Notas aclaratorias:

Robotech y sus personajes pertenecen a sus respectivos propietarios: Harmony Gold, Tatsunoko Production, etc.

Esta historia es simplemente para entretenimiento, se desarrolla en un universo alterno y no se basa en la cronología de Robotech

Capitulo 5

Llegó rápidamente a la sala 11 de terapia intensiva, con curiosidad se acercó, intentando atisbar a través de las persianas.

Desde su lugar pudo entrever que en esa sala solo se encontraba una paciente, conectada a varios aparatos de monitoreo.

Sintió su corazón encogerse en su pecho al notar el hermoso pelo castaño que sobresalía de entre los vendajes…

La afable voz de la enfermera Saenz, que estaba saliendo de la sala, sonó a su espalda sobresaltándolo

-¡Capitán Hunter!... ¡No me diga que viene a visitar a la "pequeña terca"!

-Ehh...yo… ¡No!... disculpe, enfermera Sáenz,…vine porque me dijeron que el doctor Gardner estaba por aquí…tengo asuntos pendientes con él…informes, ya sabe…

-¡Bueno…es que me pareció rara la forma en que la estaba mirando…hasta pensé que la conocía!

-¡Parece estar grave! – dijo sintiendo dentro de sí una honda preocupación

-¡Y que lo diga!,…sino sé como es que se la arregló para seguir viva hasta ahora,… después de todo por lo que pasó,… ¡debe tener más vidas que un gato!...

Rick inclinó la cabeza, ya había oído un comentario similar hace mucho tiempo, precisamente por una enfermera parecida a esta, después de la revisión a la que llevó a Lisa luego de rescatarla de la Base Alaska.

-¡Hay personas que son supervivientes natos!... ¡Cuando llegó estaba más muerta que viva!... ¡Ahora… ya no sé…hasta es probable que se recupere y termine enterrándonos a todos…!

Por unos momentos Rick dirigió su mirada hacia la sala 11, deseó con toda el alma que fuera Lisa la persona de la que le hablaba la enfermera, que ella contra todo pronóstico hubiese una vez más sobrevivido.

Entonces, él estaría allí a su lado, no la dejaría ni un minuto, la cuidaría y juntos saldrían adelante una vez más…

Sus pensamientos fueron cortados nuevamente por la voz de la enfermera

-El doctor no debe tardar en pasar por aquí, lo dejo, aún tengo que pasar por otros cuartos…

La despidió con una venia y esperó a que se alejara.

No entendía que es lo que le pasaba pero sentía que una fuerza poderosa lo llevaba dentro de la habitación.

Entró con sigilo, se acercó lentamente a la mujer que yacía en el cuarto…

Quería detenerse pero no podía, cuando estuvo cerca comprobó que no eran ideas suyas, su cabello era castaño, por lo poco que se veía se trataba de una mujer joven

Se atrevió tomar su mano, despacio se inclinó hasta cerca de su oído, entrecerró sus ojos y de sus labios salió una frase sin pensar

-Te amo…Lisa…

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El doctor Gardner estaba en el puesto de enfermería que correspondía a la sala de terapia intensiva recogiendo las hojas que debía adjuntar a las historias clínicas de los pacientes que visitaría en su ronda, cuando el sonido de la alarma de la sala 11 lo sobresaltó, en compañía de la enfermera Sáenz corrió hacia el lugar.

Al llegar revisó con preocupación a la paciente, otros auxiliares llegaron después de él, revisados sus signos encontró que algo increíble había ocurrido, la paciente ya respondía a algunos estímulos, había dejado el coma profundo…pasada su preocupación inicial, comenzaron a inyectarle los medicamentos indicados en su caso…

A final del corredor estaba Rick Hunter, quien al escuchar las alarmas, había salido corriendo, estaba asustado, no entendía qué es lo que le había pasado.

-¡Estas volviéndote loco Hunter!... ¡Esa mujer NO es Lisa!...- se decía a sí mismo - Claudia te lo dijo… ¡debes enfrentar la realidad!... ¡Tal vez hasta ocasionaste una desgracia por tu estúpida actitud!

