FYI: Para la fiesta de fin de año, Draco está inspirado en Eddie Redmayne en los Oscars del 2015, y el vestido de Hermione es el que llevaba Olivia Wilde de los Emmy de 2008. Espero os guste, un abrazo!


Capítulo 15

-No me puedo creer que dejes pasar un chico así, Hermione. ¡Lo tiene todo! - Ginny estaba comiendo un trozo de pastel enorme mientras sorbía el chocolate caliente que su padre le había servido.

En pijama y estrenando los suéters nuevos, los Weasley, Harry, Alicia, Andromeda y Hermione desayunaban con gusto. Los más pequeños estaban jugando con los regalos nuevos. El desayuno de navidad en casa de los Weasley siempre era copioso y los dejaba al borde de la diabetes. Hermione había descubierto que eran capaces de comer sólo porque la señora Weasley, quien estaba orqustrando todos los preparativos para la comida a golpe de varita, ponía un tónico en el chocolate que aceleraba la digestión.

-No era el momento, como no lo es ahora para discutir esto. Tengamos la navidad en paz.

-No vas a encontrar otro como él. Guapo, simpático, atlético, buen jugador, inteligente y rico.

-No todo es quidditch y dinero en esta vida, Gin. Por cierto chicos, Oliver nos consigue entradas para la copa de fin de año si queréis ir. Y a la fiesta de después.- Hermione lo dijo como si nada, pero de pronto oyó un gritito ahogado y vió a Harry levantando la cabeza de golpe mientras la miraba fijamente y muy serio.

-¿Esta copa de fin de año?¿Holyhead Harpies contra Puddlemore United?

-Sí, este año, en 5 días.

-¡Hermione no quedan entradas desde Febrero! - George se la miraba atónito

-¿Y?

-¡Que este es EL PARTIDO DEL AÑO! - Harry no cabía en sí.

-¡Y LA FIESTA DEL AÑO!- Ginny estaba saltando para abrazarla. - Escribe a Wood. ¡Nosotros venimos SEGURO!

-Creo que Gin tiene razón, Hermione.- dijo Harry muy serio.

-¿En qué?
-Que no puedes dejarlo escapar. Lo queremos todos en la família.

-¡Sois unos aprovechados!- Toda la mesa reía y comentaba el partido que estaba por venir. Sin duda los regalos que Hermione les había hecho habían quedado olvidados en comparación al que les acababa de hacer.

-¡Vamos a tener que ir de compras! - Ginny había parado de comer e iba arriba y abajo sin buscar nada en concreto.


-Draco, hijo me tapas el sol.

-Madre, buenos días.

-Buenas tardes dirás. Es hora de comer casi. ¿Intuyo que fue bién la fiesta de ayer?

-Estupenda, como cada fiesta en este peñasco.

Desplomándose en la tumbona de al lado de la de su madre, Draco se sacó la camiseta, cogió el libro, se colocó las gafas y sorbió largamente su daikiri de fresa. Había tradiciones familiares tediosas, pero sin duda, Seychelles en Navidad era la favorita de Draco por encima de todas las otras. Los árboles de navidad en la playa privada, el resort donde iban cada año, las tumbonas a ras del agua y todos los entretenimientos que la isla les proporcionaban tanto a él durante los años como a su madre desde hacía dos.

-¿No crees que es un poco pronto para beber?

-Por la mañana se debe tomar fruta, madre. ¿Y qué mejor manera?

-Eres incorregible. Coge la varita y aplícate el hechizo, que te vas a quemar y tu piel quedará fea para la fiesta.

-¿Debemos ir?

-Sabes que Malfoy Inc. somos patrocinadores. No nos la podemos perder, y menos cuando aún dudan de nuestra capacidad para gestionar la empresa. ¿Y desde cuando te quieres perder tú una fiesta con los mejores jugadores de quidditch del mundo?

-Pereza, supongo.

-¿Vendrá tu conquista europea?

-No madre, Lenka tiene que ir a la fiesta de los reyes de Dinamarca, que cada año están invitados.

-Una lástima que esta chiquilla ya esté cogida, porque sería una gran adición a nuestro árbol genealógico.

-Sabes que sus padres no creen en los elfos domésticos?

