N.A: Espero no hacer enloquecer vuestras ganas de verano como he hecho con las mías. ¡Gracias a todos los nuevos favs, follows y reviews fantásticos que me habéis dejado! ¡Seguimos!
Si algo desesperaba más a Draco que los aeropuertos muggle, eran las colas para coger trasladores. Ataviado con una camisa de hilo y un bañador negro hasta la rodilla, se preguntaba porqué había decidido ir ya cambiado para coger el transportador, con el frío que hacía en Inglaterra. Aún se estaba preguntando porqué había decidido ir con los de su clase en lugar de cogerse las vacaciones de pascua para ir a estar en su isla de las Seychelles. En el fondo, iba a hacer lo mismo: tumbarse en la arena o las tumbonas de al lado de la piscina, nadar y beber cócteles poco dignos, de colores variopintos y sabores afrutados. Esperaba que el estilo del bungalow fuese individual y sólo conectado a tierra por el eje principal, como el del hotel que habían comprado años atrás sus padres. Cómo tuviera que dormir en un edificio de hormigón y rodeado de sus compañeros… SE IBA.
-¡Eh Malfoy! - Draco se giró para ver quién llamaba su atención. Uno de los Natts que iban al viaje le hacía señas para que se acercase a coger el transportador con ellos. - ¡Este viaje va a ser brutal, tio! - Con una sonrisa maléfica y levantando las cejas chocó los cinco con él. - Nos vamos a poner las botas.
Cuando oyeron la señal, todos los chicos que se concentraban alrededor de la mesa cogieron el chupito que estaba situado en una bandeja, el suelo empezó a desaparecer bajo sus pies, y Draco notó la típica sensación de un gancho agarrándolo de la barriga. Cuando abrió los ojos otra vez, se encontró a sí mismo y a otros 150 estudiantes en el recibidor del hotel en plena mañana calurosa, chupito en mano y con unas agradables señoras repartiendo collares de flores. Que bien empezamos…
-¡Brindemos! ¡Por unas vacaciones inolvidables!- Vació el vaso de golpe, intentando no pensar demasiado en el caos organizativo que tenía delante. El organizador del viaje, pareció haberle leído la mente.- A ver, ahora vamos a organizarnos por habitaciones, y os pasaremos el horario. Ya veréis que todo es opcional, y si os queréis pasar el dia tumbados es vuestra decisión, ¿pero realmente os vais a perder la fiesta del año? ¡Os esperamos con el bañador puesto en la piscina en media hora!
Después de pelearse con el de la recepción y haber conseguido una habitación sólo para él, se desplomó en la cama contemplando, casi complacido, el buen gusto de sus compañeros de clase. No estaba nada mal: paredes y suelos de madera oscura, una cama de color blanco impoluto a excepción de un cubrecama marrón con adornos tikis a los pies y una colección de cojines marrones, naranjas y morados, además al lado tenía unas flores blancas en un jarrón alargado encima de la mesita de noche, un armario empotrado al lado de una puerta principal, y otra puerta que suponía que era el baño. Los fenestrales, enmarcados por unas cortinas de hilo blanco le dejaban ver que su habitación, por suerte, daba hacia la playa. En la terraza tenía un conjunto de sofàs y sillones alrededor de un cuadrado de granito preparado para albergar una hoguera donde quemaba un fuego frío. Sentado allí fuera, se dió cuenta que por debajo de la zona más alejada de la terraza, de la cual bajaban dos escaleras, pero sólo una de ellas conducía a la playa, ya que la segunda se adentraba dentro de una piscina tan grande como la habitación. Aunque le apeteciera quedarse allí oteando la playa del fondo, decidió que tenía que atenerse a su promesa, así que se movió para encontrar al resto de compañeros de clase.
En la piscina principal, ya estaban todos de lleno en el ambiente. Mientras que algunos se habían apoderado de las tumbonas y reían o charlaban tendidos en una especie de camas blancas cubiertas por lonas. Otros se habían sumergido en el agua, flotaban encima de coloridos flotadores, bailaban o jugaban a volley con una pelota. Al levantar la vista, Draco vio que la piscina era del tamaño de un campo de quidditch y que articulaba todo el espacio principal. Mientras que en el centro había un espacio redondo con una bar, configurado como todo una barra y los sillones sumergidos en el agua, al otro lado del ostentoso puente que pasaba por encima del bar podía ver postes de quidditch y algunos de los Natts ya montados y jugando a ras de agua. A esta parte del bar, la fiesta estaba en pleno auge, con muchos bailando tanto fuera como dentro del agua. El dj estaba a su izquierda, al lado del otro bar y justo al lado de la catarata que proporcionaba agua a la piscina, donde bailaba mucha gente.
