¿Strong or Pretty?

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-¡¿Qué?!-. Estaba completamente sorprendida de modo que fue incapaz de controlarse gritando con todas sus fuerzas al mismo tiempo que se levantaba de su asiento.

Todos los presentes giraron su vista rápidamente al lugar de donde provino aquel grito, ella reacciono sintiéndose avergonzada ante las miradas de todos sus compañeros de clase y de su "nada contento" profesor. Estaba en problemas, así que solo fue capaz de dejar ver una ligera sonrisa mientras se disculpaba y sostenía con todas sus fuerzas aquel pedazo de papel que contenía la "gran revelación".

-Tokugawa… ¿Tal vez quiera contarle a la clase su tan "impactante" conversación con la joven Yato?-. Cuestionó con clara molestia su profesor

La joven respiró hondo dirigiendo su vista a la chica de cabellos bermellón sentada a su lado con una expresión de súplica, como si le pidiera que se inventara alguna otra cosa. Estaba perdida, el corazón seguía latiéndole rápido por lo que recién leía en la nota de su mejor amiga. No lo quedaba más, solo despedirse de esta vida.

-Está bien profesor-. Murmuró la chica elevando el pedazo de papel a su altura para poder leerlo.- Soyo-chan… ¿El profesor estará consiente de que tiene la cremallera abajo?

El resto de la clase comenzó a reír, Soyo solo rogaba porque aquello haya sido suficiente para no tener que decir el verdadero contenido de la nota mientras el profesor al que acaba de humillar parecía estar conteniendo la ira.

-Tokugawa, Yato, a la oficina del director-. Gruño enrojecido debido a la ira.- ¡Ahora!-. Gritó.

-¡Si!-. Obedecieron ambas chicas rápidamente desapareciendo en un instante del salón de clase.

Caminaban tan rápido como sus pies les permitían por los vacíos pasillos de la institución, ninguna era capaz de pronunciar una sola palabra. Subieron por las escaleras llegando hasta el último piso, la joven de cabellos bermellón abrió una puerta y le permitió primero el paso a su mejor amiga, una vez que ambas cruzaron aquella puerta fue cuando fueron capaces de dejar salir aquellas carcajadas que contuvieron durante todo el camino.

-¡Soyo-chan eres una genio!-. Pronunció Kagura en medio de su fuerte risa.

-¡Fue lo primero que se me vino a la mente!-. Respondió la joven de cabellos azabache riendo de igual manera.

-¡Eres la mejor!-. Agrego Kagura abrazando a su mejor amiga.

Ninguna de las dos pudo dejar de reír por un tiempo, la clase de la que habían sido expulsadas llegó a su fin, pero ambas siguieron ocultas en la azotea burlándose de la tan bochornosa situación por la que habían pasado. Cuando fueron capaces de detenerse se quedaron recostadas en el suelo observando el cielo disfrutando del aire fresco que soplaba y de la tranquilidad fuera de la clase.

-¡Es cierto!-. Gritó Soyo de una segundo a otro, rápidamente se levantó del suelo girando su vista a donde estaba su mejor amiga mirándola fijamente.- ¡¿Cómo es eso de que fuiste modelo por un día?!-. Gritó la chica.

-Ah-. Kagura rodó los ojos.-No es gran cosa…un montón de tonterías y un tipo me dijo que me pagaría si aceptaba, pero me mintió dijo que sería algo sencillo.

-¡Dejando de lado el hecho de que le hiciste caso a un extraño! ¿Por qué no me llamaste en ese momento?-. Chilló Soyo.- ¡Han sido demasiadas ocasiones las que he intentado hacerte ver bonita y nunca lo permites! ¿Dónde fue? ¿Cómo fue? ¿Para qué modelaste? ¿Cuándo veré tus fotos?-. Cuestionó.

-Eh… en un estudio con un gordo mandón, fue un fastidio ese hijo de puta no dejaba de decirme que hacer, no tengo idea y… aquel tipo dijo que luego de lo sucedido lo más probable es que se deshagan de mis fotos y algo de que su carrera estaba arruinada-. Dijo Kagura respondiendo cada una de las preguntas de Soyo.

-¿Lo que sucedió? ¿Qué sucedió? ¡Dime todo Kagura-chan!-. Demandó Soyo.

