Título: Eurus
Summary:La noche en la que nací llovió, había rayos por el cielo y el caer de los truenos se escuchaba hasta en los lugares más escondidos del mundo.
La mayoría de los personajes pertenecen a Cassandra Claire, los demás son inventados por algunas personas de grupos de rol.
Los dejo con la lectura.
Capítulo 1: Consumir
—-Papá—Le digo corriendo a sus brazos él me toma en los suyos y me da giros en el aire, mis carcajadas llenan la playa. Puedo sentir la brilla llegándome a la cara, me bajo corriendo hacia la casa, entro y subo a mi habitación con una sonrisa. Escucho sus pisadas detrás de mi.—No papá, no me vas a encontrar.—Le grito y me meto en uno de los cuartos y me escondo en el closet, aguanto la respiración escuchando como la puerta se abre, veo la sombra de mi padre entrar y una pequeña risa escapa de mis labios. Escucho como sale del cuarto al no encontrarme y salgo para ser atacada por mi padre, rompiendo en risas. Esto es lo único que necesito… Es el hogar deseado, todo lo que quiero. O quizás no, me falta mi madre.
Me despierto sobresaltada al escuchar el trueno fuera de mi ventana, me enderezo en la cama sentándome sobre ella. Veo las gotas de lluvia escurrir por el cristal de la ventana, los rayos iluminan el cielo y caen en el suelo causando incendios en algunos lados y en otros dejando manchas negras, nunca he entendido como es que el fuego puede sobrevivir bajo la lluvia, es como si el agua alimentará la llama de destrucción que ha sido creada por los efectos colaterales de la misma lluvia.
Eso es como una metáfora, creas el arma homicida pero no creas algo que pueda destruirla. Escucho las pisadas fuera de mi habitación, hago una meca y me pongo ropa para irme a entrenar. La puerta se abre cuando termino de tender la cama, alzo la mirada y lo miro directamente a sus ojos negros como el cielo del infierno.
—Eurus… pensé que estarías aun dormida—Niego con la cabeza y mi mirada se dirige hacia la ventana, la lluvia está en su pleno apogeo y así seguirá por un largo tiempo.
—Dijiste que entrenábamos al amanecer.—Murmuro volviendo mi mirada hacia él—Supongo que eso es ahora, aunque parece ser que nadie imagino que iba a llover. Pero no dejaremos que eso interfiera… ¿Verdad, padre? La lluvia no evita que las cosas sucedan—Paso por su lado sin verle a la cara, camino y veo los cuadros colgados en la blanca pared. Fotos de mi padre, mías y de los dos juntos.
No conozco el rostro de mi madre, solo la he imaginado en sueños como si fuera más bien o flash back de lo que en realidad paso; siempre que duermo la veo a ella con sus labios pintados de un rojo cereza, las ondas negras cayéndole a los lados del rostro y sus ojos negros brillando mientras me miran a los ojos; la he dibujado pero mi padre nunca me dirá así es ella o solo es un invento mío por tener una figura materna a la cual aferrarme.
Entro a la cocina viendo directamente el fefrí, cuando era niña mi padre tenía dibujos míos colgado en él, pero después del incendio todo cambio incluyendo esos pequeños detalles en donde había cosas que recordaran la inocencia de un niño. Yo jamás volví a ser inocente después de lo que hice.
Prendo la estufa para que se caliente el agua del té, veo el agua comenzar a sacar burbujas en señal de que ya está lista, paso mi mano por arriba de la olla sintiendo el vapor en la palma.
Cierro los ojos sin ninguna fuerza; comienzo a pensar en mi infancia y me transporto hacia alla.
Corro de Lexy riendo mientras escucho sus ladridos a los lejos, es mi perrita solo un año más grande que yo. Mi abuela Lilith suele traerlos cuando me viene a cuidar, perro Axel corre un poco más atrás de ella. Los dos son de color negro, solo que Axel tiene manchas castañas y los ojos miel, mientras que Lexy los tiene negros. Corro hacia ella y le agarro la cara entre mis manos mientras Axel me lame. Miro a mi padre venir a lo lejos y me alejo de los perros con velocidad; a él nunca le ha gustado que juegue con los perros.
Entro corriendo a la casa y me siento frente a la chimenea. Escucho que mi padre entra y cierro los ojos con fuerza.
-¿Por qué jugabas con los perros Eurus?—Lo volteo a ver y me encojo de hombros.
-Abuela Lilith dijo que podría jugar con ellos, que no te enojarías. —Lo miro a los ojos.—Supongo que lo siento.
Mi padre suelta un bufido y niego con la cabeza, volviendo la mirada al fuego abrazador que se encierra en la chimenea, bailando como las olas del mar al pegar con las rocas. Tan bello y tan destructor como la vida misma.
Estiro la mano para tocarlo, y cuando creo que estoy a punto de tocarlo… La mano de mi padre me detienes.
-No Eurus, te puede lastimar. —Sin voltear a verlo me levanto y sigo mirando fijamente las llamas, doy media vuelta y veo dibujos de Axel en la mesita, tomo uno y lo lanzo al fuego sonriendo cuando este hace su trabajo y comienza a consumir el dibujo dejando solo cenizas negras a su paso.
—Eurus—Salgo de mi ensoñación cuando mi padre me llama, lo volteó a ver y él señala la cacerola donde hierve el agua—Se quema.
Miro por unos segundos como las burbujas salen a la superficie, antes de ir a apagarlo. Me acerco al estufa lentamente y apago el enchufe con la misma velocidad; veo el fuego desaparecer y no puedo evitar preguntarme si así de rápido lo apagaron años atrás, bueno la gran diferencia es que ese incendio casi consume toda una casa.
—¿Gustas té, padre?—Lo volteo a ver mientras sostengo la cacerola con un trapo seco.
—No, Eurus—Niega con la cabeza, su ceño se frunzo por mi actitud del día de hoy. La última vez que actué de esa forma, mi berrinche cobro la vida de inocentes.
—Bien.
Pero siendo honesta…. ¿A quién le importan los inocentes?—
