Rosa, Espina y Oscuridad; Parte 1

Una vez dentro de la casa el rubio sin angustia en su sistema nervioso decidió contarle lo que estaba pasando a su hija metafórica mientras limpiaba sus heridas.

-¿qué es lo que sucede?- decía la chica caos mientras el rubio limpiaba su rostro con un pañuelo húmedo.

-los vampiros tienen códigos bastantes extraños- decía el rubio mientras continuaba su labor.

-uch, no entiendo…- decía la jovencita confusa.

-bueno, en muchas de las ocasiones los vampiros no suelen luchar, pero cuando lo hacen suelen haber bastantes consecuencias- narraba el joven héroe.

-¿consecuencias?, ¿a qué te refieres?- preguntaba aún más confusa la chica caos.

-bueno, es una cuestión cultural; si un vampiro pelea, más vampiros querrán hacerlo, tu luchaste con tu madre, asumo que Pohebe no querrá pelear más, sin embargo, Marshall tendrá sed de luchar al igual que Marceline, vendrá a patear tu joven trasero- decía el joven rubio algo alterado.

- ¿de verdad?, no puede ser- decía la chica caos algo nerviosa.

-al tener como padre a Marshall tienes sangre de vampiro, además entre esos seres no les importa la familia…- decía el joven terminando su labor para dirigirse al refrigerador y tomar una lata de soda.

-bueno, pero, ¿cuál sería el lio para ti? - preguntaba la chica caos recordando las palabras de su no padre.

-no puedo dejarte sola… te mandarían al infierno- decía el joven héroe lo que impresiono a la chica caos.

-¿no te da miedo luchar con ellos?-

-luchar con ellos es un dilema, sin embargo, miedo jamás tendré con esos chupasangre- decía tranquilamente el joven rubio.

-yo tampoco tengo miedo…- afirmaba la chica caos.

-eso lo sé, pero… no tienes el poder para medirte con Marcy- decía el rubio.

-¿estas seguro?- decía algo coqueta la chica caos.

-bueno, podemos discutirlo…- decía el joven con una sonrisa…

Mientras tanto en un rincón de una cueva oscura.

-suéltame…- decía la vampiresa liberándose de la mano de su hermano que la tenía presa.

-ya cálmate- decía el vampiro con un tono serio.

-¿Por qué no me dejaste acabar con ella?- reprochaba la vampiresa con una mueca de odio.

-porque no tienes permiso…- decía el vampiro mayor dándole la espalda a su hermana.

-no necesito tu aprobación…- gritaba la vampiresa golpeando una pared de la cueva para poder salir.

-si vas, Finn no dejara que te acerques a la pequeña- ponía las cartas sobre la mesa aquel astuto vampiro.

-¿Quién dice que voy por esa niña?- decía la vampiresa mientras salía volando en dirección a saciar su sed.

El vampírico joven no entendió así que sigilosamente decidió seguirle.

Mientras en la casa del rubio la hora del dormir se acercaba, el rubio precavido como siempre decidió dar la cara por su no hija.

-será mejor que descanses, necesito que te recuperes para mañana- decía el rubio sin despegar su vista de la ventana.

-¿y que ahí de ti?- preguntaba algo preocupada la chica caos.

-descansa, no hay de que temer, estaré alerta pero solo por unos minutos, ve a la cama- decía el joven mintiendo para que la jovencita se fue a dormir sin preguntar más.

En eso el "Huracán" Holly se fue a descansar mientras las pupilas del rubio veían la inmensa noche que se acercaba a su ventana.

Por otro lado, en el dulce reino la princesa estaba preparándose para dormir pensando aun en su amor plantónico. "algo no estaba bien" decía la princesa para sí misma mientras acomodaba su almohada, su persuasión le hacía oler el caos como si esta fuese una peste.

Fue entonces cuando la vampiresa se hizo presente en aquella habitación, nada más su presencia fue suficiente para que la princesa se sintiera amenazada.

-sabía que algo no estaba bien, esa asquerosa mirada solo significa una cosa…- decía sentada en su cama la princesa con los ojos cerrados en señal de sabiduría.

