Los personajes de esta historia pertenecen a la increíble Stephanie Meyer, la trama pertenece a la asombrosa autora CaraNo, Alepattz la tradujo, sullyfunes01 es nuestra prelectora, yo tengo el permiso para publicarla.
Thank you CaraNo for allowing us to share this amazing story in Spanish.
15 — FORKS EN NOVIEMBRE
BPOV
"Sexo."
"¡¿Q-qué?!" Me atraganté. Rose asintió, sabiendo que obviamente había escuchado lo que dijo.
"Pero-... ¿por qué?" Pregunté, empezando a entrar en pánico.
"Esme quiere saber si estamos listas, porque si no lo estamos, hablará con Em y Edward."
Oh.
Huh.
Um, sí, me sonrojé.
Me gustaba mucho la idea de "no tener otra opción", porque puede que haya enmascarado el hecho de que quería tener relaciones sexuales con Edward en nuestra noche de bodas... Con eso, con el hecho de que se supone que debemos hacerlo.
"Puedo leer totalmente tu mente, B", se rio Rose.
Miré hacia arriba, esperando ver que me juzgara o algo así, pero no había nada allí.
"No te preocupes", se rio, sonrojándose ligeramente. "Yo también lo quiero."
Oh.
Me reí entre dientes y exhalé aliviada.
"¿Puedo preguntarte algo personal?", me preguntó.
Elevé una ceja, porque Rose nunca antes me había pedido permiso para preguntar.
Ella entendió, pero se volvió tímida…
"Um, ¿qué tan lejos...? Quiero decir, ¿qué han...?, ya sabes, Edward y tú..." Se interrumpió.
Sonreí con satisfacción. "¿Me estás preguntando hasta dónde hemos llegado, Ro?"
Resopló, claramente molesta conmigo, pero asintió.
"Él tiene dedos hábiles, y dice que igual yo", me reí. "O una mano hábil", corregí.
Ella simplemente asintió. Miró hacia abajo y jugueteó con su blusa.
"¿Qué hay de ti y Emmett?" Pregunté en voz baja.
Suspirando y poniendo los ojos en blanco, murmuró: "Solo besos... Quiero decir, no tenemos nuestra propia cabaña... Nunca estamos solos, y yo... ya sabes, desearía... que pudiéremos estar solos."
Estuvimos calladas por un rato. Solo pensando en el hecho de que ambas nos estábamos enamorando de nuestros bastardos irlandeses... bueno, yo ya había caído, pero era demasiado gallina para preguntarle a Rose cómo se sentía.
Me delataría.
"¿Crees que Esme hablará sobre niños?" Rose preguntó unos minutos más tarde.
No tenía ni idea, pero me alegré de haber tenido ya esa charla con Edward.
Fue una noche, estábamos acostados en el sofá, y él estaba besando mi estómago tan amorosamente que no supe cómo reaccionar. Porque se sentía increíble sentirse tan querida, pero se sentía... Como si significara algo, como si sus pensamientos estuvieran conectados con lo que estaba haciendo.
Entonces, le pregunté. Sobre los niños.
Y él dijo: "No puedo esperar a que tengas a nuestros hijos, preciosa... Pero si no te importa... primero me gustaría un par de años a solas con mi esposa."
Me relajé después de eso, porque claro, quiero tener hijos algún día, pero no estoy nada cerca de estar lista para eso, y estoy feliz de que Edward tampoco lo esté. Estoy feliz de que esperemos un poco.
"Habrá que ver", suspiré.
Esa noche, después de mi cena con Rose, Tanya y Esme, me dirigí hacia la cabaña, sonriendo porque no podía esperar a ver a Alec mañana.
La cena había sido relativamente inocente, y era lo que Rose había dicho; Esme solo quería asegurarse de que supiéramos dónde estábamos, porque si no estábamos listas, se lo diría a los chicos.
Sin embargo, estaba emocionada, por decir lo menos, cuando Rose y yo admitimos que, de hecho, estábamos listas para esa etapa de nuestras relaciones.
Así que, ahora estoy deseando que llegue mañana.
