Guerra de Dobles
…
…
…
Aquella tarde el joven algo preocupado llamo a la princesa y esta amablemente le pregunto.
-¿hola?- decía la princesa al otro lado de la línea.
-princesa…- respondía el rubio al oír la voz de aquella mujer.
-¿Qué tal?, ¿Qué se te ofrece?- decía amablemente la princesa.
-emmm, algo le pasa a mi pequeña- decía algo incómodo el rubio posando la vista en su "pequeña".
-¿problemas de mujeres?- preguntaba la dulce princesa suponiendo el dilema.
-¿Qué?- respondía el rubio bastante confuso.
-si es por eso, dile a phoebe ella sabe- decía la princesa saliendo de problemas.
Fue entonces cuando el rubio postro su mano sobre su frente sabía perfectamente de que hablaba la princesa y se sintió aún más incómodo.
-¿podrías venir a revisarla?- decía el joven con una expresión de forzada.
-claro, estaré allí en un momento- decía la princesa amablemente, entonces termino la conversación y el rubio se quedó viendo a su "hija", por un momento pensó lo peor, pero dejo de preocuparse cuando la niña le sonreía en señal de paz.
-¿Qué crees que sea?- preguntaba el joven a la chica lumbre quien no sabía que responder, aparentemente ella tampoco tenía idea de que estaba ocurriendo.
-créeme, lo que te diga es mentira- decía la reina refiriéndose a que no sabía nada.
Mientras esperaba a la princesa el rubio se sentó frente a su hija, intercambiaron sonrisas un rato y en un momento estaban jugando los dos, padre e hija, no había vinculo más fuerte en aquella casa, la reina solo miraba indignada la escena del joven jugando con la pequeña.
Fue entonces cuando la princesa hizo acto de presencia en aquella casa, entro, saludo de manera respetuosa y sorprendida se quedó expectante al ver a la "niña" que supuestamente era la hija de apenas unos meses de nacida de la chica lumbre y el rubio.
-¿ella es tu…- preguntaba boquiabierta la princesa.
-pues, así parece- decía el rubio con una cara de incomodidad mientras la pequeña se escondía detrás de sus piernas.
-bueno, voy a hacerle un par de estudios, ¿podemos usar tu habitación como consultorio?- preguntaba la princesa abriendo su maletín con sus herramientas.
-adelante, estás en tu casa- entonces la princesa entro a la habitación y a puerta cerrada y con la madre de espectadora comenzó a examinar a la niña.
La princesa rigurosamente detallaba cada aspecto de la jovencita, tomo muestras de cabello, de sangre y también fluido bucal, eso era suficiente para mostrar lo que sucedía con su masa elemental y ADN.
Después de unos minutos y con un rubio casi dormido en el sofá fuera de la habitación la princesa tenía en su mano los resultados de dichos exámenes, al leerlos, obviamente miro con desprecio a la chica lumbre quien confundida pregunto por la situación.
-¿Qué sucede princesa?- preguntaba la reina frente a la expresión en el rostro de una princesa ofendida.
-no soy nadie para meterme en la privacidad cualquier persona, menos en la tuya, pero sinceramente créeme que se de quien es esta pequeña y que es lo que le sucede- decía la princesa en tono serio.
-¿planeas decirle a Finn?- preguntaba la reina tomando una actitud arrogante.
-no tengo intenciones de delatar a nadie, es tu problema…- respondía secamente la princesa.
-¿y qué es lo que le sucede a mi hija?- preguntaba aun intrigada la reina.
-¿no te das cuenta?, la niña es de Marshall por genética tiene ADN vampírico, no solo crece a destiempo sino que pronto tendrá colmillos y empezara a flotar como papa, en menos de dos meses tendrá no solo la personalidad sino el físico de una adolescente- decía en tono burlón la princesa.
-ya veo, ¿entonces no le dirás nada a Finn?- decía la chica lumbre algo temerosa por el diagnostico.
-no, esa es tu tarea, yo solo daré un diagnóstico, tu sigue en tu mundo de mentiras si quieres- fue entonces cuando la princesa salió de la habitación haciendo que el rubio se levantara de golpe al oír la puerta.
-¿Qué sucedió princesa?- preguntaba el joven con cara de sueño pero a la vez interesado por la salud de su princesa.
-tu "pequeña", está completamente sana- decía la princesa mientras la chica lumbre salía de la habitación con una cara confiada como si estuviese siguiendo una especie de orden la princesa.
-¿y cómo explicas su madurez prematura?- preguntaba el rubio curioso.
-eso… ammm, es parte de su naturaleza, al tomar forma adolescente se quedara así, pero es normal en su anatomía hereditaria de su madre- respondía ingeniosa la princesa.
-bueno, tiene sentido, ¿alguna otra cosa?- preguntaba el rubio mientras veía a la niña en brazos de su madre.
-ah sí, cuando pasen dos meses… aléjate de ella ¿bien?- decía la princesa previniendo al joven.
-¿Por qué?- decía el rubio confuso.
-"asuntos de mujeres"- aclaraba la princesa.
-ok- respondía resoplando en señal de incomodidad el falso padre de la chica caos.
Entonces la princesa se fue, la pareja continuo llevando un estilo de vida normal, y entonces la chica caos… creció
2 Meses después…
-Holly… Holly- llamaba la chica lumbre a su hija.
La chica caos se resistia a responderle a su madre.
-dile algo…- decía molesta la reina al rubio quien sonreía en tono de diversión, en aquellos mese la madre y su hija no se llevaban muy bien.
-Holly- decía el joven a su "hija" para que esta bajara de su habitación que ahora era el sotano.
-¿si papa?- respondía la chica caos al llamado de su padre al instante, el rubio había cumplido bien su tarea como figura paterna, además de ganarse la confianza de la chica caos se había ganado su respeto y su admiración como hombre presente en el desarrollo de su vida.
-es suficiente… obedece a tu madre- decía el rubio y entonces la chica bajo para salir con sus padres en aquel domingo familiar.
-jamás me obedeces, eres una niña malcriada- decía algo molesta la chica lumbre y entonces el joven interrumpió.
-ey… basta, vamos se hace tarde- decía el rubio sonriente.
-y a donde iremos papa- decía la chica caos ignorando a su madre.
Continuara…