-Tonterías, ¿que haríamos nosotros sin Tinki?

¡Plop!

-¿Sí, mi señora ha llamado a Tinki? - un elfo doméstico arrugado y encogido apareció de golpe en los pies de Narcissa Malfoy, haciendo una reverencia.

-No te he llamado, pero aprovecho que estás aquí y puedes hacer tres recados. Primero llama a los del catering para saber los platos del aperitivo y las marcas de los vinos, después llama a Eleanor y haz que me envíe la lista de los asistentes…

Draco desconectó absolutamente de la infinitud de cosas que estaba mandando su madre al pequeño elfo. Perdió la vista en el horizonte, admirando el azul cristalino del mar y con la mano hundida en la arena haciendo círculos, pensó en sus exámenes otra vez. Los finales le habían ido francamente bien pero no tendría las notas hasta dentro de unos días. Se preguntó cómo le debía haber ido a Granger. Seguro que en Pociones aplicadas había visto la trampa entre el díctamo y el dicotano. Lo que hizo que también se preguntara qué asignaturas debía compartir con ella el siguiente trimestre. Seguro que estaban juntos en Medicina Muggle. ¿Porque sigo pensando en ella? No tenía respuesta para eso, pero sí que sabía que lo había detonado: había tenido un sueño… perturbador.

Estaba en esa misma playa y mientras leía la veía aparecer con una camisa blanca abierta encima de un bikini negro. Ella se había tumbado a su lado y se lo había quedado mirando por encima de las gafas de sol redondas. Recordaba muy bien la conversación. Y las curvas de la chica.

-¿Quieres algo Granger?

-Nada que me puedas dar.

-Yo lo tengo todo.

-No todo.

-Dime, pequeña sabelotodo, ¿que me falta?

-Te falto yo en tu vida.

-Ya estas en mi vida, incordio. Somos compañeros de estudio, ¿no?

De pronto Hermione en sus sueños se había levantado y se había posado en su regazo, apartándole el libro de la mano i recorriéndole con un dedo el pecho. Draco estaba intentando bloquear el escalofrío que le recorría el cuerpo con las caricias de ella. No quería que viera cómo lo ponía.

-¿Eso somos?

-¿El pequeño padowan intentando seducir al maestro?

-¿Desde cuando haces referencias a Star Wars?

-Desde que tengo acciones en cine. ¿Qué haces en las Seychelles?

-Visitarte a ti en sueños.

-¿Ya has pasado la rabieta de la comadreja cuando le dijiste que sales con Wood?

-Wood y yo no somos nada, Malfoy. ¿Te lo tengo que repetir?

-¿Por eso esta noche ha dormido contigo?

-¿Celoso? Estoy aquí ahora, ¿no?

- Dejar a medias las cosas no es mi especialidad, así que no empieces lo que no vas a terminar, Granger.

-¿Quién dice que no vaya a terminarlo? ¿No ves el muérdago?

En ese momento Draco se había despertado de golpe, notando los labios de ella contra los suyos y dejando a medias lo que estaba empezando. Se metió directamente en el baño para ducharse con agua helada. Ahora, al lado del mar y estando donde habían estado en sus sueños, se preguntaba porqué había notado tan intensamente los labios de ella, o porqué se le había puesto así de dura. Los recordaba vagamente de la primera vez que besó a su vecina en el pasillo, pero se encontraba una y otra vez pensando en el sueño, que había sido demasiado vívido.

Debería estar soñando en Lenka, en su curva perfecta, o sus labios aterciopelados, pero los labios de Granger, su Granger de los sueños lo estaba poniendo a cien, y que seguramente en ese momento estaba con Wood. Como mínimo, durante esa fiesta podría intentar averiguar si Granger y Wood iban en serio o no. Le tocaba estar con magnates y señoronas, pero qué más daba si con eso podía averiguar un poco más. Saciar su curiosidad. Por un momento, breve y muy fugaz, Draco se preguntó si esos celos infundados que sentía de Granger y Wood eran porque no podía estar con Lenka o porque no podía decidir a quién quería en la cama.

-Draco, ¿Tinki te ha traído ya tu traje?

-Sí madre, estaba colgado en mi suite cuando me he lenvantado.

-La verdad es que si me hubieran dicho que mi hijo iría vestido así algún dia...

