Aprovechando Debilidades
…
…
…
Era una sorpresa para el rubio encontrarse con la reina en la puerta de su casa, pero aun así no le daba mucha importancia a su presencia.
-emmm… me preguntaba si Holly estaba contigo- preguntaba la chica lumbre totalmente interesada en otro tema.
-emm, si, si… ella estaba conmigo y la chicas- decía el rubio abriendo la puerta.
-ah ya veo- respondía la reina.
-¿quieres pasar?, hace mucho frio aquí afuera y está algo tarde- decía amablemente el rubio sin ninguna intención más que ser respetuoso con la chica lumbre.
-si claro- decía la reina con un brillo en sus ojos.
Así la pareja entro sin que ninguna de las chicas de otro equipo lo supiesen la reina caminaba hacia los adentros de la humilde morada del rubio mientras las otras féminas estaban ya en su cama conciliando el sueño.
El rubio se sentó en la mesa del comedor muy amable y sin enojo o indirectas quiso hablar con la chica lumbre quien se acomodó en frente suya.
-¿Cómo te ha ido?, escuche que Marshall vive contigo y Holly- decía el joven sin la necesidad de que querer incomodar a la rubia mientras ambos tomaban algo de té.
-todo en orden… al parecer- decía la chica lumbre suponiendo que el joven quería burlarse de ella o mofarse de su situación.
-me alegro, Holly viene de vez en cuando y…- de repente paso por la mente del rubio aquella noche cuando ambos estuvieron juntos fue entonces cuando su boca se cerró para que sus pensamientos no se escaparan por allí.
La reina noto que un silencio incomodo le subía por debajo de la mesa y decidió lanzarle un cuestionamiento no muy cómodo al algo ebrio joven quien lo tomo muy bien luego de ese recuerdo esporádico que le cerro la imaginación para seguir hablando.
-¿sigues enojado?- preguntaba la chica lumbre haciendo referencia a lo ya ocurrido con el vampiro y la jovencita.
-¿eh?, ¿enojado?, no… después de todo… fue hasta divertido- decía el joven bajo los efectos del alcohol.
-¿divertido?, explícate- preguntaba confusa la reina levantando una de sus cejas mientras acercaba su silla a la del joven para que este le explicase a que se refería con eso.
-bueno… aprendí muchas cosas, me divertí… si tuviese que vivirlo de nuevo lo haría- decía honestamente el embriagado rubio quien sonreía al ver a su reina mirándolo algo extraño.
-¿no te molesta lo que hice?- preguntaba la reina aprovechando la sinceridad momentánea que estaba teniendo su ex pareja.
-soy un humano, obviamente me molesta, los humanos somos celosos, molestos, amargados e idiotas… pero también tenemos corazón y somos condescendientes, pero si me molesta solo por el hecho de que esta vez intente ser buena pareja jeje- reía el joven mientras unas lágrimas luchaban por salir de sus ojos.
-dime la verdad… fin, mientras estuviste conmigo y Holly, ¿estuviste con alguien más?- cuestionaba la reina a un rubio quien iba a responderle con nada más que la verdad.
-bueno… pues… yo…- balbuceaba para dar una respuesta…
-solo dime "si o no"- postulaba la reina su ultimátum para estar segura.
-No- respondía el ebrio joven como cantando un himno nacional.
-¿no?- preguntaba de nuevo la chica lumbre.
-No… si… me sedujeron y bastante, pero amaba mucho a Holly y a ti para volver a cometer otra idiotez… pero ahora que sé que tu estuviste con ese maldito bastardo, con ese fracasado cabron… me gustaría retroceder el tiempo y COGERMELAS a todas como un niño de escuela- refutaba el rubio sin ningún tipo de enojo en sus palabras dejando a la reina completamente impactada.
La reina algo aludida por las palabras de su ex pareja callo de la silla y de rodillas le pedía al joven algo que anhelaba con todo su corazón.
-Finn… ¿podrías perdonarme?- decía la chica lumbre con lágrimas en sus ojos haciendo que el rubio se extrañara.
-por Dios… levántate- decía el joven poniéndose de pie para ayudar a la reina a levantarse.
Ambos se vieron a los ojos y muy correcto el rubio le dedico unas palabras a la reina.
-no tengo que perdonarte… fue justo que lo hicieras así que me da igual, y si lo crees tan necesario pues te perdono- decía el joven sonriendo mientras tomaba de las manos a la chica lumbre.
-gracias.., muchas gracias- decía la reina buscando los labios del rubio pero fue hasta allí donde la escena de novela mexicana se vino abajo, el joven le dio la vuelta a su rostro y con una carcajada le negó el triunfo al #TeamFire.
-espérate… jejej ¿Qué haces?- decía el joven sin ver a los ojos a su ex pareja quien buscaba la conquista por vía de un beso.
-no puedo negarme… quiero que me poseas, que me limpies, quiero ser solo tuya- decía la reina acercando con sus manos su cuerpo al del incrédulo rubio mientras este volvía a reír.
-no… lo siento pero… no puedo hacer eso- decía el joven y la reina no desaprovecho para saber qué era lo que estaba pasando.
-¿acaso estas con otra mujer?- preguntaba la chica lumbre viendo asombrado al rubio quien respondió con la verdad.
-no, no y no, creo que es la palabra más repetida que le he dicho a todas hoy, no más ataduras… estoy cansado de estar al tanto de otras personas, de tanto amar a las damas olvide que son mi enemigas, así que por ahora no… regresa más tarde- decía en broma a su ex pareja quien lo veía con ojos de curiosidad.
De repente una sombra se asomó por la ventana y se vio algo enojada, era la chica caos quien no podía dormir y veía incrédula como su madre estaba tan cerca del joven. Los tragos en su cabeza le encendieron los celos y entro a la casa a parar a su flamante madre quien quería robarle puntos.
-Mama…- decía la chica caos con sus ojos y bolsillos llenos de celos viendo como ambos estaban tomados de las manos.
-Holly… hola- decía el joven saludando a su hija metafórica como si nada, de repente la reina olio aquel hedor que traía su hija y entonces habría otra escena bastante interesante en aquel teatro apodado "la casa del rubio"
-¡HOLLY, ¿ESTAS EBRIA?!- gritaba la chica lumbre por sobre cualquier cosa madre de la chica caos quien no pasaba de los diez y ocho años literales.
Continuara…
