Los personajes de esta historia pertenecen a la increíble Stephanie Meyer, la trama pertenece a la asombrosa autora CaraNo, Alepattz la tradujo, sullyfunes01 es nuestra prelectora, yo tengo el permiso para publicarla.

Thank you CaraNo for allowing us to share this amazing story in Spanish.


16 — FORKS EN NOVIEMBRE

BPOV

"Dime qué hacer, cariño", suplicó en voz baja mientras yo lloraba cada vez más fuerte. No tenía idea de qué decirle porque realmente no sabía nada de nada... Solo que era inaceptable que me dejara.

"¿Quieres que traiga a Rose…"

No dejé que terminara esa frase antes de sacudir vehementemente mi cabeza en el hueco de su cuello, y solo la idea de que se fuera me hizo sollozar aún más, y estoy bastante segura de que lo estaba asfixiando.

"Solo... tú", conseguí jadear entre lágrimas.

Lo sentí estremecerse, tal vez finalmente entendiendo que al menos lo quería.

No sé por cuánto tiempo lloré, pero fue algo más que los eventos de esta noche los que me dejaron sin aliento mientras empapaba la camiseta de Edward. Era mucho más.

Cosas significativas e insignificantes. Todo, desde Charlie que no me quiere, y yo nunca obtuve un cierre o incluso una explicación de él; todo simplemente murió, y luego Jasper y ese otro cabrón apareciendo, y la expresión preocupada de Jasper... El disgusto y el juicio de Alice... Todas las cosas nuevas, las joyas, la ropa, el conocimiento de todos los futuros viajes, el lujo... Y luego las cosas buenas, las cosas realmente buenas... como enamorarme de Edward, ver lo maravilloso que es realmente, lo dulce que es y lo mucho que me cuida... la forma en que me mira, con tanta adoración y devoción... cómo se ilumina cuando me le acerco o le pido que me toque... Todo el tiempo que pasamos en la cabaña, los dos solos...

Y Dios, también está Alec. Nunca pensé que amaría tanto de ese niño, pero lo hago. Es un amigo, un músico increíble, una fuente segura de risas y un maldito punto brillante.

Incluso Emmett es divertido, y vaya, me he enamorado de todos ellos; Esme, Tanya, incluso Carlisle y Garrett... todos son familia para mí, mucho más de lo que Charlie nunca fue, y por primera vez en mi vida, siento que pertenezco. Y aunque ese pensamiento me asusta, ya no se puede negar, porque es verdad; Pertenezco a Edward y a los Cullen.

Es tan jodidamente abrumador, y esta noche... Ver el otro lado, encontrarme cara a cara con el... problema, y enfrentarlo sola...

Es tan jodidamente abrumador.

Finalmente se detuvieron los sollozos, pero tan desesperadamente como antes, me aferré a mi chico irlandés y le agradecí... lo que sea... que me abrazó con tanta fuerza, aparentemente necesitándome también.

Te amo, quería decirle, pero realmente, necesitaba guardarlo para un mejor momento. No quería que esta noche se cerniera sobre el recuerdo de cuando le dijera por primera vez que lo amaba. Sin embargo, lo hago. Realmente lo amo, y no esperaré mucho para decírselo, porque mi vida puede cambiar aún más, y tal vez incluso para peor cuando dejemos Forks, pero... de todas formas, es verdad, y negarlo es inútil. Además, quiero que lo sepa.

Necesito que entienda que, independientemente de cuánto cambie mi vida, el hecho de que él esté en ella es suficiente para mí.

"¿Cansada, princesa?" Edward susurró.

Me estremecí cuando su aliento recorrió mi cuello, y aunque no tenía sueño, definitivamente estaba exhausta, así que asentí, mi cara aún enterrada en el hueco de su cuello donde podía olerlo más. Era un aroma que ya no solo amaba, sino que necesitaba.

