Primeros Pasos.

..

Como si su vida dependiera de ello la princesa llego a la habitación de la chica caos quien estaba allí de pie viendo sus manos en señal de sentir algo extraño.

-Holly…- balbuceaba la princesa viendo los ojos plateados de la jovencita quien se sentía diferente.

-princesa…- respondía la chica caos asumiendo que no había pregunta alguna que ella no pudiese responder.

-¿Qué sucede princesa?- preguntaba el joven rubio viendo a la chica caos casi irreconocible.

-ella… ya no es una simple vampira- decía con algo de miedo en sus palabras.

-¿de qué está hablando?, Holly, ¿Qué pasa?- seguía con dudas el joven rubio.

-Tiene razón, el último capítulo del libro, me convirtió en un nuevo ser- se explicaba la chica levantándose levemente del suelo para flotar en aquella habitación.

-¿Qué signific…- no pudo continuar fue interrumpido por la princesa.

-¿Cómo te sientes?- decía la dama rosa acercándose sin tocar a la jovencita quien la venia con ojos de calma.

-Es raro, es como si el mundo fuera muy muy pequeño- decía mientras flotaba hacia la ventana.

-¿en qué estás pensando ahora mismo?- seguía con la indagatoria la dama rosa.

En ese momento la ventana y parte de la pared salieron volando hacia el vacío del castillo, la responsable era la mano de la chica caos quien había rosado su enorme poder contra los ladrillos de aquel edificio.

-puede que eso conteste tu pregunta…- respondía la chica caos sin perder su expresión de tranquilidad.

-¿Cómo es que te proyectas en el plano astral?- preguntaba de nuevo la dama rosa sabiendo que ante ella había prácticamente una deidad.

-no es algo del otro mundo, deberías saberlo- decía la chica caos recodándole a la princesa quien había escrito el libro.

-dime, ahora mismo, ¿Qué es lo que deseas? - la princesa aun no podía creerlo.

-ahora mismo, quiero que dejes de hacer preguntas- respondía fría la chica de cabellos oscuros viendo malicia en las palabras de la dama rosa.

-pero necesito saber tu estado, es por tu bien- declaraba la princesa, pero esto no era más que una farsa frente a los ojos de la chica caos quien solo fijo su mirada plateada en ella y le dedico unas muy directas palabras.

-mientes… Estoy que soy, en lo que me he convertido, no vas a poder ser igual, jamás no te diré ninguno de los secretos porque tu corazón está lleno de envidia y… miedo- aclaraba la jovencita estrujando la autoestima de la princesa como una esponja.

La princesa solo bajo la mirada, en ese estado era imposible negarle una palabra a esa chica, estaba derrotada sabía que había sido superada.

-Eso quiere decir que no tendrás problemas en acabar con Marshall- planteaba el rubio cambiando el tema y el ambiente de aquella habitación.

-Mi padre, es un ser que odia la vida, no lo odio, sin embargo, no puedo permitir que siga causando más dolor a las personas- respondía la chica tratando de escarbar en la mente del rubio sus propias respuestas, pero esto fue imposible ya que la mente del joven héroe tenía muchos signos de confusión y preocupación es como si una computadora arrojara un error.

-bueno, entonces es como si el problema se solucionara por sí mismo- suspiraba de alivio el joven rubio sin dejar de ver a la chica caos.

-creo que si…- respondía la jovencita sintiendo un dolor de cabeza al intentar leer la cabeza de su enamorado.

-¿Qué es lo que piensas hacer en este mundo?-volvía a la conversación la princesa buscando respuestas.

-Salvar la vida, estoy a favor del bien y del orden, mi deber no es otro- respondía al fin la chica de cabellos oscuros.

En ese momento entro a escena la madre de la chica caos y se preocupó al ver el agujero en la pared.

-¿Qué sucede?- en medio del asombro arrojo una de sus características bolas de fuego a su hija quien se encontraba flotando pero para su sorpresa esta llamarada se esfumo a centímetros del cuerpo de la chica caos sin hacerle ningún daño.

La chica lumbre se sorprendió al ver aquella reacción.

-madre…- decía la chica caos dedicándole una mirada sin emociones.

-¿e… eres Holly?- se preguntaba a sí misma la chica lumbre mientras su ex pareja la ayudaba a levantarse del suelo.

-así es, ahora obtuvo la divinidad al terminar los libros de la princesa- explicaba el rubio mientras dé la espalda de la chica caos brotaban dos alas hermosas de color blanco profundo que iluminaron no solo la habitación sino la madrugada.

-es… imposible- se decía a sí misma la princesa viendo todo aquello que pudo ser suyo, tantos siglos de estudios y jamás pudo hacer praxis era como si su vida perdiera sentido con cada segundo que veía a aquella chica caos que ahora era un ser de la divinidad.

-mientras más rápido termine este lio mejor- sonreía el joven héroe mientras una sobra se postraba tras la chica caos quien de inmediato giro y pudo separar aquella horripilante alma de sus alas.

-bueno reflejos hija mía…- decía el joven vampiro viendo al grupo de personas en aquella habitación.

-Marshall, ¿Qué haces aquí? - preguntaba la princesa con ojos de odio.

-vine de visita, ¿interrumpo? - preguntaba en un tono burlesco el vampírico chico.

-no, padre… no has ahorrado tiempo de ir a búscate- decía la chica caos sonriente de poder acabar con el reinado del terror que había montado su padre.

-¿Dónde está Marceline?- preguntaba el joven de cabellos rubios.

-a lo mejor seguirá llorando después que le rompieras el corazón- se burlaba el joven vampiro.

A la chica caos ese comentario no le gusto y busco esos sentimientos en el rubio, pero solo encontraba confusión por lo que daba a entender que no sabía nada, también busco en la mente de su retorcido padre y sabía que él no estaba mintiendo, algo no estaba bien, los celos se estaban apoderando de la chica caos, pero no de sus acciones.

-lo siento padre, pero hasta aquí llegas, te voy a devolver a tu ataúd- decía amenazante la chica caos produciendo inseguridad en el joven vampiro.

Toda la mesa estaba servida para una pelea algo dispareja… fue entonces cuando apareció la vampiresa.

Continuara…

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