N.A.: Muchas gracias otra vez a todos los nuevos y viejos favs, follows y reviews. ¡Me dais unas alegrías tremendas! Espero que os guste. Un abrazo :)


Capítulo 21

Draco no se consideraba una persona apegada. No solía necesitar de nada ni de nadie para hacer su día a día. A pesar de estar seguro de eso, durante los meses siguientes se sintió solo. Sintió que los atardeceres en la biblioteca se le hacían melancólicos, que sus compañeros de caldero siempre eran insulsos, y que los fines de semana sin clase se le hacían eternos. Y llegaba un punto que no sabía si era porque la boda de Lenka se acercaba, o por que Granger le estaba haciendo el vacío oficialmente. Lo que si sabía con toda seguridad, era que febrero y marzo le habían pasado como una eternidad, y no podía esperar más hasta las vacaciones de pascua. La nieve se había disuelto ya, pero el frío persistía.

Esa tarde de domingo, sonrió mientras se recostaba contra su sillón preferido de la biblioteca y se miró su trabajo a medio hacer de Composición: clasificación e identificación sobre el Veritaserum. No era su asignatura preferida, pero era un reto cada día, y eso le encantaba. Tenía que admitir que una asignatura que no terminaba de entender por qué la cursaba, pero que en el fondo le fascinaba era Medicinas Muggle. ¿Cómo podían haber desarrollado tales medicinas sin conocimiento alguno de pociones o de magia? Si un compuesto lo fascinaban eran los fármacos antineoplásicos. Su profesor tenía una teoría muy interesante para una investigación donde se pudieran combinar pociones y estos fármacos.

Desde que había entrado en la carrera, Draco cada vez más se planteaba aplicar sus conocimientos no sólo para la venta de pociones en un apotecario, sinó trabajando para San Mungo. Suponía que era el efecto de compartir tantas clases con los de Sanación. Sin duda había cogido esa carrera para hacer algo con su tiempo y no tener que coger las riendas de Malfoy INC. Su madre lo llevaba demasiado bien como para ahora tener que entrar él en esos temas tan banales. Pociones le gustaba, y los dos años se le iban a hacer cortos. A lo mejor cuando terminase podría hacer algo en Psicología, Legeremancia y Oclumancia. Se encogió de hombros instintivamente al pensar 'por qué no'.

'Por qué no' había sido una constante últimamente. Por qué no ir al viaje de pascua, por qué no tocar a la puerta de Granger para comerle la boca, por qué no seguir como antes y dejar de convertirse en un blandengue, por qué no dejar estar lo suyo con Lenka si ya se terminaba, por qué no seguir como estaba, por qué no dejar de pensar en esas tonterías…

Suspiró profundamente al darse cuenta que no lo habían educado para estar comiéndose la cabeza de esa manera, como un cualquiera. Si algo le habían enseñado en casa siempre, era a no tener sentimiento alguno, pero ahora era un blandengue más. No necesitaba el contacto físico como los estúpidos Blaise y Granger, tocándose y abrazándose todo el dia, que asco le daban, pero si que se estaba planteando contínuamente todas esas necedades. ¿Cómo podía llevar diez minutos pensando esas memeces?

-Draks tienes cara de no estar en este mundo.- Su novia se acababa de desplomar a su lado, recostando la escoba en la mesa. No pudo estar de reírse del aspecto que tenía, toda recubierta de fango y con hojas en el pelo

-Tu tienes cara de haber comido lodo.

-Llueve, por si no te habías dado cuenta.

-No, no me había percatado. Hechizos aislantes y metereológicos en la ventana. ¿Ha ido bien el entreno?

-Si, genial. ¿Tu has terminado el trabajo?

-No, aún me queda, estoy a medias de…- pero Draco nunca le pudo decir cuánto había avanzado, porque de pronto, con la cara iracunda y los brazos en jarras, la bibliotecaria empezó a chillarles.

-¡DESVERGONZADOS! ¿QUÉ OS CREÉIS QUE ESTÁIS HACIENDO? ¿PARA QUÉ TIENES UNA VARITA? ¿TANTO TE CUESTA HACER UN FREGOTEGO? ¡BARRO EN LA BIBLIOTECA! ¡FUERA! ¡FUERA!