Reflexionando así, volvió sobre sus pasos, si su intrusión había provocado una desgracia, debía asumir la responsabilidad.

Esperó pacientemente, transcurridos unos tensos minutos de espera que se sintieron horas, la puerta de abrió…

Primero salieron los auxiliares, seguidos por el sonriente doctor Gardner y la enfermera Sáenz, la conversación que tenían comenzó a aliviar su preocupación

-Se lo dije Susana…usted estaba equivocada…ella iba a salir adelante…

-¡Y me alegro de haberlo estado!

Se detuvieron al reparar en el piloto que los esperaba nervioso

-¡Capitán Hunter no lo vimos al pasar!

-No tiene importancia… ¿Cómo está Li…digo…la señorita que se encuentra allí?

-Se lo dije hace un rato Capitán es una sobreviviente- contestó la enfermera Sáenz - ¡ya salió del coma profundo!

-Si,…claro que tuvimos que administrarle medicamentos para mantenerla inconsciente, sus heridas son graves y se debe mantenerla así todavía por un tiempo - completó el comentario el doctor Gardner.

Rick sintió que su alma le volvía al cuerpo, ya aliviado decidió volver con el asunto que lo había traído hasta el lugar.

-Doctor…sé que tal vez no es el momento ni el lugar apropiado pero…

-No se preocupe…ya me lo comentó la enfermera Sáenz, son esos benditos informes…

Se los entregó y mientras los firmaba interrogó al piloto.

-Es raro que usted se tome la molestia del papeleo,… ¿no encontró un subalterno que lo hiciera por usted?

-Necesitaba los informes con urgencia, sobre todo lo referente a los pilotos que resultaron heridos,…para saber exactamente cuánto tiempo necesitarán para poder restablecerse a sus funciones… y como vengo a diario a visitar a una amiga, no me pareció correcto el molestar a alguien, siendo que por el momento estamos tan escasos de personal…

-¡Es admirable ver tal devoción al trabajo en alguien tan joven!

-¡Gracias!... ¡Uno hace lo que puede! – le dijo tendiéndole la mano.

El doctor Gardner se la estrechó con fuerza, después ambos siguieron rumbos opuestos.

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Ya empezaba a ocultarse el sol en el cementerio militar de Nueva Macross, cuando los Sterling detuvieron su jeep en cercanías de la puerta principal.

Miriya aún no entendía del todo la costumbre humana rendir homenaje a sus muertos llevándoles flores y orando frente a sus tumbas, pero estaba solidariamente acompañando a su esposo.

Conforme se acercaban a la puerta pudieron divisar la silueta de alguien apoyado a una de las columnas de la entrada, tenía un hermoso ramo de rosas blancas en las manos y por su actitud se notaba que estaba indeciso ante entrar o no en el camposanto.

Al llegar junto a él se sorprendieron al reconocerlo…

-¡Rick!- le dijeron los dos al unísono

-¡Oh…Max,…Miriya… ¿qué hacen aquí a estas horas?!

-Al parecer lo mismo que tú,…vinimos a visitarla…- le dijo Max - ¿Entramos?

-Yo…no se si…

-¡Vamos… nosotros te acompañaremos! – le animó Miriya con voz suave.

Ambos pusieron una mano en cada hombro de su capitán y con las cabezas bajas, lo acompañaron al interior.

Había cientos de cruces muy cerca una de la otra en ese sector del cementerio.

Con un poco de dificultad pese a ya haber ido con anterioridad Max encontró la tumba que buscaban, se la indicó a Rick y luego se alejó un poco con su esposa, sabía que el piloto necesitaba estar solo.

Rick arrastrando los pies se acercó… se paró frente a la blanca cruz y leyó la inscripción de la lápida:

Capitana Elizabeth Hayes

1990 - 2014

¡Que el invierno de tu olvido no la hiele

con su canción de escarcha! (*)

Comenzó a respirar con dificultad, sentía que le faltaba el aliento y que su corazón se había detenido.

