N.A.: Hola de nuevo! Como siempre, perdonad el parón de estos meses pasados. Cómo siempre life happens, y no he tenido demasiado tiempo. Ahora vuelvo con un poco más de tiempo, inspiración y con unos cuantos capítulos preparados. ;)
Muchas gracias por la espera, por los reviews, y por incorporar este fanfic a vuestra lista de favs y follows. ¡Un abrazo enorme!
El sol se ponía en el horizonte, escondiéndose detrás de las montañas que se veían a través de los fenestrales de la biblioteca. Hermione no solía despistarse demasiado, pero ese día dejó que su mente divagara, recostandose en el sillón y dando un largo sorbo de su café. Encima de la mesa había una enorme cantidad de papeles y libros, todos apilados alrededor de una hoja a medio escribir. La frase en negrita rezaba "Poción reabastecedora de sangre vs. transfusiones. Ventajas y desventajas de ambos métodos y posibles combinaciones para un mejor tratamiento. Asignatura: Medicina Muggle. Profesor: Rick Bonham. Entrega: 3 de Febrero". Suerte que aún le quedaba una semana. Encima de una gran pila de apuntes, se podía ver el horario de ese semestre:
L-X 09:00- 13:00 Curación de heridas II. Heridas por hechizos.
L 15:00- 19:00 Medicina muggle
M 13:00- 19:00 Enfermedades mágicas
J 09:00-15:00 Fisiología general
V 09:00 - 17:00 Anatomía.
La castaña lo estaba mirando fijamente, hasta que desvió la vista hacia el horizonte, suspirando intensamente y recorriéndose la cicatriz del brazo. Ese mes de enero había sido de los más duros de su educación. No se podía quejar, meses peores había vivido yendo a la caza de Horrocruxes e intentando sobrevivir. La cicatriz era muestra de ello, y por eso la reseguia. Para recordarse que estar triste en tiempos de paz, era sin duda un privilegio. Por una vez en su vida, los problemas que la achicaban eran mundanos, de una univesitaria cualquiera. Pero no por eso, la entristecía menos.
Ese mes se había sentido muy sola sin Oliver que ya se había ido, sin Harry que volvía a estar de expedición con los aurores, sin Ginny porqué tenía los exámenes ahora, sin Ron por qué no le hablaba… y con Malfoy en dos clases cada semana haciéndole el vacío. Ni la miraba ni le hablaba, y obviamente, se regodeaba cuando Lenka iba a buscarlo a la salida de clase, besándose como si no hubiera mañana.
Había intentado olvidar ese beso estúpido pero no podía. Era un beso de lo más tonto, algo que había sido para salir de debajo el muérdago y después ir con Oliver, pero como siempre, volvía y volvía a él. Malfoy, sin mucho ánimo de volver a su rutina silenciosa de compañeros de biblioteca, se instalaba siempre unas mesas más allá, sin tan solo mirarla, ni dar señal alguna de notar su presencia. Tampoco le quería ir detrás. Él sí que tenía una relación en la que estar.
A veces se arrepentía de haber dicho a Oliver que no quería nada. Se arrepentía de haberlo alejado, pero sabía cierto que no podía darle lo que él quería, porque por más cariño que sintiera por él, siempre le faltaba algo.
-¿Hermione?
Una voz la sacó de su ensimismamiento. Cuando se giró para ver a su interlocutor, no vio a otro que a Ronald Weasley allí de pie, con la cara hecha un mapa. El resto de los ocupantes de la biblioteca seguían en sus quehaceres, así que Hermione sólo tuvo que hacer un leve muffliato para poder hablar con su ex-novio.
-¿Ron? ¿Que ha pasado? ¿Todo bien?
-Hermione, yo…
-Ron me asustas
-Hermione, lo siento muchísimo. No sabía lo que hacía. No sabía que pasaría esto, yo…
-¿Ron que pasa? Cuéntamelo desde el principio.- La chica indicó la silla vacía que estaba a su lado, y el chico se sentó.
