Para tu Amor

Aquella extraña familia se preparaba para Salir, se dirigían a realizar una actividad planeada por su padre.

-¿A dónde iremos papa?- preguntaba la chica caos dándole la espalda a su madre.

-iremos a la playa, aprovechare mi día de descanso para estar con ustedes y descansar al mismo tiempo- decía el joven acomodando su maleta en su espalda.

Sin tiempo que perder la familia estaba en camino a la playa casi a las 10am ya se encontraban allí, también allí habían bastantes personas quienes descansaban aquel domingo.

-bueno, las reglas son simples, no te alejes mucho y ten cuidado con el mar, ¿entendido señorita?- decía el joven casi despreocupadamente, después de unos meses de haber convivido de manera muy unida con su "hija" aprendió a confiar en ella y viceversa

-claro- entonces como un niño en dulcería salió flotando hacia el océano para divertirse un rato mientras la chica lumbre le hacía reclamos.

-le das mucha libertad, ella es muy inquieta, deberías ser más estricto ¿no crees?- decía la reina al rubio quien no quería discurrir sobre eso que ya era rutina.

-confía en mí, ella no corre ningún peligro- decía el joven recostado en una silla luciendo su aun bien conservado cuerpo.

-confió en ti, claro, pero ella me preocupa, me preocupa que sea una rebelde- aclaraba la reina al rubio.

-yo confió en ella- respondía el joven para cerrar sus ojos y descansar de su agitada semana de trabajo.

-¿eso qué significa?- se sorprendía la reina indignada al oír eso, pero se calmó al ver que el joven había caído dormido. Mientras tanto la chica caos seguía jugando el mar, se divertía mucho salpicando y demás, de repente se encontró con uno de sus familiares.

-tío jake- decía la chica caos viendo al hermano del rubio recostado mientras flotaba con un salvavidas.

-jeje, hola señorita Holly- respondía el mejor amigo del joven al ver a la hija del mismo jugando en el mar.

-¿Qué haces aquí?- preguntaba la jovencita sonriente igual que su "padre".

-descasando, nada más chiquita- respondía el hermano del rubio viendo al cielo.

Por otro lado el rubio ya estaba en el séptimo sueño, de repente una presencia lo despertó.

-hola hola- decía la chica vampira haciendo acto de presencia haciendo que el joven abriera los ojos.

-Marcy, ¿Qué haces aquí?- decía el joven pasando su mano por su rostro.

-vine a divertirme, después de todo aquí vienen varias personas que conozco, entre ellas tu- decía sonriente la vampiresa sonriente.

-ya veo, bueno, yo vine a hacer lo que hacen todos- bostezaba el rubio de cansancio.

-¿y tú pequeña?- Preguntaba la vampiresa con algo de culpa sabiendo que tenía en su conciencia la honestidad de la situación de su amado.

-esta por allí… me sorprende como crece- decía el rubio sentándose adecuadamente.

-¿ah sí?- decía nerviosa la vampiresa sabiendo que ella conocía el desarrollo de los vampiros natos.

-sí, otra cosa que me sorprende es que pueda volar, se parece demasiado a su madre, jummm, no se parece en nada a mi jejeje- reía el joven estudiando la anatomía de su hija metafórica.

-ya veo, ¿y dónde está su madre?- preguntaba la vampiresa levantando la mirada en señal de alerta.

-bueno, estaba aquí discutiendo antes de que me fuera, de seguro abra regresado a casa- respondía confuso el rubio.

Mientras tanto la reina casada de ver dormir al joven se fue a cambiar la ropa en una habitación cerrada de la playa, de un momento a otro entre reniegos y maldiciones su medicina llego flotando y la arrincono contra la pared mientras lamia su cuello.

-delicioso olor, no puedo resistirme- decía el vampiro empujando más su cuerpo hacia el de su amor en segundo plano.

-miren nada mas quien es, suéltame- decía furiosa la reina para liberarse de la atractiva atadura del vampiro.

-¿Qué?- decía sorprendido el chupasangre.

-desapareces un mes, apareces un día, y vuelves a irte dos meses más, no quiero que me toques, no has visitado a tu hija, cuando se sepa esto, ella te va a odiar- reclamaba la reina a su amante.

-awww, te vez tan linda enojada- decía arrogante el vampiro.

-no quiero tus halagos… idiota- insultaba la reina.

