Boludo, ¿te volviste loco? - Como siempre exageraba, grito con los ojos abiertos mientras movía sus manos para acompañar sus palabras.
No, solo quiero llevar dinero a mi casa para comer. - Siempre le causaba risa las expresiones y la forma de hablar del rioplatense, cada cinco minutos gritaba, coqueteaba o decía algo muy idiota, esa vez no fue la excepción.
¿Y tu hermana? me vas a decir que no te ayuda.- El pelinegro volteo a ver a su amigo a ver que le contestaba, igual ya había terminado de cocinar de todos modos. Lo sirvió en un plato y se lo paso al camarero que entro.
Si no me estoy muriendo, a punto de ver a la Katrina, no. - No quería sonar como que su hermana era una bruja mala sin compasión hacia su mismo hermano, simplemente era recta con él. El otro se sentó con los 2 que estaban descansando y se les unión.
Chuta causa, que feo, al menos sabes cocinar. - El peruano lo veía incrédulo, y el otro hacia parecer que la sonrisa del gato de Cheshire fuera una mueca expectante a la respuesta del otro.
Por favor, si hasta cocino mejor yo que ella. - Alzando engreídamente la cabeza observaba a los otros como si fuera el mejor de todos, los 3 sabían que el mejor cocinero era Miguel. Una estruendosa risa resonó en toda la habitación para asustar a los que estaban cerca de la puerta, por suerte solo fueron 2 chicos.
Pero enserio boludo ¿posta te vas a hacer el turno nocturno? - Lo miraba con un rostro de burla, el turno nocturno era extremadamente aburrido ya le había tocado una vez, la diferencia es que a él le toco con un compañero.
Si wey, como si fuera tan difícil aguantarse toda la noche. - Tenía la esperanza de que se equivocasen, pero solo quedaba esperar para ver qué es lo que le pasaría en la noche.
Te vas a cagar de sueño. - Así de cariñosos y optimistas eran esos 2, y hubieran continuado si el hijo mayor del dueño del bar no les hubiese avisado que ya se les había acabado el descanso en su tono suave de siempre. - bueno, los dejo divertirse. yo por desgracia tengo que volver a mi casa a descansar, que pena por mi. chau.
los 3 se levantaron y se dirigieron cada uno a su puesto mientras observaban desganados como el único que salia era el pelinegro que se marchaba tarareando alguna canción de su pueblo original. Los otros 2 no evitaron notar la sonrisa de tonto perdido que puso el moreno al encontrarse con otro chico por casi nada mas alto que el. - acá hay amor, acá hay amor. - tarareo entre risas el rubio limpiando una de las mesas y el otro reía mientras se quedaba esperando a que llegaran clientes a la barra.
Se quedaron bromeando un largo rato, y luego se les unió un chileno aburrido. Los tres solo estuvieron bromeando, y cada tanto se ponían a cantar una que otra canción, o se ponían a inventar canciones sin sentido mezclandolas con las bromas de índole negro. Por alguna razón a algunas personas que los escuchaban no les agradaban los chistes.
/esta peor de lo normal, lo sé, pero quería terminar ESTE capitulo hace 2 meses./
