N.a.: Ya sabéis como va la vida que a veces tienes que priorizar otras cosas... pero aquí estoy otra vez a punto de seguir indagando en el año de universidad. :)
Parejachyca gracias. Eres amor. ;) Y gracias a todos los que volváis a recuperar la historia después de tanto tiempo. Para compensar la ausencia vamos a ir al grano.
¡Hasta pronto!
Hermione no recordaba haber pasado un primer mes de clase tan intenso en su vida. Hogwarts era exigente, pero el nivel de la Universidad era claramente mucho más árduo. Para llegar a todas las entregas tuvo que sacrificar muchas horas de sueño, pero seguramente eso se debía a que muchas tardes después de clase había cenas, fiestas o simplemente horas de bar con sus compañeros. Se había acostumbrado muy rápido a la rutina, pero al mismo tiempo se daba cuenta que si el volumen de trabajo aumentaba, iba a tener que dejar de hacer vida social y concentrarse.
Cuando el trabajo era importante o las entregas se le acumulaban escandalosamente, se refugiaba en la biblioteca, donde más de una mañana la habían encontrado baveando encima de los pergaminos. Aunque fuese un refugio habitual, la mayoría de días terminaba yendo a su habitación a estudiar, ya que había puesto un hechizo silenciador en la pared para dejar de oír a Malfoy y a sus amigas. Desde ese viernes fatídico no había vuelto a hablar, pero a veces en Pociones aplicadas o en los bares donde coincidían, notaba los ojos del rubio fijos en la nuca. Hermione se sentía incómoda con la vida sexual de su vecino, pero al mismo tiempo, le tenía envidia. No quería admitirlo, pero algunas noches, cuando gritaban especialmente fuerte y el sonido entraba desde el pasillo y no por la pared, la excitaban. En todo el mes que había estado allí, Ron no había ido a verla y el hambre se hacía incipiente. Hablaban por teléfono muchas noches, y ella le enviaba largas cartas por lechuza explicándole que hacía, cosa que Ron agradecía, ya que estaba claramente incómodo hablando por el móvil. Se excusaba con su novia diciéndole que tenía que hacer horas extras e ir a viajes de trabajo, pero Hermione se sentía negligida. Ella no podía irse durante el fin de semana porque necesitaba acceder a la biblioteca para trabajar, pero sabía que tendría que hacerlo si quería mantener viva su relación, y más con el constante recordatorio que su vida sexual era nula.
Por eso, cuando recibió un aviso que la clase de Anatomía del último viernes de setiembre se suspendía, Hermione vio claramente la oportunidad de irse a pasar tres días con su novio. Después de las cervezas mandatorias que se tomaban siempre después de Pociones Aplicadas con sus amigos, Hermione recogió rápidamente su ropa y un poco de trabajo para el fin de semana, y se dirigió al decanato para coger un traslador que la llevaría a Londres.
Estaba feliz, pletórica, de poder ir a pasar unos días en casa, aunque Ron tuviera que trabajar. Ella podía ponerse al día con sus trabajos de clase, que las horas no le sobraban. Cuando cogió el traslador que la llevaría al centro del Callejón Diagon, iba sonriendo pensando en qué diría Ron cuando se la encontrase tendida en la cama. Una vez en Londres, y con un leve 'pop' apareció delante del portal del piso que Ron compartía en Londres con Dean Thomas. Hermione, en su plan a largo plazo había planificado que ella y Ron se mudasen a vivir juntos después de ir a la UMI, y por eso le había cogido por sorpresa que Ron hubiera decidido mudarse durante ese último mes con Dean, pero tampoco le parecía mal, ya que así tenía que valerse por sí mismo y crecer un poco, que siempre iba bien.
Cuando llegó delante de la puerta, se oía el bullicio de una fiesta dentro del piso, hecho que se corroboró cuando Hermione abrió la puerta para encontrarse de lleno entre una multitud de personas bailando, charlando, jugando a cartas y bebiendo alrededor del espacio abierto que era el salón, comedor y cocina. Algunas personas le resultaron familiares, pero de pronto, se encontró cara a cara con la que había estado buscando. Ron estaba allí, en plena competición de beber chupitos sólo con la boca, cerveza en mano. El vaso le cayó al instante de entre los dientes al ver a Hermione postrada en el alféizar de la puerta, estupefacta.