"Vamos a meternos bajo las sábanas", sugirió en voz baja, y de nuevo asentí, pero le dejé perfectamente claro al chico irlandés que bajo ninguna circunstancia iba a dejarme.

Tan suavemente como pudo, me quitó la ropa mientras todavía me aferraba a él, y me besó suave y delicadamente, en las mejillas, en la sien, en la frente, en los párpados, susurrándome cosas dulces mientras se deshacía de nuestra ropa, y luego, en puro alivio y nada más que mi tanga, me acurruqué en los brazos de Edward, presionando mi cuerpo contra él, amando la sensación de piel con piel.

No había nada sexual en ello, para ninguno de los dos, ya que nos quedamos debajo de las sábanas en nada más que ropa interior. Fue consuelo. Alivio y confort.

"Lo siento mucho por no estar allí, nena", suspiró profundamente, y pude imaginarlo mirando al techo, pero no dejaría su cuello solo para verificar si tenía razón. Olía demasiado reconfortante para eso.

"No te disculpes", susurré, sabiendo que mi voz sería áspera como el infierno si hablaba más alto. "Simplemente no me dejes."

"Nunca. Ni siquiera es una opción para mí... Pero..." Suspiró de nuevo, apretando su agarre sobre mí mientras presionaba sus labios contra la parte superior de mi cabeza. "Tu seguridad significa todo para mí, Bella, y..." Sacudió la cabeza, pude sentir eso. También podía sentir temor por lo que estaba a punto de decir. "Si no quieres esto ..." Tragó saliva con fuerza, pude oírlo y mis ojos se llenaron de lágrimas. "Te dejaré ir, cariño, porque no puedo soportar verte de esta manera."

No.

No.

Ni en el puto infierno.

Sacudí la cabeza, traté de hablar tan fuerte y firmemente como pude. "Nunca... nunca vuelvas a decir eso, Whistler... Nunca."

"Quiero esto", agregué, sintiendo que mis lágrimas se derramaban. "Quiero lo nuestro."

"No estoy rota", continué en voz baja, presionando mis labios contra su cuello, haciéndolo temblar. "Estaba asustada como el infierno esta noche. Eso es innegable. Pero... No, no estoy rota ni nada... y no voy a ir a ninguna parte... porque no quiero... Y te necesito."

Colocándose más abajo, se giró de lado, frente a mí, nuestras frentes tocándose, y con ese pliegue profundo que solo gritaba dudas, me estudió. Me acarició la mejilla y me estudió, y aunque todavía estaba llorando en silencio, sabía que no encontraría vacilación en mis ojos.

No dijo nada, pero supe en el momento exacto en que se dio cuenta de que nuestra relación era tan mutua como podía ser, porque lo vi tragar con fuerza, y sus ojos... se abrieron, solo ligeramente, pero lo suficiente como para darme cuenta, y se estremeció mientras los cerraba, tal vez aliviado.

"Está bien", susurró después de un rato.

A Rose y a mí nos sacaron de la escuela al día siguiente, es decir, esta mañana, y me alegré de que los padres de Rose aceptaran dejar que Emmett se ocupara de ella a partir de ahora. Se dieron cuenta, por supuesto, de que Emmett y Edward podían cuidarla mejor que ellos, especialmente ahora que los problemas habían llegado a la ciudad.

No era ninguna sorpresa que esta mañana, Edward y yo hayamos hablado sobre todo. Aireó todo. Y me alegré de que no pareciera guardarse nada. Él realmente respondió cuando le pregunté, y dijo la verdad. Lo sé. Me contó cómo habían sospechado que, gracias al interés de los medios de comunicación en la boda, los Avellino aparecerían, con la esperanza de llegar a Ed Masen, y que ahora que estaban aquí, Carlisle y Garrett ya estaban haciendo todo lo posible para poner en marcha la seguridad... Bueno, más seguridad de la que ya teníamos, por supuesto.

