Gracias por los reviews, favs y follows nuevos.

Espero que no os desesperéis conmigo, porque estamos en un impasse como pasa muchas veces en la vida real. ¡El siguiente llegará pronto!

Un abrazo


Capítulo 18

Ponerse al día del trabajo no era difícil si se pasaba la semana entera en la biblioteca al salir de clase. Las entregas eran interesantes, y las semanas pasaban a una velocidad vertiginosa, acercándose cada vez más a los parciales de principios de marzo. Después de esa noche, y de estar toda la semana pensando en el imbécil de Malfoy, y sólo sacar un notable bajo en Medicina Muggle, Hermione se dio cuenta que se estaba dejando llevar por tonterías y que debía centrarse en la universidad.

No había conseguido ser tan racional para dejarlo absolutamente de lado, pero sí que había encontrado ciertas distracciones, y sin duda, la cantidad de trabajo que tenía le exigía concentración. Por suerte suya, Ginny seguía con muchas ganas de salir de fiesta cada fin de semana. Harry vivía en un mundo totalmente aislado y volvía alguna semana con magulladuras suficientes como Eso le proporcionaba una vía de escape de la rutina y del agobio de las semanas que ya le iba bien. Muchas noches se añadía Blaise con ellas, y a pesar de que muchas veces desaparecía para ir detrás de alguna chica, solía volver, para pasar la noche riendo y charlando.

Las veces que más habían reído había sido cuando por turnos se cubrían unos a otros. No había noche que alguien no intentara ligar con ellos, así que se montaban un espectáculo diferente delante de la nueva conquista. Habían desarrollado una señal para ver cuando estaban cansados de atenciones, Ginny era la que más lo hacía, Blaise el que menos, y se cubrían unos a otros de atenciones no deseadas.

Hermione le había cogido cariño. No estaba al nivel de amistad que tenía con Ron o Harry, pero si que le había ayudado a sentirse menos sola, y por eso lo valoraba enormemente. Además Blaise no era para nada tonto, y seguía fácilmente su ritmo y su humor. Había dejado de pasar las horas de biblioteca en la de su facultad, para pasarlas en la biblioteca central con Blaise y Ginny, quienes también tenían que trabajar hasta altas horas. Ese dia, al verla aparecer con una decena de libros flotando tras de sí, ambos pararon de trabajar.

-A veces me pregunto cuanto te compensa nuestra compañía para venir tan cargada de tu biblioteca. - El toque mordaz del chico le hacía reír.

-Ya sabes que tu compañía siempre lo compensa, y que lo hago por ti, porque me echarías de menos. - Realmente esa amistad, si que le compensaba a ella y le agradecía el soporte emocional.

-Echaría de menos tu capacidad de organizarnos a los dos, y obviamente, que me trajeses café y bollos cada tarde.

-Te vas a poner como un tocino - Le espetó Ginny con la boca llena, mientras él le levantaba la ceja.- Eh, no me mires así. Yo tengo entreno después, y lo voy a quemar. ¿Qué haces tú para quemarlo?

La sonrisa pícara del moreno hizo que ambas le dieran un toque con los libros en el brazo.

-Eres incorregible- Rió Hermione.

-Al menos, no huyo de nadie - Le susurró él mientras se estiraba para coger una tira de regaliz del centro de la mesa.

-Yo no huyo de nadie.

-Que estés en esta biblioteca donde te faltan libros para terminar tus trabajos no me convence demasiado.

-Nadie tiene novia, por si no te acuerdas. Y intenta jugar a dos bandas conmigo. - Hermione se dio cuenta que estaba confesando abiertamente que le atraía Malfoy pero ¿acaso no lo habían dejado claro los dos que allí había algo no resuelto?

-Si lo conocieras un poco mejor, verías como nadie tiene formas extrañas de expresar aprecio.

-No me embauques.

-Nadie no para de preguntar cómo van nuestras fiestas.

-Pues nadie debería venir para ver como van.

-Eres una bruja malvada, porque sabes que si nadie viniera algún viernes de fiesta con nosotros, te irías a casa enfurruñada a dormir.

Se decía a sí misma que no estaba evitando a Malfoy, pero sentir adrenalina cuando iba a buscar libros específicos y lo veía al fondo, en la que había sido su mesa, le instaba a dejar de mentirse. Si ahora él quería volver a estar bien con ella, no le bastaría "confraternizar" en la biblioteca o apuntarse en sus expediciones nocturnas. Estaba hasta el moño de esa actitud, de ese juego que se llevaba. En las dos clases que compartían, Hermione se había alejado de él tanto como podía, e intentaba no compartir nunca caldero con él, y si alguna noche lo veía hablando con Blaise en La Ladera, se alejaba rápidamente. Si que era verdad que desde la última vez que se vieron y después de un ridículo tal, se había acostumbrado a vestirse y arreglarse antes de salir de casa. No era que buscase impresionarlo, ya que Lenka le daba mil vueltas con calidad de ropa, y Malfoy no era precisamente ajeno a la ropa de alta categoría, pero si que lo hacía para sí misma, y las miradas a hurtadillas que recibía del rubio a veces en clase. Sintiéndose guapa se sentía más segura, con la capacidad de comerse el mundo. Como mínimo, y por mas que le pesara al sentirse tan superficial, era un chute de autoestima.

-Hermione - la voz la volvió de golpe a la realidad. Estaba pensando en el cambio que había hecho desde la escuela. Sin preocuparse demasiado, había conseguido definirse un estilo en el que se sentía cómoda.

-Dime.

-Te preguntaba si vendrás conmigo a la fiesta de carnaval.

-¿Por que?

-Para que el disfraz tenga sentido.- Blaise era el triple de coqueto que ella, pero ya iba bien por que daba buenos consejos.

