Doce días más tarde del primer encuentro entre Gaara y Sasuke, este último y Naruto están tumbados en la cama del rubio, mirando al techo embelesados, hablando de cosas sin importancia y jugando a palabras encadenadas. Habían estado casi dos horas jugando al nuevo juego de Uncharted, pero la madre de Naruto les repitió hasta la saciedad que eran jóvenes, que no podían estar parados frente a una consola que calcinaba sus mentes eternamente, que debían salir a la calle y disfrutar de la juventud. Sasuke quería haberle dicho que la juventud era una mierda, y que él solo quería estar tumbado en la cama, leyendo un libro, escuchando música o haciendo algo que él realmente disfrutase, no "saliendo por ahí". Pero él no lo dice. ¿Quizá es un asocial? ¿Está eso mal? Cuando le pregunta a Naruto, quien al parecer sí se divierte cuando se reúne con gente, cuando sale de fiesta con su novio -odia esa palabra-, éste le dice que no hay nada malo con ello, porque él también es así, pero que le da miedo no encajar, sobretodo ahora que todo ha empezado a mejora en su entorno social.
Sasuke no puede debatir nada en contra de eso, aunque no le gusta que Naruto no esté siendo él mismo solo por encajar, porque según el pelinegro, Naruto es la persona más increíble, buena y amorosa del mundo. Él no debería fingir ser alguien que no es. Nadie debería hacerlo.
Sasuke está perdido en sus pensamientos, que no se da cuenta de que su rubio amigo está hablando hasta que este no le golpea el hombro.
—¡Teme!— Grita, para voltearse y que sus miradas se encuentren.
—¿Qué quieres?— Grita, de repente alterado por la poca distancia que los separa. No es que nunca hubiesen estado incluso más cerca, pero la situación se le hacía... incómoda por el miedo de que Naruto pudiese escuchar sus latidos frenéticos.
—Tengo que preguntarte algo.— Susurra, ahora cohibido y sonrojado. ¿Cómo podía ser tan adorable?
—Bien, dime.— Sasuke se sienta derecho en la cama, derecho, para mostrar toda su atención a su mejor amigo.
Por un momento, ambos están en silencio. Sasuke impaciente por lo que Naruto le va a decir, y Naruto avergonzado, mirando a la pared, como si quisiese que esta le tragase.
—¿Has besado alguna vez a alguien?— La pregunta es tan repentina, que golpea a Sasuke y lo deja totalmente aturdido.
—¿Perdona, qué?— Pregunta, y empieza a boquear como si de un pez se tratase. Su cerebro no funciona correctamente, las conexiones no son adecuadas, y ninguna palabra parece coherente.
—Tú... ya sabes, teme, ¿tu primer beso?— El ambiente amigable cambia en cuestión de un abrir y cerrar de ojos, dejando un tenso ambiente, que se puede cortar con un hilo.
Sasuke carraspea, intentando poner sus ideas en orden.
—¿Por qué preguntas eso?— Ni siquiera se toma la molestia de responderle. ¿Qué debe decir que no y parecer un perdedor, o que sí y... después qué? Pero de pronto cae en cuenta de algo, ¿eso era por Gaara? ¿ya se habían besado? ¿incluso quizás, haber hecho algo más? Sasuke se siente de pronto enfermo y asqueado. Frunce el ceño, y vuelve a repetir, esta vez con un tono lúgubre y cargado de veneno la pregunta que había hecho anteriormente.— ¿Por qué me has preguntado eso?
Naruto parpadea repetidas veces, sorprendido por el tono de Sasuke. ¿Ha dicho algo malo? Él es el tipo de persona que comete errores sin querer, siendo torpe a la hora de hablar con alguien o hacer algo, pero nunca le había pasado con Sasuke.
—Nada.— Dice rápidamente, arrepintiéndose de haber sacado el tema a flote.
—No, usuratonkachi, dime.— Esta vez, suaviza algo más su tono al hablar, pero la presión en su estómago sigue latente.
Naruto suspira y empieza a hablar, sonrojándose más y más con cada palabra.
—El otro día Gaara quería... quería besarme, cuando me acompañó hasta mi casa. Pero yo me sentí tan nervioso de no saber cómo debía hacerlo, que me eché hacía atrás y...— Se tumba de nuevo en la cama, esta vez boca abajo, intentando que la cama y él se convirtieran en un solo ser, y así no pasar por ese horrible momento.
—¿Y quieres que yo te aconseje sobre ello?— Naruto se ve a sí mismo asintiendo tan rápido que hasta a sí mismo se sorprende.
Sasuke traga repetidas veces, y es que su mente de pronto se ha dividido en dos, pero ni siquiera se da más tiempo para pensarlo.
Él quiere hacerlo.
Él quiere besar a Naruto.
Más que nada en el mundo.
Así que lo hace.
Se acerca lentamente, haciendo que ambos se pongan de pie. Sasuke nunca ha besado a nadie realmente, nunca ha tenido interés en alguien que no sea Naruto, pero eso no tenía porque saberlo el rubio, ¿verdad?
—Primero debes acercarte a esa persona lentamente, dándole tiempo a reaccionar, por si por algún motivo, esta no quiere besarte.— Susurra, dejando a entender que Naruto podía alejarse en cualquier momento si no quería esto. Naruto no se aleja y el corazón de Sasuke salta y canturrea dentro de su pecho, o así lo siente él.— Después, ambos debéis cerrar los ojos...— Sigue hablando, y ve como Naruto cierra los ojos. Él no lo hace, quiere guardar cada instante de ese momento para el resto de su vida, pues desgraciadamente, nunca se volvería a repetir. Quiere preguntarle de nuevo a Naruto si él está bien con eso, pues ese no es el tipo de cosas que hacen los mejores amigos. Pero no puede. No quiere perder esa oportunidad. ¿Es egoísta de su parte?
Casi se cae al suelo cuando, antes de poder reaccionar, es Naruto quien lo está besando. ¡Naruto tiene sus labios sobre los de él! Y su corazón está desbordado, su piel cosquillea y Sasuke es tan, pero tan feliz, que podría gritar y gritar para que todo el mundo lo escuchase.
El beso es suave, casto y solo dura unos segundos, pero el mayor jura que ha tocado el cielo, ha vuelto a la tierra y ha vuelto a despegar, perdiéndose entre estrellas, galaxias e incluso ha visto cosas increíbles.
Besar a Naruto es lo mejor que le ha pasado nunca.
También lo peor, sinceramente.
Porque cuando el beso se rompe, Sasuke vuelve a la tierra con los píes realmente sobre esta, su idílico sueño destrozándose contra el suelo, y aunque intenta sonreír, no puede. Se quedan a milímetros de distancia, sin decir una palabra.
—Así es como se hace.— Habla Sasuke, en un tono que intenta sonar normal, pero que ni se le acerca, pues sale demasiado chillón y bajo. Naruto asiente, alterando la mirada entre los labios del mayor y sus ojos.
—¿Es esto incómodo?— Cuestiona, alejándose un poco. El Uchiha niega con ahínco, deseando envolver su corazón en algodón, pues así quizá no dolería tanto.
—Los amigos estamos para eso, dobe, para ayudar.— Y nunca lo admitiría en voz alta, pero la palabra amigos, lo rompe aún más.
¡Wow! Este capítulo ha sido tan intenso de escribir que estaba como ¡asdñfkajdsfakjsñfd! pero espero que haya merecido la pena, y que os haya gustado porque de verdad que era realmente importante~
Gracias por leer y seguir conmigo
