Capítulo 11.

Los desayunos no solían ser momentos muy ruidosos ni entretenidos. Los estudiantes se congregaban alrededor de grandes mesas del comedor. Empezaban a charlar y a animarse a partir del segundo café. Ese paradigma se aplicaba aún más los fines de semana, y especialmente después de las fiestas. A pesar de todo, cuando Hermione bajó a por unas ansiadas tostadas, se encontró con las mesas abarrotadas y muchos grupos charlando y riendo estrepitosamente. No se le escapó que en una parte de la mesa central, seguramente porque iban todos vestidos con camisetas de entreno y estaban riendo a carcajada limpia, estaba el equipo de Quidditch. Oliver le dedicó un efusivo saludo y un guiño, ganándose un estruendo aún más fuerte por parte de sus compañeros de equipo, quienes empezaron a aplaudir y silbar. Hermione enrojeció, y devolviendo un pequeño gesto con la mano, se dirigió a la mesa donde estaba Ginny, para encontrarse a su lado un moreno con el pelo desgarbado.

-¡Harry! ¡Os han dejado salir!- Hermione se abalanzó a los brazos de su amigo, cuya sonrisa sólo se ensombrecía por varias heridas que tenía alrededor de la cara.

-Hey Hermione. ¡Me alegro tanto de veros otra vez! Esta cuarentena ha sido de lo peor que he vivido. Ahora creo que nuestro año buscando Horrocrux fue un bonito camping en el bosque...

-¿Qué os han hecho? ¿Te duele? ¿No deberías ir a la enfermería? Me lo tienes que contar todo al detalle. Ahora entiendo por qué esto parece mucho más lleno. Uf, tengo tantas cosas que contarte… Supongo Ginny te ha puesto al día...

-Bueno, ehhrmm… No hemos tenido mucho tiempo para hablar…- Harry seguía enrojeciendo ante cualquier mención explícita y Hermione no se pudo estar de abrazarlo otra vez, contenta de haber recuperado a su amigo, para después dejarlo ir y empezar a servirse el desayuno.

Harry les explicó de manera muy general lo que había estado haciendo esos 40 días encerrado con los otros futuros aurores. No podía explicar muchas cosas en detalle, pero les explicó que habían tenido que superar todo tipo de pruebas y retos de agilidad mental, lógica, orientación, defensa y supervivencia. De algunas pruebas no quiso hablar, pero les contó que la tercera semana los dejaron en el pico de una montaña nevada de Noruega, de donde tuvieron que ir hasta el punto de extracción que estaba en el centro de un lago a 300km de allí. Harry parecía emocionado de seguir en el pico de la adrenalina, pero parecía agotado y demacrado.

-Esta semana que viene empezamos las clases y el entrenamiento de verdad. Vamos a estar aquí con la parte más rutinaria y algunas semanas tendremos "misiones". Creo que esta cuarentena ha sido para formar un equipo sólido, para conocer nuestros puntos fuertes, y sobretodo para ver quién puede sobrevivir una cacera. Bueno, contadme, ¿qué habéis hecho vosotras? ¿cómo os van las clases? ¿está Ron aquí?

Hermione se miró a su amiga y tomando un largo sorbo del humeante café, empezó a explicarle a Harry qué había pasado desde el principio de curso. Igual que le pasó a su novia en el mismo momento, la cara del moreno se desencajó cuando ella le explicó lo que había sucedido hacía una semana.

-Hermione seguro que esto es una fase… Ron te quiere mucho, no creo que de verdad hiciera todo lo que te dijo… Ya sabes como es..

-Harry James Potter. - lo cortó Ginny.- No te atrevas a defenderlo. Es tu amigo, pero tanto tú como yo sabemos como es. Vamos a dejar el tema. Además no has oído el final de la historia.- Ginny lanzó una mirada malévola a su amiga que había vuelto enterrar la mirada en el plato.- Hermione tiene un nuevo amigo.

-¿YA? Vaya, sí que lo has superado rápido…

-No es que lo haya superado o no...

-¡Y no sabes lo mejor, Harry!- Ginny estaba obviamente deseosa de explicarlo.

-¿Quién es? ¿Alguien que conozca?