Cayó de rodillas al lado de la tumba y de sus manos temblorosas cayeron las rosas blancas que había llevado, con los ojos nublados por las lágrimas, extendió su mano para tocar la fría loza.

Comprendió en ese momento que el destino se había burlado de él, lo había puesto tan cerca de la mujer de su vida, tan cerca que no pudo verla deslumbrado por el engañoso espejismo que había sido Minmei en su vida, y cuando al fin pudo abrir los ojos a la realidad

Era ya tarde, era ya muy tarde…

- ¡No puedo creer que estés muerta!… ¡creo que nunca podré aceptarlo del todo! - comenzó a hablar mientras sus manos acariciaban la fría loza y las lágrimas salían de sus ojos libremente hasta caer al suelo.

- Lisa…si mi destino es sufrir… entonces resistiré cualquier sufrimiento…tú estás dentro de mí y jamás nos podremos separar…cuanto más duele,…más difícil es olvidar…yo no puedo olvidarte…yo no quiero olvidarte… ¡no voy a hacerlo nunca!

Se incorporó y secándose las lágrimas con su puño, se volvió hacia sus amigos que lo contemplaban preocupados.

Antes de ir a su encuentro giró su cabeza y con decisión declaró

-¡Tú confiabas en mí cuando nadie más lo hacía…no voy a defraudarte…tú estarás orgullosa de mí…!

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Max Sterling bajó de se VT con agilidad, había terminado el patrullaje y la perspectiva de una tranquila cena familiar y un buen descanso después de varias semanas de trabajo continuo lo animaba.

Antes de ir al encuentro de su esposa y Claudia, que como habían quedado lo esperarían en la cafetería de la base pasó a ver a su jefe y amigo a su oficina.

Con el tiempo Rick ya se encontraba más calmado, al menos los cambios de humor dramáticos con los que tenía asustada a toda la base ya eran cosa del pasado, si bien continuaba con su manía del trabajo y con la eterna mirada triste, Max quería pensar que tal vez su amigo estaba al fin encontrando la resignación.

Se detuvo frente a la puerta de la oficina y se anunció con unos toques suaves.

-Pasa Max – le contestó Rick desde el interior adivinando de quién se trataba

-¡El jefe ahora aparte de ser modelo de eficiencia es también clarividente! – le dijo risueñamente mientras entraba.

-¡Me informaron que el escuadrón aterrizó hace diez minutos!... ¡Era obvio que pasarías por aquí…a comprobar que sigo vivo!... ¡como puedes ver aún no me he suicidado!....! - contestó con la ironía con la que ya tenía acostumbrados a sus amigos-¡así que ya puedes ir a disfrutar de tu fin de semana…y saluda a Miriya y Dana de mi parte!

-Jefe, por qué no vienes conmigo, ¡te prepararé la mejor cena que hayas probado en tu vida!

-¡Gracias, Max!...pero tengo mucho trabajo atrasado y terminaré muy tarde.

-Rick, no sé como le haces para tener siempre tanto trabajo,…llegas de los patrullajes y te encierras aquí,…siempre que vengo te encuentro enfrascado en este mar de papeles,…creo que ¡ni a almorzar saliste!

-Comí…algo que me mandaron de la cafetería de la base…no tuve tiempo de ir allá.

-¡A este paso enfermarás pronto!

-¡No irás otra vez a acusarme con "tía" Claudia!

-Si sigues así, ¡claro que lo haré!

-Bien…ya termino aquí… y voy contigo…-aceptó resignado

-¡Así se habla!... ¡de otra forma la misma Claudia iba a venir por ti,… también la invité y le dije que te llevaría!

-¡Todos complotan en contra mía!... ¡eso se llama insubordinación!