Emmett y Edward estaban recogiendo a Alec y su familia en el aeropuerto de Port Angeles y, si no hubiera sido por el ajuste final a mi vestido, habría ido con ellos.
Entonces entrecerré los ojos, bajé la velocidad del coche, porque... delante de mí... ¡mierda!
Rápidamente, localicé mi teléfono celular blanco. Sería la primera vez que lo usaría. Y me desplacé hacia abajo hasta que llegué al número especial de Edward.
Por supuesto, estaba en alerta máxima cuando contestó.
"Princesa, ¿qué pasa?"
Respiré hondo, obligándome a mantener la calma. "Estoy de camino a casa... A unos cien metros más adelante, hay un obstáculo, y antes no había nada."
"¿Obstáculo?"
En el fondo, podía escucharlo desbloquear su coche, probablemente sin poder quedarse donde estaba.
Entrecerrando los ojos, conté cuatro autos. "Hay cuatro autos bloqueando la carretera, Edward... ¿Qué debo hacer? ¿Serán del FBI?"
De acuerdo, estaba entrando en pánico.
"Ellos no bloquearían el camino por nada. ¿Son coches oficiales?", preguntó, y le oí acelerar el motor.
"No", respondí. Las luces traseras eran demasiado altas para que fueran patrullas. "Se parecen más a los autos de Esme o Emmett."
"Da la vuelta, nena, ahora mismo. ¿Me escuchas?"
Está bien, realmente me estoy volviendo loca, porque... porque... ¡Edward ya no está tranquilo!
"¿A dónde voy?" Pregunté temblorosamente, tirando de mi coche para hacer una parada antes de... ¡Oh, mierda! "¡Edward, están arrancando sus autos!"
¡Oh, Dios mío!, ¡Dios mío, por cosas como estas es que no quiero esto!
"¡Solo conduce, Bella! ¡Conduce hacia la estación de Policía!"
¡MIERDA!
Acelerando mi motor, los neumáticos chirriaron cuando pisé el acelerador, y respiré pesadamente, mi corazón latía con fuerza, y algo... muy feroz corrió a través de mí, y lo reconocí.
Adrenalina.
"¿Estás conmigo, nena?" Escuché preguntar la voz no tan tranquila de Edward.
"Sí", respondí, revisando mi espejo retrovisor mientras llevaba mi coche al límite. Fue rápido como el infierno, y... Sí, yo estaba tensa como un alambre. "Se están acercando, Edward."
"¡Mierda! Muy bien, solo... conduce... Conduce tan rápido como puedas. Estoy en camino, y ya estoy rastreando tu coche... No te preocupes, ¿de acuerdo?"
¿No te preocupes? ¡BUENO!
Pero me alegré de que pudiera verme en esa cosa que tenía en su coche. Un extraño gadget con el que podía saber mi paradero gracias a un transmisor en mi coche.
Jadeé entonces, con los ojos muy abiertos al ver el parpadeo de las luces delante de mí.
"¡Edward, ellos también están por delante de mí!"
"Estoy a cinco minutos, Bella. Tengo que llamar a Emmett, papá y Garrett, ¿de acuerdo? Solo... joder... Solo mantén la calma... Te amo."
La línea se apagó.
"Yo también te amo", susurré mientras detenía mi coche.
Era a prueba de balas. El coche, es a prueba de balas. Todos los coches Cullen son a prueba de balas.
¿Por qué? Ni idea.
Un coche negro se detuvo a mi lado, y no era uno de los autos Cullen.
Y yo estaba tranquila.
Demasiado en estado de shock.
Tenía preguntas, pero ninguna de ellas surgió cuando me senté allí, respirando, adentro y afuera... con calma.
Entonces se oyó un golpecito en mi ventana, y cualquiera pensaría que iba a saltar tres metros por los aires.
No lo hice.
Me volví para ver quién... qué... era
Un hombre estaba parado allí. Con una sonrisa siniestra. Me indicó que bajara la ventanilla.
Era rubio. Cabello hasta los hombros. Ojos... malvados.
Y yo seguía tranquila.
¿Por qué? No tengo ni idea, pero supongo que estaba en estado de shock.
