Génesis Apocalíptico
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El rubio su hermano y la chica caos tranquilamente no pensaban que algo podría pasar, sin embargo la vampiresa como a la velocidad de la luz sintió un aroma, sabía quién era y que estaba haciendo, fue hacia aquella puerta y en un abrir y cerrar de ojos había detenido a la hija metafórica del joven.
-wow, ¿Qué haces marcy?- preguntaba la chica caos viendo confundida a la vampiresa quien estaba algo nerviosa.
-emmm, nada, es que te iba a avisar que aquí no puedes entrar, alguien vómito y daggg, mejor entra al de allí, ¿sí?- señalaba la vampiresa tensa y la chica caos inocente por su corta muy corta edad no le dio importancia y entro a la otra habitación para cambiarse.
En ese momento la chica vampira suspiro y con decisión entro a aquella habitación donde la faena estaba a punto de acabar.
-¡mas, más fuerte… siiiii!, quiero ser la madre de otro de tus hijos… suéltalo todo…- demandaba la princesa apretando con fuerza el cuerpo del vampiro hacia ella misma, la vampiresa quien estaba aborrecida por la escena aun si ser vista solo vio con injuria lo que era el adulterio que de hecho ya sabía por parte de la amada del joven.
-No prometo nada… quiero oírte gritar… grita para mí, grita como una cualquiera...- decía el vampiro dejando de lado sus sentimientos.
-soy, una cualquiera, castígame más por favor… ¡quiero más!- fue cuando el acto termino y mientras la princesa deleitada de tanto placer se desplomaba al suelo la vampiresa rectifico su presencia con su voz fría.
-muy bonito, muy excitante- decía juntando sus palmas paras aplaudirles por aquello.
Ambos cónyuges sorprendidos vieron a la vampiresa cubriendo sus atributos con sus manos mientras esta empezaba un discurso sobre la ética.
-tu amado está afuera, bastante cansado de trabajar, y tu estas aquí, divirtiéndote con… un este… idiota- decía la vampira como con asco cada palabra hacia su hermano.
-espera, esto no es…- quiso explicar la chica lumbre pero fue interrumpida por la vampiresa.
-no, cállate, yo sé todo el asunto de la traición… y también sé que Holly es mi sobrina- decía la vampiresa y entonces su hermano reacciono de una manera extraña.
-¿holly?, ¿Qué clase de nombre es ese?, maldición pareciera que no la quieres, harás que la molesten en la escuela- reclamaba el vampiro a la reina por el tipo de nombre que había escogido para su heredera.
-emmmm yo…- quiso explicar la reina pero de nuevo fue interrumpida.
-espera… ¿no conoces a nuestra sucesora?, das asco… idiota- decía incrédula la vampiresa.
-ella tiene razón, es tu culpa por no haber estado durante estos 3 meses… idiota- se unía a los reclamos la chica lumbre.
-¿¡tres meses!? Espera un momento, creo que la idiota eres tu… no viene en tres meses y de repente aparece y… ¿te devora?, no se quien más me da asco de los dos- decía la vampiresa con un gesto de inmundicia.
Ambos infieles se miraron a los ojos y levantaron los hombros al unísono en señal de indiferencia.
-miren sus manos y sus cuellos, ¿Qué manera de tener sexo es esa?, ¿jamás tuvieron compañeros de habitación?, ¿no aprendieron a hacer bajo una sábana o en un maldito baño?- decía asqueada la chica vampira.
-no, no lo aprendí, fui criado por un pésimo Hunson Abadeer- se defendía el vampiro.
-dudo mucho que papa te haya enseñado a cerrar los ojos y hacerlo en una habitación con la puerta abierta- argumentaba la vampiresa.
-estás haciendo un drama de una maldita escena para adultos, ya nadie haca dramas por eso… bienvenida al siglo veintiuno Maceline, hoy en día los niños tienen relaciones homosexuales a los ocho años, y te quejas porque te gusta hacer el amor como una maldita peregrina- gritaba el vampiro defendiéndose.
-sí, te gusta hacer el amor con aquel que está afuera esperando ¿no?- decía la reina refiriéndose a una supuesta infidelidad del rubio con ella.
-¿de qué hablas?- decía la vampira confundida sin saber a quién se refería la chica lumbre.
-hablo de que haces lo mismo con Finn, de eso no hay duda- decía la chica lumbre viendo al vampiro quien le hacía creer esto todos los días.
-él y yo no hemos hecho algo así- decía la vampiresa a sabiendas de que era verdad, ella siempre sufría de los rechazos del rubio
-Si claro, no tienes pruebas- acusaba la reina.
-y tú tampoco- respondía astuta la vampiresa.
Fue entonces cuando hubo un silencio sepulcral en aquella habitación llena de calor.
-¿sabe qué?, no me interesa, después de todo cada quien hace con su trasero lo que quiera, basta saber que tu hija jamás te va a amar como ama a su falso padre, eso ya es suficiente castigo por hacerle eso a Finn, ojala puedan vivir con eso- y entonces campante salió de la habitación dejando un silencio aún más incómodo.
-espero te hagas responsable…- decía la chica lumbre vistiéndose para salir.
-no, tú te harás responsable del nombre de mi hija, no lo quiero así…- decía el vampiro molesto.
-eso debiste pensar cuando desapareciste- decía fría la reina.
-No quiero que su nombre sea Holly Abadeer, suena horrible- manifestaba el vampiro fue entonces cuando una discusión se dio en aquella habitación mientras la vampiresa regresaba a la mesa.
-Marceline, ¿A dónde fuiste?- preguntaba el hermano del rubio.
-estaba en el baño- decía algo molesta la vampiresa.
-Holly se está demorando bastante, mejor voy a buscarla- decía el rubio colocándose de pie.
En aquel momento a la vampiresa se le acabo la condescendencia y decidió ayudar a su amor platónico a abrir los ojos.
-está en aquella habitación, me dijo que necesitaba ayuda con sus cordones de los zapatos, se me olvido avisarte- decía la vampiresa astuta.
-ya veo, aún tiene mucho que aprender, es muy joven- decía el joven sonriente caminando hacia la habitación donde aún en paños menores seguían discutiendo el par de cónyuges.
-la puerta está abierta, apúrate…- decía con una sonría malévola la vampiresa, esta vez, no había suerte que salvara al par de infieles quienes seguía desgastándose en palabras.
Entonces unos metros más adelante, el rubio tomo la manija de la puerta y la abrió, la imagen que vio frente a sus ojos rompió su corazón tan rápido tan íntimo que solo hizo que este cerrara de nuevo la puerta.
…
Continuara…
