N.A. Llega el primer día de clase y como siempre, el primer día es el más largo. Este capítulo también es un poco largo pero toca hacer unas cuantas presentaciones. ;)

Disclaimer: el mundo Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.


CAPÍTULO 3.

Hermione acababa de entrar y estaba mirando la clase cuando entró el profesor detrás de ella. Se había despertado tarde y no había tenido tiempo de desayunar, pero sabía que unas horas de hambre compensaba no dar una mala impresión el primer día así que
se apresuró a buscar un sitio.

Reconoció unas cuantas caras entre los alumnos que llenaban la semicircular. Justo cuando entró por la puerta, vió grupo de antiguos compañeros de Hogwarts, todos provenientes de Ravenclaw: Anthony Goldstein, Grant Page yTerry Boot. Era evidente
que cuchicheaban sobre los otros alumnos, porque inmediatamente después de ver a Hermione habían juntado las cabezas. Dejando un suspiro, Hermione recordó cuán competitivos podían a llegar a ser los Ravenclaw, así que miró si encontraba alguna cara
amable.

No reconocía gran parte de los estudiantes, pero en los primeros bancos vió una cara sonriente y una efusiva mano saludándola. Hannah Abbott, antigua Huffelpuff y miembro del ED le indicaba la silla vacía a su derecha.

-¡Hermione! No sabía que también estabas interesada en sanación. ¿Me alegro mucho que estemos juntas en esta clase!- le susurró excitada mientras ella se sentaba a su lado. Los Hufflepuff eran honestos y Hermione sabía que su alegría era sincera. - Pensaba
estarías haciendo políticas!

- No, la burocracia no es lo mío. Quiero contribuïr al mundo mágico de otros modos. Pero no sabía que tenías tan buenas notas, Hannah.- Realmente estaba impresionada. Para entrar en Sanación se necesitaba unos resultados de ÉXTASIS muy altos.

- Nunca me ha gustado alardear- dijo poniéndose muy colorada con el cumplido.

-Bienvenidos nuevos estudiantes- dijo al fin el profesor al fin.-Mi nombre es Robert Bonham, y sí, mi tatarabuelo era Mungo Bonham, fundador de nuestro Hospital.- Un murmullo recorrió el aula.- Están aquí para cursar Curación de heridas I. Heridas inducidas por criaturas mágicas, y
yo seré su profesor durante este primer trimestre. Como saben, esta asignatura es anual, pero en cada trimestre tendrán un profesor diferente especializado en una vertiente de la sanación.

"Para dominar el arte de la curación de heridas no solo estudiaremos contrahechizos y métodos curativos sino que tendrán que tener un alto nivel de Encantamientos. Las primeras semanas las dedicaremos a equilibrar los distintos niveles, ya que muchos
de ustedes provienen de diferentes escuelas de magia, para después poder empezar el temario."

Hermione tomaba apuntes furiosamente, pero enseguida lo tuvo que dejar porque el profesor empezó a evaluar los diferentes niveles de Encantamientos, así que tuvieron cuatro horas de constantes demostraciones de habilidades. Uno por uno, o en pequeños
comités eran llamados al centro e iban demostrando su nivel. De los 60 alumnos que estaban en clase, muy pocos eran de Gran Bretaña. Le llamaron la atención sobretodo los africanos de Uagadou, la escuela subsahariana, cuyos comentarios y vítores a
sus compañeros eran constantes, hecho que contrastaba con el carácter de los otros alumnos. Con rubor en las mejillas, Hermione se fijó atentamente en uno de ellos mientras realizaba un Aguamenti. Su piel era de un brillante color de chocolate
deshecho. Tenía unos rasgos faciales muy pronunciados, los ojos muy oscuros y la voz ronca. Al terminar el hechizó, sus miradas se cruzaron y el chico le sonrió ámpliamente, provocando una rápida reacción de la morena, quien le apartó la mirada.

"Deja de mirar a otros, Hermione y concéntrate" se decía a sí misma, fijando la mirada en el pergamino donde había estado listando los hechizos que conocía. Cuando llegó su primer turno hizo su hechizo a la perfección, ganándose un leve asentimiento
del profesor. No se regalaría ninguna nota, y la competitividad se iba haciendo evidente.

Las horas transcurrieron rápidamente y cuando el profesor dió la clase por terminada, todos se levantaron agitadamente hacia la puerta.