No me tomó mucho tiempo notar los cambios, y Edward estaba un poco preocupado por mi reacción, pero para ser honesta, no me importó. Ya no. Esta era mi vida ahora, y tendría que acostumbrarme a que la gente me viera. Porque eso es lo que hacían. La nueva parte del plan de seguridad de Carlisle y Garrett era conseguir más chicos. Más guardias, y todos volaron desde Chicago esta mañana.

Aparentemente, Carlisle ya había planeado esto desde ayer, y ahora, al mediodía, hay un tipo en la cabaña, otro afuera de la casa de los padres de Rose, por si acaso, y tres afuera de la mansión Cullen.

También me enteré de que Edward y Emmett habían asignado dos guardias personales para Rose y para mí, y Carlisle había hecho lo mismo para Esme. Era una locura, pero escuché y acepté el consejo de Esme esta vez: "Es más fácil si actúas como si no estuvieran allí."

Entonces, eso es lo que hago. En este momento, mientras me preparo para ir al aeropuerto de Port Angeles con Edward. Estoy ignorando al hombre llamado Conn, que es mi guardia personal, y ahora mismo está parado afuera de la cabaña con Kellan, nuestro guardia de la cabaña. Sí, lo ignoro. A los dos. Mientras me maquillaba. Así que estoy ignorándolos.

Está bien, es difícil de ignorar. Pero lo intento.

Edward parece ignorarlos, pero tal vez sea porque creció en esta... situación... o como demonios se suponga que deba llamarla. En este momento, está en la cocina, preparándose un sándwich, porque el chico irlandés sabe comer.

Mucho.

De todos modos, el plan de hoy es que Edward y yo recojamos a los Masen en el aeropuerto, y esta será la primera vez que me reúna con ellos. No es el caso de Alec, por supuesto, y no puedo esperar a verlo de nuevo, sino con los demás; Ed y Elizabeth. Estoy nerviosa por conocerlos, y después de lo de ayer, Edward y yo parecemos flotar cerca el uno del otro y eso significa que voy con él a Port Angeles.

"¿Lista para irnos, nena?" Edward llamó desde la cocina, su voz amortiguada por la puerta del baño... o su maldito sándwich.

"Casi", respondí. "Cinco minutos más."

Fue hace dos semanas que Esme y Tan nos habían invitado a mí y a Rose a la mansión Cullen para "ir de compras", y Rose y yo obviamente estábamos confundidas, pero cuando llegamos, nos quedamos boquiabiertas al darnos cuenta a qué se referían Esme y Tan.

La sala de estar de Esme y Carlisle estaba llena de ropa. En perchas, en cajas, en bolsas de ropa, en sillas y... por todas partes. Ropa. Accesorios. Calzado. Maquillaje. Joyería. Lencería.

Y dos asistentes muy llamativamente gays cerca, ansiosos por ayudar. Esme había dicho: "No se queden ahí, queridas. Vengan y comiencen a elegir."

Sí, Rose y yo estábamos allí para armar un vestuario, o como dijo Tan: "Al menos es un comienzo." Y ahora tenemos ropa, y más, y... Dios, la cabaña está llena, lo juro.

¿La reacción de Edward a todas las cajas de ropa?

"Veo que mamá y tía Tanya te atraparon."

Eso fue todo.

Me miré con aprecio en el espejo, porque, a decir verdad, no me veía nada mal. Puede que afuera haga frío de mierda, pero cuando vi los pantalones grises con bolsillos a los lados, supe que quería usarlos hoy, a pesar de que terminaban en mis pantorrillas. Luego, por supuesto, un top de satén negro, que no me abrigará precisamente, pero me gusta, así que fin de la discusión. Por último, mis botines color rosa viejo. Son sexys.

Sí que he cambiado en los últimos meses, y aunque todavía me siento abrumada a veces, especialmente cuando veo etiquetas de precio, por ejemplo, en la bolsa de Alexander McQueen que estoy usando hoy, me asustó por un tiempo antes de que Edward me calló. Literalmente, me calló.

¡Pero VAMOS! ¡¿Mil quinientos dólares por un pequeño bolso de mano?!