La vampiresa no se inmuto, se abalanzo sobre la princesa para atacarla, pero esta aun sentada en su cama con una de sus manos detuvo el puño cerrado de la vampírica chica.

-no te confíes demasiado chiclosa- decía en tono burlón la vampiresa mientras era lanzada hacia una pared de la habitación por la fuerza de la dama de rosa.

-elegiste el peor lugar y el peor momento para venir a proponer una pelea Marceline- decía la princesa levantándose de la cama mientras debajo de su almohada sacaba un par de guantes oscuros que dejaban sus dedos descubiertos.

La vampiresa solo observaba la posición de la princesa, en su mente no había más que conflicto y rencor; quería luchar y eso tendría esa noche.

-veo que no viniste sola…- decía la dama rosa sintiendo la presencia del vampírico joven que se escondía en las cortinas de la ventana.

-que buen sentido tienes princesa… - respondía el vampiro desde la ventana.

-jeje, esta noche tienes más trabajo que de costumbre princesa- decía la vampiresa en referencia a la superioridad numérica que había en la habitación, sin embargo, de local la princesa sabía que jamás podía cometer errores.

-para pelear se necesitan dos… - decía la dama rosa y fue cuando su hermano salió detrás de la pared amenazando con un puñal al vampiro que había quedado a su merced.

-bonita noche, ¿no le parece caballero? - decía el hermano de la dama rosa con un cuchillo en la garganta del vampírico joven.

-jeje, vamos hombre, no vengo a luchar, solo vengo a ver- decía el oscuro muchacho.

-no creo que estés aquí de espectador…- decía la dama rosa distrayéndose para que la vampiresa atacara rápidamente.

En un movimiento rápido el vampiro quedo libre y fue cuando empezó una doble batalla.

-no entiendo el motivo de este asalto a mi castillo, sin embargo, dadas las circunstancias no voy a dejar que salgan con vida… ninguno de los dos- decía la princesa con un gesto de odio en su rostro.

-será interesante ver quien sale- decía el vampiro sacando las manos de sus bolsillos disponiéndose a atacar.

Fue entonces cuando el monologo acabo y los golpes empezaron a hablar, era obvio la princesa tenia conque darle la cara a la vampiresa, sin embargo, no se podía decir lo mismo que su hermano, el vampiro le estaba enseñando el deporte de las artes marciales, la diferencia era abismal.

-en serio, pensé que eras más interesante- decía el vampiro dejando al caballero rosa tirado y mal herido en el suelo.

La vampiresa y la dama rosa estaban tan concentradas que apenas se dieron cuenta se sorprendieron bastante.

-no puede ser…- la princesa estaba atónita, no podía creer la brutalidad de los golpes del vampiro hacia su hermano quien "supuestamente" debía ser suficiente para detenerle.

Rápidamente fue a auxiliar al caballero frente a una pelea en su auge.

-no parece poder seguir tu compañero- decía la vampiresa sabiendo que este ya había perdido la pelea.

-es un monstruo- decía entre dientes el caballero adolorido.

-gracias, bueno, termina con esto… tengo cosas que hacer- decía el vampírico joven viendo a la princesa.

"así no puedo pelear" decía la princesa para sí misma sabiendo que podía perder la pelea ante el hermano de la vampiresa.

-te dije que venía nada más a observar así que terminemos con esto rápido- decía el chico oscuro recostándose en la cama de la dama rosa esperando que su hermana completara lo que empezó.

Así le ganara a la vampiresa su hermano no permitirá que la derrotara, la princesa estaba entre la espada y la pared.

-¿Qué sucede?, parece que el pánico que hubiese devorado- decía la vampiresa riendo.

-es la primera vez que veo a una princesa… muerta de miedo- decía el joven vampírico con sus ojos cerrados levitado sobre la cama de la dama rosa quien veía con preocupación que este podría ser su final.

Fue en ese momento que la puerta de la habitación de la princesa fue derribada por una figura imponente que anunciaba con su poder su llegada.

Continuara…

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