-Hermione quiero que sepas que no fui yo quien rompió contigo. No era yo mismo cuando todo eso pasó. Ni era yo en las vacaciones de navidad.
-¿Qué quieres decir?
-Bueno, George me hizo darme cuenta que me estaba pasando un poco…
-¿Con la bebida?
-Bueno si, pero la cosa es que no sólo era whisky. Cuando tu estabas aquí, al principio de todo, en una fiesta una noche alguien trajo polvos de Doxy.
-Pero eso es….
-Es fatal, lo sé. Pero lo probé, y mi mundo de pronto no fue el mismo. Acabé enganchado a eso como el respirar. Cada mañana en el café, otro poco con las cervezas de después del trabajo, y tanto otro cuando estábamos de fiesta. No me sentía triste por Fred, no te echaba todo el rato de menos, las pesadillas desaparecieron, dejé de estar cabizbajo porque todos estabais aquí, mis inhibiciones se fueron… Y empecé a hacer todo eso. Las fiestas, Lavender, los gritos… Bueno ya me entiendes. En navidades, cuando te armé el escándalo, estaba fuera de mi.
-Ron no sé qué decirte…
- Déjame terminar. - El chico la miraba con ojos suplicantes, al mismo tiempo que desviaba la mirada para fijarla en las manos de ella, las que tenía cogidas entre las suyas, mientras trazaba círculos con el pulgar- Ahora, he estado yendo a terapia, y Lavender está también. Sólo quiero que sepas que ya no soy esa persona. Y que quiero otra oportunidad en tu vida, porque ahora no es nuestro momento, pero seguramente en un futuro lo será.
Hermione se quedó de piedra, evaluando todo lo que había aprendido ahora. Había sospechado que el alcohol podría tener algo que ver con la actitud de Ron, con los gritos y la locura, pero nada por el estilo.
-Oigo tu cerebro pensar fuerte, Herms.
-Ron necesito espacio y tiempo para asumir todo lo que me hiciste. La herida es profunda - Hermione sacó las manos de entre las del pelirrojo, y lo miró a los ojos, con la vista empañada de lágrimas. - No puedo volver el tiempo atrás y olvidar el daño que me has hecho, la confianza ya no está. Sí que quiero poder ir a tu casa y que no me chilles, que volvamos a construir la confianza que teníamos, y ser amigos. Ir a tomar unas cervezas, poder hablar de nuestras vidas…
-No pido nada más. Sólo que no sientas rencor de Lavender, porque ahora estoy con ella y me ha ayudado mucho. - Hermione se quedó que no sabía si reír o darle una leche. Ron siempre salía con ese tipo de comentarios fuera de lugar.
-Tranquilo, me parece bien estes con alguien que te quiera.- Eso le dolía un poco decirlo en voz alta, pero en el fondo, y por mucho dolor que le hubieran causado, su amigo tenía derecho a ser feliz sin ella. Ron se tiró a su cuello, para abrazarla bien fuerte.
-A mi sigue sin gustarme Wood para ti. Vale que me pasé con las maneras, pero no hace parar ti.- Le espetó taciturno en medio del abrazo.
-No te preocupes, ya no estamos juntos. - Hermione no sabía que le dolía más, que Ron fuera a hacer su vida con otra persona. Ron, de quién había estado enamorada tanto tiempo, o que Oliver ya no estuviera allí.
-¿Ah no? ¡Pues me alegro mucho! - Realmente ese chico no tenía filtro alguno. - ¿Vamos a tomar algo? Seguro que te debes estar aburriendo mucho. Vamos, invito yo.
La abrazó fuertemente mientras sacaba la varita y la agitaba para recogerle las cosas (que manía tenía esa familia con recogerle los libros). Al deshacerse del brazo, se dió cuenta que Malfoy los estaba observando fríamente, con un rostro impasible casi sin parpadear. Hermione se sintió muy incómoda pero aún más, cuando el Ron le pasó un brazo por la espalda, y vió como la barbilla del rubio se elevaba en gesto de desaprobación, para después volver a a su rostro inexpresivo.
