N.A. Espero os guste! Que tengais una buena semana.
Disclaimer: El mundo Harry Potter pertenece exclusivamente a J.K. Rowling.
Capítulo de desenfreno, mañanas de ibuprofeno.
Al abrir los ojos, Hermione sintió un intenso dolor en la sien que le impedía abrir los ojos. A tientas buscó el vial para la resaca que tenía guardado en el baño, pero solo encontró paracetamoles. A una mala, los remedios muggles también le servían.
No sería tan inmediato, pero algo ayudaría. Por suerte no tenía clase hasta la tarde y podía seguir durmiendo y apaciguar el dolor.
En el momento en que se encontró entre las sábanas otra vez, se hizo un ovillo, y enterró la cara entre las almohadas. Como si de una bofetada se tratara, se acababa de acordar de la noche anterior, del beso que le había dado el vecino, a quien por cierto
oía hacer unos ruidos raros a través de la pared.
Salió de su escondite de almohadas para escuchar atentamente, pero tuvo que ahogar un grito cuando se dió cuenta de qué estaba escuchando. No sólo se oían gruñidos, sinó gemidos. Gemidos de una chica, y no eran precisamente de dolor. Hermione se horrorizó
y volvió a su cama con un brinco, tapándose las orejas con la almohada. Por si no fuese suficiente, ahora no sólo le dolía la cabeza sinó el cerebro. El remordimiento la apabullaba, pero lo que estaba sucediendo al otro lado de la pared se le metía
en los oídos.
"Duermete, duermete, duermete…" había intentado ponerse los auriculares con música, pero no funcionaba nada, así que desistió de seguir en la cama y se metió en la ducha. Mientras el agua corría por su cuerpo desnudo, el remordimiento volvió a inundarle
el pecho. ¿Debía contárselo a Ron? Realmente no había sucedido nada, ella no había respondido al beso, y tampoco parecía que al egoísta engreïdo de al lado le hubiese marcado tanto. Pero aún así, ¿porqué se sentía tan mal? No es que lo hubiese disfrutado,
¿o si?. Recordaba el beso, pero también lo recordaba a él diciéndole "Eres un suplicio". Esas palabras resonaban en su mente, pero ya estaba acostumbrada a los desprecios de Malfoy. A lo que no estaba nada acostumbrada, era a tener tan presente
el color de sus ojos, casi mercurios, y el tacto de sus labios carnosos contra su boca. Sacudiendo la cabeza, intentó borrar ese último pensamiento, pero tampoco no se iba a autoengañar: hacía siglos que no sentía ese ardor en las venas cuando la
besaba Ron. Recordar el beso le aceleraba el pulso y notaba como involuntariamente se le endurecían los pezones cuando pensaba en el tirón que le había dado haciendo chocar las caderas. "Para, para esto ya..." se decía a sí misma mientras
se envolvía en la toalla para salir de la ducha, disgustada consigo misma. Por desgracia, los gemidos seguían in crescendo y no llevaban punto de cesar. "Te gustó porque fue apasionado y tu hace tiempo que pasas hambre…". Mientras recogía
los libros que necesitaba y se apresuraba a vestirse, tomó una decisión: el siguiente fin de semana al encontrarse con Ron tendría una noche de desenfreno y así calmaría los ánimos y ese beso quedaría en nada.
El comedor de la residencia estaba relativamente silencioso, y las caras de los alumnos eran un panorama: la resaca hacía mella en todos. Hermione se sentó al lado de Ginny para desayunar a la velocidad del relámpago, ya que tenía la intención de estudiar
en la biblioteca durante el resto de la mañana. Tenía deberes del día anterior y quería mirarse los libros que constaban en el plan docente de Pociones Aplicadas. Si esa asignatura también era compartida con los de Pociones, seguramente Malfoy estaría
allí, así que ya le diría que intentase tener amigas más silenciosas.
El dia le pasó en un instante en la biblioteca, y aún no había terminado la faena que les habían mandado, cuando ya tenía que ir a clase. Como era previsible, cuando se sentó en la misma aula donde había estado para Introducción a la Medicación, allí
estaba Malfoy, ,en última fila con una apariencia lánguida y aún más pálida que habitualmente. La resaca definitivamente le sentaba mal. Ella se situó al lado de Hannah, quien hacía cara de ponerse a vomitar en cualquier momento. Aún llevaba visible
el maquillaje del dia anterior, y se apoyaba para no caerse. Le dedicó una quedada sonrisa y siguió intentando aparentar una ligera normalidad Hermione se preguntó si ella tenía tan mal aspecto, pero sin duda se notaba mucho mejor que a principio
de mañana.