-¿no los quieres?, porque de seguro nadie más te los da, ni siquiera ese tonto- argumentaba el vampiro flotando cerca a su amante.

-cállate, esto no puede seguir así, eres un irresponsable, un idiota irresponsable- decía molesta la chica lumbre para desviar su mirada.

-ya te dije que yo arreglaría todo, que respondería por mis acciones- decía el vampiro tratando de apelar al lado lascivo de la reina.

-arréglalo…. No vez que tu hija ya se encariño con Finn, haz algo ahora, yo no puedo hacer esto sola- demandaba la reina enojada.

-¿quieres que lo arregle?- preguntaba el vampiro con una mano en su bolsillo.

-sí, arréglalo, ahora- gritaba la reina, y fue entonces cuando el vampiro se alejó un poco de su amante y de su bolsillo saco un anillo.

-¿te quieres casar conmigo?- decía el vampiro como si fuese cualquier cosa.

-¿Qué?- decía confundidisima la chica lumbre.

-supongo que ese tonto ni siquiera te lo ha propuesto, cásate conmigo nos llevamos a la chica y esto… se arregla, ¿entiendes?- y termino la solución del vampiro, la chica lumbre lo beso y entonces ya se hablaba en otro tono en aquella habitación cerrada.

-es muy injusto que digas eso ahora, sin embargo las mujeres somos criaturas aún más injustas… recuérdalo- fue entonces cuando otra sesión de sexo carnal violento comenzó por parte de los amantes.

Por otro lado en la playa estaba el joven, su pequeña, la vampiresa y su mejor amigo hablando mientras almorzaban.

-Holly, quédate quieta un momento- decía el rubio acomodando el cabello de la chica caos para que esta comiese agusta.

-gracias papa- agradecía la pequeña y fue entonces cuando una conversación empezó entre los mayores.

-se ve que eres un buen padre- decía el hermano del joven.

-bueno, hago lo que puedo- respondía el rubio ante los cumplidos de su mejor amigo.

-ojala yo hubiese podido peinar a uno de mis hijos- gritaba al cielo el hermano del joven.

-¿y sabes hacerlo?- preguntaba la vampiresa girando la cabeza curiosa.

-no, sin embargo nunca quise averiguarlo- decía calmado de nuevo el mejor amigo del rubio.

-ya veo, y dime Holly, ¿Cuándo aprendiste a volar?- preguntaba la vampiresa interesada en la respuesta de la pequeña.

-un día empezó ese extraño efecto y después ya lo hacía sola, mi madre me enseño a hacerlo- narraba la chica, obviamente ante los oídos de la vampiresa sabía que eso era mentira, pero por otro lado el rubio creía todas esas mentiras.

-jajaj, ya veo-

-bueno, por otro lado, ¿Cómo es eso de tu edad?- preguntaba el mejor amigo del joven.

-la princesa dijo que cada semana serian diez y ocho meses, haciendo cuentas, casi tengo catorce años humanos- respondía la chica caos.

-si, pero eso no significa que seas tal, debes recibir educación- decía el "padre" la pequeña.

Por otro lado, el calor en la habitación de cambio subía y subía a tal punto que quitarse la piel se convertía en una opción para salir del calor.

-s... si… ahh… así, mas fuerte- suplicaba la reina moviendo sus caderas hacia arriba.

-¿Cómo se siente?- preguntaba excitado el vampiro.

-demasiado caliente… dame más- pedía y no se cansaba la reina, más que hacer el amor, ese contacto parecía casi violencia, ambos recibían y se regalaban mordidas y rasguños algunos bastante fuertes, pero gracias al efecto del calor y la excitación estos, no sentían más que placer al recibir dicho daño.

De vuelta a la playa terminaba su almuerzo el grupo de amigos, fue entonces cuando el rubio tuvo una idea genial.

-no iremos en unos minutos, Holly ve a cambiarte, tu madre seguro nos va a matar- decía el joven y la chica caos fijo su vista en una sola habitación de cambio, precisamente donde estaba su madre y su amante.

-claro papa, no me tardo- decía la jovencita muy alegre dirigiéndose hacia la puerta de la habitación que por descuido de cierto vampiro había quedado abierta.

Era como un plan ideado por satanás cada segundo corría y el rubio y su hija estaban despreocupados.

Continuara…