"Debes creer que soy terriblemente estúpida si piensas que voy a bajar la ventanilla", le dije, con calma, sabiendo que escucharía, porque presioné un botón que abría una pequeña válvula.
"Ah, señorita Isabella Swan", dijo el hombre con un fuerte acento italiano. "Estúpida no eres." Sonrió. Una sonrisa que me hizo querer estremecerme, pero no lo hice. "Pero estás sola", señaló.
No por mucho tiempo, pensé, sabiendo que mi Edward me sacaría de esta.
Debería odiarlo. A Edward. Debería odiarlo por esto.
Pero no lo hago.
"¿Quién eres y qué quieres?" Pregunté.
Su sonrisa se ensanchó, mostrando sus dientes demasiado blancos.
"Mis disculpas, hermosa Isabella. Mi nombre es Caius, y estoy aquí para preguntarte si ya conociste a Edward Masen."
No respondí, pero me sorprendió sentir esta calma. Y sorprendida de sentirme tan en sintonía conmigo misma.
No solo estaba tranquila, sino también serena. Mis pensamientos estaban en orden ahora, y pensé que estaba nerviosa y ansiosa, no podía sentir miedo... o temor. Ya había entendido que esto tenía que ver con la familia de Edward en Chicago, porque esto seguro que nunca sucedió cuando solo eran los Cullen en Forks.
Pero la noticia había salido, e incluso había sido en el Seattle Times que los hermanos Cullen estaban comprometidos para casarse este mes y el siguiente.
"¿No me responderás, hermosa Isabella?", cantó.
Ladeé una ceja. "No he oído ninguna pregunta."
Él, Caius, se rio, golpeando ligeramente un bastón contra la ventana.
Monstruo.
"Qué ingenio, tanta belleza", incitó. "Y, por supuesto, tienes razón. No te pregunté. Entonces, aquí está mi pregunta; ¿Ya conociste a Edward Masen?"
¿Whistler no debería estar ya aquí?
"No veo por qué eso le deba interesar", le dije.
"Por el contrario, mia bella ragazza... ¡Verás, Edward Masen es de la familia!", se rio. "¡Incluso es el hermano de mi jefe!"
Palidecí.
Este hombre, que claramente era italiano, afirmaba que Ed Masen era...
¿Italiano?
No entendía.
Ni un poco.
¿O acaso el "jefe" de este hombre era irlandés?
Entonces escuché el rugido de un motor, y supe que algo estaba sucediendo, y Caius también.
"Hmm, supongo que nuestro encuentro ha llegado a su fin, ragazza", dijo Caius. Y se despidió con la cabeza. "Hasta que nos volvamos a encontrar, Isabella."
Luego se fue.
Y me senté ahí. Simplemente... me quedé sentada. Preguntándome, pensando, cuestionándome... ¿Por qué no me estoy volviendo loca? ¿Por qué estoy tan tranquila? ¿Cómo puedo pensar correctamente y con calma?
¿Y cómo mierda puedo seguir amando a Edward?
Hubo un toque en la ventana, y me volví para ver a Garrett parado afuera. La frente se arrugó profundamente en preocupación por mí.
En los últimos dos meses, me había enterado de que él también era, como Esme se refería, un no-bueno, y aunque no hacía nada ilegal en sí, se encargaba de la seguridad de los Cullen, y era el fanático de la tecnología que enseñó a Edward y Emmett a trabajar con computadoras.
"Ya estás a salvo, Bella", dijo Garrett desde afuera, y me pregunté; ¿Dónde diablos está Edward?
Abrí la puerta y salí, justo cuando ocho coches se alejaban.
Ese era un séquito infernal el que tenía Caius.
"¿Estás bien, querida?" Preguntó Garrett. "¿Qué pasó?"
Sí, estoy bien. Lo que sea.
"¿Dónde está Edward?" Pregunté.
Garrett frunció el ceño, frunciendo los labios como si no estuviera seguro de cómo decírmelo.
"Bueno... Emmett lo tiene restringido."
Mis cejas se dispararon.
Garrett me acompañó al otro lado de mi coche, y una vez que tuve una visión clara de la carretera, vi que solo era Carlisle.
No Emmett. No Edward.
Solo Garrett y Carlisle... y el Mercedes de Carlisle.