Juro que puedo alimentar a una aldea en África con ese dinero.

Durante un mes.

"Princesa, estoy hablando por teléfono con mamá", dijo Edward a través de la puerta entonces. "Ella quiere saber si tienes ropa para esta noche."

Ah, sí, esta noche. Edward y yo estaremos cenando con Ed, Elizabeth, Carlisle y Esme en la mansión Cullen.

Esme quiere saber si tengo un atuendo para eso? Resoplé. También puse los ojos en blanco mientras me ponía los pendientes a juegos con mi atuendo de hoy.

"¡Dile que tengo demasiados!" Le grité en respuesta.

Sonreí al escuchar reír a Edward.

Cuando terminé, salí del baño y me reuní con Edward, que estaba sentado en el sofá, devorando otro sándwich.

"¿No te habías comido uno ya?" Me reí entre dientes mientras caminaba hacia él.

Vestía su característico negro, y pensé fugazmente en devorarlo, pero no había tiempo para eso. Desgraciadamente. Sin embargo, lo culpo. Cada vez que lleva sus pantalones de vestir negros y su camisa negra con las mangas arremangadas, tengo hambre.

No de sándwiches.

"Maldita sea, hermosa", tosió, mirándome con los ojos muy abiertos mientras evaluaba mi atuendo.

Hice que el chico irlandés se atragantara con su sándwich.

Me sentí orgullosa. Sí, soy un poco retorcida, pero ¿qué hay de nuevo en eso?

"¿Te gusta?" Le pregunté inocentemente, dando una vuelta por él, pero vamos, sabía del apego que Edward tenía por mi culo.

Y tetas para el caso. Le gustan mucho.

"Me encanta, joder", respondió, y sí, su voz era más ronca.

"Bien." Sonreí. "Es hora de irnos", agregué intencionadamente cuando no dejó de follarme con la mirada.

Una chica solo tiene un límite de moderación, y la forma en que me miraba fue una que me decía que cerrara la puerta y me quedara aquí con Whistler.

"Bien", murmuró, poniéndose de pie para tomar nuestros abrigos.

Una hora más tarde, Edward y yo... y Conn... esperábamos que llegara el avión privado de los Masen, y estaba nerviosa como el infierno, pero también muy emocionada por volver a ver de nuevo a Alec.

"Realmente te gusta Alec, ¿eh?" Edward murmuró, sonriendo suavemente en mi periferia, y apreté su mano con fuerza.

"Lo amo", respondí, manteniendo mis ojos en la puerta, porque sabía que, en los próximos minutos, estarían aquí.

"Sí, es fácil de amar", suspiró en voz baja, y yo quise... Dios, quería decírselo, pero no podía. Todavía no. Ya tenía planeado decirle a Edward la próxima semana cuando nos casáramos, sabiendo que sería el momento perfecto para nosotros. Pero estaba tan claro como el día que Edward suspiró, pensando que quería que lo amara, y no solo a Alec.

Me dolió, saber que Edward sentía eso, especialmente porque lo amaba, pero me lo guardaba para mí y necesitaba decir algo.

En ese momento, eché un vistazo a una mopa desordenada de cabello castaño, y supe que Ed Masen tenía un cabello similar al de Edward, excepto que el de Edward era más rojo, así que aproveché la oportunidad para decir lo que quería que supiera, justo antes de que se abrieran las puertas.

"Ambos lo son", murmuré, y tenía razón. La cabeza de Edward se agitó tan rápido que pensé que se caería, pero me abstuve de encontrarme con sus ojos, probablemente sorprendidos y cuestionadores. En cambio, sonreí cuando se abrieron las puertas y...

TUSH!"

Mirando hacia atrás, le hice un guiño a un Edward muy boquiabierto antes de volverme hacia mi segundo hombre favorito.