-Vamos alumnos, vayan tomando asiento. Así que primero, ¿eh?- el chico que les hablaba no parecía mucho mayor que ellos, tenía la piel tostada como si se hubiese pasado el verano al sol, y el cabello y la barba de color panocha le daban un aspecto más
parecido a un surfista que a un profesor.- Yo soy el profesor Anouk Canthery. No me llaméis por mi apellido, me hace sentir viejo. Veo que muchos venís con cara de haber ido a la fiesta de ayer. Pues vamos a empezar con la primera aplicación real
de pociones: noches de desenfreno, mañanas de ibuprofeno. - Toda la clase soltó una risa histérica y Hermione miró de nuevo al profesor con nuevos ojos.- Seguramente muchos no sabéis que es, pero eso es un remedio muggle antitérmico, analgésico y
antiinflamatorio. Nosotros haremos algo parecido, ya que hoy es el primer día y vamos a hacer algo que os sea provechoso, para que veáis que venís a esta clase, no a encontrar las mil pociones, sinó a conocer las aplicaciones reales que existen. Crearemos
y arreglaremos pociones que después os servirán para sanar, y además como conoceréis los remedios muggles en Introducción a la medicación, experimentaremos con ellos para crear remedios y mejorar los efectos de algunas pociones.
Hermione estaba extasiada. Le encantaba el profesor. Le encantaba el choque de realidad. Le encantó al fin tener una asignatura a la que le veía un provecho real y en la que confiaban ciegamente en ellos. Sin tests. Sin evaluaciones. Sólo empezando a
trabajar de verdad.
Las cuatro horas les pasaron volando, aunque no pudo evitar mirar por el rabillo del ojo a Malfoy, quien miraba con aún más avidez que Hannah el contenido de su caldero. Ambos parecían que se morían de ganas por probar el remedio que los iba a sacar de
ese estado semicomatoso en que estabas. De pronto, mientras removía el caldero contando las 128 vueltas que tenían que dar al brebaje, el móvil le vibró en la bolsa:
"Hermione no se si esto te va a llegar. Todo Bien. Nos vemos el Sá "
El mensaje arrancó una sonrisa de la chica, pero al mismo tiempo pensó que ni un te quiero, ni besos, ni nada por el estilo. Ron tenía la capacidad sentimental de un pez a veces, pero a perspectiva de verlo el sábado la tenía encantada.
Tendría que ir a la secretaría a pedir un pase para que Ron pasase el fin de semana, pero sabía que no sería difícil.
-Son las 19.45. Aquellos que tengáis resaca probad el filtro. Ahora os repartiré unos informes que debéis rellenar, con toda la información sobre reacciones internas o externas que experimentéis, sensaciones, gustos y efectos. Los compañeros que no probéis
la poción, haréis una descripción y además constataréis los efectos externos que tiene en los compañeros que sí que la tomen.
Después de rellenar los diferentes recuadros del informe, y ver que su leve dolor de cabeza desaparecía, Hermione se preparó para marcharse, y al cruzarse con Malfoy al final de la sala no pudo resistirse a tirarle una pulla:
-Malfoy, recuerda que las paredes son muy finas, y no queremos oír a tus amigas.
-¿Qué te pica?- le dijo él con desprecio mientras se dirigía hacia la puerta de la clase.- ¿Tienes envidia de mi vida sexual?
-De envidia nada. Lo que tengo es asco.- le espetó ella, aunque por su cabeza pasaban imágenes de la noche anterior con él. ¿Cómo conseguía siempre hacerla enrojecer de esa manera? Se precipitó hacia el exterior sin dirigirle ni una sola mirada más e
intentó borrar de su mente la escena de la que se había intentado olvidar durante todo el día. "Esto te pasa por ir a buscarle las cosquillas…"
-Hermione, ¿te vienes a cenar?- Hannah le sonreía ampliamente, hecho que la sacó por un momento de su discusión. Malfoy se había puesto tenso y recogiendo sus cosas salió por la puerta empujándola y chocando con ellas.
-No gracias, voy a ir a cenar algo rápido y a estudiar. Aún no he hecho el trabajo para mañana.
