Hora de despertar.

Era una sensación muy rara, no sentía lo mismo que sintió cuando salió de su casa, o cuando salió de la habitación de la princesa, era diferente, no podía distraerse así que no le prestó atención.

Llevo los materiales que necesitaban en la plaza y ya todo estaba listo para la celebración de años nuevo, el rubio ya con tiempo para de sobra para darle importancia a su corazón fue a hablar con su hermano.

-hola amigo- decía el rubio sentándose en la alfombra.

-¿Qué sucede todo en orden?- preguntaba el hermano del rubio observando el estado de ánimo.

-creí que… estaba bien lo que hacía- decía el joven con la mirada baja.

-¿a qué te refieres?- al final el rubio le comento todo lo que había hecho estos últimos días, de un u otra forma se sentía inconforme.

-entonces te despachaste a esas chicas, jejej me gustaría ser como tú- decía el hermano del rubio mientras su esposa lo golpeaba en la cabeza para que este se retractara.

-no vas creer si te digo que fue como un error de escuela- decía el rubio.

-no entiendo- preguntaba confundido el hermano del joven.

-bueno al principio se sentía genial, pero luego estuve con la reina de las llamas y… no sé, me hubiese gustado que fuera solo ella- decía el rubio.

-¿pensé que solo era diversión?- decía le hermano del rubio.

-sí, hasta que ella… hasta que ella se comportó tan cursi que, no se amigó- decía el joven cubriendo su rostro con las manos.

-quedaste encantado amigo mío- reía el hermano del joven.

-no, no, esto no puede pasarme, aun así, si la elijo a ella, ¿crees que este bien?- intentaba darle una solución al asunto.

-si ella se entera por los celos de alguna otra, te va a matar, tu sabes que a ella no le gustan las mentiras- decía el hermano del joven.

-lo sé, pero no fue mentira lo que sentí anoche, no fue mentira ninguna de las palabras que le dije, ajj viejo… estoy enamorado- se rendía el rubio al querer encubrir su satisfacción por lo sucedido la noche pasada.

-ya de por si lo arruinaste, eres propenso a hacer estupideces que te impidan tener algo con esa chica- decía en tono molesto el hermano del joven.

-aggg no, ¿porque las chicas han de ceder ahora que me enamore de nuevo?- decía el rubio molesto golpeando el suelo con su puño.

-ellas cedieron antes de que tú te encontraras con la chica candente, ahora la viste ella te dio algo que creo supone bastante importancia para cualquier mujer y tu mi amigo ya te acostaste con media realeza, no importa lo que hagas tarde o temprano lo sabrá y "bang" te va amatar- decía el hermano sinceramente, de todos modos ya no había salida.

-no puede ser… fui un idiota- decía el rubio halándose los cabellos.

-y no quiero pensar que harán los hermanos de cada una de las chicas- decía el hermano colocando limón y sal en la herida de su amigo.

-por Dios, estoy muerto, ¿Qué voy a hacer?- decía el rubio atónito, su problema sencillamente no tenía solución.

-no lo sé, pero apresúrate, todas estarán en la fiesta que harán en unas horas- decía el hermano del joven.

-es cierto, sabes, creo que ya no puedo escapar de esta, ¿tienes cigarrillos?- decía el joven levantándose del suelo.

-pero si jamás has fumado- replicaba el hermano del rubio.

-pero jamás eh estado en una situación así, ya dámelos- y cual chimenea el joven se fue hacia el reino el cual parecía una caldera rebosante de euforia, todo era felicidad y paz faltando 5 horas para el próximo año, el chico sentía como el miedo recorría su sistema nervioso cuando vio al hermano de la vampiresa acompañado por el hermano de la princesa.

-¿Qué tal amigo?- decía el hermano de la vampiresa en tono de armonía.

-hola Marshall- respondía algo nervioso el rubio.

-bonita fiesta, avísame si ves a mi hermana- decía el chico hermano de la vampira para luego seguir su recorrido por la plaza.

Nunca en su vida se sentía tan aterrado de estar en un lugar, supo que los cigarrillos no servían de nada y decidió desecharlos en ese momento sintió como alguien lo abrasaba por la espalda, el chico sintió terror y más al ver la princesa quien lo saludaba muy festiva.

-hola ¿Cómo estás?- decía eufórica la princesa abrasado por la espalda al rubio, el joven algo temeroso por quien pudiese verlos decidió actuar lo más neutral posible.

-bien, jeje, ¿Cómo va todo?- respondía cauteloso el joven.

-bueno, todos están muy alegres, no creo que necesiten que alguien los vigile- decía el princesa esto último en voz baja cerca al oído del rubio…

-emmm, bueno quede de verme con los chicos en… en la capilla, entonces…- decía el joven tratando de salir huyendo de allí.

-no te preocupes yo voy contigo, vamos ya me estaba aburriendo- y entonces fue cuando el mismísimo lucifer preparo un plan para que todo caos en aquella noche.

El teléfono del chico sonó y este sin que la princesa se diera cuenta vio un mensaje que le cambio el tono de piel. "Estas muerto" … el rubio debía salir de allí cuanto antes.