-¡Draco, tío!- El Natt, cuyo nombre creía que era Eito se le tiró encima abrazándolo, obviamente ya bastante perjudicado, le puso un cóctel y una escoba en la mano.- ¿Sabrás manejar una quaffle?- Él sonrió sardónicamente.
-Soy más bueno con las snitchs, pero malo, lo que se dice malo, no soy.
-Pues venga, Lenka farda de lo ágil que eres, demuéstranoslo. -Draco se quitó la camisa, se hizo un hechizo protector, colgó el cóctel del posavasos de la escoba y sólo vestido con el bañador y las gafas de sol subió encima de la escoba que le pasaba el otro.-¡Me encantan esta isla!
Después de dos días bebiendo, jugando a quidditch, haciendo surf, charlando con los Natts y Blaise, participando (sí, sí, aún no se lo podía creer) de los juegos, bailando en la piscina o la discoteca hasta altas horas con algunas chicas, Draco ya no podía más. Necesitaba descansar. La tercera mañana de las vacaciones con absoluta calma, con una Tequila Sunrise y un buen libro se tumbó al lado de Blaise en las hamacas que había en la playa dispuesto a hacer una mañana de desconexión. Su amigo estaba roncando al sol, con las gafas torcidas a media nariz, con unas pintas bastante ridículas.
Tenía que decir que hacía tiempo que no se lo decía a sí mismo, pero justo antes de salir por la terraza hacia la playa se había visto en el espejo,y estaba guapo como un diablo. La combinación de gafas de madera, su pelo rubio y la piel morena del sol no le sentaba nada mal. El bañador azul marino con el elástico y las líneas laterales blancas al estilo marinero, era uno de los mejores regalos de su madre de esas navidades pasadas. Ya no se sentía tan mal acerca del tatuaje, porque con la piel más oscurecida se veía menos, y además la noche anterior unas chicas le habían preguntado por su significado.
Dejó el libro en la mesa y cogió el cocktail sorbiéndolo gustosamente mientras miraba la playa pensativo. Lo primero que agradecia era que hubiera sitios así en el mundo, dónde los magos podían ser ellos mismos. Veía un grupo aprendiendo a hacer paddle surf, otros jugando a volley un poco más allá… sabía que en la isla de al lado había exactamente el mismo resort, pero para muggles. Qué felicidad tener hoteles así. Se estaba planteando si algunas fiestas volvería, en una de las suites, obviamente, y así le regalaba a su madre un cambio de aires, que seguro que le podía ir bien. Por otra parte, también agradeció estar en la universidad y poder ir de vacaciones, y tener una poción para recuperar la sobriedad y no tener que preocuparse por los desagradables efectos del alcohol.. Aunque estuviera convencido que tanto sus compañeros como él estaban desarrollando una alcolhemia de fines de semana nada recomendable.
Lo que lo atormentaba esa mañana era lo poco dispuesto que había estado a nada. Durante las dos noches anteriores había ligado muchas veces, pero no había llegado a nada con nadie. Si que era verdad que habían dicho con Lenka que hacían un parón, pero tampoco las encontraba que cubrieran lo que él quería. Había sido poner los pies en la arena otra vez, y que le volvieran los sueños sobre la chica del bikini negro y la camisa blanca abierta, acercándose a él por la playa. 'Joder con Granger, ni aquí me da tregua…'
-Eh Malfoy, acércame un poco de eso que estás bebiendo. ¿Eres un sibarita? ¿Es un smoothie?- La voz de su amigo lo sacó del ensimismamiento.
-Pídete uno para ti, ¿ no te iría mejor un café?
-Tienes razón.
Blaise aireó la varita, hecho que provocó que la mesa se accionara y de ella surgiera una cabeza flotante
-Este es el servicio a distancia del hotel. ¿En qué puedo servirles?
-Buenos días señorita, le va a servir por favor una copa digna de un caballero a mi amigo aquí presente, y para mi un café con Baileys.
-Perfecto señor,¿y para el amigo del señor?
-A él le pones un Old Fashioned.
-Si puede ser señorita, al Old Fashioned añádale zumo de cerezas y granadina.
-Ahora mismo llegan sus encargos. - La cabeza se desvaneció y Blaise lo miró intensamente.
-¿De verdad Draco no te puedes estar de pedir frutitas y chorradas en tu alcohol? Te tomas una macedonia en lugar de un buen trago.
- La fruta es muy buena para el cuerpo y la mente. ¿De verdad tu no te puedes tomar ni un café sin achisparlo?
-Yo al menos no voy de hombretón poderoso bebiendo whiskey de fuego en casa y después bebiendo cócteles cuando estoy de vacaciones.
-Zabini, tendrías que saber ya a estas alturas, que me importa un rábano lo que pienses de mi elección de bebida.
