Juego de Escuela.
…
…
…
Un rubio aterrado por la acción de la princesa decidió ir con alma y vida corriendo hacia su hogar donde una reina lo esperaba con una sonrisa.
-h… hola- decía el joven riendo nervioso.
-¿Qué tal te fue?- preguntaba la reina girando su cabeza curiosa.
-bueno, pues, ya entregue todo- decía el rubio a raíz de la buena relación "algo distante" que tenía con la madre de su hijo.
-bien, ojala vengan todos- sonreía de nuevo la reina.
Después de un par de horas de pláticas sobre los preparativos de la celebración y el nacimiento el rubio y la reina se encaminaban hacia la habitación para la hora de dormir.
-bien, ya cerré las ventas, aquí están tus sabanas, ¿necesitas algo más?- decía el joven sonriente y diligente.
-emmm- decía la reina algo apenada ocultando algo.
-¿pasa algo?- preguntaba el joven girando su cabeza interesado en cada detalle que necesitara su reina.
-n…n…necesito- murmuraba la reina.
-¿necesitas?- respondía confundido el rubio.
Fue cuando la reina apago la lámpara de su habitación para que no se notara su rostro sonrojado, así pudo confesarse "tranquilamente".
-…un beso- decía finalmente la reina muerta de la vergüenza.
-ammm, pues…- susurraba el joven algo nervioso.
-¿pues?- respondía la reina algo impaciente, de alguna manera aquellos besos y adrenalina se habían convertido en parte de sus antojos.
-amm… está bien- respondía el joven algo sonrojado por las palabras de la reina.
Entonces el joven con sus manos encontró el rostro de su reina y lenta y cuidadosamente la beso, con el mismo sentimiento que tenía por ella cuando eran adolescentes, fue entonces cuando los antojos de la reina se pusieron incandescentes y esta subió el calor de aquella acción, por otro lado el joven bien puesto en el mundo real, detuvo allí aquella acción inconsciente.
-uff, ok- decía el rubio como "tarea cumplida".
-aja- decía la reina con sus mejillas ardientes.
-ahora, ¿algo más?- decía el rubio sonrojado igual que su reina.
-por el momento no tengo mucho sueño, ¿podría pedirte algo más?- decía la reina apenada por tanta atención de parte del padre de su hijo.
-claro, no hay problema, ¿Qué quieres?- decía el joven sonriente por ayudar a su amada.
-vi un par de cosas en el sótano cuando no estabas y… quiero oírte cantar- decía al reina emocionada.
-¿cantar?, jejeje, bueno no es que sea muy bueno- argumentaba el rubio algo apenado.
-por favor, tu sabes que eso le hace bien al bebe- decía feliz la reina.
-bien, bien, pero no te vayas a burlar de mi- decía el rubio trayendo una guitarra de aquel sótano.
-¿y que cantaras?- se interesaba la reina acomodándose en la cama para estar cama.
-solo unas letras que halle en internet, ok, ahora escucha, y no te rías- decía el rubio mientras entonaba una melodía armónica con su instrumento mientras empezaba a interpretar la letra.
"Siento un dolor en mi corazón, Siento que se acaba de verdad, todo lo que vivimos los dos, algún día tenía que terminar. Todo lo que vivimos los dos, todo en historia se quedara, el orgullo que a mí me mato, ahora pudo más que la verdad. Sé que yo no era, el mejor hombre del mundo. Sé que me merezco, que acabes con esto y punto, Pero ten presente,
Todo lo que hemos pasado, y si es suficiente, un rumor para acabarlo. Y si has decidido no volver conmigo, Suerte, mucha suerte, suerte en tu camino. Pero lo que quiero yo sinceramente es volver contigo, volver para siempre... Esa indiferencia tuya, es la que me domina, me hace perder la calma, me hace sentir cosquilla. Y a pesar que terminamos, sigo pensando en ella, pensando en su sonrisa, y pensando en su pelo"
Así terminaba aquella corta estrofa que tenía el joven preparado para su reina que feliz por el detalle del rubio sonreía.
-ey, te dije que no te burlaras, no es que sea el mejor cantante- decía el rubio levantándose para acomodarle la almohada a su reina.
-no, no… estuvo bien, me gusto- decía la reina acomodándose en las sabanas con una amplia sonrisa en su rostro.
-bueno no importa, es hora de dormir- decía el joven sonriendo mientras salía hacia su habitación con la guitarra en su mano.