Esos momentos la crispaban enormemente. Si tenia un problema, ¡que se lo dijera a la cara! Y además, ella podía hacer lo que le daba la gana, que por algo no tenía a nadie a quién dar explicaciones. Hermione pasó un brazo por la cintura de Ron, decidida a intentar retomar esa amistad, aunque siguiera teniendo una espina en el corazón que le impidiera volver a quererlo como al principio. Con ese abrazo fraternal y sin mirar atrás se fue hacia la puerta, para tomarse unas pintas con su amigo.
Achispada, dando tumbos y aún con una cerveza en la mano, Hermione llegó a la puerta de su habitación. A Ron le había encantado La Ladera, y no había habido manera de parar la fiesta. Luego se añadió Ginny, y hasta Goldstein se había añadido al reencuentro. La adición más peculiar fue Blaise Zabini, quien se había añadido al grupo en algún momento que Hermione no recordaba y se había convertido en el alma de la fiesta en un momento. A la hora de irse, tan caballeroso como siempre, Zabini se ofreció a ir con ella. Se despidió de él en las escaleras centrales, ya que el chico vivía en la otra parte de ese pasillo.
Ahora, delante de la puerta de su habitación y sin acertar a entrar la llave en la cerradura, su cerebro lógico se conectó y se riñó a sí misma por abusar tan frecuentemente del alcohol. Debian para esas borracheras de fin de semana, 'pero no es ni fin de semana, si hoy es jueves', y empezar a beber de manera responsable o pasarse a las sin alcohol. Pero y lo bien que te lo pasas… ¡Shhh!
-¡Shhh tu, no tiegnes niidea de dejjjjarte llevvvarrr, cerebro ehtúpido!- en su estado de ebriedad, se dio cuenta que mantenía una discusión consigo misma, y se puso a reír sofocadamente por bajo de la nariz.- ¡Shhh, shhhh!
Un ruido repentino le hizo encogerse y hacerse una bola protegiéndose la cabeza.
-Granger, ¿qué coño haces?
Hermione levantó la cabeza, para ver la que le pareció la persona más enfadada del mundo. Los ojos de Draco Malfoy la perforaban, rabiosos y ella, viéndole des del suelo con los brazos en jarras, se puso a reír.
-¿Vas borracha?
-Un poquitííín. ¿Tu noooo? ¡Eso si que es noticia! - Hermione se rió, le lanzó una mirada entre seductora y orgullosa, y se levantó de golpe blandiendo las llaves de su puerta. Volvió a intentar abrir, rehuyendo al rubio.
-¿Te parece bonito?
-¿Bonito? ¿Me mmmetí yo en tu viddda cuando tu te desmayaste delante de miii puerta dos vecesss?
-Si, la verdad es que si que lo hiciste, eres una metomentodo, ¿recuerdas?
-Ñi, ñi, ñi.- No se pudo estar de hacerle escarnio cuando entreabrió por fin la puerta de habitación - Ya puedes ir yéndote a tu cuarto, que ha terminado el espectáculo. Tanto interés ahora para después seguir ignorándome. Mira Malfoy, no necesito este drama hoy en mi vida.
-He visto a Weasley. - Draco se apoyó en el umbral de la puerta mientra Hermione entraba y tiraba el bolso en la mesa. Como veía que no se iba a ir, empezó a sacarse los zapatos.
-Yo también.
-¿Y?
-¿Yyyyy, que?
-¿Volveis a estar juntitos? ¿Ya le has perdonado y volveis a ser la parejita feliz?
-¡Pero a ti que te importa! - se enfureció Hermione.- ¿Desssde cuando tengo que darte explicaciones de lo que pase en MI vida? A ti, además. ¿No tienes una novia para pedirle a ella explicaciones de lo que hace o deja de hacer?
Hermione se empezó a desvestir al ver que no pensaba moverse del umbral. Si iba a tocarle las narices, ella iba a ignorarlo como había hecho él todo el mes. La verdad es que le estaba quitando todo el buen humor que había traído consigo.
