoso.
-Ya lo descubrirás pronto – sonrió. Pronto una energía amarilla los cubrió – "el revivir" – pensó para sí mismo – "me señal los debe de guiar hasta aquí, este sujeto está rodeado".
-¿Qué fue eso? – cuestiono enojado Ash.
-Tu perdición – indico. Su Dusclops había recuperado todo su poder y vitalidad – estamos en nuestro segundo aire, a por la victoria.
-a-
-Iremos enfrente – indico Red – Emerald no es tan idiota para enfrentar a mi hermano solo, debió de alejarlo de la chica de Kalos para facilitarnos la tarea, aun arriesgando su propia vida.
-Ese impaciente – comento Crys – no ha cambiado nada después de tantos años.
-Utiliza esto – indico Clemont mientras le daba el artefacto a Yellow - recupera el control de los pokemones, dejémoslo solo contra el mundo – Yellow accedió.
-Puedo sentir como mis poderes aumentan, es increíble – alabo el invento del rubio de Kalos. Este último sonrió.
-El poder de la ciencia es increíble – hablo presumidamente.
-Vamos, Emerald no aguantara más tiempo – indico Red – Green, Blue vayan por atrás, los demás síganme.
Con determinación ingresaron a donde estaba Emerald combatiendo contra Ash, su objetivo, derrotarlo.
-Greninja, shuriken de agua – ordeno eufórico el entrenador. El pokemon no obedeció – Greninja, te estoy ordenando que ataques. - Emerald sonrió, sus compañeros habían encontrado la manera de recuperar el control de los pokemones.
-El ya no te obedecerá – comentaba Red mientras se aparecia con el resto de sus compañeros – se acabó Ash, perdiste.
-Mientras respire seguiré luchando, ¡Greninja! – no respondía el pokemon el cual, ya había salido de su estado de sincronización.
-Es inútil, ellos ya no están bajo tu control – argumentaba Yellow. Ash noto el artefacto que llevaba puesto y en seguida vio a Clemont - ¡Tu! Debí de haber acabado contigo en Romantis.
-Basta de locuras Ash, esto no es lo que quiere Serena – le regaño el líder de gimnasio.
-¿Tú qué sabes de ella? – le cuestiono enojado.
-Porque no mejor me lo preguntas a mí – cuestiono la chica de Kalos mientras llegaba junto con Green y Blue por detrás – Ash, basta por favor, detén esta locura.
-No puede, Serena, esto es lo que tú quieres, quieres ser reina y yo te daré eso, tus sueños tu felicidad.
-Esta no es la forma – señalo mientras se acercaba y toco con suavidad una de sus mejillas – vamos a casa, juntos, por favor.
-Yo…
-Serena – interrumpió Clemont – aún… Aún somos novios recuerdas – todos los Holders se golpearon mentalmente, el líder de gimnasio arruino lo que había logrado la de pelo miel.
-¡La han puesto en mi contra! – Grito enojado – yo… no tengo limite en mí, ¡poder!
Cientos de Unown salieron de él, al no poder crear más Ash les encomendó la tarea de destruir, aniquilar y no dejar a nadie con vida más que a Serena. Red rápidamente realizo la misma acción para proteger a los suyos, cada Pokedex Holder libero a su pokemon y empezaron a lanzar ataque a diestra y siniestra para evitar que los Unown los rodearan y acabaran con ellos, era el todo o nada. Serena se alegó bastante debido al poder que había expulsado el entrenador.
-¡Ash! – grito Serena. El entrenador parece no escucharla – basta, por favor, basta… Iré contigo a donde quieras pero no lastimes a más personas.
-Todos te quieren alejar de mi – respondió el hermano menor de Red – matándolos evitare que esto vuelva a suceder.
-¡Serena! – le llamo Clemont mientras era cubierto por los Unown de Red y sus pokemones – ven conmigo, tenemos que salir de aquí.
La decisión era difícil, abandonar al amor de su vida salvando su vida o arriesgarla y salvarlo. Volteo a ver a Clemont una vez más.
-Lo siento – hablo en voz baja. Próximo a esto continúo hasta llegar a Ash. Tomo su mano y con sonrisa inclino su cabeza en su hombro – te quiero – le susurró al oído – regresa conmigo, y seamos felices juntos, por favor.
El chico estaba reflexionando, sonaba sincera, estaba siendo sincera con el… Después de todo tal vez ella no quería todo lo que él estaba haciendo por ella. Sino algo más tranquilo, como en el viaje que estaban teniendo juntos. El chico aparto la cabeza de Serena de su hombro, dio media vuelta y acaricio su cabello, la observo a los ojos y volvió a sonreír
-De acuerdo – sentencio con esa sonrisa que a ella la había encantado. Lo había logrado, Ash estaba de vuelta.
-Serena… - la llamo Clemont mientras sujetaba su brazo. Ash rápidamente perdió esa sonrisa, volteo a ver molesto al rubio y en un último ataque de ira lo derribo, tomo su cabeza y el estrello una y otra vez en el suelo. Serena trato de pararlo pero este la hizo a un lado, continúo y continúo dejando al rubio sin posibilidades de salir de allí con vida.
-¡Ash! – grito horrorizada la chica de Kalos. El chico la volteo a ver y vio como las lágrimas salían de sus cristalinos ojos. No es como la había visto en ocasiones anteriores, esta forma de llorar en la chica lo hizo regresar en sí. Con horror observo sus manos llenas de la sangre de su amigo.
