N.a= Primero, agradeceros todos los nuevos favs y follows! Y segundo, disculparme por haber desaparecido. Ya sabéis, "life happens" y he tenido un mes de locos. Os dejo un capítulo cortito pero intenso. ¡Un abrazo!
Capítulo 12.
-Bueno Hermione, ¡cuéntame algo sobre ti! ¡Oliver no para de ponerte por las nubes! ¿Sanación, eh? ¿Ya has escogido especialidad?
-Len,cariño, déjala respirar que a Granger le va a dar un aneurisma con tanta pregunta.
Mientras entraban en el recinto, Lenka iba barboteando preguntas, Malfoy sonreía y Hermione se los miraba. ¿Desde cuando Malfoy era simpático? ¿Desde cuando sonreía sin más y sin ser sardónico?
-¿Quién eres tú y que has hecho con el hurón refunfuñón con el que iba a clase yo? ¿Te estás comportando como una persona para impresionar a tu novia? ¿Ya sabe que eres imbécil?- No podía estarse de lanzar ese dardo al rubio, quien en tanto tiempo la había estado ignorando y ahora actuaba como si nada.
-¿Sabe el tuyo que eres una empollona frígida?
Hermione se había dejado arrastrar a un pub cerca de la plaza central de la UMI, y ahora estaba sentada ante una rubia despampanante en un vestido negro y plateado que le abrazaba el cuerpo como un guante y le hacía lucir unas piernas infinitas. Ella había optado por unos vaqueros negros y un top de seda blanca con tiras muy finas que se enroscaban en la base del cuello para después bajar con una fina línea por toda la espalda descubierta. Aunque se sintiera poco arreglada al lado de la rubia, no pensaba ponerse más vestidos de los de Ginny, y Oliver cuando la había visto no la había dejado salir de la habitación sin desnudarla antes, así que se daba por satisfecha. Y allí estaban los cuatro, sorbiendo cócteles de nombres impronunciables, colores cambiantes y rellenos con innumerables frutas sentados en unos sofás blancos del chillout de la Universidad. Hacía una calor primaveral, y básicamente el local era una playa tropical. A veces la magia aún le resultaba fascinante.
-¿Qué te voy a contar que no sepas ya? Sí, sanación y no, ninguna especialidad por ahora. En primero todo es muy general.
-Oh ¿y es cierto que Harry Potter es tu amigo, verdad? Hace dos años en casa estábamos todos pendientes de las noticias, la verdad es que es muy emocionante conocerte. Mi madre no se lo va a creer cuando se lo cuente. A ver si me presentas a Harry Potter un día de estos, mi draks aquí se niega a hacerlo.
-¿Draks?- Oliver lanzó una carcajada.
-Checo para Dragón.- Intervino rápidamente Hermione. Oliver la tiró suavemente hacia él dándole un beso lleno de afecto
- Eres mi enciclopedia favorita.
-Len, puedes entender que presentarte a mi némesis de juventud no es la pasión de mi vida. - Draco se giró hacia Oliver.- ¿Has cambiado ya esa Saeta de Trueno VII tuya? Woods tienes que hacerlo. Es un desastre de escoba. Antes del próximo partido tienes que comprarte otra.
- Escobas, escobas, escobas…- Lenka hizo un ademán y se acercó a su nueva amiga con una sonrisa para hablar de otras cosas. Hermione estaba empezando a cogerle aprecio a la chica.- Dime, ¿sigues interesada en la defensa de los elfos domésticos? Mi padre le regaló uno a mi madre en su aniversario pero ella lo trata más como un cachorro que como sirviente…. Y Draco me ha explicado que en vuestro colegio había una liga de Quidditch también, ¿en qué casa estabas tú? Y corre el rumor que hace dos años robasteis Gringotts, eso me lo tienes que contar con pelos y señales.
Hermione rió abiertamente ante el torrente de preguntas y sin ningún reparo se enfrascó en la conversación con la rubia. Cuando les trajeron los entrantes, se dio cuenta que Malfoy tenía los ojos fijos en los dedos de Oliver, que estaban trazando pequeños círculos en el interior de su muslo por encima de la tela de los pantalones. Él mismo estaba cogiendo a su novia por la cintura posesivamente, así que Hermione tampoco entendía a qué venía esa mirada juzgante. Nunca había visto a Malfoy siendo una persona decente, y mucho menos afectivo. ¡Él debía ser juzgado y no ella!
