Juego Para Dos
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Aquella noche en esa casa parecía templada y sin mucho movimiento, la reina seguía esperando su oportunidad, fue entonces cuando el reloj algo pasado marco las 8:03pm dando pista para que el rubio saliera de su habitación en busca de algo de beber.
Medio dormido caminaba hacia la cocina como con ganas de volver por donde vino, sabía que esos días de trabajo lo tenían agotado así que buscaba la manera de descansar lo más que pudiera, entonces la reina hizo acto de presencia haciendo que el joven dispersara la pereza de su rostro.
-¿Qué haces?- decía el rubio viendo a la reina vestida de una manera poco común tratando de seducirlo.
-¿Qué haces tú?- respondía la chica lumbre coqueta colocando sus manos en su cintura.
-yo… quiero algo de beber- decía el joven recordando el comportamiento de su amada.
Al verse ignorada la chica lumbre se acercó al rubio y de una manera casi salvaje comenzó a besarlo haciendo que este se sorprendiera. El joven correspondió un momento hasta que separo sus labios de los de la chica.
-espera, ¿Qué estás haciendo?- decía el rubio viendo a los ojos a su amada algo confundido.
-¿qué tiene de malo que quiera besarte?- murmuraba tierna la reina viendo con ojos agazapados a su amante.
-no… no tiene nada de malo- respondía el rubio aún más confundido.
-acaso, ¿es porque piensas en otra chica?- decía la reina atrapando al rubio entre la espada y la pared.
-no, no… es solo, ¿Por qué ese cambio de actitud?- preguntaba el rubio muy inteligente para descubrir las intenciones de su amada, pero más inteligentes eran las mentiras de la chica lumbre quienes seducían al joven con el acto más antiguo del mundo.
-quería compensarte por lo del golpe- decía la reina pegando su cuerpo al de su amado, entonces allí fue cuando el joven no se podía negar y sucumbió ante el traicionero cuerpo de su reina.
-¿aquí en la cocina?- decía el joven en tono posesivo y muy excitante.
-¿tienes otra mejor idea?- decía la reina mientras la ropa invadía el espacio aéreo de la cocina
-por mi está bien- decía el rubio entre susurros y gemidos.
El "amor" se expandió y tomo recorrido por toda la casa hasta llegar a la sala donde 45 más tarde entre rasguños gemidos y besos la pareja estaba por llegar a su éxtasis.
-ahjjjj… termina- gritaba la reina sonriente abrasada a su caballero.
-como ordenes mi reina- decía el rubio moviéndose armónicamente con su pareja quien tenía la espalda arqueada mientras sus rasguños adornaban la espalda del rubio.
En medio del placer y la felicidad a la reina se le escaparon palabras inoportunas como cualquiera que hace una promesa entando feliz o toma una decisión estando enojado. Susurro su deseo al oído de su caballero.
-quiero… ahjj, d… deseo intentarlo de nuevo- gemía la chica lumbre haciendo referencia a la oportunidad de ser madre. Oportunidad que el joven no dejo pasar… de ninguna manera la dejo pasar.
Terminado el acto afectuoso el joven quedo rendido dormido en el sofá mientras la reina por otro lado… esperaba una visita en la habitación del sótano.
Mientras tanto en otro lugar charlaban de manera habitual una princesa y una vampiresa algo preocupadas.
-¿crees que pueda ser un problema?- decía la vampiresa sentada en la ventana de la habitación de una princesa quien estaba acostada en su cama.
-él es igual que tu… demasiado rebelde y salvaje, supongo que no se detendrá hasta causar un verdadero lio- decía la princesa viendo al techo de su habitación.
-no quiero que pase nada malo…- decía la vampiresa algo preocupada.
-es la primera vez que veo a una vampiro preocupada… sin embargo de todos modos pase lo que pase… tendremos campo libre- decía la princesa con una risita.
-es un tonto… espero no haga ninguna estupidez- decía la vampira viendo a lo lejos la casa del joven…
"yo y mi bocota" era un lema muy famoso en la lengua castellana y latina. La visita había llegado a su fin, termino en el sótano con una reina en el suelo agotada y con un chico vampiro viéndola completamente satisfecho.
-espero sepas lo que acabas de hacer- decía la reina acomodándose su ropa la cual estaba algo rasguñada.
-no te preocupes nena, ¿Qué podría pasar?- decía el vampiro colocándose su camiseta.
-no quiero ni imaginarlo…- decía la chica lumbre ignorando lo que pudiese pasar
Para finalizar el chico vampiro se acercó y le dio un beso algo indecente y salvaje a su amante para irse volando sin decir una sola palabra la reina solo volvió a su habitación se quitó su ropa y se quedó dormida.
Por otro lado el vampiro quien vagaba por el reino que encontró con su hermana quien al sentir su aroma decidió interrogarlo.
-¿Dónde estabas?- decía la vampiresa atrapando al chico contra una pared.
-buenas noches hermana- decía en tono burlón el vampiro viendo a los ojos a su hermana.
-no juegues conmigo, ¿estabas en esa casa verdad?- decía molesta la chica vampira
-probablemente- seguía el vampiro con su tono de burla.
-apestas a…- decía la vampiresa sin querer completar su frase.
-dilo… apesto a eso que quieres… te lo advierto, tu intentas algo para arruinar mi diversión, y yo que hago de tu intento de reivindicarte una miseria- decía el vampiro con ojos de odio.
-esto no es sobre mi idiota- decía la vampiresa respondiendo con los mismos ojos.
-¿a no?, porque es raro que te preocupes por otros… quédate en tu lugar no somos más que unos demonios- decía el hermano de la vampiresa soltándose de su atadura para alejarse un poco con un monologo algo odioso para su hermana.
-no soy igual que tu…- decía la vampiresa defendiéndose…
-eres Abadeer, una despiadada criatura del abismo, y ahora te crees una niñera… o más bien un bebe sin su chupete…- fue entonces cuando la vampiresa ofendida bofeteó a su hermano por sus palabras.
-eres un maldito desgraciado- decía la vampiresa ofendida.
-di lo que quieras, después de lo que paso… todo se ira a la mierda, ubícate no vayas a terminar con el corazón roto- decía el vampiro para alejarse volando mientras la vampiresa se quedó allí flotando algo confundida e impotente…
-deja que haga lo que quiera… como te dije hasta que no se estrelle con un muro no se va a detener, y tú y yo sabemos cuál es el nombre de ese muro- decía la princesa desde la ventana viendo lo que había pasado entre los chupa sangres
Continuara…