-¡Eso se llama amistad!- le dijo sonriente mientras se acercaba a despeinarlo un poco

El sonido del teléfono los interrumpió y Max pensando que se trataba de su esposa se apresuró a contestar

-Teniente Max Sterling, ¿con quién hablo?

-Max, ¿eres tú?...soy Minmei…

La cara de Max cambió de golpe y dio paso a una mueca de disgusto, el ruiseñor de ciudad Macross le caía de la patada, y le molestaba pensar que quisiera acercarse nuevamente a su amigo aprovechando su vulnerabilidad.

Tapando el auricular con una mano le avisó a Rick

-Rick…es Minmei…

Rick se cubrió los ojos con las manos por un momento, luego con resignación suspiró y extendió la mano para recibir el auricular.

Max sin temor de ser inoportuno, se apoyó en la mesa para no perder palabra de la conversación de su amigo

-¡Si…hola Minmei!...si…no…no te estoy evadiendo…es que las cosas han estado muy pesadas en el trabajo…si recibí tus mensajes…claro en cuanto me encuentre más desocupado…¿esta noche?...lo siento tengo una cena con amigos de la base - habló mirando al sonriente Max -…no…no sé a qué hora terminemos…si te llamaré…¡adiós!

-¡Vaya que es insistente la mujercita! – comentó Max cuando su amigo colgó el teléfono

-¡y que lo digas!...ya le he dicho de mil formas…que me dé tiempo…que necesito estar solo…pero se empeña en llamarme a todas horas…sinceramente no sé que le dio.

-¡Capricho y orgullo herido es lo que le dio!

-¡Antes…cuando iba como un tonto tras ella con mucha suerte podía hablarle una vez cada dos meses!... ¡Ahora hasta cambié mi número y no sé de qué se valió para conseguirlo otra vez!

-¡¿Y no se ha aparecido en tu casa nuevamente?!

-No se si ha pasado por allí…tal vez,…últimamente prefiero quedarme a dormir en las barracas,… mi casa está llena de recuerdos dolorosos.

-¡Ya no pienses en eso…y vamos Miriya ya debe estar impaciente!

- Si es así, mejor ya vamos... no quiero morir hoy a manos de una meltran hambrienta.

- Es cierto no creo que esté agendado

- No, aun no esta agendado

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Minmei colgó el teléfono con decepción, se sobresaltó al oír la voz de Kyle a sus espaldas.

-¿No se cansas de seguir arrastrándote a sus pies?

-¡Yo no me arrastro a los pies de nadie!

-¡Pues que bien lo disimulas!

-¡Esto no te incumbe!

-¡Por qué no lo dejas en paz!, ¡Está claro que no tiene ningún interés en ti! ¡Ya de una vez entiéndelo!

-¡Nunca!

-¿Es que acaso no le hiciste ya suficiente daño?

-¡¿Nunca dejarás de echármelo en cara?!

-¡Hablas como si te estuviera reprochando… un auto chocado o algo así! ¡Hablamos de una vida!...de una vida que con seguridad se perdió solo por un capricho tuyo…

-¡Te he explicado mil veces que me arrepentí… y que iba a llevarla al hospital cuando pasó lo del accidente!- replicó con vehemencia

-¡No sabes cómo quisiera creerte!

-Créeme por que es la verdad

-¡Te creería si de verdad te mostraras arrepentida! ¡Es que acaso no tienes una pizca de remordimiento!

-¡Últimamente contigo ya no se puede hablar! ¡Te hace daño el beber tanto!

-¡¿Y te has preguntado por qué lo hago?!

-¡No!...porque ya sé que terminarás también culpándome por eso

Kyle se quedó mirándola con amargura, pensando en qué momento ella había cambiado, en qué momento había dejado de ser la muchachita tierna llena de ilusiones de la que alguna vez se había enamorado.

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Notas

-(*) Verso del poema "Al calor de tu amor" de mi compatriota Beatriz Schulze Arana

- En cuanto al año de nacimiento de Lisa es el que encontré en varias páginas web, claro que hay otras con distintos datos, así que si me equivoco, perdón.