Zona Caliente

Molesto y con el golpe en su cabeza el rubio solo hacia la curación de su herida en silencio para luego volver a recostarse en el sofá. Sabía que después de un golpe de esos en la cabeza no podría dormir, así que solo se quedó viendo la televisión batallando para que el cansancio no lo durmiera, fue un ruido extraño el que o despertó de manera efímera.

El joven se levantó y siguió aquel sonido que provenía de la habitación de la reina, el rubio abrió la puerta y se encontró con a la chica lumbre inconsciente moviéndose como loca, producto de la mezcla de sus medicamentos y el alcohol ingerido anteriormente, con una expresión de "te lo dije" el rubio tomo entre sus manos a la reina la llevo hasta el sofá donde una noche de "doctor" lo esperaba.

Horas de la noche, comida, y mucha perseverancia tuvo que obsequiarle el rubio a su reina para que esta por su irresponsabilidad no acabase muerta, una vez logro estabilizarla el cansancio fue tal que el joven durmió en el suelo aparentemente al tanto de las reacciones de su reina.

Horas más tarde el rubio se levantó y decidió irse hacia la cocina, cuando este estuvo de pie la reina reacciono cuestionándolo por lo sucedido.

-¿Qué sucedió?- preguntaba la reina confundida viendo que su entorno no era su habitación.

-te dije que no podías beber, tu metabolismo produjo convulsiones, de no haberte sacado esas cervezas de tu organismo, estarías muerta- decía el rubio dirigiéndose a la cocina.

La chica lumbre sintió un dolor en el pecho al oír eso, y lo volvió a sentir cuando vio que el rubio tenía un par de vendas en su cabeza. Intento simular que no había pasado nada para que así el joven intentara entenderla.

-¿Qué sucedió anoche?, no recuerdo- decía la chica lumbre mintiendo.

-no hay necesidad de mentir, así que olvídalo- decía el rubio tomando un vaso de leche sentado en la mesa.

-¿Qué?- preguntaba confundida la reina.

-he bebido muchas veces, pero por mas ebrio que este… siempre recuerdo lo estúpido que me comporto- decía el joven de manera certera mientras se levantaba para tomar su chaqueta y dejar sin palabras a la reina.

La chica lumbre sentada en el sofá se molestó consigo misma y maldijo a aquel vampiro por haberle incitado a beber, vampiro que por cierto estaba ahora frente a ella.

-buenos días señorita- decía el chico haciendo acto de presencia.

-eres tú, aggg, ¿vez lo que hice por tu culpa?- decía molesta la reina.

-¿mi culpa?, jejej no fui yo quien casi lo mata con un platazo- se defendía el vampiro. Sabiendo que él estuvo observando la escena de anoche desde una ventana.

-juummm- renegaba la chica lumbre si ver a los ojos al vampiro quien intentaba incitarla de nuevo.

-no estés molesta, más bien… escápate conmigo de nuevo- proponía el vampiro susurrando al oído de la reina quien dudosa solo escondía sus ojos del atractivo del vampirizó chico.

-no puedo beber- argumentaba la chica lumbre pensando en lo que le dijo el rubio.

-no necesitamos beber para poder divertirnos- decía el vampiro recorriendo el cuello de la chica lumbre con sus labios inquietos.

La chica por un lado pensó que no contaba con que el rubio llegase, además no sabe si estaría bien o no.

-no, no, eso… no lo puedo hacer- decía la chica lumbre negándose frente a la interesante propuesta del chico.

-¿y el sí puede?- contradecía el vampiro.

-¿Qué?- respondía confusa la reina.

-el… mi hermana, la princesa, y cualquier chica al que él le haga "ojitos", piénsalo, el que cae una vez, cae dos veces y quinientas- decía el vampiro recordándole los pecados del rubio a la reina.

-no… él ya no es así- decía la chica lumbre defendiendo al rubio.

-¿segura?- decía el vampiro tratando de que sus mordidas alcanzaran a la chica.

-no se…- decía la reina ocultando su sonrojo por los seductores actos del vampiro quien trataba de… robarle más que un beso.

-piénsalo…- decía el vampiro cuando de repente la reina decidió bajar los brazos fue entonces cuando el chico se avivo y beso a la chica lumbre cuando esta menos lo esperaba.

Sin ningún tipo de molestia la reina correspondió al beso del vampiro y a sus deseosas manos que se deslizaban por debajo de su camisa.

-ey, espera- decía la voz de una lasciva reina quien disfrutaba las caricias del vampiro en sus pechos

-déjame que te cierre esta noche los ojos... Mañana vendré con un cigarro a la cama- decía el vampiro deteniéndose viendo lujurioso a la chica lumbre para salir volando por la ventana sintiendo el aroma del joven quien ya estaba entrando por la puerta.

Al verlo la reina ocultaba tantas mentiras que el rubio solo le dirigió una mirada de decepción para irse a su habitación.

Una vez más tranquila la situación la reina decidió arreglarse algo atrevida, se pintó los labios y estaba decidida a llamar la atención del rubio apenas fueran las ocho en punto de la noche.

Por otro lado en la ciudad una hermana enojada estaba discutiendo con su hermano.

-tan imprudente como siempre, ¿no?- decía la vampiresa a su hermano quien solo se reía al oírla.

-¿imprudente?, tú también estas en este problema- decía el chico vampiro a su hermana.

-sí, pero es diferente- se defendía la vampiresa con un gesto de indiferencia.

-no… es exactamente igual… igual tus deseos por ese niño como mis deseos por su novia- decía el vampiro susurrando en el oído de su hermana.

-ni se te ocurra tocar a Phoebe, es… incorrecto- decía la vampiresa preocupada por aquella situación.

-¿incorrecto como meterse con un padre de familia?- decía desafiante el vampiro.

-esto no se trata de mí, sino de esa pareja… déjalos en paz- decía la vampiresa molesta.

-ah, pero tu si puedes sacar provecho de las misiones que te da ella ¿no?- refutaba el vampiro señalando las pruebas de celos que hacia la chica lumbre con la princesa y la vampiresa de su lado.

-el jamás ha caído, así que no digas que sacó provecho de eso, porque no es cierto- respondía la vampiresa.

-pero si el cayera, tu jamás dirías nada en su contra ¿o sí?- sonreía el chico como si supiese la respuesta.

-deja las bromas, no te metas con esa reina, o terminaras en graves problemas- decía la chica para irse con una mirada fría.

Pero como siempre el chico vampiro terco quiso sentenciar lo que inicio esta tarde cuando la reina cayó ante sus encantos.

Continuara…