¿Cómo diablos lograron los dos hacer que Caius y su... séquito... se marcharan sin más?
"Ven aquí, hermosa", murmuró Carlisle, tendiéndome la mano.
"Garrett conducirá tu coche y tú vendrás conmigo, ¿de acuerdo, querida?"
Solo asentí con la cabeza.
No estaba aturdida, pero supongo que pensaron que lo estaba.
Todavía recordaba todo. Todavía tenía mis preguntas y pensamientos en orden, y todavía recuerdo haber entrado en pánico al principio, pero... Todo eso había desaparecido ahora. Estaba tranquila.
¿Por qué no estaba en shock?
¿Por qué no me alteré como lo hice cuando Charlie me dijo que no me quería?
"¿Puedes decirme qué pasó, Bella?" Carlisle murmuró suavemente una vez que ambos estábamos sentados en su coche.
"Había cuatro coches bloqueando la carretera", dije, con calma. "Llamé a Edward y me dijo que girara el coche y condujera lo más rápido que pudiera en la dirección opuesta, y lo hice, pero una vez que conduje durante un minuto o dos, había cuatro autos más delante de mí. Estaba rodeada."
Seguía sin sentirme asustada. Mi respiración era uniforme. Mis manos estaban firmes.
Pensamientos aún bajo control.
"¿Ese... hombre te habló?" Carlisle preguntó entonces, mirándome de frente, estudiándome. Tratando de entenderme, tal vez.
Únete al club, Carlisle.
"Caius, sí." Asentí con la cabeza. "Me preguntó si ya había conocido a Ed, y luego me dijo que su jefe era el hermano de Ed."
Silencio. Carlisle se quedó quieto. No condujo. Simplemente se quedó sentado allí. Observándome.
Yo también lo observé.
"¿Cómo te sientes, Bella?"
"Tranquila, serena, relajada. ¿Quieres saber por qué?"
Él asintió mientras fruncía el ceño más profundamente.
"Sí, yo también", resoplé.
Carlisle encendió el coche y condujo hacia la mansión Cullen.
Tantas preguntas...
Tengo que preguntar.
"¿Cuál es el apellido de Ed..., el real?" Pregunté.
Conté hasta catorce antes de que Carlisle respondiera.
"Avellino."
Eso suena italiano.
"¿Y por qué tomó el apellido de Elizabeth?"
Carlisle suspiró, y yo daría un millón de dólares para meterme en su cabeza ahora mismo, porque me miraba de vez en cuando... con expresión de médico. Ya sabes, tratando de entenderme. Tratando de diagnosticarme.
"¿Cuánto te ha dicho Edward sobre nuestra familia?", Preguntó en voz baja, deteniendo el coche en medio de la nada.
Apagó el motor, sacó un paquete de cigarrillos, y sonreí en agradecimiento cuando me dio uno.
"No mucho", respondí una vez que se encendió mi cigarrillo. "Cómo están todos relacionados. Ah, y cómo tú, Edward y Emmett comenzaron a robar autos."
Carlisle me sonrió y prácticamente pude leer su mente, y sería algo en la línea de Cristo-Edward-escogió-una-sin-tapujos.
Le devolví la sonrisa.
Esta puede ser la primera vez que estoy a solas con Carlisle, pero si había algo que sabía sobre los hombres Cullen, era que preferirían morir antes que hacerles daño a las mujeres de sus vidas.
"Está bien, señorita Swan", dijo, asintiendo una vez mientras sonreía. "Supongo que estás lista para escuchar nuestra historia, ¿eh?"
"No lo sabría hasta que me la hayas contado." Me encogí de hombros.
Eso me valió una risita incrédula.
"Touché." Él guiñó un ojo. "Pero tú y Rose son... diferentes... así que yo diría que estás lista."
Me preguntaba qué quería decir con eso. ¿Diferentes, cómo?
Carlisle comenzó. "Durante generaciones, la familia de la madre de Ed ha estado... luchando, supongo que se podría decir... contra una familia italiana que vive en Londres. Comenzó porque estaban compitiendo en el mismo negocio. Pero rápidamente se intensificó cuando la madre de Ed se escapó con un hombre llamado Angelo. Y este Angelo era el único hijo del jefe de esa familia italiana."