"¡Alec!" Casi chillé, y sonreí tan ampliamente que mi cara probablemente podría partirse, pero no me importó cuando se apresuró a darme un abrazo. "¡No puedo creer que estés usando pantalones cortos, niño! Estamos en noviembre, por el amor de Dios."

"Ah, ya me conoces, cariño. Me encantan los pantalones cortos. Ahora déjame echarte un vistazo, ¿eh?" Sonreía como un tonto mientras me soltaba, solo para tomar mi mano y darme vueltas.

Todo un Casanova.

Entonces sentí un brazo rodear mi cintura, y sonreí mientras me recostaba contra el pecho de Edward, siempre me ha gustado tanto su tacto como su aroma masculino.

"Muy bien, ya basta, cachorro", Edward se rio entre dientes antes de besar mi sien. "Es bueno tenerte de vuelta."

"Es bueno estar de vuelta, jefe", respondió Alec, saludándolo en su habitual manera juguetona. Pero, aun así, noté la forma en que veía a Edward como su héroe. Alec nunca lo necesitó, ya que era un chico pequeño y seguro, pero cada vez que Edward lo felicitaba o lo incluía en algo, como -ayudar a Edward a

encontrar mi anillo de compromiso- Alec se veía iluminado, radiante de orgullo y felicidad.

Inclinando mi cara hacia arriba, Edward entendió y sonrió maravillosamente antes de inclinarse para besarme.

"Está bien, ustedes dos, ¡basta de besos!" Alec sonrió, y luego, cuando Edward y yo rompimos el beso a regañadientes, escuché otra voz.

"¡Edward, muchacho!"

Ed Masen.

Con un suspiro, me volví en dirección a donde ahora se encontraba Alec acompañado de sus padres y su hermana.

Sin embargo, saludar a Nessa no fue difícil, y seguía siendo una chiquilla educada pero descaradamente linda, y me caía inmensamente bien. A Edward también, y partes de mí, partes de mi anatomía... reaccionaron cuando le besó su mano y le guiñó un ojo, haciendo que la niña se sonrojara.

Ver a Edward de esta manera, la forma en que es con Nessa, pero sobre todo con Alec... Sí, ciertamente le hace cosas a una mujer.

"Tío Ed, me alegro de verte. A ti también, tía Liz", respondió Edward, todavía de pie cerca de mí con un brazo alrededor de mi cintura. En lo que más pensé fue en la voz de Edward. Era diferente, y la recordaba de cuando Edward y yo nos conocimos. Antes de que hubiera sentimientos de por medio, antes de que me mostrara su verdadero yo. Aquello eran negocios. Inflexible, aunque muy educado, no cariñoso. Tal vez un poco más cariñoso con Elizabeth, sin embargo, yo... pensaba todo eso mientras se besaban las mejillas.

"Yo también me alegro de verte, muchacho." Ed sonrió, mientras sus ojos parpadeaban hacia mí. "Y esta debe ser tu encantadora futura esposa."

Noté que su acento no era tan pronunciado como el de Alec y Nessa, y pensé que tenía algo que ver con el hecho de que creció en Italia.

"Sí", respondió Edward. "Ed, Liz, esta es Isabella Swan, mi hermosa prometida. Bella, estos son mis tíos, Elizabeth y Edward Masen."

"Encantada de conocerlos", dije cortésmente, mintiendo entre los dientes.

"Oh, el placer es todo nuestro, querida", respondió Elizabeth, incluso guiñándome un ojo.

Es igualita a Esme, fue lo primero que pensé.

"Encantado de conocerte, Isabella", dijo Ed, llevándose mi mano a los labios, y claro, fue muy caballeroso y todo eso, ¡pero no lo vuelvas a hacer!

"¿Tuvieron un vuelo agradable?" Preguntó Edward, y su voz era tensa mientras acercaba mi mano besada a la suya. No supe si reír o llorar cuando sentí que su pulgar rozaba el lugar que su tío había besado. Pero una cosa estaba muy clara para mí; Edward solo estaba relacionado con Elizabeth. No con Ed. En lo absoluto. De ninguna manera.