-Por lo visto, aquí, nuestra callada amiga, tiene un imán especial para jugadores de Quidditch. ¡Claro que lo conoces!- Ginny señaló con la cabeza la mesa y Harry se giró para seguir el cabezazo de su novia. En la mesa central seguía todo el equipo con Oliver en un lado con la mirada fija en ellos. El chico saludó mientras sonreía tímidamente a su antiguo compañero de equipo con la mano.

- ¿Oliver Wood? ¿Qué hace aquí?

-¡El mismo! Oliver Wood, guardián de los Natts. Estuvo unos años trabajando para la Orden y después de la guerra se apuntó a la UMI. Corre el rumor que estuvo con Charlie. Está en segundo año y dicen que el Puddlemore lo tiene becado y que ha estado en su cantera este verano pasado.

-Hermione no sé cómo siempre terminas con este tipo de chicos. No digo que no sea listo, le tengo infinito aprecio a Oliver. Me enseñó todo lo que sé de Quidditch- todos se giraron otra vez, haciendo que el chico fuese extremadamente consciente que también los estaba mirando, y que se concentrara en el bol de cereales. - pero no tiene demasiada pinta de poder darte conversación.

-No creo que le haga falta mucha conversación con ese cuerpazo. -Ante la mirada de su novio, Ginny se apresuró a añadir.- Además tonto no debe ser, si está aquí estudiando. Así que Krum, McLaggen, Ronald, y ahora Wood...-Ginny iba contando con los dedos.- Será que tú, chica traviesa, tienes un fetiche por los jugadores.

-¿Hace mucho que estais saliendo?

-Noestamossaliendo.- musitó ella sin levantar la vista.

-No te he oído. ¿Dices?

-Dice - intervino Ginny sonriendo ampliamente- que no están saliendo. Hermione se ha pasado una semana clausurada pero ayer él estuvo horas rondándola en el bar. Por la noche se encontraron, él la invitó a copas y se comieron la boca un buen rato antes de desaparecer. ¿Y bien? ¿Dónde has dormido, Hermione?

-Enmicama- volvió a decir musitando rápidamente sin levantar los ojos y roja como un tomate.

-¿Sóla?

-No.

- No, no, no, no. Para. No quiero oír estas cosas...- le pidió Harry, más rojo que Hermione. La sexualidad de su amiga no era un tema que le apasionara aunque Ron había decidido en los últimos años que quería compartir con él algunas cosas.

Hermione estaba muy incómoda. No era propio de ella dejarse llevar así, ser irracional y meterse en la cama con alguien que acababa de conocer. Pero cada momento de la noche la había llevado a eso. No quería confesarlo pero haber visto a Malfoy ligando tan descaradamente con esas chicas, la enfurismó. Sabía que sería la comidilla de la universidad, pero no podía dejar de pensar que para algo era una mujer adulta, libre de hacer lo que quisiera aunque sus amigos fueran monógamos desde los 16. Se había dicho ese discurso dos veces antes de mentalizarse y saber que también se enfrentaba a los dobles estándares sociales. Si fuese un chico cómo Malfoy, cuantas más mejor. Pero al ser una chica sabía las consecuencias que eso podía tener. Pero le daba igual. Oliver había sido todo un caballero, tenía una conversación bastante fluida aunque Harry pensara lo contrario, y la había hecho sentir...pletórica.

Mientras entraba el primer rayo de sol por la ventana, con las piernas entrelazadas, y ambos cuerpos desnudos, él le acariciaba el omóplato con un dedo, mientras le llenaba el costado, el brazo y el cuello de pequeños y dulces besos.

-¿Sabes que te ví el primer día?

-¿Qué?

-El primer día. Estabas preciosa. Pero estabas con Ron Weasley y pensé que no tendría esta oportunidad en mi vida.- Hermione rió mientras lo abrazaba y ponía su cabeza en el pecho del chico, mirándolo desde allí. Guapo se quedaba corto para definirlo…- Después te volví a ver con tus amigas de fiesta. Y hace una semana en el césped. Después me enteré que las cosas se habían torcido y que ya no tenías pareja. Ayer pensé que estaba en la séptima nube cuando te vi.

-Eres todo un acosador honesto, ¿no? - Hermione empezó a besarle los pectorales. El chico había enrojecido, hecho que hizo que ella riera sonoramente.- Es una broma.

Él la cogió por la cintura, y incorporándose se sentó en la cama y la cogió por las caderas haciendo que se sentara encima, abrazándola fuertemente con los brazos y piernas mientras le recorría el pecho con besos.