-¿Tienes Introducción a la medicación?- le preguntó Hannah mientras se levantaban. Hermione asintió - Podríamos ir a comer juntas en la cafetería de la facultad si te apetece y después a hacer el trabajo que ya nos ha puesto el profesor Bonham.
- Hermione recogió sus pergaminos y libros asintiendo. Comer con Hannah Abbott tampoco era ningún suplicio, y era obviamente mucho más distendido que ir con los Ravenclaw, cuyo aire de superioridad le molestaba levemente.

Al llegar a la abarrotada cafetería, se sentaron en unos sitios vacíos que encontraron al lado de la ventana. El comedor no era muy grande, pero la luz que entraba por los grandes ventanales lo inundaba todo, y se podía ver el jardín de fuera. Recordaba
ligeramente a un comedor de hospital, todo en blanco y aséptico, pero las largas mesas estaban repletas de distintos manjares que nada tenían que ver con la comida de hospital que conocía. El cambio era evidente respecto a Hogwarts no solo por las
largas paredes de cristal y la luz natural, sinó porque no había orden alguno. Todos se sentaban donde querían, parloteando animadamente.

Cuando ya estaban empezando, a su lado se sentaron cuatro muchachos negros, de voces fuertes y duras, hablando lo que a Hermione le pareció swahili. El corazón le dió un vuelco cuando vió que el chico que le había reído en clase se estaba sentando al
lado de Hannah y mirándola directamente a la cara y sonriendo.

-Tu eres Hermione Granger, la mkali.

Hermione se quedó estupefacta.

-No sé qué significa eso, pero sí, soy Hermione y ella es Hannah Abbott. - dijo la morena, señalando a su amiga que se acababa de atragantar. De todos modos, el chico no la había visto porque miraba intensamente a los ojos a Hermione.

-Eres la "brillante". No te sonrojes, nuestros nombres swahilis tienen todos un significado -le dijo sonriente al ver la reacción de ambas chicas, cuyas caras eran un poema. No sabían si el brujo estaba intentando flirtear con Hermione.- Permíteme nos
presente: somos Jelani, Sefu, Mosi... - fue señalando a sus tres amigos quienes sonrieron a las chicas por turnos- y yo soy Tendaji.

-¿Y que siginifca Tendaji? - dijo ella, saliendo de su rubor.

- Significa "el que hace que suceda".- eso arrancó una risotada de sus amigos, quienes empezaron a hacerle comentarios mordaces.- Si nos permitís, nos sentaremos a comer con vosotras.

Con un golpe de cabeza de Hermione y un precipitado "claro, claro" de Hannah, los chicos empezaron a servirse. La comida discurrió muy alegremente, mientras empezaban a conocerse y mientras descubrían información de ambas escuelas. Hermione quería disculparse
después del café e ir a hacer los deberes que ya tenía, pero la historia de sus nuevos compañeros le estaba interesando mucho y realmente estaba teniendo un momento muy agradable que le hizo sentir un pinchazo de añoranza de sus amigos y los momentos
en el Gran Comedor. Sefu levantó su varita e atrajo hacia la mesa un poster que estaba colgado de una columna.

-¿Habéis visto que hoy hay una fiesta de inicio de curso?

-¿Hoy? ¿Lunes?- dijo Hermione escandalizada. Hannah soltó una risa histérica porque no quería que sus nuevos amigos se pensaran que eran unas mojigatas.

-Si, todos aquí ya somos adultos, ¿no?, y estamos en la universidad, podemos salir el dia que queramos. ¿Iréis vosotros?- preguntó, intentando sonar seductora. Hermione se estremeció ante el intento fallido de la rubia.

-Podemos ir todos juntos- señaló Tendaji guiñando el ojo. - Para hacer cohesión de grupo y fundar el grupo de estudio. Ya habéis oído cómo Bonham nos ha dicho que sin uno no vamos a sobrevivir el curso.

A Hermione no le hacía ninguna gracia ir a la fiesta ni quería formar un grupo de estudio, pero ante la mirada de cachorro de Hannah, accedió a pasar esa noche por el bar donde se celebraba.

-Está bien, nos veremos allí. Pero ahora, vamos, se nos está tirando el tiempo encima y tenemos que llegar a tiempo a Introducción a la medicación mágica.