-¿Realmente sigues empeñado en ir de aristócratas? ¿No lo eres ya? - Hermione bajó la vista para seguir pasando a limpio los esquemas y dibujos de fisiología general.

-Puede. Pero es divertido ponerse calzón y casaca.

-¿Pero en qué siglo estás pensando? ¿Downtown Abbey o Maria Antonieta?

-Querida, Luís XV y Maria, ¡evidentemente! Harías una pésima Maria Antonieta. No estás hecha para ser frívola y egoísta. Y yo soy demasiado querido para representar a Luís XVI.

-Si los consigues tu y te ocupas tú de todo, cuenta conmigo. No me hagas hacer a mi el trabajo porque tengo entregas para ese mismo dia, y no puedo estar para ello.

-El viernes lo tendrás en tu habitación.

-¿Porqué quieres ir en disfraz conjunto? - preguntó levantando la vista Ginny, quien hasta entonces había pasado de la conversación.

-¿Quieres la explicación larga o la corta?

-Sorpréndenos.- Lo animó la pelirroja cogiendo una magdalena más y Hermione levantó la vista de sus apuntes expectante.

-Si vas en disfraz en grupo, pierdes originalidad y no destacas de entre la multitud. Si vas solo puedes aparentar ser una persona solitaria y poco capaz de interactuar en un grupo o ser suficientemente cordial para ponerte de acuerdo con otros. Si vas en pareja tienes doble funcionalidad: muchas ya no se atreven a entrarte porque se piensan que ya estás cogido. Las que si que se atreven, pueden ver que tienes buenas amigas, que eres una persona sociable y que valoras tus amistades.

-A veces me das miedo Zabini.- Ginny se lo miró de hito en hito.- Cuando me pregunto porqué estás en políticas, o porqué fuiste a Slytherin, esto me lo responde.

-Gracias bonita. Todo un halago.


Nunca habían celebrado carnaval en el colegio y de pequeña le había gustado mucho. Por suerte, ahora que las fiestas estaban organizadas por estudiantes de todo el mundo, cada fin de semana era una festividad diferente. Si no fuese porque estaba rodeada de superhéroes, militares, Merlines, vikingos, dragones, piratas, hombres lobo, vampiros, veelas, xy otros disfraces igual o más exagerados que los suyos, Hermione se había sentido francamente acomplejada.

Blaise estaba en la entrada de la residencia con un disfraz de color negro con un ribeteado dorado que sólo dejaba entrever que la tela era negra. Si fuese otra persona, habría dudado que el bordado que adornaba todo su traje no fuese de oro puro. Su casaca caía larga hasta detrás de las rodillas, abrochada a partir de la cintura. Los calzones dorados se encajaban en unos calcetines largos y negros, a conjunto con el pañuelo que llevaba atado al cuello, y que le cubría el torso. Los botines, de ribetes dorados y negros destacaban en sus pies, conjuntados con los volantes que le cubrían las muñeca. Con una mano en el bolsillo, y otra que reposaba elegantemente en la empuñadura de una espada, que Hermione esperaba francamente que fuera falsa, Blaise Zabini estaba en la entrada con cara de aburrimiento, que ella reconoció como su cara de escanear las multitudes y evaluar posibles conquistas para esa noche.

Hermione había encontrado su disfraz colgado en el interior de su puerta, junto con las instrucciones de vestido. Si alguien le hubiera explicado que para ese disfraz se tenía que haber puesto un corsé,no se lo habría creído. Su vestido era blanco crudo, y con el mismo ribeteado denso y intensamente dorado que llevaba Blaise. Sus puños de doble volante eran mucho más amplios, abultados y vaporosos que los de Blaise. Mientras que en la bata abierta en la parte delantera el ribete sólo seguía los bordes, la falda y el peto que le cubrían el torso tenían un brocado muy denso. Por otra parte, los pliegues Watteau parecían una pequeña capa que la hacía sonreír. El armazón que le levantaba la falda a los lados, era sin duda lo más incómodo. Ese tontillo era excesivo para sus caderas, pero sin duda le acentuaba las curvas. Curvas que estaban demasiado acentuadas en la zona del pecho, la que la sentía hacer expuesta. El pelo alto recogido no le ayudaba a disimular el busto. Al verla, Blaise se acercó a la base de la escalera sonriente y le hizo una reverencia extendiéndole la mano:

-Mademoiselle

-Monsieur - Hermione le cogió las faldas y le devolvió la reverencia riendo.

-¡No me creo que esta noche todo el campus vayamos al pueblo!

-Ya sabes como nos ponemos con Halloween y Carnaval. Es la única temporada en que nos podemos mezclar con muggles y no parecer freaks. De todos modos, ya sabes que siempre terminamos en La Ladera.

-Si, ya lo sé. Aunque volvamos pronto, me parece muy adecuada la norma de dejar las varitas aquí.

-Si, no está mal. Levantaríamos sospechas si todos fuéramos con palitos de madera en la mano, fuese cual fuese nuestro disfraz.

-¿Has cogido libras?

-¿Dudáis de mi, princesa? Vamos ya, que me muero de ganas de enseñar nuestro disfraz al mundo. Somos la pareja más porno de la noche.

-¿No tienes otro adjetivo para nosotros?

-No. No te engañes. - Blaise estaba muy seductor y se le notaba más que cómodo con esa ropa y siendo el centro de atención.- Si miras a tu alrededor, verás que no hay nadie que no nos desnudando con la mirada, sin importar si son chicos o chicas.

-La verdad es que esta ropa te sienta bien. - Comentó ella ignorando el comentario. - Deberías ir cada dia a clase así.

-Querida, si fuese a clase así cada día, los profesores no podrían dar clase y los alumnos no prestarían atención. Allons, chérie.