Azul Crepuscular

3am de la madrugada en la habitación de un interesante rubio quien no podía conciliar el sueño, como si fuera un tipo de rutina fue hacia la cocina y decidió tomar una caja de leche y dos vaso, muy extraño pero compresible. Se sentó en la mesa y de repente la hermosa chica vampira descendió desde el techo hasta una silla frente al rubio, no dijo una palabra, solo se quedó allí mirándolo, tratar intimidarlo ya había quedado en el pasado.

-bienvenida, ten, un poco de leche fresca- decía el rubio arrastrando el vaso cerca de su acompañante chupasangre.

-dime, ¿Qué paso finn?- decía la vampiresa viendo con desdén al joven.

-no sé, seguramente es insomnio- respondía de una manera genial el rubio sabiendo que a eso no se refería la vampiresa.

-no, me refiero a ti- decía la chica tomando un poco de leche.

-¿a mí?, me siento bien, de buen humor- decía el joven levantándose de la silla acercándose al oído de la chica –es más, ya no estoy tan cansado- complementaba para retirarse de la cocina dejando un sabor a miel en la boca de la chica la cual no resistió la tentación y la oferta indirecta dejándose llevar por sus instintos.

El rubio llego a su habitación, se sentó en su cama y libero su torso de su ajustada camiseta, en unos segundos llego la chica vampira sedienta de algo que le quitara el sueño.

La vampira seductora con sus encantos no perdió el tiempo y acomodo su cuerpo abrasado al del rubio para mirarlo a los ojos y juntando sus narices le dedico unas palabras.

-ahora sí, no te escaparas- decía la vampira ansiosa por los labios y carisias del rubio.

-no, ahora no voy a tener piedad- y entonces comenzó la faena del joven rubio quien no perdió tiempo y atrapando a su pareja contra la cama empezó a devorarla con besos y caricias, incomodo por la ropa que cubría los atributos bien conservados de la vampiresa decidió romper todos y cada uno de ellos, el joven mantenía una personalidad fría y dominante, la vampiresa solo se rindió ante el disfrutando cada segundo, obviamente pese a su orgullo admitía que solo este rubio la viese así… "sumisa".

Habían pasado casi 15 minutos, el ambiente seguía empañando las ventanas de aquella habitación cerrada. Como siempre creativo y buen amante el rubio recorría todo el cuerpo de la vampiresa con sus labios y su lengua haciendo que esta deleitara sus oídos con gemidos que iban y venían, lentamente subía y bajaba desde su abdomen hasta su cuello, pero aun así, había algo que a la chica no le parecía, o no le cuadraba.

-espera…- decía entre suspiros y jadeos la chica vampiro.

-¿Qué?, ¿quieres cambiar de posición?- respondía el rubio como siempre "fuera del lugar".

-no, no, es solo que- murmuraba la vampiresa cubriéndose sus atributos.

-¿pasa algo?- decía el joven acercándose lentamente a la vampiresa desnuda.

-no me gusta que seas tan frio… ¿Por qué no dices algo?- decía la chica mientras el rubio acomodaba sus labios en su oído.

-te confesé que quiero que estés en mi cama… que lo único que quiero es verte sonreír de placer- decía seductor el rubio cuyos encantos agradaban cada vez más a la vampiresa que estuvo a merced de sus instintos eróticos.

-me parece injusto que no me hables mientras me haces el amor- decía la vampiresa mientras el chico besaba casi al punto de hacer cosquillas su cuello el cual se tensionaba con dicha romántica acción.

-…te deseo Marcy, es todo lo que quiero decir- decía el rubio dándole "punto y coma" para continuar con aquel dilema de amor que estaba viviendo en ese momento.

-se… tierno conmigo- decía la vampiresa sabiendo que no tenía mucha experiencia en este caso.

El rubio no respondió, solo se limitó a mover sus manos y sus labios, buscaba el éxtasis de la chica quien solo gemía y jadeaba a grito herido, jamás en su existencia alguien le había puesto una mano encima, y el rubio con sus movimientos fuertes y rápidos estaba a punto de llevar a la princesa vampira a su primera experiencia pasional.

-ajjj… espera- decía con dificultad abrasándose fuertemente al rubio mientras que esté haciendo caso omiso a lo que dijo su pareja la abraso y realizo un último movimiento llevando a la vampiresa a su éxtasis haciendo que esta le temblaran las piernas y sus muslos se contrajeran… awww nada como el primer amor.

Ya entre cojines, sabanas besos y almohadas la vampira cayo rendida en la cama del rubio quien aún no conciliaba el sueño.

-eres… - suspiraba la vampira viendo desde la cama al rubio.

-¿soy?- respondía el rubio.

-increíble- decía la vampiresa sin palabras frente a las sensaciones que la hizo sentir el rubio aquella noche.

-¿ah sí?- decía el rubio sentándose en la cama acariciando la mejilla de su pareja.

-no lo digas en voz alta- decía sonrojándose la chica vampira.

-lo tomare como un cumplido- decía el rubio besando a su amada.

La vampira se levantó un poco y abraso a su acompañante.

-sigo pensando en que cambiaste- decía la vampiresa.

-¿cambiar?, claro, no creo que hubiese hecho esto conmigo hace… no se ¿5 años?- decía el rubio…

-es molesto no poder molestarte- decía la chica quitando el cabello de su rostro…

-sí, pero es genial hacer esto contigo- respondía pícaro el rubio.

Más tarde la pareja se quedó abrasada el resto de la mañana en la cama, sin embargo el joven rubio seguía con pensamientos fríos hacia su actividad sexual…

-me tengo que ir- decía el rubio tomando su ropa para vestirse sin previo aviso.

-¿Qué?, ¿A dónde vas?- preguntaba confundida la chica vampiro.

-tengo que ayudar a la princesa hoy, para la fiesta de mañana- decía el rubio y la chica vampira sintió como su sistema nervioso se llenaba de temor y celos.

-¿sí?, ya veo- decía algo indiferente la vampiresa cosa que no le interesaba en lo absoluto al rubio.

-aja, ¿iras no?- decía el joven sin mirarla a la cara.

-supongo- trataba la chica de imponerse con su indiferencia.

-perfecto, si necesitas algo avísame- decía el rubio saliendo por la puerta sin decir nada más, ¿seguía siendo atractivo?; si, si y mil veces si pensaba la chica de cabellos oscuros quien a pesar de quedarse pensativa por la relación cercana del rubio con la princesa decidió tratar de alejar lo que sucedió anoche con aquel rubio que literalmente le robo el aliento.

Mientras caminaba por aquella mañana nublada el teléfono del rubio sonó y este ni corto ni perezoso contesto la llamada que era de la princesa, esta le comentaba que alguien más le iba a ayudar hoy, al oír su nombre el rubio se emocionó y pensó que el empezar a crear una figura geométrica con aquella chicas seria… algo interesante.

Continuara…