-¡Hermione! ¡Has venido! Pensaba no tendrías vacaciones hasta el próximo mes… - el chico se abalanzó hacia ella, saliendo al rellano y entrecerrando la puerta tras de si.
-He venido a pasar el fin de semana contigo…- le respondió ella saliendo del shock, pero debía afrontar lo que fuese que era aquello, y saber qué estaba pasando en el mundo para que "tengo que trabajar" se convirtiese en el desmadre que estaba presenciando. - ¿Ron? ¿Me puedes explicar qué está pasando? ¿En esto estás trabajando? ¿Por esto no me puedes venir a ver los fines de semana?
-Err… Hermione ya sabes que el trabajo tiene ciertos eventos colaterales… y claro… no podía decir que no… y solo ha sido hoy… -el pelirrojo intentaba articular las excusas.
-Dime la verdad, Ronald Weasley. ¿Cuantos fines de semana has trabajado realmente?
-Ehhr…..
-¡LA VERDAD RON!
-Ninguno.
El corazón se le hizo añicos. Hermione habría podido entender que tuviera ganas de estarse con los amigos, un fin de semana prefiriese estar en casa tranquilo, pero que sistemáticamente decidiera hacer vidas separadas, mintiéndole mientras ella se desvivía por él aparte de por estudiar, le venía grande.
-¿Prefieres ir de fiesta o salir con tus amigos que pasar ni que sea un día del fin de semana conmigo?
-Bueno Herms, es que los domingos estaba de resaca…
-¡NO ME SALGAS CON ESTAS! - Su tono de voz se quebró al instante, rompiendo a sollozar y tirando la maleta al suelo. Esta rabiosa, pero la impotencia no le dejaba abofetear al chico- Entiendo que quieras salir, ¿quién no? Pero no me mientas.. Nunca me habías mentido. ¿Quieres o no quieres estar conmigo, Ron?
-Ay Hermione claro que quiero estar contigo, pero que tiene de malo que los fines de semana esté celebrando la vida? ¿Acaso no sales de fiesta tú también?
-No Ron, yo he ido a escasas fiestas, y a las que voy son entre semana porque los fines de semana estoy estudiando… Este es el primer fin de semana libre que tengo, y aquí estoy.
-Claro, por eso no he venido. No querrás que venga a estar en tu habitación aburrido sin hacer nada mientras estudias,¿verdad?
A Hermione le estaba cayendo el mundo encima. Ella estaba ocupada estudiando, evidentemente, pero siempre tenía a Ron en mente y intentaba hacer el trabajo para que si él iba poder pasar el fin de semana juntos. Pensaba siempre en su futuro, en estar con él, en ir a verlo en cualquier momento libre… Pero él no estaba en la misma sintonía, ni tenía los intereses de ambos como pareja en mente, sino sólo los suyos. Rehuyendo estar con ella, escondiéndose para ir de fiesta...
-Ron…- empezó. Las palabras se le atascaban en el cuello, y un nudo en el pecho no la dejaba respirar.- Ron, ¿tu me quieres de verdad?
-Claro mujer. En dos años cuando termines de estudiar todo lo que te gusta, nos casaremos y cuando se te pase la idea esta de trabajar tendremos hijos, que serán inteligentes como tú…
-¿Cómo que "la idea esta de trabajar"? Ron yo no voy a ser tu mujer florero, y mucho menos una mujer del hogar. Yo tengo ambiciones, quiero ejercer la medicina y no me puedes pedir que renuncie. ¡Pensaba creías en mi!
-¡Y creo! Vaaaaamos Herms, ahora no es el momento para estar discutiendo esto, vamos dentro, divirtámonos y pasemos el fin de semana juntos.
-No.- espetó bruscamente alejándose del chico que intentaba abrazarla- Yo sí quiero hablar de esto. Quiero saber qué quieres conmigo. Quiero saber si me quieres de verdad o es que estás acostumbrado a tenerme en la cama y ya te va bien mi presencia.
-Mujer, tampoco es que seas la mejor en la cama. Si estás ahí es por algo, ¿no? Claro que te quiero.
