Notas aclaratorias:
Robotech y sus personajes pertenecen a sus respectivos propietarios: Harmony Gold, Tatsunoko Production, etc.
Esta historia es simplemente para entretenimiento, se desarrolla en un universo alterno y no se basa en la cronología de Robotech
CAPITULO 4
Entró al pequeño dormitorio, nunca se había atrevido antes, él podía trajinar con desenvoltura por toda la casa, pero siempre respetó la privacidad de Lisa
Una cama estaba pegada a una esquina, cubierta con gruesas mantas, que la protegían en las frías noches de invierno.
Había un armario, un velador, y unas cajas llenas de la ropa y libros, era obvio que Lisa ya había empezado a empacar para su misión en el espacio.
Acercándose al armario, abrió sus puertas, estaba completamente vacío, excepto por un par extra de mantas, Rick sintió una aguda punzada en el pecho… ¡Lisa ya no estaba…!
Se acercó a examinar uno de los cajones, al abrirlo no pudo menos que sonreír con tristeza, encontró en él un pequeño animal de peluche, un demonio de Tasmania.
Más propiamente era una simpática demonia de Tasmania que él había mandado especialmente a hacer, tenía los ojos grandes y verdes, cabello castaño y blanco uniforme, era el regalo que le había dado en su último cumpleaños, junto a una tarjetita que decía "Así te pones cuando te enojas… con cariño tu piloto favorito…PD: ¡Por favor, no me mates!.."
Recordaba la expresión de Lisa, estaba perpleja, no sabía si iba a agradecerle o matarlo…se decidió por lo segundo y lo persiguió por toda la sala para darle su justo castigo…se habían divertido tanto esa noche…
Acarició el peluche con devoción, en la misma caja estaba un portarretratos con una foto de la pequeña reunión que habían organizado sus amigos, los dos estaban en el centro, Max y Miriya abrazados a su derecha, Claudia llevando a Dana en los brazos a su izquierda, Vanessa, Kim y Samie de cuclillas en la parte delantera.
Notó que en la foto tenía una mano sobre el hombro de Lisa mientras sonreía hacia la cámara, en cambio ella lo miraba mientras le sonreía dulcemente. Se veían tan bien juntos…
-¿Cómo pude ser tan ciego?... ¡Tenía la felicidad alcance de mi mano… y la dejé partir!
Tomó entre sus manos el peluche y el portarretratos, se acostó en la cama abrazándolos, sintió que la almohada aún conservaba su perfume, el olor de su cabello. Las lágrimas corrían lentamente por sus mejillas, poco a poco el joven piloto fue quedándose dormido.
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Los primeros rayos de sol iluminaron el paisaje, el capitán Hunter entró con paso decidido a la base provisional que se había instalado cercana al aeropuerto de la dañada ciudad Macross.
Un grupo de pilotos, que en esos momentos iban de salida del turno nocturno, lo reconocieron, se detuvieron frente a él y le dirigieron un saludo formal que él devolvió impecablemente.
Sus pasos lo llevaron al edificio central. Fue inmediatamente requerido para una reunión del consejo.
La reunión fue larga y muy pesada.
Los intelectuales y expertos militares y civiles discutieron sobre la mejor forma iniciar un nueva reconstrucción; las personas de Macross reconstruirían nuevamente sus casas, negocios y vidas lo mejor que pudieran, tantos años de guerra los habían convertido en expertos. Se discutieron los pasos a seguir para acerca del lugar donde se establecerían. Se habló sobre la situación que los civiles vivían en esos momentos y el papel que el personal militar debía jugar, tanto en las labores de reconstrucción y defensa, puesto que se sospechaba la existencia de algunos otros grupos de zentraedis rebeldes que podían provocar problemas.
Se informó que el almirante Gloval, ya repuesto de las heridas sufridas durante el ataque se restablecería al día siguiente en su puesto y realizaría una conferencia de prensa en la cual se expondría el plan de reconstrucción.
Saliendo de la reunión se dirigió hacia los hangares, en el camino se encontró con el teniente Sterling.
