Revólver Sexual

El vampiro bajaba de la habitación de su hija más que molesto mientras la pequeña algo impaciente tomo los libros de su biblioteca, exactamente había uno de física, otro de filosofía y otro humanidades. Por otro lado la reina estaba terminando de hablar con la princesa por el teléfono.

-gracias igualmente, avísame si sabes algo de el- decía la chica lumbre colgando la llamada para voltear a ver a su amante quien tenía una expresión de odio en su rostro.

-tu…- decía muy molesto con los puños cerrados.

-¿Qué sucede?- preguntaba algo confundida la chica lumbre, fue entonces cuando el vampiro la abofeteo molesto a sabiendas de lo que la pequeña le decía de ella.

-eres un fracaso como figura paternal- decía molesto el vampiro.

-mira quien lo dice- decía la reina con su mano en su mejilla adolorida.

-ella te odia- argumentaba el vampiro.

-te odiara cuando sepa lo que eres- se defendía la chica lumbre sin querer subir el tono de la discusión.

-no le has enseñado nada, ni una sola cosa buena, no eres figura para la niña- respondía el chico vampiro.

-dime una sola cosa que le hayas enseñado tú, deja de mirarme como una mala madre, primero mírate al espejo- entonces con voz fría la chica lumbre le devolvió la bofetada a su amante.

-no sabes nada de ella- decía el vampiro viendo con odio a la chica lumbre.

-¿y tú sí?- decía arrogante la reina.

-conozco su biología, sé que no puedes darle una revista de arqueología porque si no estará abriendo agujeros por todo el patio de la casa, todo lo que aprende lo desarrolla bastante rápido, actualmente considera al tonto como su mayor ejemplo, y tú, eres como la madrasta malvada- se explicaba el chico vampiro cuando su amante volvió a golpearlo.

-podemos estar así todo el día, deja de compararme contigo… eres una basura, eres un idiota- decía la chica lumbre rompiendo en lágrimas mientras su hija ausente del planeta tierra estaba metida en su libro leyendo a una velocidad increíble, había terminado ya con el libro de física, pero el de filosofía estaba leyéndolo una tras otra tras otra vez, algo siempre se le escapaba, y así continuo un poco más.

Por otro lado el rubio algo cansado se ya estaba en el pórtico de la casa de una chica, golpeo en un par de veces y una vampiresa algo sorprendida le saludo como era costumbre.

-hola, ¿Qué haces aqu…- decía la vampiresa cuando fue interrumpida por un beso algo salvaje del rubio quien no tenía más intenciones que devorarla después de ver lo que había visto en aquella habitación.

-mmmm, F… Finn, ¿Qué haces?- decía la vampiresa en el suelo de la entrada de su casa con el cabello revolcado en la frente del joven.

-Me gusta la mañana, me gustas tú, me gusta la lluvia, me gustas tú, me gusta marihuana, me gustas tú, me gusta colombiana, me gustas tú, me gusta Guatemala, me gustas tú, me gusta viajar, me gustas tú, me gusta soñar, me gustas tú- decía el rubio entre canticos haciendo referencia a su deseo de estar de nuevo con la vampiresa una noche más.

-pues increíble, pero no creo que sea apropiado hacerlo en la entrada con la puerta abierta- decía la chica vampira sonriente, entonces el rubio pateo la puerta y esta se cerró, no quería perder ni un segundo.

-problema solucionado- entonces ambos siguieron besándose hasta que entre besos y rupturas de ropa llegaron a la habitación.

Mientras tanto en la casa del rubio la discusión había cesado unos minutos y se había convertido en una plática, en tanto la pequeña seguía leyendo llenado su joven cerebro de tanta información que empezaba ya a ver la vida con otros ojos, una vez terminado el libro de humanidades lo lanzo contra la pared para abrasar sus rodillas, ¿Quién sabe que había descubierto que la había hecho sentir así?

De vuelta a la casa de la vampiresa el erotismo y el romance se habían adueñado que la pareja respiraba en esa casi noche que entraba por la ventana de la habitación donde estaban aquellos cuerpos imberbes.

-¿Qué te hizo recapacitar?- preguntaba la vampiresa entre suspiros bajo el cuerpo del rubio.

-no quiero hablar de eso- decía el joven saboreando las mieles de los pechos de aquella candente vampiresa.

-u…uhmmm… ajjj, es se siente rico preguntaba insistente la vampiresa.

-¿sí?- fue entonces cuando el rubio a suplicas de los gemidos de la chica chupasangre realizo su tarea más rápido pero esta vez bajando por su abdomen hasta su feminidad donde no se contuvo y la señorita tomando los cabellos del joven comenzó a gritar de júbilo.

-n…no me dejes sola… awwww, no quiero olvidarte- decía entre gemidos de placer gritos de alegría la chica vampira mientras su cuerpo se calentaba con el de su amor platónico.

