Naruto sostuvo la mano de Sasuke hoy, fue algo casual y duró solo unos segundos, pero Sasuke sintió fuegos artificiales en la parte alta de su estómago, como si un mono saltase repetidas veces allí, dando volteretas y gritos y haciendo que él quisiese vomitar. Pero vomitar arco iris o algo dulce y bonito. Y él usualmente no quería nada bonito, era una persona que prefería el negro al rosa, o una buena película de sangre y miedo a una torpe comedia romántica, así que, ¿qué había hecho Naruto con él? ¿Cómo, con solo un toque había cambiado eso?
Había pasado mientras ambos caminaban por el centro de la ciudad, donde habían ido ya que Naruto quería una nueva camiseta que había visto el otro día en el escaparate de una tiendo cuando vino a acompañarlo al dentista, porque claro, ese día no llevaba dinero encima. Un coche había aparecido de la nada, y como ellos estaban tan embelesados en su propia conversación -discusión- sobre qué personaje de Marvel era mejor, el rubio reaccionó antes y cogió a Sasuke de la mano para apartarlo de la carretera, tirando del mayor contra él, haciendo que ambos quedaran a escasos centímetros y sostenidos de las manos. Y ahí vinieron las mariposas, adentrándose en su barriga como un nuevo hogar.
Ahora esa maldita sensación se repetía constantemente.
Cuando Naruto susurraba a Sasuke al oído para decirle algo, cuando Naruto se echaba en su espalda para molestarlo, mientras el pelinegro estaba estudiando en su escritorio, o incluso cuando estaban jugando a la consola y el menor hacía cosquillas a Sasuke para hacerle perder la concentración.
Y lo peor de todo, es que parecía que las mariposas crecían y crecían, haciendo a la vez que sus latidos del corazón se hiciesen más y más rápidos.
"¿Podría morir por eso?" Se preguntó Sasuke una noche, tumbado en su cama. Negó rápidamente y llegó a una conclución.
Quería mantener sus sentimientos en secreto.
Así que lo hizo.
No le dijo a Naruto sobre ellos.