Santo... algo.
¿Y qué coño es esto? ¿Alguna mierda de Romeo y Julieta?
Carlisle continuó. "Lo que la madre de Ed no sabía era que Angelo ya estaba casado con hijos... con un hijo."
Yo... no tengo nada que decir, porque... Esto se está volviendo cada vez más jodido de lo que ya es.
"De todos modos..." Carlisle suspiró. "Una vez que el secreto salió a la luz, la madre de Ed quedó devastada y dejó a Angelo... y dio a luz a Ed en Irlanda para alejarse de todo en Londres...
»"Sin embargo, la madre de Ed se enfermó. Cuando él tenía cinco o seis años, y ella murió, dejando a Ed solo con sus abuelos."
»"Y de alguna manera se corrió la voz, y Angelo volvió a aparecer en escena... y raptó a Ed, lo llevó a Italia..."
Todavía... Nada, nada, no tengo nada que decir.
Es una locura. Simplemente loco.
"Ed creció con Angelo y su familia... y particularmente junto a su medio hermano... Aro... quien es el actual jefe de los Avellino."
Correcto.
Entiendo.
Tiene sentido ahora.
"¿Aro odia a Ed y viceversa?" Supuse.
Carlisle asintió. "Sí, y Ed se fue de Italia tan pronto como cumplió dieciocho años."
Genial.
"Bella, necesito que me escuches ahora", dijo suavemente. "Ayer recibimos la noticia de que los Avellino podrían estar en la ciudad, pero no quiero que tú y Rose se preocupen, porque nos estamos ocupando de eso, y ellos... Solo están aquí por Ed."
Correcto. Solo están aquí por Ed.
Seguro. Lo que sea.
Maravilloso.
"¿Hay algún lugar al que pueda llevarte? ¿Con Rose? Tenemos seguridad fuera de la casa de Rose, así que es seguro allí."
Lo miré incrédulo. "¡Qué tal si me llevas con Edward!"
Carlisle parecía sorprendido cuando arrancó el coche. "Por supuesto. Simplemente no pensé que querrías en este momento."
"¿Por qué no querría?" Pregunté, pero justo cuando las palabras habían salido de mi boca me di cuenta.
Edward era el racional aquí, pensaría que lo culparía por esto, lo que realmente debería hacer, pero no él se está casando con una chica racional, y no lo estoy culpando.
Todavía amo al bastardo.
Todavía estoy enamorada del chico irlandés.
Antes de que Carlisle pudiera responder, disparé otra pregunta. "¿Qué quiso decir Garrett cuando mencionó que Emmett estaba restringiendo a Edward?"
Carlisle simplemente se encogió de hombros. "Edward se habría convertido en un asesino si hubiese encontrado Caius aquí."
Se encogió de hombros cuando dijo esto. ¡Se encogió de hombros!
"Afortunadamente, Garrett y yo íbamos de camino a la cabaña para ver a Edward, y Emmett estaba recogiendo a Rose, así que le pedí que detuviera a Edward antes de que se acercara demasiado."
Respiré hondo, esperando asustarme...
No lo hice.
Simplemente... Dios, mis dedos estaban ansiosos por sentir la superficie... de algo que me hiciera sentir segura. En serio, tuve que empuñar mis manos, muy fuerte... Tan enérgicamente, yo… supe de inmediato lo que necesitaba. Necesitaba sentir a Edward, tocarlo; saber que él estaba allí, que todo esto estaba bien, terminado, irreal, o real, o lo que fuera. Me dejó confundida y tan frustrada, pero sabía con todo lo que era... que mientras tuviera a Edward, estaba a salvo.
Sí, la ironía es muy clara para mí.
Finalmente llegamos a su mansión, y yo estaba fuera del coche tan rápido que Carlisle probablemente no me vio, pero solo lo necesitaba. A él. Ahora. A Edward.
"¿Dónde está?" Pregunté tan pronto como llegué a la sala de estar.
Esme, Tanya, Garrett y Emmett estaban sentados allí, pero Edward no, y pude sentir que mi respiración se agitaba, mi necesidad se hacía más fuerte.