-Es muy difícil no buscarte, no perderse en tus rizos, y dejar de contar esas preciosas pecas que tienes en la nariz. Las contaría todas las mañanas para ver que no te falta ninguna.

-Seguro que eso se lo dices a todas, Oliver

-No, te lo puedo asegurar que no. Pregúntaselo a Lenka, nunca he tenido mucho tiempo para chicas.

-¿Siendo el jugador que está más bueno de todo el equipo? Por favor, no soy estúpida, eh.

-Si fueras tonta, no estaría aquí. -el chico sonrió ante el comentario y buscó los labios de la chica para quedarse a escasos milímetros riendo-¿Así que crees que estoy bueno, eh?

-Hermione, ¿me escuchas como mínimo? -Ginny había visto cómo su amiga se había perdido en la mermelada, y sabía bien qué cara era esa. De pronto volvió a la realidad.

-¿Perdona?

-Te estaba diciendo que tu chico tiene unos bíceps que seguro te puede levantar con un brazo mientras...- Harry la cortó con tapándose las orejas.

-LALALALALA.

-Se puede rayar queso en sus abdominales, ¿verdad?

-Ginny para ya.

-¿Y es verdad lo que decía Angelina? ¿Que la tiene como…

-GINNY. BASTA.- Harry estaba horrorizado de oír eso de su mentor, y de la imagen mental de Hermione con Wood.- ¿Por cierto, ha entrado Malfoy en el equipo mientras no estaba?

-¿No, porqué lo dices?- preguntó Hermione intentando no mostrar interés en nada de lo que habían dicho sus amigos.

-Está allí sentado, al lado de la rubia.

Ambas chicas giraron la cabeza sin disimular y de pronto los vieron. Draco Malfoy estaba riéndose de alguna cosa graciosa y abrazando a la chica con la que Hermione lo había visto la noche anterior. Era realmente guapísima. No se podía explicar cómo podía tener unas proporciones tan perfectas y al mismo tiempo ser cazadora en un equipo de Quidditch tan lleno de tiarrones. El rasguño en la nariz, más que afearla la hacía aún más interesante. No era que estuviera celosa. Había tenido una noche fantástica, pero no podía dejar de pensar si esa podría haber sido ella, y si Malfoy estaría ahora así con ella, mordiéndole los labios y riendo ámpliamente delante de sus amigos, o si habría sido un polvo rápido y después cada uno en su cama. En cierta manera estaba contenta de no haber pasado por eso y haberse despertado entre esos brazos y con besos por toda la cara. Tenía que ser impasible y no dejarse llevar por lo que había parecido.

-No, pero ayer terminó su habitación, que por cierto es mi vecino, con esa chica, Lenka. Es amiga de Oliver.- Harry soltó una risotada.

-¡Ha! Ya te veo en citas dobles con Malfoy.- Harry se los miró una vez más.- No tiene mal gusto el estirado…- Con eso se ganó un pequeño manotazo de su novia. La cogió por la cintura y dándole besos le susurró.- Pero yo lo tengo mejor.

Hermione no sentía la necesidad de definir nada entre Oliver y ella. Cuando se encontraban de fiesta, terminaban la noche juntos. Punto. Ella le había dejado muy claro que no quería nada más, y él vivía para y por el Quidditch. Se sentía bien con él, pero no quería ir al cine, no quería flores, no quería sentarse con él a desayunar cada mañana. Su mente racional le había urgido a no dar un paso más e involucrarse emocionalmente. Las noches en La Ladera siempre empezaban igual. Hermione, Ginny y Harry tomando cervezas. Llegaban los del equipo después de haber ganado o perdido el partido. Se unían a ellos donde estuvieran. Empezaban a hablar. Empezaban a bailar. Oliver y Hermione terminaban juntos.

Alguna noche en las que ni uno ni otro habían hecho ningún paso, se habían encontrado que algún despistado intentaba tirar la caña a Hermione, haciendo que Oliver se agitara y interviniese. También había ocurrido a la inversa, y sin sentirse muy orgullosa de ello, a ella también la había movido un león en el pecho que la incitaba a no compartir. No era una relación propiamente dicha, pero ambos estaban contentos con ello. Sabían que eran monógamos, pero tampoco se veían anclados en las convenciones de pareja, hecho que les iba como anillo al dedo. Si una cosa tenían en común, era el compromiso por lo que hacían, y su obsesión por hacer las cosas bien hechas. Oliver básicamente vivía en el campo de Quidditch, y Hermione estaba más horas en la biblioteca que en su habitación. Excepto un día por semana. Ese día, sábado o domingo, lo pasaban en una u otra habitación ellos dos solos sin el mundo haciendo trabajos varios, en la cama o hasta mirando películas.

