No se si también os pasa, pero las noches de carnaval siempre son una locura.

Gracias otra vez a todos los nuevos (y a los viejos, obviamente!) favs y follows, un abrazo.


Capítulo 20

Draco se miraba a Lenka con una sonrisa de oreja a oreja. Por más que dijeran, ella era así, y las fiestas la excitaban. La volvían eufórica. Y en cierto modo, eso le gustaba. Alguien que no estaba atormentado por los horrores vividos, alguien fresco y nuevo. Verla bailar con la pelirroja le hizo hasta gracia, ya que a cada cual, peor. Iban cuesta abajo y sin frenos, desbocadas con ganas de bailar hasta la última pulsación. Por un momento se preguntó si realmente esa gracia que le despertaba era por cariño o por amistad. Pero era mejor no seguir pensando en eso, porque cada vez que pensaba en ello, la cara de Granger le venía a la cabeza.

Potter se había perdido entre una maraña de futuros aurores, todos claramente reconocibles por los cortes y magulladuras que tenían en la cara. Cuchicheaban y reían como una panda de hienas. Si no lo hubiese sabido, diría que más que los protectores del mundo mágico eran un grupito de quinceañeros.

Zabini le estaba contando sus últimas batallas mientras estaban sentados en unos sofás blancos y sorbían de una copa de balón llena a rebosar de gin-tonic. Ya que se mezclaban con los pueblerinos, al menos disfrutaban de las bebidas muggles. Cuánto habían cambiado… Si unos años atrás alguien le hubiera dicho que estaría allí, rodeado de muggles, que su novia sería la nueva bestie de la novia de Potter, y que le había parecido el mejor plan del mundo salir por carnaval sin su varita, habría hechizado al desgraciado que se hubiese atrevido a insinuar tal necedad.

Pero aquí estaba todos, después de todo, haciendo un esfuerzo para dejar atrás esos prejuicios. No era fácil. Esa educación había estado siempre allí, presente en su vida, y no podía borrar 20 años de odio. Lo que sí que podía entender eran sus errores, y ver cuánto dolor había causado.

-No me estás escuchando.

-No, tienes razón. ¿Me decías?

-Decía que tengo que dejarte, porque Hermione me está dando la señal. - Blaise se levantó dejando la copa en la mesa baja que separaba los dos sofás donde se sentaban.

Desde que habían entrado, Granger no había ni llegado a los sillones. Se había parado a charlar con un pirata que le había regalado una bebida, y con quién hacía más de 20 minutos que seguía hablando. Draco pensaba que ese pobre desgraciado era hasta más feo que Weasley, que ya era decir mucho, pero se preguntó si la chica tenía un fetiche por los pelirrojos. Había visto como el pobre diablo le seguía el ribete dorado del vestido y ella le seguía el rollo, riendole las gracias. No la había visto sonreír en toda la noche, pero ahora ya le parecía exagerado. Se toqueteaban excesivamente para su gusto, y ella no paraba de ponerle la mano sobre la espalda.

De pronto, Blaise la agarró de la cintura llevándola unos centímetros hacia su lado y se incorporó a la conversación desde detrás de ella, abrazado a su cintura y dándole pequeños besos a lo largo del cuello. La cara del pirata había cambiado de golpe, y ya no parecía tan risueño como antes. Draco no pudo oír la conversación pero en un momento tuvo a una Granger enrojecida y a su amigo quien tenía un brazo por encima de los hombros de la chica, sentados en el sofá de enfrente, riendo abiertamente e ignorándolo, a pesar de su cara interrogatoria.

-¿Le has visto la cara?

-Ha sido espectacular Yo creo que se pensaba que ibas a darle una paliza.

-No impongo tanto.

-Bueno, tengo que confesarte que la idea del disfraz ha surgido su efecto.

-Ya veo, mademoiselle, así que ahora sí, ¿no?

-¡Yo no dije nada! ¡Fue Ginny! - Draco ya no pudo más.

-Ehem.- Ambos amigos se giraron para mirar su cara de estupefacción. A Granger se le había desvanecido la sonrisa, y Blaise se estiró para recoger su gintonic e invitarla a un sorbo.- No es que me importe, pero ¿una explicación?

-Si vinieras más con nosotros sabrías la técnica de la señal.

-¿Qué técnica es esa? - De pronto al lado de Draco se desplomaron Ginny y Potter, al mismo tiempo que Lenka se sentaba en su regazo y preguntaba.

-Cuando vamos a La Ladera, normalmente recibimos más atenciones que las que deseamos. - Empezó Blaise.

-Así que un día desarrollamos la técnica de la señal. - Ginny explicó desde su lado invitándose de su copa.- Si nos cansamos de nuestros interlocutores, o estos dos ligoncetes de aquí ven que no les interesa esa persona, simplemente con ponerle la mano en el hombro, de pronto uno de nosotros aparece, y monta un numerito.