-Rick… ¡Gracias a Dios!... ¿Donde estabas?.... ¡Miriya y yo estuvimos buscándote toda la noche!
- Siento mucho haberlos preocupado…
- ¡No hay problema!.... ¿Cómo estás?
- Acabo de salir de la reunión de consejo, hay mucho que hacer. – Dijo evadiendo la pregunta de su amigo - Ya se asignaron misiones,…se comenzó con las labores de traslado de civiles a Ciudad Monumento, pero están muy retrasadas,… se debe trabajar para tener la base totalmente operativa,… perdimos muchos pilotos en el último ataque…por lo que se deben reestructurar los escuadrones,… además debemos…
-¡De todo eso nos encargaremos a su tiempo!, ¡Rick… lo que quiero saber es como te encuentras hermano!
- ¿Cómo se encontraba?-pensó por un momento
Como podría estar alguien que esa mañana al despertar no podía encontrar ninguna razón para seguir viviendo, alguien que sentía que ya no tenía ni el consuelo de poder seguir llorando porque hasta las lágrimas ya se le habían acabado.
Lo único que quedaba para él era su trabajo, su deber, cumplir con la misión y…esa sensación de frío que sentía en el pecho…
- ¡Teniente Sterling, no es el momento, ni el lugar para perder el tiempo en inútiles conversaciones privadas!... ¡Reúna a los jefes de escuadrón en el hangar 4, tenemos asignaciones pendientes! – ordenó con voz impersonal
Fastidiado por su actitud Max , le dirigió un saludo militar y sin decir más se dispuso a cumplir la orden.
Rick se dirigió hacia el lugar de la reunión con paso seguro y mirada distante
Max que había ya avanzado algunos metros en dirección contraria se volvió, mirando a su amigo repentinamente comprendió su actitud y recordando a Lisa Hayes "La reina del hielo", susurró con ironía:
- ¡La reina ha muerto!... ¡Que viva el rey!...
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Los días pasaron…ya había transcurrido dos semanas del mortal ataque de Khyron, el doctor Gardner, realizaba su habitual ronda de supervisión, y comprobaba satisfecho que poco a poco la "normalidad" estaba retornando a las salas del Hospital de Nueva Macross.
Después del ataque habían sido rebasados en su capacidad y habían tenido que llegar a recursos heroicos para poder cumplir con su labor, hubo incluso momentos en que pasillos y salas de espera habían servido para acomodar a heridos en improvisadas camillas.
Pero afortunadamente la ayuda no había tardado mucho en llegar y se pudo trasladar a los pacientes que podían a hospitales de ciudades vecinas.
En este momento se encontraban con todas las salas llenas pero la situación ya era "manejable".
Estaba en la sección de terapia intensiva en la sala 11 visitando a su paciente favorita "la pequeña terca" como ya la habían apodado las enfermeras del hospital.
Le habían realizado varias intervenciones quirúrgicas y estuvo en varias ocasiones al borde de la muerte por la hipovolemia, la deshidratación y todos los problemas imaginables en estos casos, además de la sombra del peligro de un shock séptico, pero ella se había obstinadamente aferrado a la vida y estaba saliendo adelante, si bien continuaba en estado de coma, su estado no solo se encontraba estable sino que día a día iba lentamente mejorando.
Comprobó los aparatos de monitoreo y sonrió satisfecho.
La miró con atención, tenía una pierna enyesada, un vendaje sobre las costillas rotas, un collarín ortopédico y el rostro cubierto con una máscara UBEX de última generación, que le habían puesto después de realizar una deshibridación de las heridas con la finalidad de impedir que los daños de las quemaduras fueran demasiado graves.
- ¡Y pensar que cuando te traje aquí nadie daba medio crédito por tu vida! – le dijo sonriente - ¡Ahora hasta hay apuestas acerca de cuando despertarás y de quién eres!
