Hey ¡hola! mucho tiempo sin vernos, aquí les traigo otro pequeño capitulo, espero que les guste


A veces tengo momentos de lucidez, no duran mucho, como ahora, donde me doy cuenta de a donde he llegado, el lugar decrepito y sucio donde estoy, lo viejo que soy ahora, lo solo que estoy pero sobre todo lo mucho que te extraño. Puedo recordarte con un realismo que sobrepasaría cualquier barrera, tu dulce pelo negro, con un olor a melocotón que siempre me volvía loco, tu piel tan blanca como la porcelana y tan suave como el terciopelo, esa sonrisa donde se asomaban las perlas más brillantes que he visto en mi vida, pero sobre todo, puedo recordar esos hermosos ojos color violeta, profundos, intensos, que guardaban mil secretos entre tú y yo.

Estos son los momentos que más me duelen, donde puedo recordar, pero solo eso, recordar, no vivir, no estar junto a ti, duele mucho, me quema por dentro.

Y ahora veo hacia atrás, y Dios, si es que existe uno, me arrepiento de tantas cosas, sobre todo dejarte ir, a la única persona que detenía mi lluvia interior, mi pequeño rayo de luna que alumbraba mis noches más oscuras. Y sé que aunque no lo recuerde con toda claridad no hay día que no piense en ti y también sé que pude ser feliz, pudimos serlo, los dos juntos, despertando uno al lado del otro, como en los buenos tiempos que pasamos en aquella pequeña cabaña cerca del lago, diciéndote lo mucho que te amo, lo mucho que odio la manera en que cocinas y como amo tanto la arruga que se forma entre tus ojos cuando te enojas.

Pero ya no hay tiempo para eso, ya no tengo tiempo que gastar en amoríos tontos, en mujeres que no sean tú. Y sé que todo esto es inútil, pues soy un viejo amargado, con demencia, no puedo ni pararme solo, sin embargo no me perdonaría el no escribirte tantas cartas como prometí hace muchos años, diciendo lo mucho que ansió que estés de vuelta conmigo, en nuestra pequeña y chillona cama, disfrutando de un desayuno horrible en la tienda del Sombrerero Loco, riendo, bromeando, pero no podía, no podía escribirte sabiendo que jamás me responderías, esperando una respuesta, una carta de vuelta, un sonido, tu voz, algo.

Como dije, ya soy viejo, y no me queda mucho tiempo, y temo que no podre esperar mucho esa carta tuya.

Y no sé qué contarte, mi vida ha sido tan patética como aquella vez que te conté de ella la primera noche que pasamos juntos. Me casé, como te dije, con esa pelirroja de ojos grises, tuvimos un hijo, me hubiese gustado que lo conocieras, te hubiera encantado, y a mí me hubiera encantado que tuviese tus ojos; heredé la clínica de mi padre, me dediqué a remodelarla, gané buen dinero, ahora es un pequeño hospital.

Durante mucho, mucho tiempo pensé en ti y en el día del accidente, me despertaba en medio de la noche, gritando, gimiendo, llamándote. Mi esposa me despertaba a las 3 de la mañana, calmándome y diciendo que todo había terminado, que solo eran pesadillas, abrazándome y dejándome llorar a su lado, pero eso era al principio, no la culpo, cualquiera se hubiera hartado si tu esposo te llamara por el nombre de su ex alumna en la quietud de la oscuridad.

Nada mejoró, pues conforme mis pesadillas aumentaban la tolerancia de mi esposa se desvanecía, nos divorciamos después de 5 años de casados. No te preocupes, seguía viendo a mi hijo todos los días, pero ni siquiera él podía alejar toda esta tristeza y rabia que siento y sentiré siempre, incluso hasta mi último día.

Cuando era más pequeño, el me preguntaba que por qué me había separado de su madre, siempre contestaba cosas estúpidas, de esas que le cuentas a los niños cuando aún son muy inocentes como para comprender el mundo. Le decía que a veces los adultos no pueden olvidar a alguien que amaron toda su vida, por una temporada no me jodio mas con eso, pero los niños van creciendo y acorde a eso van comprendiendo más y más cosas.

Cuando empecé a olvidarme de todos mi hijo me llevo a vivir con él, lejos de los lugares que había compartido contigo, lejos de todos esos recuerdos que día tras día se hacían más vividos pero al mismo tiempo irreales, como si nunca los hubiera vivido, lejos de toda esa mierda que siempre he llevado conmigo, o al menos eso creía el, pues su casa quedaba en un recóndito lugar donde los árboles se alzan por cualquier lugar que tu cabeza alcanzara a ver, y oh Dios, su casa, esta era una enorme cabaña, de dos pisos que tenía un piano en la sala de estar, como tu querías, todo estaba como siempre habíamos soñado.