Lenka se levantó ágilmente y poniendo cara de soslayo, cogió la escoba para dirigirse hacia la puerta. Draco empezó a recoger los libros desganado, lanzándole el hechizo para quitar la suciedad de la ropa y la escoba, mientras se preguntaba si podría volver a la biblioteca o le prohibiría la entrada. Suponía que si un domingo por la mañana le traía a la bibliotecaria un mocca con vainilla le perdonaría esa pequeña transgresión.

Por suerte entre que su facultad no estaba demasiado lejos de la residencia, y que los árboles el camino que los llevaba hasta allí tenían un hechizo impermeable que no dejaba penetrar la lluvia, así que podrían ir perfectamente andando hasta allí y despejarse antes de la cena. Ambos iban andando meditabundos hasta que Lenka rompió el silencio.

-Creo que estaría bien que fueses al viaje este que organizan los de segundo año para las fiestas. Podrías volver a conectar con Blaise, y relajarte un poco, que si sigues así de estresado no vas a llegar a los finales vivo.

-He pasado épocas de más estrés que unos exámenes finales, no te preocupes - contestó Draco sardónico.- Además, no me apetece demasiado ni el sol, ni Bora Bora. Ja sabes que yo soy fiel a la isla que compraron mis padres en las Seychelles y a Fiji.

-Venga, no seas llorica, Bora Bora está muy bien, y lo sabes. Dame otro motivo.

-Me da pereza la gente.

-Puedes no estar con gente.

-Me da pereza el estilo "beber-hamacas- piscina-playa- juegos de beber- beber- gente irresponsable - playa y repetir en ciclo".

-Dímelo con un tono que me convenza.

-Tengo que estudiar para los finales.

-Te quedan tres meses para los finales.

-Mi piel de porcelana no tolera bien el sol.

-Mentira, si te pasas todas las vacaciones que puedes ahí al lado. Dime realmente por qué no quieres ir.

'Granger' resonó una voz muy grave en su cabeza. 'Granger mirando fijamente la Marca como cuando lo hacía en la biblioteca'. 'Cuando eramos algo parecido a amigos' Draco le lanzó el brazo por encima de los hombros para no tener que mirarla a la cara cuando le diera la otra razón.

-Porque sabes que no soy bien recibido en multitudes. Todo el mundo sabe quién soy y si me quito la camisa, mi antebrazo lo confirma aún más.

-Draks… ¿Sabes que eso no fue culpa tuya, verdad? Eras un niño, por Circe.. Piensa que hay gente de todo el mundo, y les interesa entre poco y nada. Si saben algo, pueden saber de qué bando estuviste, pero te parece que te juzgarán ¿si no saben nada? Piensa que hay gente de sitios donde están mucho peor de lo que habéis estado vosotros. Además, si tanto te preocupa, la mitad de los ingleses no van.

-¿Ah, no?- intentó parecer desinteresado.

-El otro oí que Abbot, comentaba que de tus antiguos compañeros no se habían apuntado nadie más que ella, un tal Anthony Golbestein, y Blaise. Creo que es por qué hay alguna boda o celebración. No me enteré de mucho más porque la verdad, me importa poco. ¿Sabes que esta chica ya se ha hecho a media universidad? Vaya loca.

-Uf tienes razón, no me podría interesar menos,- ya llegaban al comedor y el olor maravilloso de diferentes carnes y condimentos les llenaron la nariz. Le dió un leve beso en la parte superior de la cabeza mientras entraban. En ese mismo instante, Granger bajaba la escalera de dos en dos saltando como una niña, aunque al verlos se ensombreciera levemente su rostro. Mientras Lenka dejaba la escoba en el armario, Draco le sostuvo la mirada altivamente, para encontrarse con otra igual de orgullosa. Al llegar al final de la escalera, ella se giró impasible y entró en el comedor.

-Ella tampoco va, si es lo que te preocupa.

-Sabes que no me preocupa.

-Lo que yo sé es que últimamente estás más distraído.

-No es por eso.

-Si tu lo dices…

-Yo lo digo. No me cambies de tema. ¿Qué se supone que tengo que hacer en las vacaciones estas?

-Pues por lo que parece, muchos juegos de conocimiento, quidditch, bebidas de todos los colores con frutas, tomar el sol, mucha playa, surf, discotecas, comer…

-Me lo pienso si eso te hace feliz y vamos a cenar ya,¿vale?