Llenó una hoja más de la historia clínica, la puso en su lugar y antes de salir volvió a hablarle
- Seas quien seas, te has aferrado a la vida con tanta obstinación, que de seguro eres la mujer más terca de toda Nueva Macross y sabes…- se acercó a susurrarle en el oído- ¡Mereces vivir!
Tomó su mano y la acarició con cariño, le acomodó un mechón de su cabello y se retiró a continuar con su ronda.
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Kyle se paseaba de un lugar a otro de la habitación como un león enjaulado, desde la confesión que le había hecho Minmei no vivía en paz.
Sentía una gran decepción, creía conocer a Minmei, era una niña caprichosa, que se creía el centro del mundo, pero hasta hace poco la consideraba incapaz de dañar concientemente a un ser humano, que dañara a los demás sin darse cuenta era otra historia.
Él a su modo la amaba, y no podría permitir que nada malo le sucediera, entonces tenía que obligarse a pensar que todo era como le había dicho: un rapto de locura del cual se arrepentía.
En su mente se arremolinaban las ideas, por un lado deseaba que Lisa milagrosamente se recuperara, así Minmei no tendría las manos manchadas de sangre, pero a la vez sabía que si tal cosa ocurriera su prima iba a estar metida en serios problemas.
- Llevar a alguien gravemente herido en un auto sin rumbo fijo…retrasar la asistencia médica y por consiguiente agravar su estado –puntualizó alterado- ¡Dios! ¡Como mínimo te acusarían de "intento de asesinato"!
Hasta ese momento había esperado pacientemente que el doctor Gardner le llamara y rompiera así con su incertidumbre pero no lo había hecho
Estaba debatiéndose entre llamar o no… temía que tal vez levantaría sospechas si él llamaba.
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Como lo había estado haciendo durante los últimos días el capitán Rick Hunter estaba aprovechado su descanso para almorzar, en hacer una visita relámpago, a la comandante Grant en el hospital.
El almirante Gloval y Sammie ya estaban en funciones, Kim y Vanessa ya habían sido dadas de alta pero continuaban su recuperación en su domicilio, solo Claudia era la última miembro del puente de mando del SDF-1, que continuaba hospitalizada, debido a una múltiple fractura de fémur.
Cuando ingresó al hospital, como ya se le estaba haciendo costumbre sintió un vuelco en el corazón, no podía explicar la ansiedad que sentía cada vez que entraba, solo podía atribuirlo al horror que había visto en ese lugar el día del ataque.
Tratando de alejar estos pensamientos de su cabeza, se dirigió a la habitación 427 donde estaba ingresada Claudia, a la que entró después de anunciarse con dos suaves golpes en la puerta.
-¡Puntual como siempre, Capitán Hunter!... ¡Cualquiera diría que me tiene ya agendada una cita!- lo recibió la morena con una sonrisa.
-Mentiría si le digo que no, comandante Grant, le recuerdo que con la situación actual, los oficiales estamos con sobrecarga de trabajo…
-¡Por lo tanto se debe aprovechar el tiempo, todo debe ser realizado en su correcto momento y lugar! – le dijo levantando el dedo índice y remedando burlonamente la frase que le había dicho Rick en su anterior visita
-¡No veo por qué el tratar de hacer bien nuestro trabajo sea motivo de burla!
Claudia lo contempló por unos instantes, estaba tan cambiado…lejos había quedado la figura del muchacho atolondrado de aspecto un tanto descuidado, de rebeldes cabellos y sonrisa franca
Ahora estaba frente a un oficial de apariencia impecable y el pelo perfectamente peinado contrastando con la mirada triste de marcadas ojeras, el cuerpo más delgado y la sonrisa forzada que más parecía una mueca
-¡Rick!... ¡Entiendo lo que te está pasando…Max y Miriya vinieron a visitarme y me contaron todo!
- ¡No sé que pudieron contarte los señores "me meto en lo que no me importa" Sterling!- contestó a la defensiva.
-¡Eso es!… ya volvemos a entrar en confianza…- contestó animadamente- deja de usar el "usted comandante"
Luego cambiando el tono, con preocupación en la voz continuó -¡Rick…el huir de lo que sientes refugiándote en el trabajo, en la misión, en el deber…no va a ayudarte…no va a hacer que duela menos…!