-Sólo conozco a una persona en este mundo que le gusten este tipo de cócteles que no son bebidas ni son nada.
-¡Muy buen gusto tiene!- Le espetó Draco, casi cabreandose. Desde que se juntaba con esos Gryffindors metomentodo se había vuelto un impertinente. ¡Él iba a beber lo que le diese la gana!
-Por cierto, ¿te has enterado?
-¿De qué, cotilla?
-De lo que pasó anoche.
-Cuéntamelo tú, que yo estaba ocupado. - Las bebidas habían llegado con una bandeja suspendida en el aire que ahora ya iba de vuelta al hotel, y ambos se recolocaron para sorber sus respectivos vasos mirando hacia el agua.
-Sí, ya lo sé ya que estabas ocupado.- Blaise recuperó el gorro de mimbre que había tirado en la arena y se recostó en la hamaca tapándose la cara con él. - Majas esas chicas. ¿De dónde eran?
-Por el acento entendí que eran japonesas. Por eso y porque Eito empezó a acapararlas, cambiaron de idioma, me desbancó y se las llevó a las dos a su habitación…
-Pobre, pobre Draco…
-¿Me decías?
-Ah si, si, si. Como sabrás, algunos profesores más jóvenes han venido.
-No, no lo sabía.
-Sí, entre ellos Anouk Canthery, ¿te suena de algo?
-Si. Pociones aplicadas primer semestre. Un tío inteligente.
-Ahá.
-¿Y bién? ¿Vas a contármelo?
-Pues ayer, el bueno de Anouk fue visto besándose.
-¿Y eso es una información útil o que nos atañe porque…?- Draco no sabía si desesperarse con su amigo. Si le contaba un rumor, como mínimo que pudiese ser de utilidad.
-Es una información útil amigo mío por qué se estaba besando con una alumna.
-Me juego los galeones que quieras que fue Abbot.
-Nah, Abbot estaba ocupada.- Cuando terminó la frase y se levantó para ir al agua, no sabía dónde quería llegar Blaise, pero entendió que la historia había terminado y volvió a concentrarse en el libro coger el libro. - Por cierto, recuerdas que te contaba de alguien a quien le gustan las mismas frutitas que a tí?
-Mmmhh…
-Sólo que creo que te gustaría saludarla. Ah mira, ya estás aquí querida. ¿Cómo ha ido la clase? Voy a darme un chapuzón.
Cuando Draco levantó la cabeza, le podrían haber hecho un Confundus y su cerebro habría funcionado más ágilmente. De entre los que acababan de terminar la clase de paddle surf, mojada y con una expresión de incredulidad, se había parado encima suyo una morena con un bikini blanco. La veía desde abajo y su mirada quedaba directamente en su ombligo. Aun desde abajo, con una trenza larga, las gafas antireflectantes, la piel tostada por el sol y la falta de ropa, no necesitó mirar dos veces para saber quién era.
-¿Granger? ¿¡Qué cojones haces aquí?!
-Hola Malfoy- saludó ella tímidamente. A pesar de las gafas, Draco pudo ver que la vista se le desviaba hacia su torso descubierto, y que lo estaba examinando.
-¿Ves algo que te guste? -le preguntó él sardónicamente haciendo que enrojeciera hasta que la vista de ella se paró en la Marca Tenebrosa y desvió la mirada al instante. Draco se la tapó inmediatamente con la otra mano.
-Nada.
-Ah pues en ese caso, muévete. Me tapas el sol.
-¿Hasta en vacaciones eres un borde?
- Es parte de mi encanto, querida.
-Dice Blaise que te gustan los mismos cócteles que a mi.
-¿También te dice que no son dignos de beber?
-Y que tendré diabetes.
-Son lo mejor que se puede beber.
-Son entretenidos, que ya es mucho decir.
- Bueno, nos vemos en otro momento que An… que me esperan. Si quieres tomarte uno sin que te juzguen.. ya sabes donde estoy.- Draco la miró a través de las gafas y le hizo un gesto elusivo de despedida intentando descifrar qué tipo de invitación era esa. Antes de irse, Granger se giró una última vez. - No es que quiera inflar aún más tu ego pero... el bronceado te sienta bien.
Draco se medio incorporó y cuando ya se había alejado unos cuantos metros, le llamó la atención:
-¡Eh, Granger! ¿nos hacemos uno esta noche? - ella se giró y se le paró el corazón. Vió a la misma chica que veía en sus sueños ahí postrada y levantándole la mano juntado el índice y el pulgar como diciéndole "perfecto!". Se le atragantaron las palabras pero se repitió a sí mismo 'por qué no'. Con una amplia sonrisa y viendo el efecto que tenía en ella el hecho de ver su sonrisa entera por primera vez, no se pudo estar de gritarle lo que pensaba. - A ti también te sienta bien.
