Encadenando la realidad
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Aquella noche y madrugada el rubio no hizo más que ahogar sus sentimientos en alcohol, el mareo le quitaba las ganas de amar pero le hacía recordar y entre tambaleos aun quería devolver el tiempo, tiempo donde el joven en su inocencia amaba a una sola fémina, no comprendía como una mujer podía dejarlo así, tan destrozado. Más y más botellas vacías iban quedando a medida que el joven brindaba su decepción con la luna.
Más tarde un día después en la noche el hermano del joven preocupado fue a visitarlo, este llevaba consigo un poco de comida, al entrar a la casa del rubio el mismo hedor de cantina le daba una idea de que nada estaba bien. Entonces llego a su habitación.
-amigo, estas bien- preguntaba el hermano del rubio viendo al chico sentado junto a su cama con infinidad de botellas de todo tipo.
-sí, sí, estoy bien- decía el rubio sin levantar sus ojos rojizos no solo por falta de sueño sino por exceso de bebida.
-este lugar es una pocilga- decía el hermano del joven la cantidad de botellas en el suelo.
-sí, remodele- decía arrogante el rubio sin querer compañía por su estado de ánimo.
-ya debes salir de aquí, ya han pasado dos días deberi…- entonces fue interrumpido por un grito de su hermano.
-basta, no quiero oír más, pareciera que no me conocieras, ¿crees que es la primera vez que lloro por una mujer?, no soy un maldito suicida, necesito tiempo… nada más- decía el rubio terminando otra botella más de whisky.
-bueno… emmm creo que eso es todo- decía el hermano del joven dirigiéndose a la puerta.
-espera jake- decía el rubio llamando a su hermano.
-¿Qué sucede?- respondía el hermano gentilmente.
-tú estabas ahí ¿verdad?, ¿Qué fue lo que paso?- preguntaba el joven con deseos de saber.
-¿de qué hablas?- preguntaba el hermano confundido.
-en la capilla, ¿ellas discutieron?- decía el rubio entonces el hermano entendió el mensaje.
-ah, ya veo, bueno fue algo muy extraño-
-cuéntame… por favor- decía el rubio viendo hacia la ventana mientras atacaba otra botella de alcohol.
-claro, pues cuando llegue vi a la princesa, oh perdón a la "reina" Phoebe, charle un rato con ella me invito a comer un par de postres luego pues llego mi esposa y entonces la reina fue a hablar con la princesa, ellas dos hablaban de no sé qué pero se veían muy alegres, es decir estaban muy "entusiasmadas" con el tema y bla bla bla, y entonces como un demonio llego Marceline y todo se fue a la mierda, uso creo que cinco o seis palabras y fue cuando la reina se tornó agresiva y golpeaba a la princesa y la gente de la capilla trato de detenerla pero estaba muy molesta, luego quiso golpear a marcy, pero tú sabes cómo es esa vampira de orgullosa y se amenazaron se dijeron un par de palabrotas y pues al final la cosa se calmó y ellas se fueron, se dijeron lo de siempre "perra" "zorra" y eso fue lo que paso- relataba el hermano del rubio con una mirada condescendiente.
-yo también hubiese matado a cualquier idiota… gracias hermano- decía el rubio mientras el llanto se apoderaba de su corazón galopando en sus lágrimas.
-bueno, eso es todo, no vayas a hacer ninguna estupidez, hasta luego- decía el hermano saliendo de aquella habitación,
De repente cuando el hermano salió hubo un espíritu que se hizo presente haciéndose visible en la cama del rubio.
-aww, pero que tierno- decía la vampiresa viendo al rubio quien estaba dándole la espalda.
-¿Qué quieres?- decía el rubio con un tono molesto.
-vine a verte, de verdad que fuiste muy rudo conmigo, rompiste mi corazón- decía la chica vampira haciendo una parodia con sus palabras.
-eso no me interesa- decía el rubio queriendo zafarse de la presencia de esa chica.
-ven aquí, te daré una oportunidad más… tigre- decía la chica abrasando a su amor extraño.
-sabes… no me apetece besar más labios, no quiero- decía el rubio declinando ante aquella oferta.
-bueno, entonces sigue sufriendo, no es casualidad que eligieras a la más problemática de todas nosotras, eres un idiota- decía la vampiresa haciendo referencia a la reina.
-eso ya lo sé, vete no quiero verte- como aire se esfumo, nada cambio el rubio seguía pasando noche y día encerrado en su habitación todavía no encontraba como salir de su depresión, cuando las días se convirtieron en un mes fue cuando el hermano decidió poner manos en aquel asunto.
Sabía que él no era el indicado para hablar con su hermano, entonces fue con la princesa.
-princesa, tengo que hablar contigo- decía el hermano haciéndose presente en el vestíbulo del palacio.