-No te cortes, eh, Malfoy. Pasa hombre, y siéntate. No es que estés interfiriendo en mis intenciones de dormir la mona o me estés mirando mientras me desvisto.
-Mañana hay clase- le espetó cortante, pero cerró la puerta detrás de él y se sentó ante la mirada estupefacta de Hermione, quien se acababa de quedar en sujetador y cogía la camiseta del pijama. - Me acabas de invitar, ¿recuerdas? No me pongas esa cara.
-¿Y qué? Pues mira, a lo mejor no voy. Tampoco es que fueses a notar mi ausencia de golpe y porrazo. - Se acercó hasta el neceser que colgaba de la puerta del baño y sacó un frasco de poción. Con un trago largo, Hermione recuperó la sobriedad.
-He notado que no has venido a cenar.
-Ron me ha invitado a cenar
-¿Una cita?
-Para tu información, no, aunque no sea de tu incumbencia. Ron tiene a Lavender.
-Y tú estás sola.
-Merlín Malfoy, eres sutil y delicado,¿eh? Si todo lo haces con este tacto…
-¿Qué habéis hecho?
-Otra cosa que no te atañe, pero beber, beber y beber mucho con nuestros amigos. Y con uno de tuyo, si es que los conservas: Zabini.
-¿Has cenado con Blaise Zabini?
-No, he tomado capirinhas con Blaise Zabini. Un buen chico. Nada parecido a ti. No se como terminó en Slytherin. No se parece en nada a ti y a tu egocentrismo, tu superioridad, tu desprecio por todo el mundo.
-¿Así que tienes nueva conquista para tu cama?
- Mira, quién sabe. No está nada mal. Es todo un caballero.
-¿Porque estás enfadada conmigo? - De pronto la cara del chico se había suavizado, pero Hermione no lo vio porque estaba haciendo equilibrios para ponerse los pantalones del pijama. Entre los saltitos y el repentino cambio de tema, se dió con el meñique del pie en el canto de la mesa, y terminó en el suelo, medio llorando de dolor y rabia. Él se levantó, y con un movimiento de varita la elevó, pero aún así la rodeó con los brazos y la depositó en la cama, sentándose a su lado.
-¿ Ahora te las das de caballeroso?¿Porque tienes que estar siempre cuando hago el ridículo? ¿No te bastaron esos dientes de castor que me hiciste?
-No puedes contestar una pregunta con una pregunta.
-No puedes ignorar que me he hecho daño para satisfacer tu curiosidad egoísta.
-No puedes reprocharme nada, porque quita seriedad al grado de dolor que puedas tener.
-No puedes ignorarme todo un mes y ahora venir pidiendo explicaciones.
-¿Por eso estás enfadada?
-No, estoy enfadada porque todo esto es un juego.
-¿Todo esto?
-La gente. Para ti somos un juego. Eres un manipulador.
-¿Tu crees? - Malfoy se acercó peligrosamente hacia ella, recostando las manos en la cama a cada lado de sus piernas
-¡Sigues jugando! ¿Es el reto del mes esto? ¿Vamos a ir besándonos una vez cada mes y después ignorarnos?
-¿Eso es lo que te cabrea?
-Sí y no. Me cabrea que eres un maldito acaparador. No estoy para este juego psicológico de ni contigo ni sin ti.Vete a marear a otra si esto te funciona con ellas. ¿Y por cierto, donde tienes a Lenka?
-¿No quieres que me quede contigo? - ¿Porqué cambiaba de tema cada vez que sacaba un tema interesante ella?
-N-no.- El orgullo le podía más que las posibles, y remotas ganas que podía tener Hermione de que se quedase allí a dormir con ella. Dormir acompañada era agradable, y sin duda echaba de menos a Oliver. Pero por delante de eso, pasaba su autoestima y su orgullo. No pensaba dejarse manipular.
-Bien, porque no iba a hacerlo. - De repente Malfoy se levantó, se dirigió a la puerta y cerró la luz. - Buenas noches, Granger. Ah, y… bonitas bragas.
Maldito y exasperante hijo de una gran veela. ¿Qué había sido eso?