-¿no quieres olvidar nada?- preguntaba el joven levantando su mirada.

-n… no quiero- respondía la vampiresa viendo al joven muy animada.

-entonces… pierde la cabeza, entrégate a mí, esta noche dominaremos el universo- entonces el rubio tomo a la vampira por sus caderas y la faena comenzó. Moviéndose a un ritmo bastante extraño y desesperado ambos gemían de placer queriendo romper la cama, era como ver una pelea de perros, era una lucha, una guerra y una prioridad ver quién de los dos llegaba a su clímax primero, fue una pelea muy pareja luego de casi 45 minutos y 3 posiciones ninguno se negaba a ceder, sin embargo no había pausas, los dos sentían el dolor en sus articulaciones sin embargo esa sensación reflejaba más excitación nada más.

-¿listo para otra ronda?- preguntaba sonriente la vampiresa acomodándose el cabello sobre el cuerpo del rubio.

-¿Por qué?, ¿ya estas aburrida?- respondía el rubio moviendo su cuerpo señalando que estaba preparado y una hora más tarde luego de mucho ruido besos y al final un abrazo con el que ambos cayeron rendidos se terminó el idilio que tenían ambos desde hace ya un par de meses.

-abrásame fuerte acaricia mi cabeza… no me dejes sola- demandaba la vampiresa abrazada a su amor platónico mientras esta veía hacia el techo, recordando lo que había hecho su reina.

-todo estará bien…- respondía el rubio besando la frente de la vampiresa quien sonreía con dicho gesto, aquella habitación parecía un escenario de guerra, bastaba ver las huellas de sudor en la cama, las paredes y el techo, si, a veces que tu pareja flote en el aire a la hora del sexo es bastante interesante.

-tienes que decirme, ¿Qué te hizo tomar esta decisión?- preguntaba la vampiresa levantando su rostro paras ver al rubio a los ojos.

-creo que no importa…- decía el joven suspirando y sonriendo frente a ese horrible recuerdo de infidelidad.

-entonces… dime- insistía la vampiresa.

-recuerdas lo que te dije en la oficina aquella noche- decía el joven dedicándole la mirada a la chica vampiro.

-claro…- decía la vampiresa visualizando en su mente aquella escena donde su amor platónico la rechazaba por su amada chica lumbre.

-suponía todos los días que ella era… la indicada, sin embargo olvide que ustedes las mujeres son las injustas en esto del amor- decía el joven.

-¿Por qué lo dices?- preguntaba curiosa la vampiresa.

-no puedo evitar sentirme atraído por ti… eres hermosa, sin embargo después de lo que vi, quise desahogarte a ti y a mí- decía el rubio.

-¿lo viste?- decía la vampiresa sorprendida.

-¿tú lo sabias?- preguntaba el rubio.

-sí, los vi, evite que Holly los viera, sin embargo no te dije, quise que lo vieras tú mismo, de igual manera ahí varias cosas que no sabes- decía la vampiresa queriendo revelar todo.

-quiero saberlo todo, no creo que haya nada peor- decía el rubio viendo al techo de nuevo.

-bueno… Marshall, es el padre de Holly- dijo entre balbuceos la vampiresa y de repente una risa acompañada de lágrimas fue la reacción del rubio frente a aquella notica.

-jeje, no pensé en eso- decía llorando pero riendo al mismo tiempo el rubio puesto que había colocado sangre, sudor y lágrimas en esos casi tres meses que tenía su hija metafórica.

-la princesa también lo sabía, Marshall nos amenazó para que no te dijéramos nada, de todos modos sabíamos las dos que esto se revelaría pronto- decía algo decaída la vampiresa por las lágrimas y sonrisa de su amor platónico quien se sentó en la cama para secarse las lágrimas.

-ya veo, ese… idiota, tendremos pronto una interesante reunión- decía el joven buscando su ropa.

-¿Qué harás?- preguntaba la vampiresa vistiéndose.

-ven conmigo, que sepa que no estoy solo- decía el rubio tomando la mano de la vampiresa para acariciarla.

La vampiresa sonrió y ambos después de tener su ropa en su lugar salieron hacia la casa del rubio.

Eran las 10:40pm, ambos caminaban tomados de la mano, sin preguntas, sin comentarios.

-¿Qué pasara ahora?-

-No caeré por amores, conté contigo lo que quería era vengarme- decía el rubio y la vampiresa sonrió a pesar de que las palabras de su amor no eran en serio.

Mientras tanto en la casa del joven la reina y su amante ambos casi igual de enfermos estaban teniendo el mismo sexo que el rubio y la vampira, solo que esta vez en presencia de la menor quien estaba pegada a la puerta con una mano en la boca y la otra en la entrepierna "disfrutando" de alguna manera aquel acto que había visto en un libro de anatomía en días pasados.

Quien sabe… que más había leído, o visto para llegar a eso a sí misma la hija metafórica del rubio.

Continuara…