El mosquito de la inspiración pico al rubio aquella noche que no hizo más que interpretar diferente temas en el techo de su casa… a la mañana siguiente desde muy temprano el joven estaba arreglando su hogar para recibir a sus invitados, habían globos, comida y demás cosas que ahí en una celebración de ese tipo, la reina quien se estaba arreglando en su habitación y el rubio corría de aquí a allá para dejar todo listo a tiempo, eficaz como siempre el rubio termino pronto mientras que su amada seguía arreglándose.
-¿ya terminaste Phoebe?- decía el rubio golpeando la puerta.
-no, aun no- respondía la reina. Lo que molesto un poco al joven.
-awww, llevas ahí un año- replicaba el rubio intentando conservar la paciencia.
-45 minutos, algunas mujeres en verdad tardan- "en algún momento tendrá que salir" pensaba el futuro padre cuando de repente escucho que alguien llamaba a la puerta.
Poco a poco las personas estaban llegando, el hermano del rubio, su esposa, la princesa, y un par de amigos del trabajo del joven, hubo algo que llamo la atención fue que la princesa fue directamente hacia la habitación de su reina, no le dio importancia entonces prosiguió atendiendo a los invitados.
Por otro lado en la habitación de la reina la princesa se hacía presente sin sorprender a la chica lumbre.
-princesa, ¿Cómo te va?- decía la reina como si la hubiese estado esperando.
-ajjj, como siempre- decía la princesa sentándose en la cama de la chica lumbre.
-¿Cómo te fue?- decía la reina mientras en el tocador peinaba su cabello haciendo referencia a una especie de "plan".
-se negó- decía princesa como si no le importase.
-¿se negó?- decía la princesa sorprendida volteando a ver a la princesa la cual estaba recostada en la cama.
-sí, casi cae pero… se negó- decía la princesa mirando al techo respondiendo segura de sí misma.
-no entiendo, explícate- decía la reina volviendo a cepillar su cabello.
-pues… dejo que me acercara pero al final fue como si algo le dijera "no", y me dijo no, yo hice lo que me pediste, afortunadamente no pasó nada, deberías confiar en el, ya paso la prueba- decía la princesa seria como siempre.
-bueno, sigo teniendo dudas- decía la reina indiferente frente al resultado de su experimento.
-bueno, como digas, yo pienso que deberías declinar ya, él está enamorado, déjalo ya- decía la princesa sentándose para confrontar a la reina.
-haremos una prueba cuando llegue él bebe, entonces veremos si lo estás defendiendo en vano o no- decía la reina frunciendo el ceño.
-como quieras- decía la princesa dispuesta a salir de la habitación.
-princesa…- decía la reina desde el tocador.
-¿umm?- se detenía la princesa
-habla con Marceline, quiero estar muy segura- decía la reina colocándose más pimienta a la situación.
-como digas- decía la princesa encantada de ayudar a la reina.
Entonces una vez estaban todos en la fiesta hubieron comentarios, respuestas, comidas, risas y demás cosas con una convivencia sana, bueno sana hasta que una vampiresa hizo presencia, el joven sabía que lo mejor era agitar una bandera blanca.
-no me agrada que ella este aquí- decía la reina en su cuartada pretendiendo que el rubio la echara a patadas.
-está bien, no pasa nada, lo tengo bajo control- entonces el joven se acercó a la vampiresa y la invito a unirse a la celebración. -Marcy, como pasa el tiempo cuando se es inmortal, ven, únete- decía amablemente el rubio mientras las demás personas estaban en silencio.
-no tengo intenciones de quedarme, solo le traje algo al pequeño- decía la chica vampiro dándole una caja de regalo al rubio para luego alzar vuelo e irse. El rubio más tranquilo solo le explico a su reina lo que había pasado.
-ves, te dije, no iba a pasar nada- decía el rubio entregándole la caja a su chica lumbre.
-es solo que no me agrada su presencia en lo absoluto- decía la reina abriendo aquella caja la cual contenía un oso de peluche que al verlo se podía ver que era muy tierno.
-aww, está muy bonito, vez ella no es tan mala- decía el futuro padre viendo aquel cariñoso detalle.
-es solo que no me agrada verla cerca de ti- decía la reina y un puchero delato sus incondicionales celos los cuales fueron notados por el rubio quien rio a carcajadas al darse cuenta. -¿pasa algo?- decía la reina viendo a joven riendo.
-no, nada, voy a la cocina ejeje- decía el rubio caminando divertido.
Pasadas una horas se entregaron un par de detalles y cada invitado volvió a su casa, algunos o más bien una princesa en especial regresaba con nuevas instrucciones para un plan, el rubio se quedó limpiando mientras su reina se iba a descansar.
Continuara…
