Mirar y No Tocar
…
…
…
El rubio tenía sus ojos en la chica caos perfectamente tenía una oportunidad más de estar con una fémina como lo era ella, sin embargo recordó aquel momento cuando ella y las otras dos chicas estaban en su pórtico, recordó que no quería ningún compromiso y eso conlleva no tener ataduras sexuales con ninguna fémina hasta por lo menos estar seguro de querer otra traición o una vida feliz.
-Holly…- decía el rubio perdiendo la mirada de la chica caos.
-shhh- decía sensualmente la jovencita colocando su mano en los labios del rubio quien allí mismo le puso un alto.
-espera… no quiero- decía firme el joven viendo con ojos de madurez a la chica confundida.
-¿Qué?- preguntaba la chica caos mientras su propósito se convertía en un signo de interrogación.
-No… tengo ganas, es que… más tarde tengo algo que hacer- buscaba argumentos el joven para
La jovencita solo se quedó sentada mientras se vestía, es como un espacio en blanco estuviese reflejando sus ojos… no sabía cómo reaccionar.
-¿Qué tienes que hacer?- preguntaba sin querer presionar al rubio puesto que era de por si ya humillante ser rechazado a estas alturas.
-saldré a… bueno… tu sabes "cosas de hombres" con jake- por mas ridículo que sonara era lo único que consideraba "adecuado" para zafarse de su hija metafórica.
Ante aquel "cinco letras" la chica caos simplemente intento seguir con un plan B.
-¿no podríamos hacer algo nosotros?- solicitaba la jovencita sin querer perder su tiempo porque su dignidad ya se había esfumado.
-emmm, claro, ¿Qué te gustaría hacer?- decía con una sonrisa cálida el joven.
-para mi estaría bien salir a caminar o algo, no importa- decía la chica caos con la misma sonrisa.
-ok, por mi está bien, ven aquí en la noche y veremos que ahí en la plaza- decía el rubio sin querer ver a la chica a los ojos mientras esta solo aceptaba la indirecta de "vete" y salía sin decir adiós de la casa del joven.
El rubio quedo tendido en la cama, de alguna manera había forjado las agallas para no depender del sexo o su faceta de galán, lo único que quería ahora era ser feliz punto a parte de cualquier mujer que estuviese en frente.
En la rama de un gran árbol cerca de allí la chica caos replanteaba una vez más su teoría, solo se dio cuenta de que ahora sería más fácil o eso pensó hasta que vio a la princesa acercarse a la puerta de la casa de su amor platónico. Cuando ella entro quiso ver de cerca que pasaría así que acerco a una ventana.
La princesa entro como si la casa fuese de su propiedad y saludo a un despistado rubio.
-hola Finn- decía la princesa haciendo un gesto de amabilidad mientras la jovencita seguía expectante en la ventana.
-princesa…- decía el rubio viendo a la dama rosa girando su cabeza en la cama.
Aquella damisela de la realeza se recostó sobre el rubio sus intenciones y resultado sería igual que los de a jovencita hace poco. Cuando la dama rosa quiso besar al rubio este se negó.
-¿sucede algo?- decía preocupada la princesa.
-no, no… solo que, no me apetece ahora nada de estas cosas- decía el rubio sin ver a los ojos a la damisela.
-¿acaso hay otra mujer?, dime ¿Qué sucedió?- preguntaba algo insistente la princesa puesto que su plan estaba peligrando.
-no, no… solo que estas cosas… ya no me gustan- decía el joven cosa que malinterpreto la científica.
-¡ERES GAY!- decía sorprendía la princesa haciendo que el rubio soltase una carcajada.
-no, no, no soy gay, solo que voy a descansar un poco sobre estos encuentros que estoy teniendo contigo y tú sabes- decía el joven levantándose de la cama evitando la conquista de parte del #TeamPrincess.
De igual manera la dama científica se quedó en blanco, rechazada y claro confundidisima como la chica caos que se sorprendió viendo la escena desde la ventana.