"En su antigua habitación", murmuró Emmett. "Te llevaré con él."
Me alegré de que no me cuestionaran, o incluso me miraran de manera extraña.
Quién sabe, tal vez Esme incluso lo entendía. Tal vez ella sabía que no alejaría a Edward por esto.
"¿Estás bien?" Emmett preguntó en voz baja, llevándome por las escaleras.
"Sí", mentí.
Tal vez mentí a medias, pero estaba muy confundida como para comenzar a ordenar mis pensamientos. Lo único que sabía con certeza era que necesitaba tanto a Edward que mis manos temblaban, mis rodillas temblaban, mi respiración era dificultosa y mi corazón palpitaba.
"¿Lo estás tú?" Le pregunté, mirando la hinchazón debajo de su ojo, sabiendo ya que lo más probablemente era que Edward lo puso allí cuando estaba siendo... restringido.
Creo que Emmett respondió, pero no podía... por mi vida... concentrarme en eso, porque para entonces estábamos parados delante de la puerta de Edward, y sentí que mis ojos, ya sabes, punzaban ferozmente, y me dolía.
En todas partes. Mi pecho, mi corazón. Y mi respiración se volvió agitada cuando Emmett abrió la puerta de Edward... para revelar a un Whistler de aspecto muy desaliñado, sentado en una silla, inclinado hacia adelante sobre sus rodillas, y con las manos en el cabello, mirada baja.
"Edward", me atraganté, colocando una mano sobre mi corazón como si eso ayudara a controlar mis locos latidos.
Edward levantó la cabeza y me encontré con sus ojos muy abiertos, y supe, sabía que ni siquiera esperaba que yo vendría aquí. No esta noche. Y tal vez no voluntariamente, nunca. Me hizo que me ahogara más.
Edward tragó saliva, mirando rápidamente a Emmett, creo, no estoy segura, pero parecía confundido y cauteloso y aprensivo y triste y frustrado y agonizante... todo al mismo tiempo. Y no sabía qué hacer. No sabía si yo estaba aquí para darle un puñetazo, o si yo estaba aquí para rogarle.
Para sacarme de nuestro compromiso.
No sabía si acercarse o quedarse atrás.
Me mató porque lo necesitaba mucho, pero todo me dolía, y no podía hablar, apenas podía respirar, y las lágrimas ardían, finalmente se derramaban, y fue entonces cuando caí en cuenta. Todo me cayó. Todo lo que había pasado esta noche. Los obstáculos, la parte de estar sola, oír a Edward entrar en pánico por teléfono... los golpecitos en la ventana... Caius.
Tener al frente a esa sonrisa siniestra, escuchar esa voz pretenciosa, esa risa burlona. Todo se venía abajo ahora, porque no podía permitirme perder mi cordura sin ver antes a Edward.
Emmett me agarró por la cintura y me di cuenta de que me estaba balanceando, pero afortunadamente, Edward se disparó sin dudarlo y corrió hacia mí. Mis ojos se abrieron cuando sentí que el alivio se acercaba cada vez más y luego él finalmente estaba allí, tomando el relevo de Emmett. Al instante me golpeó el aroma de Edward, haciéndome ahogarme con un sollozo mientras me aferraba a él.
Creo que se relajó de alguna manera, cuando se dio cuenta de que no estaba aquí para culparlo, y me abrazó con fuerza, levantándome para llevarme a la cama, y yo era consciente de todo lo que sucedía, pero me centré únicamente en el olor de Edward, en sus brazos alrededor de mí, en mis brazos alrededor de su cuello, en mi cara enterrada en su cuello, y yo solo... Dios, solo lloré. Como si nunca hubiera llorado antes. Y me sentí increíblemente aliviada mientras estábamos tumbados en su vieja cama, enredados, abrazándonos con fuerza, porque eso era justo lo que necesitaba. Lo necesitaba más que al aire, se sentía así.
"Lo siento mucho, nena... lo siento", me susurró en el pelo, y sacudí la cabeza, incapaz de decírselo, pero desesperada por que supiera que no quería sus disculpas.
Solo lo quería a él.