-emmmm, princesa, tengo que irme-

-¿Qué?, ¿pero a dónde?- preguntaba la princesa confundida.

-es que, te digo cuando vuelva, no tengo mucho tiempo- y salió disparado el chico hacia su casa, no hubo momento de pensar en nada, solo esperaba que ella siguiera allí.

Cuando llego a la casa fue lo primero que vio en el sofá, dormida, con un vestido, un poco de maquillaje corrido y cientos de latas de cerveza.

-Marcy, Marcy- trataba de despertar a la vampiresa quien recuperaba la cordura de a poco, después de todo aún seguía bajo el efecto de la depresión y el alcohol.

-uggg, eres un idiota…- decía arrojando al rubio contra una pared.

El rubio se levantó y decidió confrontar a la vampiresa quien seguía molesta sentada en el sofá.

-escucha, lamento haberte dejado aquí, no tuve noción del tiempo, pero aun así quiero dejarte todo claro- decía el rubio asustado levantándose del suelo

-¿Qué?- aún más confundida y molesta estaba la vampiresa

-escucha, ahí alguien más…- lo dijo quitándose un costal pesado en su espalda –entiendo que quieras asesinarme, de hecho si lo haces me valdría un pico, porque en la capilla del reino me harán lo mismo- y el rubio intento explicar lo que pasaba, pero a una vampiresa ebria de desamor, no le importaba su seguridad.

-todo el reino se va a enterar- y salió volando hacia la venganza, no tenía idea lo que iba a pasar. El rubio asustado fue tras ella sabía que de igual manera debía ponerle frente a la situación.

El rubio fue corriendo obviamente no llegaría a tiempo para el caos pero si para la confrontación. La cerecita sobre el paste fue el mensaje de la reina en el teléfono del rubio "estaré en la capilla del reino", todo listo para un drama total.

El rubio llego y en ese momento la anarquía se sentía mientras todos salían de aquella capilla y la música se detenía, allí venia la princesa, un par de golpes en su rostro y el cabello desordenado lo vio le dio una bofetada, justa y merecida el rubio solo la vio a los ojos arrepentido y no dijo nada, sabía que ere justo castigo para un imbécil con todas sus letras.

-eres un idiota- decía enfurecida la princesa a un rubio que afrontaba lo que había hecho.

-lo sé- respondía el rubio viendo al suelo para recibir otra bofetada por parte de la princesa.

La princesa se fue amargada y ofendida y el rubio se quedó allí esperando afrontar otro de sus ahora errores.

Allí venia la vampiresa, solo tenía desordenado su vestido pero tenía una botella rota en su mano, la joven sabía que esperar de ella también.

-¿hay algo más que quieras decirme?- decía la vampiresa con aquella filosa botella en su mano.

El rubio solo hizo un gesto de negación, no tenía palabras, entonces la chica vampira solo la botella y con su puño cerrado golpeo en el rostro al rubio una y tres veces quien se levantó y espero más castigo pues sabía que eso le debía a las damas.

-eres un idiota- decía la vampiresa molesta al igual que la princesa.

-ya lo sé- respondía el rubio sin levantar la mirada.

-cállate, no eres más que una basura, no sé cómo pude caer- gritaba molesta la vampiresa.

-en parte fue tu culpa- decía el rubio levantando la mirada.

-¿Qué?, eres un idiota-

-es cierto, chicas como tú se burlan de los sentimientos reales, pero deja de ser gracioso cuando te hacen lo mismo, de todas ustedes a ti es a quien menos te debo, así que golpéame o lárgate de aquí- decía e rubio molestándose haciendo que la vampiresa lo golpease mas fuerte hasta que este cayo en el suelo.

-jamás cambiaras… idiota- y se fue volando, el rubio se levantó y claro, aún no había terminado la cosa.

Había una chica más, esta última chica salía completamente diferente, como si de una guerra viniese, se le notaba en su vestimenta que había peleado y en sus ojos que había llorado, el rubio no sabía que esperar de esta última chica, afrontaba que un golpe seria lo último que esta haría.

-¿para eso fuiste a buscarme?, ¿para que fuera parte de tu gama de mujeres?- decía la reina viendo a su ex pareja con sus ojos llorosos.

-no, no, no, mírame, soy yo, soy el hombre de anoche, sé que odias las mentiras, pero te juro pase lo que pase, que anoche no te dije ni una sola mentira- decía el rubio levantándose para hablarle a su dama de ensueño.

-mentiroso- decía en voz baja la reina.

-no, te lo juro, sentí ese ardor en el pecho esa noche, no era mentira- se defendía el rubio.

-mentiroso… idiota- se dijo a sí misma la reina para irse hacia su hogar, el rubio solo la vio y por más loco que suene fue la chica que más dolor le causo al haberse ido.

El rubio solo fue a su casa donde el reloj dio las 12 y él estaba solo con su llanto y sus botellas de alcohol. Por ahora solo quería retroceder el tiempo.

Continuara.