-estos días me voy a relajar un poco, de por sí ya renuncie a mi empleo quiero disfrutar un poco mi vida- decía el rubio sonriendo algo incómodo.
-pero ahí varias maneras de divertirte- decía la princesa cosa que malinterpreto esta vez el rubio y su "hija" desde la ventana.
-uuuyyy, que zorra- decía desde la ventana la chica caos.
-pero el sexo no es la única manera- decía el rubio.
No se dijo mas, la princesa había entendido. Solo se fue hacia su casa a replantearse una idea.
Más tarde el rubio cumplía con su promesa; estaba preparándose para ir en con su hija metafórica hacia la plaza donde matarían el tiempo.
Al llegar se encontró con una adorable jovencita bien vestida, muy sencilla y también muy carismática… había reacomodado su estrategia de la mejor manera, el rubio estaba asombrado.
-Holly, ¿Cómo estás?- preguntaba viéndola de los pies a la cabeza, estaba impresionado por cómo había cambiado en tan poco tiempo, sin embargo la perversión no rondaba en su mente solo quería pasar el rato y divertirse eso se evidencio con la llegada de la princesa.
-muy bien- decía la chica caos sonriendo mientras la princesa hacia acto de presencia con esa personalidad que embrujaría una versión anterior del joven.
-Finn hola… y tu- sonreía y al ver a la jovencita la rivalidad hizo que le hirviera la sangre, ambas contendientes de diferentes equipos de por si estaban encendidas pero fue la llegada de la vampiresa lo que calentó aún más el encuentro.
-Ey… hola a todos- decía la vampiresa llegando y saludando a diestra y siniestra. De todas las féminas era quien mostraba más competitividad aunque no lo pareciera, ella parecía ser más reservada cosa que "aparentemente" atraería al joven.
El rubio rio al ver como las tres aspirantes se veian de reojo pasando quien sabe que por sus mentes, calmo el ambiente y solo quiso disfrutar del momento.
-vengan, creo que allí hay una fiesta, vamos a divertirnos- declaro el rubio sin ver a los ojos a ninguna de las chicas, solamente camino entre ellas y espero a que lo siguieran.
Al llegar a aquel lugar donde la festividad hacía de aquel salón una caldera hubieron cara de emoción, angustia y de tranquilidad.
En el cuartel general subconsciente del #TeamMarcy había tranquilidad; obviamente sus aptitudes para el baile sumadas al atrevimientos de su personalidad le harían ganar puntos a la hora de la conquista.
Por otro lado en la mente de la chica caos la cosa era como un examen después de estudiar las artes de la danza decidió ponerle un poquito de pimienta a esa bella arte del baile lo cual le daría cualquier resultado menos uno negativo… ya veremos decía para sí misma.
Mientras tanto en la testa de la princesa sonaba una alarma de incendio, sinceramente en todos sus años jamás había puesto en práctica, el pánico se hacía presente en su sistema nervioso y cada paso hacia los adentros de ese salón social era una tortura.
Aquellas cuatro personas se ubicaron en una mesa y ordenaron una bebida, el rubio no se inmuto y pronto llevo a la pista de baile a la vampiresa quien ni corta ni perezosa respondió con sensualidad y clase a la propuesta del joven dándole la talla en el baile de una manera muy creativa. El movimiento de sus caderas era perfecto, los tanteos de sus talones con el suelo contrastaban con la música, el rubio sin querer ir más allá de un simple momento de danza dejo en claro que no quería seguir acercando mas su cuerpo al de la vampiresa chica así que tomo asiento con el argumento de estar cansado y "dejo hasta ahí".
