Sasuke no podía dejar de mirar a Sasuke y preguntarse cómo podría haber estado con esa persona durante todo un mes sin haberle preguntado eso. Se sentía tonto, nervioso y como un niño pequeño.
Él realmente quería ser el mejor amigo de Naruto.
Así que lo hizo.
Paró en seco su camino hacia casa -había resultado que Naruto vivía a menos de cinco minutos de Sasuke, así que ahora siempre caminaban juntos-, haciéndo que su compañero se detuviese junto a él, mirándolo extrañado.
—¿Pasa algo, teme?— La confianza entre ellos había crecido en el último tiempo muchísimo, y es que pasaban la mayoría del día juntos, o hablando por él móvil, Skype o cualquier red social.
—Yo...— Las palabras no salían de los labios del mayor, titubeando sin cesar, obligándose a sí mismo a mirar al rubio con preciosos ojos azules.—¿Quieres ser mi mejor amigo?— Y Naruto podría jurar que él no se había reído más en su vida, porque, ¿de verdad aquel chico había preguntado eso? ¿después de todo ese tiempo? ¿después de caminar juntos todos los días? ¿de hablar por horas? ¿incluso después de jugar videojuegos juntos, mientras comían pizza y "estudiaban"?
—No, Sasuke-teme, no quiero ser tu amigo.—Respondió, todo lo serio que pudo, mordiéndose el labio. Sasuke lo hacía feliz, olvidar de como todo se sentía oscuro y extraño para él a su lado era realmente fácil, y quizá por eso aquel chico le gustaba tanto.
Sasuke lo miró de una mala forma, sus ojos entrecerrados, su ceño fruncido y sus labios en una mueca de disgusto.
—¡Es broma, Sasuke! Eres mi amigo...—Ambos se quedaron unos segundos en silencio, Naruto porque quería seguir hablando, y Sasuke porque quería escuchar que más tenía que decir el menor.—Eres... mi mejor amigo, teme.
Y Sasuke se sintió volar por los aires, de la mejor manera posible.