-Madre tenemos que parecer más abiertos.

-Lo sé, y no digo que te quede mal, pero es... extraño.

-No te preocupes, será buena está a punto.

-Perfecto, porque esta gala debe estar milimetrada.

-Lo va a estar madre, seguro. Voy a nadar, nos vemos en la comida. - Draco tenía que sacarse de la cabeza a la castaña, relajar los músculos, y concentrase en la fiesta que estaba por venir, así como en nadar y zambullirse en el mar cristalino.

Normalmente la pajarita era lo que más lo agobiaba de los esmóquines muggles, pero esta le sentaba mejor que de normal. Si su madre había considerado que ese debía ser el atuendo, no lo iba a discutir porque detrás había algún tipo de propaganda. Todo estaba siempre estudiado en estos eventos. Se colocó las mangas y se preparó para salir de la habitación del hotel. Después del partido los invitado habían sido trasladados a una antigua mansión inglesa ahora restaurada para hospedar a las élites del mundo mágico. Si Draco no había tenido suficiente con perderse medio partido para saludar a todos los magnates inversores y los colaboradores de su madre, ahora le tocaba seguir con el paripé. Estas fiestas solían ser divertidas, pero cada vez se le hacían más tediosas. Suponía que como mínimo Blaise estaría allí con él, acechando a las jugadoras.

La fiesta era en el jardín, bajo un enorme encantamiento termorregulador. con dos grupos diferentes de música, catering y una infinidad de farolillos emulando las constelaciones. Cuando salió a la terraza principal, se dio cuenta que como fiesta de fin de año no estaba nada mal. El ratio de veinteañeros parecía mucho más amplio. Que los jugadores pudieran traer invitados había sido un punto clave para revitalizar la fiesta.

-Malfoy. -Blaise se acercó tendiéndole un whisky de fuego y señalándolo con la mano ocupada con su propio vaso- voy a tener que hacerme con uno de esos. Te queda demasiado bien.

-¿Has pensado por un momento que no es la ropa sino el perchero?

-Si pero después he visto que eras tu con este color moreno asqueroso de haber pasado una semana bebiendo en la playa, y se me ha pasado.

-¿Dónde has estado tú?

-Italia, reunión familiar. Como cada Navidad. ¿Has visto las nuevas incorporaciones de las Holyead?

-He visto, saludado y presentado mis respetos a sus respectivas abuelas.

-Pues ven, vamos a conocer al equipo, tienen muchas amigas recién salidas de Beauxbatons.

-No te basta toda una universidad internacional…

-Nunca.

Después de estar hablando durante lo que le pareció una eternidad con el círculo del equipo galés, Draco no podía estar más aburrido. Ahora ya no sabía qué era peor, si las abuelas o las chicas en sí. Las jugadoras sólo hablaban de Quidditch y las amigas estaban tan histéricas que eran incapaces de articular frases enteras sin estallar en risitas. Como mínimo las abuelas le habían dado una buena conversación. Blaise ya estaba haciendo de las suyas así que decidió excusarse y acercarse a por más bebida a la barra.

Delante suyo, una castaña de pelo recogido y un vestido largo plateado estaba tamborileando con los dedos en la barra esperando su bebida. Se la miró atentamente porque el atuendo lo chocó. No solía ser muy conservador y la mayoría de chicas iban de largo en esa fiesta sí, pero todas iban exageradamente escotadas, luciendo mucha más piel de la que era correcta por etiqueta. Su madre se había encargado de hacer una diatriba de veinte minutos contra las "frescas", y comentando el poco decoro que habían tenido. Si no fuera por eso, no se habría fijado que a diferencia de todas, ella llevaba un vestido plateado que dejaba los hombros descubiertos pero con unas pequeñas mangas que se posaban suavemente en el borde de los hombros. A pesar de ser ceñido al torso le caía en amplios pliegues sedosos hasta los pies. Hacía tiempo no veía una chica tan elegante. Ahora solo faltaba que por delante se hubiera pasado... pero prometía.

-Una cerveza de mantequilla, por favor.

Y de pronto se dió cuenta.

-¿Granger? ¿Qué cojones haces aquí? ¿Y porqué sigues pidiendo esa basura para beber?