-Fácil, sencillo y evitando hacer daño a nadie. Así no tiras los ánimos de esa persona al suelo y es más limpio- Granger no pudo estarse de añadir la coletilla.

-Además de ser muy divertido.

A Draco sólo le apetecía apartar el brazo posesivo de Blaise de encima los hombros de ella. Con Lenka encima era más fácil retener el impulso, y la abrazó también, sin saber si lo hacía para restregárselo a Granger o para reasegurarse él. Con una sonrisa muy cortés, su amigo se acercó a la mejilla de ella, y dándole un suave beso la instó a que se separasen:

-Querida, me clavas el armatoste este que llevas en la cintura.

-¡Oh perdón! Mira, aprovecho y voy hasta el bar a servirme uno de estos, que no bebemos cada día. ¿Alguien más quiere? - Granger sonrió a las manos alzadas y se fué, haciéndose espacio con la estructura que llevaba a banda y banda de la cadera.

Podría estar más guapa, pero no más apetecible. Draco podía ver como todos la desnudaban con la mirada cuando pasaba. Incluso a él le había costado reconocerla en un primer momento, cuando la había visto abrazándose estrechamente con Blaise. No tenía reclamo alguno sobre ella, y no pensaba tenerlo, pero esa escena le había hecho hervir la sangre, ligeramente. Bueno, más que ligeramente, pero no iba a confesarlo. ¿Por qué notaba esa envidia de su amigo? ¿Por qué no podía ser feliz con su chica, y no estar pensando en Granger también? Admitir que sentía algo por ella, algo más allá que las ganas de quitarle el vestido lentamente y tumbarla sobre su cama, no iba ni a valorarlo. Ella había dejado claro que no iba a seguirle la corriente, y él no iba a cambiar. Pero ella tampoco había estado nada cómoda con él y Lenka ahí, y Draco se preguntaba si era por su mera presencia, o por el historial que ya acarreaban. No iba a negar que la chica no le llamara la atención, pero tampoco iba a perseguir a quien seguidamente lo rechazaba, y menos con Lenka por el medio.

Había visto muchas veces a su padre salir por la puerta, sin entender bien qué estaba pasando, y ver a su madre con cara de resignación frente a la chimenea. Esas noches no compartían nunca el lecho cuando Lucius volvía a horas intempestivas. Había cosas en las que habría seguido a su padre a pies juntillas hasta el fin del mundo. Las infidelidades no eran una de ellas.

Draco se miró a Lenka repetidamente desde su sitio, viéndola bailar de nuevo, ahora ya en corrillo con todos, y dándose cuenta del cariño que le profesaba. Le había contado los dos besos que se había dado con Granger. Ella le había contado que en fin de año se había besado con su prometido. Ambos decidieron hacer borrón, y ver que en el fondo, su relación estaba condenada al fracaso, ya fuese por el futuro matrimonio de Lenka, o porque Draco decidiera no seguir con ello. Lo habían hablado diferentes veces y sabían que su relación era de todo menos estándar. No era un cortejo. No era un noviazgo. Eran muy buenos amigos, que se habían encontrado en momentos difíciles y se habían ayudado con cariño y compañía. Draco le agradecía que hubiera estado allí para él, y que le hubiera ayudado con la meditación para dejar de irse a beber en ese estado cada noche. Pero aún así, Granger, Granger, Granger y su maldita insistencia para no salir de su cabeza nunca.

-Eh Blaise. - Draco intentó llamar la atención de su amigo.- A Granger le han vuelto a tirar los tejos en la barra. Te está haciendo la señal.

-Oye Draco, ve tú, ¿no nos ves en plena conga? - el grupillo se alejaba al ritmo de la música.

Enderezándose la toga, Draco tragó saliva y fue hasta la barra del bar. Mientras se acercaba, vio que el chico seguía incesante en su esfuerzo.

-Señorita, tiene usted mucha clase, ¿me concederá un baile después? - Draco bufó viendo el lamentable intento del chico. Granger sin duda estaba poniendo cara de estar entretenida, pero el brazo en el hombro de él era claramente un indicio de la necesidad de rescate. Cogiendo aire y deslizando la mano por la que ahora era su pelo moreno, Draco le pasó una mano por la cintura, y se situó elegantemente al lado de la doncella del .

-Mi amor, ¿no me vas a presentar a tu amigo?- Notó como la chica daba un respingo al verlo a él y no a Blaise, pero la cara le cambió rápidamente a una sonrisa para poder alejarse de esa situación.

-Oh amor, mira si, te presento a … ¿John, me habías dicho, verdad?

-Johnatan.

-Johnatan, encantado. Draco Malfoy. Ex-mortífago, anfitrión del mismísimo Señor Tenebroso durante meses. - Extendió la mano con su sonrisa sardónica habitual. El otro, abriendo los ojos como platos y sin quitar la vista de Granger o de la mano que la envolvía por la cintura, se la apretó. Draco, sin hacerle algún tipo de caso, la miró a ella intensamente.- Llevabas tanto tiempo que pensaba tendrías problemas con las bebidas de todos, cariño.