Kagura se quedó sumergida en sus pensamientos, con solo escuchar la pregunta de Soyo se le vino a la mente el rostro de aquel "bastardo cara de niña" como lo había bautizado, apretó la quijada y comenzó a contar del uno al cien en un intento de recuperar la calma. Ella misma estaba impresionada como con solo recordar el rostro de aquel sujeto basto para ponerla furiosa.

-Un sádico…-. Vociferó.

-¿Sádico?-. Cuestionó Soyo sintiéndose confundida.

-¡Ah ese hijo de puta!-. Gritó.- ¡Es un milagro que jamás lo volveré a ver!

-¿Qué fue lo que sucedió?-. Soyo estaba preocupada.

-Pues ese tipo…

Un fuerte golpe detuvo el hablar de Kagura, la puerta de la azotea estaba abierta y frente a ellas estaba un alto hombre de risada cabellera.

-¿Así que aquí se escondieron par de escapistas? ¡Kagura deja de envenenar el cerebro de Tokugawa-chan!-. Grito el hombre al mismo tiempo que usaba el libro de entre sus manos para golpear a la aludida en la cabeza.

-¡Gin-chan!-. Gritó Kagura.

-¡Ginpachi-sensei!-. Gritó Soyo aterrada.

-Ustedes dos vienen conmigo-. Pronunció el hombre.

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Los brazos les dolían y estaban sudando, pero no había con quien quejarse, las dos chicas estaban solas en medio de un vacío salón de clase. Ya eran dos horas desde que las clases habían terminado, pero ambas chicas seguían castigadas por haberse burlado de un profesor e intento de escape. Llevaban esas dos horas escribiendo una y otra vez algo como "Debo respetar a mi profesor", era un fastidio, para Kagura sería realmente sencillo salir por la ventana y brincar la barda para irse, pero su mejor amiga no era capaz de hacer aquellas cosas ella era ese tipo de chicas raras, de las que se comportan correctamente.

-Muy bien fuera de mi vista-. Anuncio el hombre de rizados cabellos adentrándose al salón donde las dos chicas se encontraban.

-¿De verdad?-. Cuestionó esperanzada Kagura.

-Por supuesto tonta, no quiero trabajar horas extras-. Respondió.

-¡Es usted el mejor profesor!-. Exclamo Soyo con alegría.

-Sí, si lo que sea-. Respondió el hombre.

-Nos vamos ahora-. Exclamó Kagura tomando sus cosas.-Gin-chan iré con Soyo un rato-. Anunció al hombre antes de salir del salón.

-¡Deja de enseñarle cosas a Tokugawa! ¡Y no llegues tarde mi casa no es un hotel!-. Le gritó el hombre mientras ambas chicas se alejaban.

Antes de que otra cosa pudiese suceder, ambas chicas habían abandonado por completo el instituto y caminaban por las calles planeando algún lugar interesante al cual ir luego de su tan cansado día.

-¡Estaría genial una paleta helada!-. Exclamó Soyo al visualizar una tienda a escasos pasos de ella.

-¡Andando!-. Vocifero Kagura pareciendo emocionada, su mejor amiga de nuevo le había leído el pensamiento.

Entraron a la tienda agradeciendo porque esta tuviese aire acondicionado, Kagura tomo una paleta helada de fresa mientras que Soyo tomo una de limón, ambas chicas coincidieron en la excelente idea de quedarse ahí al menos hasta terminar sus paletas ya que el calor en el exterior terminaría derritiéndolas en escasos segundos. Kagura observaba a su alrededor como si fuese la primera vez en ese lugar, entonces, de la nada sintió como varias miradas se clavaban en ella.

-¿Es ella?

-Es parecida.

-¿Pero ya la viste bien? Su uniforme está completamente desarreglado

-¿Y quién diablos usas pantalones bajo la falda?

-Es una coincidencia.

¿Qué mierda? Se preguntaba Kagura girando su vista a lugar de donde las voces provenían, era el estante de revistas, ahí estaba un grupo de chicas de secundaria claramente menores que ella observándola de arriba abajo sin disimular.

-Kagura-chan, solo no les saques sangre ¿de acuerdo?-. Pronunció Soyo, no la iba a detener, luego de años de conocerla sabía que eso era algo imposible así que solo le quedaba intentar convencerla de no cometer un crimen.