Precisamente por eso fue una mala idea llevarme ahí, y conforme mi demencia se iba agravando más difícil me era estar ahí. Había días en donde lo único que hacía era buscarte por toda la casa y gritar cuando no te encontraba, otros días solo me sentaba en el jardín y hablaba con el aire fingiendo que eras tú.

La noche que mi hijo me dejo en este asqueroso lugar fue cuando en uno de mis ataques de ira lo golpee, el me pregunto que por qué lo hacía, le conteste que era porque no te encontraba, y ahí fue donde todo acabó para mí, él me dijo, "Pero papa, ¿Quién es ella?" me asombré, me enojé e iracundo le contesté "¡¿Qué quien es ella?! Ella es tu…" nada, no eras su madre, ni su tía o madrina, ni siquiera su conocida, tú eras su nada, pero tú eras mi todo.

Después de eso le pedí que me sacara de allí, que me llevara a cualquier lugar lejos, pero él ya era un adulto y exigía explicaciones, ¿Por qué deje a su madre? ¿Por qué lloraba en mis sueños? ¿Por qué llamaba un nombre desconocido para el en las noches? Y no pude seguir mintiendo, ni a él ni a mí.

Entonces tuve que contarle, le conté de cómo es que un chico recién salido de la universidad estaba harto de la cuidad, del ruido, el escándalo, las personas, y decidió buscar suerte en un pequeño pueblo de una región muy alejada de todo, y como es que llego ahí, como es que conoció a una hermosa mujer que se convertiría en su madre, como es que tenía un trabajo estable en una pequeña escuela enseñando Ciencias, como era que incluso llegue a tener amigos, buenos amigos, de esos que siempre están contigo en las buenas y en las malas.

Como era que mi vida era una mierda perfecta.

Todo planeado.

Aburrida.

Como era que esperaba algo mejor.

Algo que hiciera vibrar mi sangre y enloquecerme.

Como es que eso llegó.

Y como se fue.

Rápido.

Doloroso.

Fuerte.

Le conté de como conocí a una chica problemática que llegó a mitad del curso, una chica diferente, refrescante, intensa, apasionada, llena de amor, sin embargo rota, destruida por dentro, pero fue precisamente por eso que me enamoré de ella, pues no importaba quien le hiciera daño ni cuanto, ella siempre era fuerte, decidida, y siempre mirando al frente.

Hubieras visto su cara, estaba intrigadísimo, como si esta fuera la mejor historia de la vida, y ciertamente lo fue, tú fuiste mi mejor historia. Continúe contándole, de cómo nació una relación prohibida entre una alumna y su maestro.

¿Recuerdas esa vez? Cuando nos encontramos después de la escuela, estaba lloviendo, yo siempre esperaba a que el agua cesara incluso si traía mi paraguas, tu nunca llevabas uno, decías que eran estorbosos y que nadie era de azúcar, nadie se podía morir por un poco de agua. ¿Recuerdas cómo es que tomaste mi mano a la salida de la escuela y empezaste a correr conmigo hacia una pequeña tienda? Creo que me enamoré de ti en ese momento.

Le dije que después de eso se había vuelto rutina regresar contigo de la escuela, que a veces me llevabas a la única tienda de ropa del pueblo, otras veces a comer helado y que a veces nos quedábamos tanto tiempo juntos que nos recostábamos a ver las estrellas.

Pero mi futura exesposa nunca fue tonta, sabía que me veía con alguien, nunca alcanzó a ver quién era exactamente, y nunca me atrapó haciendo algo indecente contigo, aun así me pidió que te dejara de ver. No sé por qué le hice caso, pero un viernes a la salida te dije que ya no podíamos vernos más. Lo lamento tanto Rukia, no sabes cuánto, si tan solo hubiera sabido cuánto daño te hicieron esas palabras nunca lo hubiera hecho.

El siguiente lunes no llegaste a clase, ni el martes, ni el miércoles, el jueves pedí a la directora que llamara a tu casa, pero nadie contestó, ese viernes no asistí al trabajo y fui a buscarte.