-No, ya las estaba trayendo.

-Johnatan, ha sido un placer conocerte. - Lo despachó con la mirada, y movió gentilmente a Granger fuera de su abaste, aún sin dejarla ir. Mientras el otro se iba, no pudo dejar de echar un bufido.- Adiós, adiós. Vaya perdedor.

- Gracias Malfoy, cuanto tacto has tenido con el pobre chico.

- Se dice de nada. ¿Siempre eres tan desagradecida?

- ¿Y tu tan snob? No importaba asustarle con esa pose de el gran mortífago malote.

- Me tenía que imponer de alguna manera para salvar a mi amorcito, ¿no?

- ¿Y crees que esa era la mejor manera?. No tienes remedio.- Hermione se dispuso a coger las bebidas sin zafarse del abrazo.- Al menos te lo tomas con humor...

- Déjalas un momento, Granger. Me pido una para mi y te ayudo con el resto.

Mientras esperaban, y casi por lo que le pareció un acto reflejo, ella se recostó contra su hombro, y cerró los ojos. No quería ser pervertido, pero desde ese ángulo podía ver perfectamente el canalillo de la chica, totalmente apetecible. Además no dejaba de sentir ese olor a vainilla que emanaba de su pelo, y sin darse cuenta, entrecerró los ojos y respiró profundamente mientras reposaba la barbilla en la cabeza de ella. El contacto de la chica era sumamente calmante, y sólo el roce de su mano en el costado le provocaba un subidón de adrenalina. Estaba tentado a estrujar la mano, a devorarla y sentir cada parte de su cuerpo. Pero tenía que mantenerse firme. Lenka seguía siendo parte de su vida.

-¿Porqué me has evitado?- le parecía que esa pregunta la había hecho otro y no él, a pesar de oír su propia voz.

-Creo que no terminas de percibir demasiado bien la realidad, Malfoy.- No había cambiado de posición, pero ahora notaba como una mano pequeña y fría estaba encima de la suya, y abrió los dedos para dejar la posibilidad que se entrelazaran. La mano de Granger encajó perfectamente con la suya. -TÚ me has estado evitando. No sé qué esperabas de mi. ¿Que viniera detrás de ti como un perrito faldero?

-En el fondo…si.

-Pues qué bonito. - No se había movido aún. Draco no quería pensar qué pasaría cuando empezase a chillar y a echarle en cara lo mala persona que era. En cierto modo, lo estaba esperando, pero allí seguía, con esa mano entrelazada y con la cabeza apoyada en su hombro.- Qué manera de hacerme querer pasar ni siquiera un minuto contigo, si no me vas a tratar con un poco de respeto, diciéndome las cosas claras.

-¿Qué quieres que te diga Granger? Nunca he sido de los que buscan.

-Pues yo no soy tampoco de las que buscan, Malfoy. - Había levantado la cabeza, y ahora lo miraba fijamente. Cuando le puso una mano encima del corazón, se podía notar las pulsaciones desbocadas pero no se atrevía a articular palabra porque esos ojos canela, tan sinceros y tristes, lo tenían perplejo.- No soy ni de las que buscan, ni de las que les gusta jugar a esta manipulación psicológica, ni de las que creen que algún día el capullo se convertirá en una persona normal. Sé como eres, pero no pretendas que sea como tú. Ya he tenido suficiente dolor en mi vida, como para aguantar estos juegos que me lían la cabeza. - ¿Siempre era tan sincera y directa, esta mujer?¿Y tenía que dejarlo con esa mala sensación en el cuerpo?- Ya te lo dije, no puedo con estos jueguecitos, por mucho que me de con un canto en los dientes por seguir pendiente de ti.

-No puedo ofrecerte nada yo ahora. - Draco con ese susurro le envolvió la cintura con los dos brazos y reposó la punta de la nariz en la de ella, demasiado tentado a besarla. La miraba intensamente a los ojos, y de refilón vio cómo se mordía el labio.

-¿Me has visto pidiéndote algo?

- Pues pide por esa boca. Dímelo tú a la cara para que yo lo sepa.

- Hace tiempo si que te pedí una tregua. Por mi sigue en pie, si tu quieres.- Había esquivado la doble intención. Se inclinó para salvar aún más la distancia y para poder murmurar contra sus labios intentando despertar una reacción.

-No sé si sólo es eso lo que quiero. -Podía notar los labios de ella allí, a un escaso milímetro, y su respiración entrecortada, pero no iba a dar el paso.

-Pues cuando sepas qué quieres, vienes.- Le dió un beso fugaz pero intenso que lo dejó paralizado y se zafó del abrazo con una sonrisa entre triste y desafiante.- Ya sabes donde estoy - puso distancia y recogió la mitad de las bebidas de la barra- Te toca a ti llevar estos.