-claro, ¿Qué necesitas?- decía la princesa diligente.
-es sobre Finn- al oír aquel nombre la princesa se indispuso completamente.
-lo siento no puedo ayudarte…- al ver esa reacción de la princesa el hermano del rubio decidió contarle todo.
-lleva un mes tomando de una maldita botella, nadie sabe de él, por favor, no temo por su corazón… temo por su hígado, emmm mas bien su salud- decía el hermano de joven y entonces la princesa con su corazón roto pero piadoso decidió ir a hablar con él.
Una vez en la casa del chico la princesa sabía que aquel ambiente era demasiada exageración a lo que le había dicho el hermano del rubio. Una vez en la puerta la princesa dudo al entrar pero lo hizo porque sabía que el joven estaba mal.
-hola…- decía dudosa la princesa a un rubio cuya presencia más que agrado le causaba sorpresa.
-princesa…- decía el rubio con palabras dramáticas.
-tu hermano está preocupado por ti, dice que sería bueno que salieras y dejaras de beber- la princesa intentando no ver al rubio.
-eh pensado tantas veces en salir… salir a decirte lo que te debo decir- decía el rubio y entonces el aire además de alcohol tenía mucha incomodidad.
-¿Qué?- decía la princesa algo nerviosa por lo que pudiera hacer el rubio.
-no esperaba que vinieras, así como tú no esperas que un idiota te quiera hablar del error que cometió- decía el rubio sonriente causando nerviosismo en la princesa.
-no entiendo- decía la princesa confundida.
-cuando una persona hace una idiotez, una idiotez grande creo que las justificaciones se quedan en el olvido-
-también el perdón- complementaba la princesa suspirando.
-eso es claro, sin embargo sabiendo que de ninguna manera tendré tu perdón quiero que tengas claro, de que me arrepiento de ser un idiota, de que lamento haber roto un corazón porque se cómo se siente, para nadie era un secreto tu para mi eras una persona especial- decía el rubio.
-¿era?- decía la princesa algo triste.
-desafortunadamente sí, pero aunque mi vida siga y siga, estaré un día más consciente de que jamás podré olvidarte, tienes que saber amarte esa noche fue un deseo cumplido y difícil para mi es decirte toda la verdad- decía el rubio algo melancólico.
-la debes amar mucho ¿no?- decía la princesa llorando con una sonrisa.
-así es- decía el rubio sonriente.
-yo… te perdono- decía la princesa abrasando al rubio entre sollozos.
-no sabes cómo te lo agradezco, lamento no ser quien te merezca- decía el rubio viendo al techo.
-no… lamento… haber sido tan ciega, eres… un caballero- contestaba la princesa levantándose de la cama.
-ojala y Phoebe me vea igual- decía el rubio con sus ojos brillantes.
-ojala… por el momento, vuelve a ser tu… ella lo notara muy pronto- y entonces concluyo la conversación y la cita, el rubio después de aquella visita pensado en reorganizar su casa y su vida sentimental. Consiguió un trabajo donde emplear su tiempo y poco a poco fue recobrando la confianza, fue una semana después cuando vio a aquella dama quien se robaba las horas de su sueño, intento acercarse.
-ey, espera, quiero hablar- decía el rubio sorprendiendo a la chica lumbre.
-yo… también- y esa respuesta sorprendió al joven y entonces ambos se sentaron a platicar.
-la verdad… no pensé que las cosas pasaran así- decía el rubio, obviamente había un ambiente de incomodidad grandísimo.
Con un gesto de "avance" la reina le indicaba al rubio que continuara hablando.
-bueno, lo de esa noche… no mentí, lo que me dijiste lo sentí, sentí que de verdad estaba haciendo el amor, no estaba mintiendo, lo juro. Mi amor por ti es igual al de hace unos años- se defendía el rubio.
-sabes que no puedo perdonarte- decía la reina algo triste. –confiaba en ti, siempre que intentamos salir adelante lo hechas todo a la basura-
-lo sé, pero dame una oportunidad… prometo que todo será diferente- insistía el rubio.
-no, no puedo- decía la reina con su miraba baja.
-¿Por qué no?- decía el rubio tomando las manos de la reina.
-porque no puedo estar con quien no confió- respondía la reina.
-por favor, dame una oportunidad más, prometo no fallarte- acariciaba sus manos el rubio hasta que la reina se cansó de tanta insistencia.
-sabes… tenía que hablar contigo solo por una cosa- decía la reina levantándose con la mirada baja.
-¿Qué cosa?- preguntaba el rubio confundido.
-yo… estoy embarazada- decía la reina con la voz indecisa por la reacción del rubio.
-¿¡QUE!?- exclamaba el rubio con una expresión bastante…
Continuara…