-Lo que me haría feliz es que no te quedes aquí sólo estudiando como un condenado mientras toda la universidad se va a tomar el sol. Ya sabes que yo voy a casa, que tenemos pruebas de banquete y … - Lenka se cortó al llegar a su mesa habitual, donde ya estaban todos los otros Natts haciendo barullo y tan o más sucios que ella.

-¿Sabes que no pasa nada verdad? Puedes hablar de él, no es que vaya a enloquecer de celos.

-Mira pues a veces me gustaría. - Le susurró ella mientras se servía verduras, Draco notó el cambio en su tono, y sabía que estaba decepcionada.

-Len yo ya sabía dónde me metía… A lo mejor serías tú quien debería dar una oportunidad a Pavel. Deberías aprovechar estas dos semanas para conocer a tu futuro marido.

-¿Y después, QUÉ? Draco… ¿y si no me cae bien?

-Len, ya le comiste la boca una vez.- La chica le lanzó una mirada cargada de ira y sorpresa.- No es un reproche. Sólo digo que mal, lo que se dice mal de todo, no te puede caer. - Draco vio la niña que tenía delante, mayor que él pero de 20 años al fin y al cabo. - ¿Por qué no te coges estas vacaciones como un momento para conectar con él?

-¿Y tú qué?- levanto ligeramente ella la voz. Se lo miró largo y tendido mientras Draco se metía una tostada en la boca para disimular el nudo que tenía en la garganta. Ya sabía que venía, pero lo que no sabía era si lo quería.

-Yo nada.

-Me refiero a… nosotros qué.

-Pues nosotros, nada. ¿Ya lo sabíamos esto no?

-Sí pero no significa que quiera dejar de estar contigo.

-Len, puedes estar conmigo siempre que quieras, sólo que no habrá nunca nada más.

-De verdad que no te entiendo cómo puedes ser tan frío. Es cómo si sólo me quisieras por el sexo.

-¿De verdad quieres hacer esto aquí? - Draco se veía venir que podían armar una escena. Ya se habían encogido y susurraban furiosamente, pero no podía dejar de ser muy consciente que a su alrededor había mucha más gente de lo que quería.

-¡Hago esto dónde me da la gana! - chilló ella. Algunos Natts se giraron, pero sin atreverse comentar. Suspiró profundamente antes de responder:

-Mira, yo lo que hago es adaptarme a las situaciones de mi vida. Hago lo que quiero hacer, y aprovecho todas las oportunidades que puedo con las limitaciones que tengo. Si sólo es hasta aquí y es así de circunstancial, es lo que tenemos que hacer. Este verano te vas a casar, pues hasta entonces que podemos disfrutar del sexo, de la compañía y de uno del otro. ¿Quieres que termine antes? Pues termina porque no te voy a obligar a nada. Sólo te estoy diciendo que le des una oportunidad a este pobre chico, porque si vas a pasar el resto de tu vida con él, más te conviene conocerlo un poco.

-¿Siempre eres tan indiferente a todo en tu vida?

-No soy indiferente. Todo tiene un fin, y por eso me gusta disfrutarlo puramente mientras dure, sin mancharlo con melancolía, sin arrancarme el corazón de desesperación.

-Eres un tipo raro. A veces dudo hasta de la existencia de tu corazón.

-Lo sé. Y por eso soy un ídolo de masas. - Draco le robó un beso que la hizo sonreír levemente.

-Hagamos un trato.

-Miedo me das…

-Hagamos un paréntesis, y yo doy una oportunidad a Pavel estas fiestas.

-Vale. No quiero que pienses en mi ni un minuto de estos días. Que los disfrutes. Y si eso, al volver seguimos.

- Vale.

-¿Y a cambio?

- A cambio vas al dichoso viaje este y dejas de ser un paliducho solitario.

-¿De verdad vas a jugar esa carta?

-Si, por qué no. - sonrió picarona pasando ya al postre.

'Por qué no'. Ahí estaba otra vez ese mantra. Draco creía en la importancia del lenguaje. Las palabras no salían así cómo así, y la casuística era tal que no podía ser azaroso.

-Vale, iré. ¡Pero nadie me obligará a pasármelo bien! Y no pienso compartir bungalow.

-Vale, niño consentido. ¿La cama esta noche si que la vas a compartir, no?

-No.- Draco le dió un leve beso en la comisura de los labios, tentándola y acercándose a ella seductivamente. - Ya que sólo quiero sexo de ti, vas a dormir en el suelo.

-Mira que eres malo, Draco Malfoy.

-No sabes cuánto.