Caos y más Caos
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La pequeña chica caos con odio en sus puños rencor en su camiseta y sangre en sus zapatos camino de vuelta a la casa del rubio mientras sus atributos de vampiro le recuperaban rápidamente sus heridas sabía que aquello que había ocurrido significaba mucho, sin embargo, quería una respuesta afirmativa de parte de su padre también levanto vuelo y a la casa del joven quería ir lo más rápido.
Mientras tanto en aquella extraña casa destino de la chica caos dormía el joven héroe quien en sus sueños vislumbraba algo inusual. Estaba frente a aquellas cuatro pretendientes que deseaban estar con el de repente al unísono escuchaba un "elige ya", en su subconsciente se oían gritos de "¿a quién debo elegir?" como si de comprar algo se tratara, eso transcurría en la mente del rubio mientras la vampiresa seguía imaginándose posiciones nuevas con las cuales seducir al rubio.
En el camino de la jovencita todo era reflexión sobre lo ocurrido, pero de un momento a otro su pasividad se convirtió en fuego cuando vio a la vampiresa sentada en la ventana del desván, cada partícula de su ser gritaba faena y entro por esa ventana como si hubiese entrado al infierno con espada y escudo, la vampiresa ni corta ni perezosa se movió rápidamente después de todo no sería la primera vez que combate.
-¿Qué haces aquí?- decía la chica caos con sus ojos enrojecidos y con las marcas de golpes vibrantes en su rostro.
-eso no te interesa, así que no estorbes… niña- decía la vampiresa retadora como siempre, después de todo conocía en algún punto las habilidades de esta jovencita.
La chica caos sin tiempo que perder movió sus piernas e intento con dos puños y una patada entrarle a la vampiresa quien esquivo todos los ataques de su oponente y sobrina.
-pero que agresiva… y lenta- decía la chica vampiro al otro lado de la habitación.
-no dejare que te acerques a Finn- decía a chica vampiro viendo con ojos de guerra a su oponente.
-ya veo, bueno… no me dejas opción- fue entonces cuando la vampiresa se quitó su abrigo y antes de que este tocara el suelo ya le había atinado un golpe que mando a volar fuera de la casa a la chica caos, ya afuera comenzaría el verdadero combate a la luz de las espermas.
-no me llaman a reina de lo vampiro solo por alagarme- decía la vampiresa de pie frente a una chica caos que estaba en el suelo estremecida por aquel golpe.
La jovencita miraba desde el suelo que su presencia había cambiado, sin embargo, esto no le impidió levantarse y con su mano enguantada en fuego responder al golpe recibido. Ya de pie presento el dulce de sus ataques.
-no eres la única "especial" en este reino- decía resoplando del cansancio.
La vampiresa quien veía de lejos a la chica caos se percató de sus nuevas habilidades, en su mente sabía que era lo que estaba pasando: "¿fuego?, tiene habilidades de su madre, sin embargo… sigue siendo muy joven" decía para sus adentros mientras volvía al ataque con una patada al pecho de la chica caos que nuevamente se encontraba en desventaja.
-tiene velocidades impresionantes… pero no es como al principio- decía la chica caos levantándose para seguir analizando a la vampiresa.
-debes entender que no basta el poder, sin experiencia eres como un libro en blanco con l mejor portada del mundo- decía la vampiresa lanzando su puño de nuevo el cual fue esquivado apenas por la chica caos quien desgraciadamente recibió una patada que seguía de aquel primer golpe.
-¿de qué sirve la experiencia si no tienes talento?- decía la chica caos riendo mientras recibía un golpe tras otro.
-te voy a poner a dormir- decía la vampiresa lanzando un undécimo y mortal puñetazo que esta vez no solo fue esquivado sino contraatacado por la chica caos quien coloco sus brazos en posición de ataque, ya había medido el ritmo de su oponente.
-me golpeo- decía la vampiresa incrédula mientras volvía a atacar cosa que no pudo hacer ya que con los puños llenos de rencor y fuego la jovencita le hacia la vida imposible.