De golpe y porrazo, Hermione se dio cuenta de lo que eso implicaba y de lo que se le acababa de escapar al pelirrojo ebrio. No era la mejor. Pero si desde después de la guerra había sido la única, ¿cómo podía él tener comparación? La pena que estaba sintiendo, toda esa negligencia, todo el dolor que había sentido al verse apartada del día a día de su pareja, quien ya no la incluía en su vida, se estaba convirtiendo en rabia.
-¿LA MEJOR, RON? ¿Con cuántas me comparas?
-Ehhhhmmm
-¡Dime la verdad! ¡Dime ahora mismo a cuanta gente te has agenciado durante el verano y mientras he estado en la UMI!
Su cara era un poema. No le faltaba decir nada para que Hermione comprendiese que no era que hubiese tenido un desliz, sino que había caído del todo. De pronto, de entre el dolor, Hermione se dio cuenta de todo. De la negligencia, del poco amor que le había dado él en los años que llevaban juntos, del poco afecto que le brindaba, de la escasa necesidad de amor, lo poco que la escuchaba, lo poco que la quería por las noches. Habían sido una pareja enamorada en algún momento, pero rápidamente eso había cambiado, y se habían convertido en dos amigos que por casualidad se besaban.
-Bueno Herms, pasó una vez, pero tampoco te creas….
-No me mientas Ronald. No me mientas más.- Su voz ya no estaba teñida de tristeza, ni de rabia, sólo quedaba dolor, y el duelo por la pérdida que no había sabido ver antes.
-No sé cómo decirte esto…
-No. Basta.¡Basta! Estoy harta de no sentirme querida y además ver que tampoco ni quieres, ni te vas a poner a ello.
-Herms, por favor.. no me digas estas cosas… Yo te quie…
-No te atrevas, Ron. No me digas más que me quieres. -Hermione se dio cuenta de la situación en que estaba y empezó a recoger su maleta, que estaba tirada en el suelo del rellano. El chico intentó abrazarla pero ella se zafó, dándole un empujón rabioso.
-Quien quiere a alguien, no lo ignora, quiere pasar tiempo con su pareja, quiere saber qué está pasando en su vida, y sobre todo, no la engaña para irse de fiesta. No puedo más. Adiós, Ron. Que te aproveche.
-¡NO! Yo te quiero, Herms. No me puedes dejar así.- El pelirrojo estaba iracundo, enrojeciendo por momentos. La agarró del brazo y la atrajo hacia él.- ¿Te piensas alguien te querrá?¡Sólo yo te quiero! A mi no me importa que seas del montón, que tu pelo sea una maraña o que siempre estés hablando.
No se lo podía creer. El dolor le nublaba la vista, el tacto y el conocimiento, dejándole el cerebro enturbiado por el dolor que le atravesaba el pecho, sin aún poderse creer lo que Ron le acababa de espetar. Se giró de golpe y le dió de lleno en la nariz, haciendo que esta empezara a sangrar.
-Puedes irte a freír espárragos, Ron.- el pelirrojo se cogía la nariz torcida, recogiendo la sangre que le caía, mientras ella giró en seco.
Sentía un vacío en el corazón que no la dejaba respirar y que se iba llenando con rabia. Rabia por no haber sabido antes que sucedía en la vida del que había sido su pareja, su confidente, su amigo. Rabia por la falta de confianza pero sobretodo ira por el sentimiento de no saber nada y la falta de comunicación con la que se suponía iba a ser su pareja para toda la vida. Había deslices que se podían perdonar, pero las mentiras, el abandono y la falta de confianza eran difíciles fundamentos para poder construir una relación. Y por lo que se podía ver, entre ellos de eso ya no quedaba. Hasta aquí había llegado.
Hermione se miró por última vez al pelirrojo, pensando si alguna vez había sido querida de verdad, o si eso era el amor. Fríamente, pensó que realmente, lo que le dolía era haber sido engañada y no tanto la pérdida de la pareja. Podría sobrevivir sin Ron, pero su orgullo y su autoestima estaban hechos añicos. Con un 'pop' seco desapareció en la noche, dejando al que había sido su pareja gritando.