-¿Qué he hecho? – Se cuestionó con horror - ¡Basta! – Ordeno en un grito de arrepentimiento – yo… lo siento, no quise hacerlo – se acercó a Serena – Serena… Yo… - la chica trataba de dejar de llorar tallándose con sus manos sus ojos. La abrazo y está a él, en verdad estaba arrepentido.
-Ash, Serena… - los llamo Clemont en sus últimos suspiros. Estos se acercaron con cuidado – que sean felices juntos – recalco – quisiera haber podido hacerte más feliz, Serena.
-Lo hiciste… Pero, perdóname, no te amo Clemont, podemos ayudarte, la chica rubia puede curar – trataba de darle esperanzas de vida. El chico sonrió.
-No es tan fácil… Solo funciona en pokemones – tosió y escupió sangre – este es mi destino final, díganle a Eureka que lamento no poder hacerle la cena, prepararle su cama o leerle historias – hablaba entre lágrimas – díganle que la quiero y que estoy arrepentido de no haber compartido más tiempo con ella, que me perdone por no verla crecer, ganar su primera batalla y entregarle la medalla de mi gimnasio, ponerme celoso por su primer novio y verla en el altar – exploto en llanto – pero no le digan que todo esto lo dije mientras lloraba, que sepa que su hermano fue fuerte hasta el final, que no me rendí hasta el final.
-Perdóname, no quería hacerlo – explico Ash.
-No hay nada que perdonar… Al menos hay un mañana para mi hermana – el chico suspiro por última vez y con una sonrisa se terminó por desplomar en el suelo. Estaba muerto.
A la distancia y con lastima lo Pokedex Holders observaron el panorama, Red, con mucho pesar se acercó a su hermano, puso su mano en su hombro y lo abrazo.
-No es tu culpa – trato de consolarlo – esta maldición te consume… Te ayudaré a controlarla para que no vuelva a suceder esto.
-De acuerdo… - asistió Ash mientras se limpiaba las lágrimas.
-Se fuerte por los que cayeron en batalla – lo animaba – tengo que quitar el campo de fuerza que los Unown crearon, y después reconstruir la ciudad. Mucha gente va a querer explicaciones sobre lo que paso.
-Estoy dispuesto a pagar por mis pecados – afirmo Ash.
-Así será, pero no hoy, ni mañana – argumentaba su hermano mayor – creare una ilusión con mis Unown sobre Kalos, los engañare para que no corras con la suerte que corrimos nosotros.
-No es justo – indicaba Ash.
-Arceus ya te juzgara y castigara en su momento…
-Un mes después-
Luminalia estaba de fiesta, tenían nuevos héroes en la región los cuales habían impedido que uno de los experimentos secretos de una organización secreta con los Unown se saliera de control. Rindieron tributo a los caídos durante el acontecimiento, en especial al líder de gimnasio que dio su vida para proteger la ciudad y evitar que esto se expandiera más allá. Los conocidos como pokedex holder saludaban y sonreían a la multitud, junto con un entrenador, una performer y la menor del líder de gimnasio la cual estaba muy desanimada desde que se enteró de la muerte de su hermano.
Después de la celebración los Holders estaban por partir a Kanto, para que el profesor Oak los reactivara, Ash continuaría con su viaje por la región junto con Serena, no sin la supervisión de su hermano el cual regresaría junto con Yellow para vigilarlo al día siguiente. Sin embargo Eureka no viajaría más con ellos, ella sentía que de haber sido más fuerte podría haber evitado la muerte de su hermano. Se iría a entrenar con Ruby y Sapphire a Hoenn.
-Vendré mañana en la tarde. Mientras concluyes tu viaje entrenaremos para que no suceda otro incidente – le comentaba Red. Ash asistió.
-Eureka – la llamaba Serena – suerte.
-Me esforzare para continuar con el legado de mi hermano, cuida bien de Ash…
-Lo haré – sonrió la rubia. Minutos después los Holders partieron hacia Kanto, con Eureka entre ellos para comenzar su entrenamiento. Ash tomo la mano de Serena, esta se sorprendió y le sonrió.
-Nunca nos volveremos a separar, ¿verdad? – la chica asistió.
-Tú eres mi destino final – comento. Chico y chica emprendieron su viaje, esperando nuevas aventuras.
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-Los herederos volvieron a aparecer – comentaba una persona misteriosa a un hombre de aspecto mayor que observaba en unos monitores lo que habían captado sus satélites.
-Después de tanto tiempo de la gran guerra, los hijos de Fire están juntos – comentaba el mayor
-La espera parece que valió la pena – confirmo. El hombre de aspecto mayor se levantó de su silla y se dirigió a otra habitación.
-Caballeros, el momento ha llegado – hablaba desde un estrado – es hora de que el Team Darkness ataque, activen los proyecto némesis – sus soldados tomaron asiento, insertaron llaves especiales en sus máquinas y las giraron al mismo tiempo.
Unas capsulas de internación se abrieron de allí un chico y una chica despertaron.
-Proyectos némesis activados – confirmo un soldado – signos vitales estables.
-Excelente.
Y bueno, al fin, termino este fic al cual le dedique bastante tiempo, espero de corazón que les haya gustado. Gracias por haber leído hasta aquí, como ven tengo pensado hacer otra historia basada en este universo que he creado, pero me llevará un rato. Nuevamente gracias, espero poder escribir pronto. ;)
