El Protagonista de la Película
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Pasados un par de días las cosas para el rubio iban de maravilla, claro la reina se mantenía con una tensión algo molesta pero el joven no expresaba ni media queja frente a cualquier atención que necesitara la bebe, poco a poco no solo fue demostrándole a la chica lumbre sino al pueblo entero que el amor por su pequeña era algo de otro mundo, ejemplo claro de ello fue la fiesta que organizo para celebrar el primer año de aquella infante.
Invito a todo el pueblo y con sus propias manos se encargó de la logística del lugar, de sus preparativos y demás cosas, el pueblo estaba conmovido por tal acto de aprecio que más de una persona felicito al joven aquel día donde todo era paz en la plaza central del reino.
El rubio se encontraba organizando una última mesa ya con el festejo en marcha, en eso se acercó una vampiresa algo triste aun por el rubio y quiso felicitarle.
-hola…- decía con falta de aliento la vampiresa.
-Marcy, pensé que no ibas a venir, ven únete- decía el joven muy alegre invitando a la chica al festejo.
-Finn… yo- decía la vampiresa queriendo derrumbar todo el mundo de mentiras que había provocado su hermano.
-¿sí?- preguntaba el rubio muy diligente puesto que las demás personas también necesitaban ser atendidas
-emmm… quiero felicitarte, se ve que amas mucho a tu hija- decía la vampiresa con una sonrisa falsa haciendo que el rubio se sienta estupendamente consigo mismo.
-gracias, lo eh oído mucho estos días, diviértete- decía el rubio alejándose de la vampiresa para ir en busca de su pequeña quien estaba en brazos de su tío.
-ey mira… ahí viene papi- decía el hermano del joven bromeando con su "sobrina" en sus brazos.
-ven aquí cosita preciosa- decía el rubio tomando a su hija en brazos para luego besarle la frente.
-jejeje aprovecha que unos años no podrás darle sus besucones- decía el hermano del rubio riendo mientras veía la escena de aquella amorosa familia.
-supongo que si… oye y ¿A dónde fue mami?- se preguntaba el rubio a si mismo viendo hacia sus lados.
Por otro lado en un rincón de la celebración justo en el baño estaba una reina presa de los deseos de un vampiro ansioso.
-e… espera, no podemos- decía la reina tomando las manos de su amante las cuales buscaban resbalarse por debajo de su ropa.
-owww, vamos… quiero celebrar el año de mi hija- insistía el chico lamiendo el cuello de la chica lumbre quien no se oponía pero tampoco daba pie para hacer el acto de adulterio.
-hay mucha gente… no podemos- replicaba la reina firme ante los encantos del chico vampiro.
-oh, ¿y el sí puede?- decía el vampiro y ese tipo de palabras eran las que llevaban siempre a caer a la reina, esa satisfacción de hacerlo con otro era ya un fetiche y su excusa siempre la misma "él también lo hizo, lo hace, o lo hará".
-el… ey, espera no…- no se dijo más… minutos más tarde ellos salieron como si nada de aquel baño, se alejaron un poco y fue cuando el rubio se encontró con el amante de su reina frente a frente.
-Marshall- decía el joven viendo al vampiro caminando clandestinamente.
-emmm, hola- balbuceaba el chico viendo incomodo al joven con su hija en sus brazos.
-bueno, creo que no hace falta nadie más, bienvenido disfruta la fiesta- decía el joven amablemente viviendo a la sobra de la mentira que sostenía su reina con él.
Y siguieron su camino, el rubio siguió buscando a la chica lumbre y una vez que la encontró durante toda la fiesta esta no dijo una palabra, no hizo más que sonreír para las fotografías pero no se atrevía a articular una palabra quizá por respeto al amor del joven por su "hija".
Se hizo de noche y la gente se fue a casa, al día siguiente era día de trabajo a priori debían acostarse temprano, el joven le dio a la bebe ya dormida por el cansancio a su madre y se quedó en la plaza para limpiar un poco.
-ten, vayan ustedes a descansar… yo, tengo que limpiar- decía el rubio bostezando puesto que también estaba cansado.