-Ya lo sé Soyo-chan-. Respondió Kagura antes de dirigirse a aquel grupo de chicas.- ¡Oigan ustedes que tanto me miran!-. Gritó.

-¡Mierda si es ella!-. Exclamó una de las chicas.

-¿Qué soy?-. Reto Kagura.

-¿Cómo fuiste capaz de salir con él?-. Preguntó otra de ellas.

-¿De qué hablan?-. Decía Kagura esta vez un tanto más confundida que molesta.

-Kagura-chan…-. Esa era la voz de Soyo.

Kagura dio la vuelta y vio a su mejor amiga justo detrás de ella con una revista entre sus manos, la expresión en su rostro era indescifrable por lo que provoco la preocupación de Kagura.

-Soyo-chan ¿Qué pasa?-. Cuestionó Kagura preocupada, el grupo de chicas aprovecho para huir.

-Tu… tu… tu…-. Trataba de decir, elevó la revista a la altura de su rostro y le dio la vuelta dejando ver a Kagura la portada de esta.-Estas en la portada…

Sintió asco, podría vomitar en cualquier segundo, estaba segura de eso. Justo frente a sus ojos estaba esa asquerosa revista de chicas con contenido aburrido que tanto odiaba, pero eso no era lo que causaba que su estómago se revolviese, lo asqueroso, el terror, la imagen más grotesca que sus ojos pudieron ver fue la foto… Ella siendo cargada como una princesa por aquel tipo sádico que dejaba ver su más falsa sonrisa.

-Estas en la portada-. Repitió Soyo.- ¡Estas en la portada con Okita Sougo-kun!-. Exclamó con tal emoción como si se tratara de un príncipe o un rey.

-¡¿Cómo rayos sabes quién es ese sujeto?!-. Gritó Kagura.- ¡No lo repitas frente a mí!

-¡Tengo que ver el resto!-. Exclamó Soyo emocionada comenzando a recorrer página por página de la revista.

Ahí estaban todas y cada una de las fotos que a Kagura tanto trabajo le costó tomarse, no podía creerlo, se veía diferente, no podía reconocerse. La chica que estaba en las fotos no podía ser ella, ella no era de las chicas que usaban vestidos "a la moda" ni el "maquillaje de la temporada", ella no era aquello que estaba escrito en letras grandes en aquel artículo de la revista.

-"Pretty Girl" la nueva línea de ropa para chicas bonitas… -. Leía Soyo.-Encantará al chico de tus sueños-. Aquella oración estaba en letras brillantes justo en la peor foto.

Kagura no lo resistió. Devolvió el desayuno de hace tres días en el contenedor de basura de la tienda, ¡Eso no paso! ¿Cierto? Se preguntaba recordando la foto, aquella donde daba la impresión de que ella y aquel sujeto se besaban, ella no recordaba esa parte, ¿estaba editada?

-¡Kagura-chan tu besaste a Okita-kun!-. Gritó Soyo completamente sorprendida.- ¡Eso no lo mencionaste!

-¡Yo no hice nada de eso!-. Gritó Kagura.- ¡¿Y cómo sabes quién ese sádico?!

-¿Cuál sádico? ¡Él es Okita Sougo-kun todo el mundo lo conoce!-. Respondió Soyo.

Kagura no lo podía creer, ese bastardo era famoso, ¿Qué tenía de fama? ¿Su cara de niña?

-Soyo-chan ese tipo es un sádico-. Trato de explicar Kagura.

-¿Cómo va ser un sádico con esta tierna carita?-. Decía Soyo señalando la foto en la que el chico sonreía.-No puedo creerlo, estas en la portada junto con Okita-kun ¡Es algo maravilloso!

-¿Maravilloso?-. Kagura no podía estar más en desacuerdo, observo el estante de revistas, su cara estaba en la mayoría, era su fin, tendría que abandonar el país, tal vez volver a china con su padre o andar de un lado a otro como su hermano mayor o podría incendiar el puesto de revistas, todas parecían ser buenas ideas.-Soyo-chan por favor ponme una bolsa de papel en la cabeza-. Suplico.

