El silencio es pesado entre ellos, constante y desgarrador. Y él desea tanto que diga algo que apenas puede contenerlo, porque eso es sumamente ridículo y sus pensamientos, verdaderamente, lo están rompiendo por dentro, creando un vacío enorme.
Han estado ahí antes, por supuesto. Desde que Sasuke se empezó a distanciar de forma extraña de él, sin ninguna razón, a pesar de que cuando llamaba a su puerta a altas horas de la madrugada, el mayor le abría su cama y lo dejaba pasar allí la noche sin demasiadas preguntas. Solo abrazos, calidez y ninguna pesadilla que lo dejara estático y temblando.
Y entonces sucede, Sasuke dice alguna tontería, y Naruto estaba tan concentrado en lo que está aconteciendo entre ellos en los últimos meses, que no puede formar una frase coherente para responder, así que solo asiente sin ser plenamente consciente de qué ha dicho. Después hace un gruñido bajo, mientras sigue leyendo un artículo en la tablet porque, bueno, cualquier sonido es mejor que ese silencio. Porque es horrible, de verdad. Entre ellos ha habido silencio muchísimas veces, por supuesto, pero siempre eran cómodos o cargados de palabras que no requerían ser dichas. Pero ahora no es así, ahora los silencios vienen con miedo. Con miedo a decir algo que no se debe, a hacer algo que los amigos no hacen, y sobretodo, a explotar en algún momento.
Porque eso es lo que ocurre cuando los sentimientos se esconden durante años.
Sasuke pregunta si todo está bien, porque Naruto está demasiado callado y no está hablando de la cita que tiene dentro de dos semanas -y en realidad Sasuke no sabe si eso es una bendición o un gran castigo, y tampoco quiere preguntar-, y Naruto quiere golpear la pared con fuerza. Con mucha fuerza.
Sakura le dijo durante cerca de un mes, día tras día, que si no empezaban a ser sinceros el uno con el otro, finalmente perderían lo que tenían.
Y también se lo dijo a Sasuke, por supuesto. Pero a éste no fue solo un mes, por el contrario, cerca de dos meses y medio. Porque todos saben que Sasuke Uchiha tiene demasiado temperamento y requiere muchísimo tiempo para que las palabras se filtren y calen en su cerebro.
Así que ahí están ambos, asustados de decir que se quieren, pero más aterrados aún de perderse.
No responde a la pregunta de Sasuke, porque ni siquiera él sabe qué es lo que está exactamente mal, o porque hay demasiadas cosas. Simplemente se deja caer en el sillón oscuro y desea quedarse dormido para dejar de pensar.
¿Tan difícil es decir que estás enamorado? ¿No debería ser algo mágico y bonito en vez de puramente aterrador?
Naruto no lo entiende, y quizás eso es lo que está mal.
(...)
En algún momento entre la hora de cenar e irse a la cama, -porque sí, Naruto ha obligado a Sasuke a dejarlo estar en su casa durante todo el fin de semana, aún ignorando la mirada dolida y brillosa del mayor- deciden que saldrán a pasear un rato porque se han pasado todo el día tumbados en el sillón.
Se mantienen a una distancia de prudencia, y ya no entrelazan sus dedos y enlazan sus manos como si fueran una misma persona. Ya no se transmiten esa seguridad, porque no hay ninguna en la situación actual. Ambos están demasiado aterrados de lo que la palabra amor puede crear entre ellos.
Las palabras de Sakura siguen recientes en la mente del chico pálido, repitiéndose una y otra vez, como una canción que no puedes detener.
Es la misma pregunta que está en su cabeza desde hace más de dos años. ¿Debe arriesgarlo todo y lanzarse a un pozo que no sabe si está lleno de agua? ¿O debe mantenerse en tierra segura y no saltar, así permanecer intacto?
Sus manos se rozan varias veces en el trayecto al parque, haciéndole estremecer por la calidez que emana del cuerpo de Naruto.
Y antes de que pueda pensar en algo, ahí está el rubio, con su mano temblorosa y mojada, deslizándola entre los dedos de Sasuke, con miedo a la reacción de este.
Pero el primer paso está dado, lo están empujando al infinito pozo. Y no lleva cuerda consigo, ni mucho menos, unas alas que lo salven. Así que se deja caer.
A pesar de que Naruto tiene una cita dentro de dos semanas, a pesar de que se muere de terror por su amistad. Las palabras de Sakura lo acompañan en cada bocanada de aire.
"Lo perderás si no eres sincero de una vez." "Os estáis alejando tantísimo el uno del otro, que os estáis rompiendo."
Así que agarra la mano del menor, con fuerza, reflejando todo el miedo que tiene en ese mero gesto.
Porque se muere de miedo.
Pero ya ha admitido que ama a Naruto. En voz alta. En la oscuridad de su habitación. Y a Sakura, en un susurro tan bajo que su amiga apenas lo había oído. Y algo había cambiado. Algo pequeño pero continuado. Como un grifo que suelta gota a gota para llenar una gran piscina.
Ambos entrelazan sus manos y caminan al parque, aún cuando no se ha dicho nada y sus piernas tiemblan.
Pero al fin lo han hecho.
Querían entrelazar sus manos, porque tienen miedo de entrelazar sus corazones.
Porque todo se siente como estar sobre un hielo que se derrite y se tambalea.
Pero lo han hecho.
Han entrelazado sus manos.
Mas el pensamiento constante de que Naruto ha quedado con una persona dentro de unos pocos días, burbujea entre ellos.