-no puedo darme el lujo de perder, quiero verte lejos de aquí- decía la chica caos golpeando con una flama increíble, la vampiresa quien también tenía calidad de recibir golpes se levantó para que la batalla campal continuaba, después de unos 15 donde la jovencita había desarrollado gran capacidad para controlar sus llamaradas el rubio sentía dolor de cabeza en su habitación y decidió ver que sucedía.
Al levantarse y ver por la ventana se dio cuenta de que era una pelea entre estas dos chicas, volaban flamas por aquí y por allá y el rubio de un salto y con una ráfaga de viento intervino empujando a ambas féminas para que se detuvieran.
-suficiente, que forma de desperdiciar sus vidas- decía el joven héroe con tono de fastidio.
Ambas abrieron sus ojos y se sorprendieron al ver que en esa ráfaga venia el joven rubio
-buena hora de intervenir, estaba a punto de matarla- decía la vampiresa frente a una chica caos que se quejaba.
-¿matarme?, dos minutos y te habría rostizado, zorra oscura- decía con llamas en sus ojos la chica caos cosa que impresiono al rubio.
-fuego… interesante, es igual a su madre…- decía en voz baja el rubio para luego elevarla de nuevo.
-Marcy, Holly es suficiente, si quieren matarse háganlo lejos de mi casa… no quiero que dañen mi jardín- decía el rubio al comparar el poder de ambas féminas.
-¿Por qué no dejas que las señoritas liberen tensión?- decía el padre de la chica caos flotando sobre aquella escena.
-aggg, lo que faltaba- decía la hermana del vampírico joven.
-porque me molesta y tengo bastante sueño, pero si deseas podemos acompañarlas- decía el rubio levantando la mirada mientras articulaba su muñeca.
Ambas chicas se quedaron anonadadas ante la propuesta del joven hacia el vampiro; Marceline por su parte hacía mucho tiempo no lo veía pelear y sabía bien que el conocía los poderes de los vampiros además su fuerza elemental se demostró cuando entro a detenerlas mientras peleaban. Por otro lado, Holly vería pelear a su no padre por primera vez, de hecho, ya sabía que este era bastante fuerte, sin embargo, dudaba del vampírico chico quien solo desvió la mirada bajo al suelo y extendió sus manos.
-no estoy aquí para pelear- decía el vampiro sonriendo con los ojos cerrados y con las manos extendidas en señal de respeto.
-¿no?, entonces, ¿Qué te hace venir a dirigirme la palabra?- decía el rubio viendo al vampiro ya con sus manos en sus bolsillos.
-quería comentarte sobre la hazaña de mi hermosa hija Holly- decía el vampiro sintiéndose orgulloso de su pequeña.
-Cállate, harás que me vomite- decía la chica caos.
-¿Qué hazaña?- preguntaba el rubio en tono de confusión.
-al parecer el alumno supero al maestro, Holly, le dio una catedra de pelea a Phoebe fue interesante- decía el vampiro a lo que el rubio no se sintió impresionado, pero aun así se enojó por lo ocurrido ya que eso tendría consecuencias.
-te dije "habla con ella", no "pártele la cara"- decía el rubio viendo a su hija metafórica.
-emm yo- murmuraba la chica caos sin saber responder.
-hablaremos después- decía el rubio cerrando aquella discusión por el momento -por ahora quiero que ambos se vayan, lo que está a punto de empezar no es de mi agrado, así que será mejor reposar para eso- decía el rubio previniendo una situación.
-se puede prolongar lo inevitable… sin embargo sigue siendo inevitable- decía el vampiro en tono burlesco hacia el próximo dilema del rubio.
-lo inevitable es que termines en mi chimenea Marshall- decía el rubio devolviéndole la broma al vampiro.
-no será lo único inevitable tonto humano- decía desapareciendo mientras se llevaba a su hermana de sorpresa.
En eso la chica caos y el joven héroe se quedaron solo allí afuera.
-no entiendo eso, ¿Qué fue?- decía la chica caos.
-se llama declaración de guerra, acabas de meterme en un problema…- decía el rubio volviendo a su casa.}
-¿¡QUE!?- decía sorprendida la jovencita.
-vamos, te lo voy a explicar- decía el rubio invitando a su hija metafórica a su casa.
…
…
…
Continuara…