-¡No puedo hacer eso! Ahora todos verán que en verdad eres una chica linda-. Trato de decir Soyo.

-¿Linda yo?-. Cuestionó Kagura.

-¡Por supuesto! Si te quitaras los pantalones de gimnasia y te peinaras de manera distinta, dejaras de pelear con chicos, ni dijeras guarradas, ni comieras de esa forma y….

-Soyo-chan estas cambiando todo de mi-. Dijo Kagura.

-No… lo que trato de decir es que eres una linda chica pero… no todos lo notan-. Se explicó.-Es como belleza interior.

-No soy nada de eso-. Respondió Kagura.

-Lo eres-. Insistió Soyo.

-Me iré a casa antes de vomitar de nuevo-. Respondió Kagura.

Sus fuerzas se habían ido, caminaba por las calles sintiéndose observaba por todos a su alrededor, su vida había llegado a su fin, no podía volver a salir a las calles luego de aquellas fotos. Su imagen de chica fuerte se fue al caño.

Para Shinpachi dejo su juego de video que tome el año pasado, para Gin-chan sus dulces importados que estaban ocultos bajo su cama, a papi le devuelvo su ridículo peluquín y a mi estúpido hermano mayor… que él se vaya a la mierda.

Frunció el ceño arrugando la hoja de papel antes de lanzarla lo más lejos que su fuerza le permitiera. ¿Cómo termino escribiendo su testamento? Ah sí, no quería volver a casa, seguramente su "querido" tutor ya había visto aquella revista y la esperaba ansioso para burlarse de ella por las próximas dos semanas. En solo pensar en eso le daban deseos de arrojarse de algún puente.

-¡Fíjate estúpida!-. Pronunciaron varias voces empujándola, Kagura elevo la vista

Justo delante de ella había un grupo de chicos de secundaria, muy parecido al grupo de idiotas que la seguían a veces, eran seis en específico.

Eres una chica linda…

Las palabras de su mejor amiga sonaban en su cabeza, no podía estar más equivocada, ella no era linda, ni pequeña, ni débil… Ella era una chica fuerte, de aquellas que daban palizas a los que osaban insultarla, como la que estaba a punto de darle a aquellos sujetos.

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Trago de golpe lo que le quedaba de la bebida, mantenía el ceño fruncido sin prestarle atención a nada a su alrededor, no podía dejar de pensar en el asunto sucedido hace unos días, en su aquella chica, esa chica que fue capaz de retarlo. No podía borrar su rostro de su mente.

-Okita-san, Okita-san…-. Le llamaba el hombre de gruesa gafas, pero era inútil, el chico lo ignoraba por completo.- ¡Okita-san!

-¡¿Qué?!-. Le gritó de una vez.-Más vale que sea importante Kamiyama.

-Hoy hubo una reunión por su contrato con la marca de ropa para que se le tomaron fotos con aquella chica…-. Se explicaba.

-¿Y eso que?-. Cuestionó.

-Pues vera… ella, ella fue elegida la imagen principal de la marca-. Concluyo recordando lo sucedido en la reunión.

-¡Es ella! ¡Ella debe ser!-. Exclamaba un hombre mayor señalando la fotografía proyectada de la chica.

Los presentes estaban confundidos, una de las peores fotos donde la chica estaba sentada con las piernas extendidas metiendo su dedo en la su nariz ¿Cómo pudo ser elegida?

-Señor presidente disculpe, pero esa chica…-. Trataba de decir unos de los hombres.

-Es perfecta, ¡Solo mírela! Tan segura de sí misma, sin miedo a que la vean picarse la nariz, es auténtica-. Decía el hombre.

-Más bien vulgar-. Dijo uno de los presentes.

-Ella representa todo lo que busco-. Dijo el hombre.-Ella es la imagen de la línea "Pretty Girl", la quiero en todas las portadas hoy y tráiganla ante mí.

-Pero señor…-. Insistía uno.

-La quiero aquí, mañana en la mañana.

No pudo evitar reírse una vez que su asistente termino el relato, ¿era así de sencillo? ¿Tan pronto haría que esa chica pagara? Ahora, eso explicaba ver las fotos con ella en cualquier puesto de revistas.

-No voy a mentir… Estoy ansioso porque sea mañana-. Sonrió el chico dejándose caer en su sofá.