No entendía como una chica así de abierta e inteligente estaba con Malfoy. Mientras Lenka y Oliver estaban comentando el último partido que habían jugado, Hermione se encontró a sí misma observando el fondo de la copa, y dejando que sus ojos vagaran por el local para terminar posándose en su vecino. En esos meses el rubio había cambiado, definitivamente. Sonreía más, no estaba ojeroso y parecía hasta…. feliz. ¿Habría dejado de beber? Sin duda parecía un poco más sano. De todos modos, Hermione no terminaba de entender ese punto de rabia que veía en sus ojos ahora. Como tampoco entendía por qué la había esquivado durante meses. Él estaba con una chica preciosa, y no tenía porqué seguir recordando ese fiasco de noche.
-Bueno Ol, ¿ya tienes toda la equipación?¿has hecho la maleta?- Ese comentario la sacó de su ensimismamiento y miró atentamente a Oliver, quien tenía la cara desencajada.
-Gracias Lenka por darme tiempo para decírselo y esas cosas…
-Oh,- ella estaba realmente apenada.- ¿N-no se lo has dicho aún?
-¿Decirme qué?-Hermione se giró hacia él, apartándole bruscamente la mano de donde la tenía. Después de todo lo de Ron, si algo no toleraba era que no le dijeran las cosas a la cara.- Escúpelo Wood o aquí acaba la noche.
-Ehm…- Oliver no sabía dónde mirar e intentó cogerle las manos.- En enero empiezo los entrenamientos regulares con el Puddlemore.
-¿Y?¿No has estado yendo ya algunos días?
-Y...Y tengo que irme. Habré terminado los dos años en la UMI, porque se supone que los últimos trimestres son de sólo entrenamiento, y cómo empezaré a entrenar directamente en el equipo…
-¿Y eso me lo ibas a decir cuando te fueras o un poco antes?
-Cuando terminases los exámenes, nena. Te lo juro. No quería poner presión o fecha de caducidad a esto que tenemos... Si quieres lo hablamos después, pero ahora…- Oliver señaló con la cabeza a la otra pareja, quienes estaban inmóviles mirándolos.
-De acuerdo. No pasa nada.- Hermione estaba intentando no implosionar. No tenía que dejarse llevar por la rabieta que la llenaba, y le quemaba en el pecho. Su racionalidad no la dejaba llevarse por instintos tan primitivos.
No estaba enamorada de él. Se lo habían pasado en grande. Le parecía genial que fuera a perseguir su sueño. Pero si era así,¿por qué ese cabreo? Tenía que ser racional. 'De qué sirve ser racional más que para volver a tener la cama vacía...' ¿Era eso lo que la entristecía? ¿La soledad? 'Y no olvides que en el fondo le estabas cogiendo cariño…¿pero asúmelo, qué vas a echar de menos una cama caliente o a él?'
-¿Estás bien nena?- le preguntó él dándole un suave beso en los labios.
-Sí, tranquilo. Todo bien. -Hermione se recompuso. No era el momento de dar el espectáculo, y mucho menos con Malfoy ahí, siendo el rey de la cordialidad. Sonrió y levantó la copa hacia el centro mientras con la otra mano le acariciaba la mejilla.- ¡Brindemos! ¡Por ti Oliver, estoy segura que vas a tener una brillante carrera en el Puddlemore United!
Las copas chocaron y aprovechando que después de beber Lenka y Draco empezaron a charlar, hacerse cosquillas y susurrarse carantoñas, el chico se acercó a ella, recorriéndole la espalda con la mano para darle un profundo beso.
-Sin ti esto no habría sido posible, nena.- le susurró contra los labios.- Lo siento, tenía que habértelo dicho desde el principio, pero en cierta manera, esperaba cambiaras de opinión.
-¿De opinión?
-Sí. Esperaba...- Oliver la miró intensamente a los ojos.- Esperaba te enamoraras locamente de mi.
-Sabes que eso no puedo hacerlo. Ron me dejó la cabeza hecha un desastre y sabes que no puedo dejarlo todo para irme corriendo detrás de ti…
-Lo sé. Y eso es lo que me encanta de ti.-Oliver se acercó aún más a ella- Aunque sé que seguramente me vas a enviar a freír espárragos, estaría muy contento de seguir… durmiendo contigo este mes que nos queda.
-Una lástima. - le dijo ella poniéndose seria. Lo vió cómo las comisuras de los labios de descendieron rápidamente, y el chico desviaba los ojos. Hermione rió levantándole la cara con un dedo en la barbilla y se acercó con una mirada pícara- Es una lástima, porque yo quiero no dormir contigo hasta que te vayas.