Todos se levantaron en tropel y se dirigieron a su siguiente clase. Esta estaba en un edificio anexo a la facultad, que conectaba Sanación con Pociones. Sabían que esa era el ala donde se impartían todas las clases con una parte experimental, ya que tenía
puertas blindadas hacia ambas facultades para poder contener explosiones y experimentos fallidos. Al llegar al aula Hermione tuvo la sensación de entrar en el laboratorio de una farmacéutica. El lugar estaba inundado de mesas con diferentes calderos
y artilugios encima. La pared de la izquierda estaba recubierta de armarios con medidores, botellas, y otros utensilios, mientras que la de la derecha estaba formada por enormes armarios con diferentes etiquetas. En la interminable aula no solo estaban
todos los compañeros de la primera clase de Curación I, sinó también otros tantos estudiantes que no había visto aún.

-Siéntense por favor, alumnos. Vayan tomando asiento alrededor de las mesas en grupos de cuatro. - La voz venía de una diminuta bruja que estaba situada en el otro extremo del aula, justo al lado de una inmensa pizarra. Hannah y Hermione se dirigieron
hacia una de las mesas en el centro del aula en la que vieron que sobraban dos sitios, sentándose sin mirar al desconocido que ya estaba sentado haciendo dibujos en un trozo de pergamino.- Esta clase es una asignatura compartida entre los de primero
de Pociones y los de Sanación. Es un curso para introduciros al mundo de las pociones curativas. Si todos ya tenéis el libro, empezaremos por…

-¿Tu?- a su lado el chico se había girado y Hermione comprobó que su compañero de laboratorio no era otro que Draco Malfoy, quien la miraba con una mezcla de asco y algo que Hermione no sabía identificar.

- ¡Oh por las barbas de Merlín! ¡Sólo me faltaba esto! Hasta en la sopa te encuentro.- resopló la chica ante la presencia del rubio.- Tengo tan pocas ganas de estar sentada a tu lado como tu. Pero ahora, si me haces el favor, estoy escuchando- no quería
que se impusiera en su camino, y además la profesora ya estaba apuntando fórmulas en la pizarra y no la había podido oír bien.

Las siguientes dos horas las pasaron conociendo teorías y métodos curativos, pero al final, después de una breve pausa, se prepararon para la segunda parte de la asignatura, donde harían su primera poción.

-Tienen dos horas para hacer el Filtro de Muertos en Vida. Es una poción de nivel muy básico que entiendo que todos ya han hecho en sus respectivas escuelas, pero aún así voy a evaluar su capacidad a partir de esta poción. Saber hacer una poción mortal
es importante no porque le quieran dar uso, sinó porque tienen que encontrar su punto débil para poderla combatir.

El grupo se puso en marcha. Ya la habían hecho una vez con resultados catastróficos, pero esta vez Hermione estaba convencida que le saldría bien. Todos eran bastante habilidosos y no necesitó dirigir la palaba a Malfoy durante toda la elaboración, pero
cuando al terminar Hannah se puso a parlotear excitada por la invitacion de los chicos, él no pudo contenerse.

-¿Tú en una fiesta Granger? ¿Con lo frígida que eres ya te invitan?

-Si- siseó ella furiosa mientras recogía sus cosas y empezaba a salir- Yo también disfruto de ir a fiestas, Malfoy. No todo es estudiar o ir haciendose el interesante ¿Tienes algún problema?

-Ninguno, porque me importa un pimiento lo que hagas. Pero ahora ya sé a qué fiesta no ir. - Le dijo el rubio mientra ella se giraba y se iba enérgicamente por la puerta del aula.

Cada vez que hablaban ese desprecio, esa arrogancia que le hacía arder las venas. A Hermione le molestaba esa actitud de superioridad y que la viese como una mojigata. Aún después de haber llegado a su habitación le costó darse cuenta que era Malfoy quien
se lo había dicho, y que no le tenía que importar què le dijera el antiguo mortífago. En el fondo, no era más que un niño consentido. A pesar de que sus padres se hubieran reformado ligeramente y hubiesen actuado con valentía abandonado a Voldemort
en la batalla, todo el historial que los perseguía no se podía borrar. Si ese egocéntrico se pensaba que no sabía divertirse le iba a demostrar al mundo que no había fiesta que se le resistiera. Además, tenía todo el derecho de ir a una fiesta igual
que la otra gente. A pesar de hacerlo con recelo, Hermione se vistió con un vestido ajustado que se había comprado con Ginny y se dirigió hacia el bar donde había quedado con sus nuevos amigos.


Espero os haya gustado. Estamos empezando a conocer lo que será la rutina universitaria, que incluirá muchas fiestas. En breves, llega el primer desfase universitario ;)