Después de unos tragos en la cabeza y unos comentarios sobre la mesa el joven no tardo en tomar a la jovencita de la mano para retarla en un mano a mano en la pista de baile, donde la chica caos hizo caer no solo al joven con sus movimientos sino a muchos otros chicos quienes estaban alrededor y veía aquel espectáculo del cual el rubio era protagonista, la princesa veía la escena con algo de envidia, la diferencia de talento era evidente, la vampiresa veía con indiferencia tampoco lo hacía mal pero podría hacerlo mejor.
Cuando la chica caos tomo al rubio por el cuello y acerco mas su cuerpo para continuar bailando el rubio no dudo en acercarse un poco para pasar mejor el momento… puede que tenga alcohol en su cabeza sin embargo no desistía en no tener más sexo por un tiempo, solo continuo danzando mientras la chica caos rozaba su mejilla con la de su padre metafórico. Las ideas para hacer la cosa más "interesante" iban y venían; la jovencita susurraba la canción en el oído del rubio que casualmente hacía referencia a una noche de pasión ya vivida.
- y la forma en que tú y yo nos devoramos esa noche en mi cuarto… y la luna fue testigo… del calor de nuestros cuerpos encontrados - cantaba la chica caos acercando sus labios a los del rubio pero este estaba ebrio pero no tonto… supo evitar un beso y la diferencia del #TeamHolly
Terminada la canción la chica caía en su silla derrotada y exhausta por el baile con el rubio quien seguía bebiendo mientras la vampiresa esperaba su oportunidad.
De un momento a otro el rubio se dio cuenta de que la princesa no estaba, algún sentimiento de justicia rondo su cabeza embriagada y decidió detener a la dama rosa quien estaba en la entrada de aquella discoteca mientras las otras dos féminas esperaban en aquella mesa.
-espera, espera, ¿A dónde vas?- preguntaba el rubio tomando del brazo a la princesa antes de que ella saliera.
-es que… no tengo muchas ganas de beber- argumentaba la princesa con mientras, no quería pasar vergüenza frente al que había robado su corazón.
-no es necesario beber, quédate un poco vamos- insistía el rubio sonriente.
-es que… yo…- balbuceaba la dama rosa con sus mejillas enrojecidas de la pena.
El rubio en seguida se preocupó pensando que algo le sucedía a la princesa.
-¿te pasa algo?, si es así dímelo, ¿te sientes bien?- preguntaba el rubio tomando las manos de la damisela rosa.
-es que no… no sé cómo bailar- se desahogaba la princesa ante un rubio quien sonrió al oír eso.
-ya veo es eso… ven- sin querer avergonzarla la llevo a un lugar algo alejada de aquel salón donde casi nadie podía verlos por la falta de luces brillantes, fue donde empezaron las clases del joven.
-pero me da mucha vergüenza- decía la princesa tomada de la mano con el joven quien la veía como si nada, no quería burlarse ni nada solo quería enseñarle un poco.
-mira, quédate tranquila, agárrame fuerte, dale, con confianza, no me sueltes y dan un paso después del otro adelante y atrás ¿sí?- decía el joven mientras su compañera le tomaba el ritmo poco a poco.
Suspiraba la dama rosa sosteniendo la pose con el rubio.
-intenta tomar el mismo ritmo que la canción… así… más rápido- decía el joven y al parecer la princesa aprendía rápido. De un momento a otro se dejó llevar por la música y quiso besar al joven cosa que obviamente no logro, solo se alejó dio las gracias y volvió a la mesa. Terminada la fiesta todos volvieron a la plaza donde se habían encontrado, sin mucho que decir a un grupo de chicas ebrias el joven se despidió y tropezando se fe hacia su casa donde la llaves le jugaban una broma al no querer entrar en la cerradura de la puerta de repente una mano amiga le ayudo a embonar la llave.
-oh, gracias…- decía el rubio para levantar la mirada y encontrarse con la capitana del #TeamFire.
-de nada- decia la chica lumbre.
-¿Qué haces aquí?- preguntaba ebrio el rubio sin ningún otro tono más que el de la curiosidad.
-emmmm…-
Continuara.