Un domingo de finales de noviembre, Hermione estaba punto de sumirse en una siesta reconfortante con la cara enterrada en el pecho desnudo de Oliver mientras él le acariciaba la curva de la espalda descubierta con la yema de los dedos.

-¿Hermione? ¿Estás dormida?

-Mmm.. no. Dime.

-Lenka me ha pedido si quieres que salgamos a cenar antes de empezar los exámenes finales..

-¿Los tres?

-Ehm.. No. Con su novio.- De pronto Hermione levantó la cara y lo miró muy de cerca con las cejas levantadas. Harry se reiría de ella dos meses seguidos.

-Quieres salir a cenar. Con Lenka y Malfoy. -no era una pregunta.- Sabes que Malfoy y yo no somos amigos precisamente…

Ese era el eufemismo del siglo. Desde esa última noche que habían discutido, Hermione no habría sabido nada de él si no compartieran algunas clases. Había dejado de oír espectáculos a través de la puerta, lo veía en el comedor con Lenka, en clase callado, o cuando entraba en la biblioteca en una mesa en el otro extremo de la sala de estudio. Se evitaban a toda costa. Tampoco era algo que no pudieran arreglar, Hermione sabía que había reaccionado mal al comentario, pero no era nada irremediable. A veces se preguntaba si lo que la mantenía alejada de él, era el hecho que esa noche hubiera decidido irse a por otra y no con ella. Pero parecía ser él el enfadado, y eso Hermione no lo acababa de entender. Tampoco le había hecho o dicho nada que lo pudiera llevar a estar así con ella. A veces pensaba que había terminado esa noche con Oliver por motivos equivocados, pero que por suerte seguían viéndose por motivos más que correctos.

-Ya, pero Lenka me dijo que a él le daba igual, que si a ella le apetecía… Y Lenka y yo somos amigos desde hace mucho. Me acogió en su casa cuando fui en la misión para la Orden. Y él ha cambiado, lo sabes, ¿verdad? Conmigo es hasta agradable. - Oliver le puso los rizos detrás de la oreja.- Vamos. ¡Puede ser divertido! Quiero que mis chicas se conozcan, y si eso quiere decir que tengo que dar conversación a Malfoy, yo se la doy.

-¿Tus chicas?- Hermione no quería estar en esa posición de haber de decidir entre una relación formal y lo que tenían.

-Lenka es como mi hermana. Y ya se que somos circunstanciales, no te preocupes. - Oliver la cogió y empezó a cubrirla de besos desde la clavícula al ombligo.- Sé que no vamos a casarnos, tener hijos y una casita en el campo. Tu vas para directora de San Mungo, y no quisiera Merlin que me interpusiera en tu camino. Y yo tengo que concentrarme en mi juego. Pero quiero disfrutar el tiempo que tengo contigo. Quiero que vengas a mis partidos y no os matéis con Draco, quiero salir a cenar contigo, y levantarme en tu cama más de una vez por semana.

- Alomejor hay una manera en que me puedas convencer.- Hermione sonrió maliciosamente. Lo bueno de estar con él era que estaban en la misma página y querían los mismo. Sabían que había fecha de caducidad, y era lo mejor de su relación..

-¿Que puedo hacer yo - dijo él empezando a bajar el culotte de encaje negro que llevaba la chica y plantándole suaves besos en el monte de venus- para complacer a mi reina y hacer que me diga que sí a salir a cenar?

- Puedes seguir con eso, y terminar lo que has empezado. - le dijo ella descaradamente mientras el chico deslizaba su ropa interior hasta pasados los tobillos. - Vamos a jugar. Si consigues hacerme gemir tu nombre, en una semana vamos a cenar con tus amigos.

-Oh, nena.- A Oliver le cambió la cara y una sonrisa lujuriosa le cruzó el rostro.- Vas a gritar mi nombre y apellido, eso dalo por seguro. - Se abalanzó sobre ella, haciéndola reír.

Si en una cosa no se podía quejar, era que Oliver hacía siempre bien los deberes. Y aprobaba con excelente.