El pueblo era muy pequeño aun así me di cuenta de que nadie excepto algunos compañeros de clase y yo te conocíamos. No me di por vencido y al fin encontré tu casa. Me rompió el corazón ver cómo era que vivías, una casa sucia, llena de eses de rata, botellas de alcohol, colillas de cigarros, condones usados regados por todo el piso de la sala y lo más desagradable de todo, un hombre sentado en un sillón con la camisa llena de sudor y grasa que al parecer estaba inconsciente, tenía los pantalones abajo y el pene de fuera.

Busque por toda la planta baja, y por un momento me sentí aliviado de que no estuvieras ahí, estaba dispuesto a irme hasta que capté que había un ático. No perdí más el tiempo y subí.

Y ahí estabas tú, en un pequeño rincón, escondida entre cajas como un pequeño ratón asustado de hasta el más mínimo ruido. El brillo de tus hermosos ojos había desaparecido, tu cabello estaba sucio, tenías puesto aquel vestido azul que te había comprado días atrás, y había sangre entre tus piernas.

Recuerdo sacarte de ahí en mis brazos, y me dirigí contigo a una pequeña cabaña que había comprado para remodelar, tenía baño una pequeña cocina y un sofá en frente de una chimenea. También puedo recordar cómo es que nos bañamos juntos esa vez, lo suave que era tu pelo, y lo delicioso que se sentía tu piel desnuda contra la mía.

Esa fue la primera de muchas noches que pasamos en esa cabaña, me dijiste que no querías estar sola nunca más, que no querías que nadie te siguiera lastimando. Acordamos que ese sería nuestro lugar secreto, que solo nosotros dos conociéramos, y así esa cabaña fue el único testigo de esas interminables noches que pasábamos amándonos el uno al otro.

Le tuve que contar a mi hijo porque no me pude fugar contigo como habíamos prometido, tomar un barco e ir a cualquier lugar lejos de esta mierda.

Y en este punto no se quien estaba llorando más, si mi hijo o yo.

Le dije sobre ese noche, donde yo estaba esperando en la estación del tren, me había despedido de su madre, empacado mis cosas y me largue, tú me habías dicho que necesitabas regresar a la cabaña por algo, que me quedará ahí, si tan solo lo hubiera sabido, oh lo siento tanto.

Esperé, y esperé como me dijiste, pasó una hora, y luego dos, y entonces empezó a amanecer. Me dirigí a la cabaña, la puerta estaba rota, y en la alfombra había mucha sangre. Y de repente mi mundo se paró ahí estabas tú, tirada al pie de nuestra cama, llena de sangre, con el vestido levantado y sin bragas, estabas mirando a la puerta, con la mano extendida, como esperando a que fuera por ti.

El caso se cerró y todo dictaba que aquella persona que debía amarte más que nada en el mundo, esa persona lo había hecho.

Después de eso todo se volvió borroso, y mi vida paso tan rápido que pareciera que todo lo que viví contigo había sido ayer.

Mi hijo no dijo nada, tomo mis cosas, me metió en el carro y solo condujo, no dijo ni una sola palabra en todo el trayecto. Y es así como llegue aquí.

Nunca me visitó, ni una llamada, ni carta, no lo puedo culpar si me odia.

No sé por qué te escribo después de tanto tiempo, a veces solo necesito recordarte, y pensar que tú sostienes mi mano.

Te amo, te amo tanto.

Siempre tuyo I.K.


"Hey, ¿Quién es ese?"

"¿Quién? Ah, el anciano, no sé, siempre viene aquí, no sé cómo lo hace, parece que apenas se puede levantar, pero viene todos los años en la misma fecha"

"Y ¿Qué hace?"

"Deja unas flores en la tumba de una pequeña jovencita, fue uno de los asesinatos más famosos por aquí, su padre la mató después de descubrir que se acostaba con uno de sus profesores"

"Eso es muy extremo ¿no crees?, digo, seguro quería darle una lección a su hija pero ese no era el mod…."

"No es eso, su padre abusaba de ella desde muy pequeña, y era un tipo celoso, asi que cuando descubrió lo que tenían ella y el profesor fue donde se ocultaba ella, luego la violo y la mató"

"¿Crees que sea algún familiar de ella?, o quizás ¿Él amante?"

"No creo, la pobre chica no tenía más parientes, y se dice que su amante escapó, nadie sabe por qué, unos dicen que fue porque él es el verdadero asesino. Pero en fin, la única manera de saber seria leyendo la carta que siempre trae, nunca la deja, solo deja las flores"

"¿Por qué crees que sea?

"¿Y yo que mierda se?, demonios haces muchas preguntas, mejor cállate y sigue trabajando"