"Por supuesto." Ed sonrió. "Ah, y Liam te envía recuerdos. Con suerte, lo sacaremos pronto."

¿Cómo diablos sería eso posible?

"¿Podemos irnos ahora, mamá, quiero ver a Emmie?", dijo Nessa, poniendo fin a la conversación. Ella era innegablemente linda, y Rose sería su infierno.

De eso no hay duda.

"Por supuesto", respondió Elizabeth, y luego se volvió hacia Ed y

Edward. "¿Supongo que Alec irá contigo, Edward? Y Ed, Ness y yo iremos con Conn. Tenemos que hacer algunos arreglos antes de lo de esta noche."

"Me parece bien." Ed asintió antes de chasquear los dedos para para llamar la atención de Conn. "¿Cuál es la situación?"

Ah, sí, por supuesto está al corriente de que los Avellino están en Forks, y Conn puede que sea mi guardia personal, pero es empleado de Ed, al igual que el resto.

"Nada nuevo, señor", respondió Conn detrás de Edward y yo. "El perímetro se revisa y se verifica dos veces, y la Sra. Cullen tiene sus habitaciones preparadas."

"¡Espléndido!" Ed sonrió.

Sí, encantador...

"Es bueno estar de vuelta", suspiró Alec contento, entrando en la cabaña.

"Es bueno tenerte de vuelta, niño. Te extrañamos", respondió Edward. Él hizo un gesto hacia la cama individual que habíamos pedido y ahora estaba en la esquina detrás de la puerta principal. La cabaña estaba oficialmente llena. "Esa de ahí es tu cama."

"Genial. Lástima que no estaremos aquí mucho, ¿eh?" Alec se rio entre dientes mientras se lanzaba en su cama.

"Joder, sí", Edward se rio suavemente, indicándonos que nos sentáramos junto al fuego. "Ven aquí, tenemos algunas cosas que discutir."

Edward y yo nos sentamos en el sofá, o bueno, él estaba en el sofá... yo estaba en su regazo. Lo normal; Me siento y él me acerca más.

No me quejo.

"¿Qué hay que discutir?" Preguntó Alec, sentándose en la silla.

"Solo algunas cosas sobre esta semana", dijo Edward. Él tenía totalmente esta hermosa sonrisa en su rostro, por la mención de nuestra boda. "Mañana, Em y yo te llevaremos a que te pruebes tu traje, ¿tu mamá o papá te contaron sobre eso?"

"Sí, mamá lo mencionó, y que no se me permitía llevar pantalones cortos con el esmoquin."

He mencionado que amo a este niño, ¿sí?

"Oh, lo hizo, ¿eh?" Edward se rio entre dientes. "Bueno, eso depende de ella entonces, supongo. ¿Mencionó algo sobre mañana por la noche?"

El ceño fruncido de Alec se convirtió en una amplia sonrisa. "Sí, ¿tocaremos en la cena?"

Mañana por la noche, veintitantos invitados, los mismos que se estarán acá durante la semana hasta la boda. Estamos hablando de primos, tíos y tías, abuelos y la familia más cercana.

Todos están aquí por Edward y por mí.

No puedo esperar.

¿Sientes el sarcasmo?

Escuché sonar mi teléfono celular y me dirigí a la mesita de noche donde había puesto mi bolso.

Reviso el identificador de llamadas. Rose.

"Hola, Rose", contesté.

"Oye, ¿ya están en la cabaña?"

"Sí", respondí, confundido por su voz cautelosa. "¿Estás con Emmett?" Pregunté, sabiendo que hoy se mudaba a la mansión Cullen.

"Um, sí, y los Masen acaban de llegar."

"¿Estás bien...?"

"Estamos viendo las noticias. Ustedes deberían hacer lo mismo. Canal 4."


¿Qué opinan? Ustedes respondieron al capítulo anterior, yo cumplo y les traigo una actualización antes del viernes. Gracias por su apoyo.