-¡Al menos le dará un significado a mi vida!- le contestó con voz a punto de quebrarse, apoyándose pesadamente en la pared
-¡Y es TU vida la que debes vivir…mírate ese no eres tú!....y eso no es todo…ya sé que en estos pocos días ya tienes aterrorizados a todos tus subalternos…te has convertido en alguien intransigente y autoritario…un adicto al trabajo…en fin… ¡una mala imitación de Lisa Hayes!
-¡Tal vez te agradaría más verme sucio y desaliñado…recorriendo todos bares de la ciudad…llevando mi miseria por todas partes!- contestó el piloto con furia reprimida
-¡Pues sería mejor que verte convertido en un ser reprimido y amargado que aleja de sí a todos los que lo quieren!
-¡Tal vez cuando vuelvan a abrirse los bares, te dé el gusto!- contestó con ironía
Molesta por su actitud, Claudia dejó salir el reproche que tanto estaba luchando por guardar.
-¡No te presentaste en su funeral!... ¡Ni siquiera has ido a visitar su tumba!
El piloto no se esperaba esto…sus ojos se nublaron, perdió el habla por unos instantes, luego su voz se sintió temblorosa al contestar
-No me pidas que vaya a verla…aún no tengo el valor, ni la fuerza,… ¡si todavía cuando despierto pienso que todo fue una pesadilla y que podré volver a verla en la base…!
-¡Debes enfrentar la realidad!... ¡Así comenzarán a sanar tus heridas!...el negar lo que sientes… el guardar todo ese dolor dentro…terminará envenenándote
-¡Lo siento…tengo que volver a la base...pasaré a verte mañana! – dijo intentando recuperar un poco la compostura.
-Recuerda que no estás solo- le dijo tomando su mano -¡tienes amigos que se preocupan por ti…!
-¡Gracias por todo Claudia!
Rick salió apresuradamente de la habitación, ya fuera se apoyó en la pared y respiró hondo, se limpió una lágrima rebelde que amenazaba con deslizarse por su mejilla y alisó su cabello perfectamente peinado con una de sus manos, debía volver a tomar el control.
Le tomó unos minutos tranquilizarse, entonces recordó que tenía que aprovechar la visita al hospital para recoger los informes del estado de los pacientes militares que se encontraban internados y se dirigió al ala administrativa
Para su frustración fue informado por la secretaria, que los informes estaban listos, pero les faltaba la firma del director, la perspectiva de tener que esperarlo lo incomodó, tenía muchos pendientes.
-Señorita, tengo algo de prisa, …podría perifonearlo o algo…
-Al doctor Gardner no le agrada que interrumpan sus rondas a no ser que se trate de una real emergencia- le contestó la secretaria con suficiencia
-Tal vez podría llevarle los papeles yo mismo…
-Bueno…si está tan apurado y como solo les falta la firma…
-¡Gracias!
-Tenga… lo más probable es que en este momento este en terapia intensiva… en la sala 11… ¡Tenga cuidado de no importunarlo espérelo en el pasillo!
- ¡Lo haré!...Nuevamente, ¡gracias!
Salió rápidamente de la oficina y con paso seguro se dirigió al lugar que le habían indicado.
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Notas.
- Bueno, hasta aquí llegamos hoy, los dejo con la duda…
- Y para referencia, según pude averiguar la máscaras UBEX , se utilizan en el tratamiento de quemaduras en la cara y tienen la finalidad de impedir infecciones y sobre todo impedir la retracción de la piel que podría dejar cicatrices deformantes, no tengo tantos conocimientos de medicina al menos en esta rama, así que si me equivoco en el tratamiento, disculpas. (Además es de última generación así que se supone que son mejor que las actuales ;)
-Ya más en serio, aún tengo problemas al subir los nuevos capítulos espero esto pase, gracias por sus comentarios, me impulsan a mejorar.