La chica lumbre sin decir nada y sin sentir nada se fue con su hija hacia la casa del joven donde dormirían plácidamente. El rubio tomo la escoba y casi entre dormido comenzó a limpiar, era demasiado terminaría muy tarde, fue entonces cuando apareció la vampiresa quien veía con ojos de compasión decidió ayudarlo.
-se ve que estas lleno de energía- sonreía la vampiresa viendo al joven casi dormido sobre una de las mesas.
-no te burles, es demasiado- respondía el joven en tono gracioso.
-claro, ven déjame ayudarte- decía la vampiresa acomodando un par de sillas para acortar el trabajo del rubio.
-gracias, supongo que así terminare más rápido- decía el joven poniendo más empeño en la limpieza.
-la princesa te dijo que lo limpiaras- decía la chica curiosa.
-bueno, fue parte del acuerdo de que me dejara usar la plaza- comentaba el rubio.
Entre risas, preguntas y comentarios el reloj marco las 11pm, con un día de trabajo en unas horas el joven cayó fulminado por el sueño en una de las silla, la fortuna es que ya había terminado.
-bien, creo que es t…- exclamaba la vampiresa cuando se percató que el joven ya estaba dormido.
La chica curiosa se acercó al joven y le pareció muy tierna la escena, y esa noche, esa única noche… la vampiresa fue egoísta.
Por otro lado un vampiro quien iba volando cerca de la casa de su hija decidió espiar un poco para ver si conseguía algo de acción aquella noche, al ver que no estaba el "hombre de la casa" entro a la casa.
Se fijó en la reina quien estaba descansando con su bebe a su lado, de repente las ganas de sexo salvaje abandonaron los pensamientos del chico vampiro quien vio detenidamente a la infante mientras descansaba. De un momento a otro la pequeña hizo gestos de molestia anunciando su llanto, pero en un acto de ternura el chico tomo a la niña en sus brazos e impido que esta llorara para que no despertara a su madre, gracias a su capacidad de flotar la bebe pronto se quedó dormido de nuevo. Eran sentimientos extraños para el vampiro quien comenzaba a sentirse raro viendo el rostro de su hija, fue entonces cuando la reina despertó.
-humm, ¿Marshall?... ¿Qué se supone que haces?- decía algo alterada la chica lumbre al ver que el vampiro tenía a su hija en sus brazos.
-shhh, cállate, vas a despertarla- replicaba el vampiro viéndose así mismo raro diciendo eso. La confusión por parte de la reina fue tal que creyó que aún estaba dormida.
-¿Qué haces?- preguntaba la reina confundida.
-yo… tengo que irme- entonces cuidadosamente dejo a la pequeña en su lugar y se fue volando como si su vida dependiese de huir o no. Trato de comprender aquellos sentimientos sin embargo… no pudo.
Mientras tanto en otro lugar la vampiresa entraba a su habitación con un joven agotado en su espalda, lo dejo en su cama y quiso aprovecharlo lo más que pudo. Este estaba más que cansado, despertarlo implicaría el inicio de la tercera guerra mundial. Entonces supo la chica que no pasaría nada aquella noche.
Se recostó a su lado y nada más contemplo al rubio mientras este dormía, ¿Qué más podía hacer?, se preguntaba una y otra vez la chica vampira, pensó en irse a dormir a otro lugar pero en un movimiento del rubio decidió quedarse, como si costumbre fuera el rubio abrazo a la vampiresa, esta se sonrojo un poco, el joven estaba agradado puesto que pensaba que era otra persona, de repente entre balbuceos y susurros empezó un canto de cuna el cual hacía referencia a lo que hacía antes de dormir a su bebe.
-e… eres un verso en riversa… u… un… un riverso, despertaste y le d… diste vuelta a mi universo… jemmm mmmuu- cantaba entre sueños el joven mientras abrazaba con fuerza a la vampiresa quien estaba encantada de dormir así con su amado.
-awww, que envidia me da esa bebe, no me gusta compartir tu amor- decía la vampiresa devolviendo el abrazo al rubio quien estaba dormido.
Continuara…