Y era verdad, aún tenía muchísimo trabajo por hacer, así que comió rápidamente con Ginny, quién refunfuñó durante la cena no solo por la resaca latente que aún tenía, sino por la cuarentena de Harry. Hermione intentó darle respuestas mínimamente coherentes,
pero en su cabeza sólo se repetía una y otra vez la lista de trabajo que tenía que adelantar para el dia siguiente. Después de disculparse una y otra vez, subió las escaleras hacia su pequeña batalla particular armada con un café, y se instaló perezosamente
ante las tareas que tenía a medias o por empezar:
Exponga un caso de herida infligida por una criatura mágica. Debe explicar detalladamente la criatura, la herida infligida y el tratamiento si lo hubo. Esta tarea se discutirá en clase.
Trabajo 1 (Escoja una, la descartada será su siguiente trabajo)
A. A continuación tiene un listado de venenos. Traiga para la siguiente clase la composición y el antídoto, si existe.
B. Este es un listado de componentes químicos que se utilizan para crear medicinas muggles. Familiarízense y traiga una lista de los medicamentos creados a partir de las fórmulas.
Por suerte Introducción a la Medicación no era para el siguiente dia, ya que necesitaría ir a consultar la biblioteca para ver si tenían un Vademécum, y seguramente ya estaría cerrada Ese era trabajo para la Hermione del jueves, que sólo tenía clase por
la tarde. Por tanto, empezó a garabatear el esquema del caso que iba a presentar. No lo entendía, normalmente no era tan perezosa, su nombre era mkali según sus nuevos amigos, ¿no?. Si tan brillante era, tenía que concentrarse y dejar de divagar
tanto, pero no podía dejar de pensar en la fiesta, en su nueva vida, en Ron… Ron. A quien al final vería el fin de semana. En su último mensaje no le había escrito "te quiero". Seguramente no sería nada, era un despistado, pero aún así eso le dolía
a Hermione. La falta de detalle de Ron siempre la hacía sentir menospreciada. ¿Los diferentes tipos de vida lo separarían? Estar lejos no era fácil, pero el vacío entre ser estudiante y trabajar era muy ámplio. Mientras su vida seguía siendo de constante
presión académica, él ya llevaba una vida rutinaria, con un trabajo de 8 a 17 que le dejaba muchas horas libres. No tenía que pensar en eso. Evidentemente Ron la quería y estar separados entre semana no cambiaba que se viesen cada fin de semana y
en las vacaciones. ¿Pero y si él le reprochaba la vida universitaria? Se lo conocía, y sabía que no reaccionaría bien al hecho que ella fuese de fiesta. Pero tampoco quería dejar de salir y tener una experiencia universitaria completa… ¡Y el beso!
¿Se lo decía? Había sido claramente un arranque de un borracho, pero ocultárselo era como mentirle. No se podía concentrar. Y menos con ese martilleo. Pum. .
Hermione salió de su ensimismamiento y empezó a escuchar ese ruido que no podía identificar, pero que al instante reconoció cuando empezó a oír gemidos. Unos gemidos muy estridentes que la petrificaron al instante. En la habitación contigua, alguien estaba
haciendo chocar la cama contra la pared, pero los gritos no eran de horror, más bien al contrario.
-¡Oh la madre que lo…. !¡MALFOY!- Hermione se estremeció y empezó a dar golpes contra la pared- ¡A callar! ¡Aquí estamos intentando estudiar! - sus gritos parecían no acallar a los vecinos, sino que incrementó la intensidad y la velocidad de los golpes.
Se puso los auriculares y encendió la música a todo volumen para ahogar el sonido. La verdad es que le producía estremecimientos, pero a la vez tuvo que controlarse porque tenía una curiosidad mórbida que le hacía querer seguir escuchando. Sabiendo que
ya no podría seguir trabajando, optó por dejar el trabajo para la mañana siguiente, que podría ir a la biblioteca donde encontraría un poco de paz. Pum, pum, pum, pum.. La pared resonaba con los golpes así que decidió estirarse en la cama para leer
el artículo que tenía para el día siguiente debatir en clase, aún con la música. Decidió poner ópera, ya que sabía que Puccini era capaz de tapar esa sinfonía horrorosa que sonaba al otro lado de la pared.
"Como es sabido, las criaturas mágicas del mundo entran dentro de una rigurosa clasificación taxonómica…." gemidos de chica, pero algún que otro gruñido de otra voz más grave. "Este artículo presenta la última clasificación, regulada por el Ministerio e incorporando los últimos descubrimientos realizados por el profesor Herth, en relación a la família de los tritones de agua..." los
ojos se le cerraron sin ella oponer gran resistencia. Sin duda la vida en el colegio había sido dura y exigente, pero la vida universitaria era demandante no sólo académicamente, sino también a nivel social. Y estaba preparada para darlo todo y ser
la mejor en todo, aunque su vecino parecía haber sido el vencedor la noche.
