Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Ohkubo Atsushi ©
N/a: ¡Sí! Aunque parezca mentira he vuelto a aparecer por aquí. ¿Y eso? Bueno, digamos que es muy inspirador volver a ver el anime después de un tiempecito. Como esto es un drabble, es cortito, pero espero que lo disfrutéis igualmente.
7. Pereza
- ¡Soul, como no te levantes de la maldita cama te vas a enterar! –gruñó la técnico desde la cocina, con el delantal puesto y un cazo en el fogón. Llevaba quince minutos intentando que su compañero saliera de la cama, pero no había manera.
Soul se tapó la cabeza con la sábana por toda respuesta. Tenía cero de ganas de levantarse de su cómoda y calentita cama. Y tenía menos ganas aún de ir a clase y soportar la mirada del profesor Stein. Ese tío daba realmente miedo.
- ¡SOUL!
Ante el grito de su compañera, Soul sacó la cabeza de debajo de la sábana cubriéndose los ojos de la molesta luz mañanera. Blair, a su lado, saltó de la cama acurrucándose acto seguido en el suelo. Cayendo dormida al instante como si no hubiera pasado nada. Soul la envidió.
- ¿Por qué siempre tengo que ser yo la que se ponga de mala uva y te saque da la cama? ¿Acaso no eres ya lo suficientemente mayorcito para hacerlo por ti mismo? –refunfuñó Maka, de brazos cruzados delante de la puerta de la habitación.
Soul levantó la mirada para ver a su amiga, que parecía estar destilando ira por cada poro de su piel. Ni que fuera a ocasionar el fin del mundo por no levantarse de la cama. Aunque bueno, su técnico siempre exageraba las cosas un poquito
- Oh, vamos Maka. No seas mala –comentó, incorporándose de la cama y estirando los brazos por encima de la cabeza mientras daba un gran bostezo.
- Hmph. No me extrañaría que un día te comiera la cama de estar tanto en ella. No he podido cogerme a un compañero más perezoso –suspiró Maka, dejando caer los brazos sintiéndose deprimida.
Soul la miró desde la cama y sonrió.
- Bueno, imagínate que tuvieras a alguien como Black Star –dijo, nombrando el nombre de su mejor amigo y al que Maka toleraba tan poco.
El efecto fue inmediato. La cara de Maka se contorsionó en una expresión extraña. Algo entre horror y algo no identificable. No, prefería mil veces a Soul como compañero al estúpido de Black Star que se creía casi una divinidad. Uf, ¡si apenas le soportaba en clase! Ni si quiera entendía como Tsubaki aguantaba tanto a ese plasta.
Entonces, sonrió, olvidándose por completo de su enfado anterior.
- Creo que tienes razón Soul –confesó Maka, mirándole a los ojos.
Soul también sonreía. Ahí estaba la dulce Maka que él había visto aquel primer día en que se habían conocido. Podían ser incompatibles para muchas cosas, pero ambos se habían elegido mutuamente por una razón. Para ser un equipo, para ser uno solo. Defectos aparte.
- En fin, supongo que es hora de desayunar –comentó Soul, palpándose la barriga. Estaba hambriento, y su estómago pronto lo corroboró al emitir un gruñido. No podía esperar a engullir el suculento desayuno que su compañera preparaba todas las mañanas.
- ¡Oh, mierda! ¡El desayuno!
Maka salió despedida del marco de la puerta hacia la cocina, dejando a Soul confuso y todavía sentado sobre la cama.
Pronto, un olor a chamuscado empezó a inundar el apartamento. Soul se tapó la nariz mientras su estómago gruñía de nuevo, y se levantó de la cama plantándose en la cocina.
Allí, Maka intentaba desincrustar del cazo lo que parecían ser los restos de su tan deseado desayuno. Ella le miró con la furia inundando de nuevo sus pupilas.
- No te atrevas a hacer un comentario si no quieres cabrearme más aún. ¡Después de todo ha sido culpa tuya!
Soul se rascó la cabeza, decidiendo que era mejor mantener la boca cerrada por una vez. En fin, parecía que iba a tener que esperar a llenar su estómago…
